lunes, 12 de enero de 2009

CINCUENTENARIO: VIDAS PARALELAS


Cincuentenario de la Revolución

CINCUENTENARIO: VIDAS PARALELAS


-Comandante, ánimo, este mes se festeja el cincuentenario de la Revolución Cubana. No me diga que ya no quiere figurar en actos públicos. Desfiles, comidas y cenas. Enero de 1959. Fue nuestra entrada triunfal a La Habana. Y el 28 de enero es el aniversario del natalicio de José Marti. Prepare algo diferente para ese día.

-Acá me tienes, viejo y enfermo, ya no soy dirigente, visto ropa deportiva en vez de uniforme militar, y escribo mis reflexiones para el diario Granma que nadie lee. Es como escribir en esos blogs personales sin visitantes. Escribo las reflexiones sin que me interese que las lean o no. Odio el cincuentenario. Además no sé en realidad ni que festejamos.

-Los logros. Todos los logros. La salud, la educación -la vivienda no tanto pero también- todo aquello que recitaba en sus discursos hace apenas unos años.

-Si vienes a decirme lo mismo que escribo en Granma, mejor releo lo que escribí. Además todos esos logros son materiales. En el plano espiritual no tenemos logros y la institución familiar está hecha pedazos. Si quieres hablar del cincuentenario, estoy dispuesto a hacerlo desde mi perspectiva personal, es decir, de mi persona. No hay logros ni nada que festejar.

-No Comandante, no se me vaya a poner nostálgico. ¿Por qué no celebra el cincuentenario como el personaje de García Márquez en “Las Memorias de sus Putas Tristes”?

-Primero porque no soy tan cursi. Ya le dije al gran Gabo que esa novela no me gustó. Además, con eso de que con la revolución todas se nos volvieron jineteras, pues acá no aplica un festejo como ese. El festejo consistiría en salir con una chica decente, que si las hay, y muchas, pero a mi edad y con mi posición social, cualquiera me la confundiría con una puta. ¿No se te ha olvidado que a mí siempre me han gustado jovencitas?

-No mi Comandante. Lo tengo bien presente. Usted actúe. No tiene que estar declarando que la chavala es novia suya, ni amante ni nada. Mire, yo arreglo con los dirigentes afines a la Revolución que nos manden unas brigadistas venezolanas, ecuatorianas, paraguayas, bolivianas, ó argentinas, dizque para adoctrinarlas, y ya con ese pretexto, se pasea por toda la Isla con ellas, mostrándoles los logros.

-Para que de verdad disfrutara yo de un festejo así, tendría que comenzar por creerme el cuento de que las brigadistas vienen a adoctrinarse y no a hacerme compañía. Es decir, primero necesitaría yo que alguien más viniera a adoctrinarme a mí e hiciera que me creyera el cuento. Así si las pasearía. Con la convicción y el idealismo suficientes no tendría reparos en llevármelas a Varadero a mostrarles los avances en el turismo y si no me duele nada, las subo a la suite presidencial más lujosa de los hoteles de allá, o a la suite dictatorial, como quieras llamarle, para aclararles dudas y compartirles experiencias de todo tipo. Aunque pensándolo bien, si me llegara a doler algo, también. Si vienen como brigadistas médicas ni modo que no sepan dar un masajito ni poner un fomento para el dolor de ingle. Si las brigadistas son creativas, entenderán que en la Isla no hay gasas para esos fomentos y tendrán que recurrir, literalmente sea dicho, a sus propios medios. La lengüita, por ejemplo, pero ya no quiero ser más explícito porque tú si sabes escuchar lo que digo en entrelíneas.

El Comandante se rascó la nariz y continuó:

-Mire Usted, compañero, lo hermosa que podría ser la vida si uno lograse liberarse de todos sus prejuicios, que en el caso mío son claramente revolucionarios. Yo de ninguna manera me prestaría a abusar de unas brigadistas auténticas ni de hacerme el tarugo con unas brigadistas falsas. Ese es el dilema porque la carne es débil, y al paso de los años no se fortalece sino que sigue siendo débil. Espero que me siga en mi argumentación que es claramente metafórica, no vaya Usted a pensar otra cosa y menos, que le estoy haciendo propaganda a los laboratorios Pfizer, tristemente célebres por su píldora azul.

-Comprendo, Comandante, sobre todo tratándose de Usted que tuvo que pasar por tanta abstinencia en la Sierra Maestra, o al menos eso es lo que dice su biografía oficial. Pero volviendo al tema, yo puedo adoctrinar a las brigadistas, para que cuando lleguen con Usted, se hagan las mensas y finjan interés en todos los logros que Usted les cuente, claro, que sin que Usted lo sepa.

-Me gusta el plan, pero ya lo echaste a perder porque ya me lo dijiste.

-No Comandante. Escriba otras reflexiones en el diario Granma de lo que le venga en gana, como la inminencia del colapso del capitalismo y el fin de la hegemonía de los Estados Unidos, comenzando por el Caribe y después a nivel mundial, y así se olvidará de esta conversación. Escriba sobre la contribución de las brigadistas a la construcción del sueño bolivariano, de su importancia para revivir las enseñanzas de Marti, y cuando lleguen las brigadistas Usted verá que las cosas se darán conforme a lo que hemos platicado.

-Suficiente por hoy. Debo retirarme a mi cubículo a escribir mis reflexiones. Escribiré sobre las migraciones y su rol en la difusión de la cultura, sobre las visas como herramientas de sometimiento de los pueblos, sobre las tortillas, las arepas, la serependidad y el chipá. ¿Comprende compañero?

El compañero de mil batallas había comprendido perfectamente. El Comandante continuaría haciéndose pendejo.


miércoles, 7 de enero de 2009

LAS TORTILLAS Y EL CHIPÁ

Manta en Guaraní. Expo Feria Artesanal. Paraguay.


-Te invito a cenar a casa.

-¡De verdad! Seguro que si voy.

-Me alegra que aceptes. Llegas a la esquina de mi casa, le pides permiso al guardia que está en la caseta, y si le da la gana, te dejará pasar. Si él no quiere, no hay nada que pueda yo hacer.

-Mmm…gracias por invitar.

Así funcionan las visas para visitar México. Es un requisito que aplica a los turistas de prácticamente toda la América Latina, que son nuestros hermanos, según dicen los políticos en sus discursos. Solo ellos saben a quién le dan visa y a quién se la niegan.

El guardia:

-Para dejarla pasar, señorita, debe mostrar un estado de cuenta con mucho dinero, tarjetas de crédito, carta de antigüedad laboral…ó en su defecto, pues ya sabe usted, señorita, acá está su charro negro…

La visitante:

-Ya ni le siga. No cumplo con sus requisitos. Es más sencillo entrar directamente a los Estados Unidos. Y Usted me da asco.

Tristemente, entre más requisitos exija México, más proclive se vuelve a la corrupción y más cómplice se vuelve del tráfico de personas. Que alguien explique por qué, si diario detienen a tantos migrantes, hasta ahora no ha caído ningún alto ni mediano mando del Instituto Nacional de Migración. Una excelente novela “Las Maras” (Alfaguara, 2004) de Rafael Ramírez Heredia ilustra la vergonzosa realidad de la frontera sur de México, en la cual miles de personas se juegan a diario la vida, cuidándose de polleros, funcionarios de Migración, cónsules mexicanos que expiden visas verdaderas o falsas a cambio de una mordida, y los vándalos de la Mara Salvatrucha 13, cómplices asesinos de nuestra corrupta burocracia migratoria.

A través del método de la serendipidad, me enteré que en octubre de 2008 México eliminó el requisito de visa para los ciudadanos del Paraguay. La página oficial de la Secretaría de Relaciones Exteriores ni siquiera se ha tomado la molestia de incorporar este cambio, pero si aparece en la página de la Embajada de México en Paraguay.

“Por decisión bilateral del gobierno de México, a partir del 1ro de octubre de 2008, ya no se requiere visa para los nacionales paraguayos que deseen viajar a México en las calidades migratorias de: TURISTA, TRANSMIGRANTE, Y VISITANTE PERSONA DE NEGOCIOS, hasta por una temporalidad de 180 días”. Para los escépticos, aquí dice.

Aunque la motivación de esta medida haya sido que Felipe Calderón se tomara la foto con Fernando Lugo, (el yunque junto al ex obispo) los paraguayos y los mexicanos salimos ganando con esta medida. Ya con anterioridad, se exentó de visa a los ciudadanos de Panamá. ¿Será mera coincidencia de que solo a los países menos poblados les otorgamos ese beneficio? ¿Será que Felipe Calderón está cansado de tanta crítica a su política migratoria en los foros hemisféricos a los que asiste?

-Señor Presidente Calderón, deje pasar a México a unos compatriotas. Solo desean conocer el Desierto de Arizona.

-Con gusto, Señor Presidente de Ecuador, ó de Colombia, ó de dónde sea, pero el problema es que me regañaría el Señor Presidente Bush.

Mientras que los capos mexicanos se reúnen cuántas veces quieran con sus pares de todos los países del continente, con sus socios y con sus proveedores, los ciudadanos de buena voluntad de todos los países no podemos reunirnos gracias a ese requisito que se llama visa y que no sirve para nada, ó mejor dicho, solo sirve para anidar las redes de corrupción e infamia. Si lo que pretenden los hermanos latinoamericanos es irse para Estados Unidos utilizando nuestra frontera norte, qué más nos da. Deberíamos dar facilidades para que hubiese vuelos directos Caracas-Ciudad Juárez, Quito-Matamoros, Bogotá-Tijuana y Buenos Aires-Teguciglpa-Nuevo Laredo. Tendríamos registros de quien entró y de cómo se llama y captaríamos la llamada “derrama económica” que tanta falta nos hace en estos tiempos de crisis. Acabaríamos con ese infierno de derechos humanos que es la frontera sur, Ciudad Hidalgo- Tecun Umán, con polleros, con traficantes humanos y con funcionarios corruptos del Instituto Nacional de Migración. Por los americanos, o sea los gringos, no tenemos de qué preocuparnos: Ya están construyendo su famoso Muro.

Ojalá que fuese cierto el argumento de que nuestra política migratoria ayuda a preservar la paz y la tranquilidad públicas, y que los migrantes de todo el Continente vienen a este emporio de prosperidad y riqueza que se llama México a desplazarnos a nosotros los mexicanos. Por el contrario, frenamos el desarrollo económico y social al dificultar en grado sumo el contacto entre estudiantes, pequeños empresarios, escritores, diseñadores, músicos y también el encuentro romántico de una que otra pareja de enamorados. O qué, ¿también queremos elevar la “Raza de Bronce” a rango constitucional?

jueves, 25 de diciembre de 2008

La Reina Sinaloense y el Capitán

Laura Elena Zuñiga Huizar. Una Bella Chica con Mucha Ambiciòn


Laura Elena Zuñiga Huizar. Triunfos y Derrotas

Laura Elena Zuñiga Huìzar. Miss Sinaloa 2008


La Reina de la Belleza Sinaloense 2008, Laura Zúñiga Huízar, está detenida. Noticia aquí.

No sorprende que haya caído sino que haya demorado tanto en caer una como ella, y peor, de manera totalmente accidental. Los narcos gustan de los vehículos de lujo, de las fiestas extravagantes, de las mansiones con zoológicos incluidos. ¿Cuál es el mayor lujo, el más caro? Las mujeres hermosas ¿Cuáles las que pueden dar más estatus en la sociedad narca? Las reinas de belleza. Si no es reina, que mas da, la corona se compra a punta de billetazos. Es el caso de Laura Elena, retocadita con silicona para poder ganar, según la nota, “La nena del narco y su polémico cetro”.

La tarea del detective es revisar las operaciones extravagantes en bienes raíces y en automóviles de lujo y sí, también el concurso de Nuestra Belleza México, que es tan espurio que ni siquiera lo pasaron en televisión abierta. Con labores de inteligencia policial México se ahorraría la tan absurda guerra contra el narcotráfico que libra ahora. Con tantos decapitados diarios nos hemos vueltos insensibles a la violencia hasta que lleguemos al punto de verla con toda naturalidad. Entonces esa guerra estará irremediablemente perdida.

Sucedió durante el almuerzo estas vacaciones navideñas:

-Niños, aprendan a leer el periódico. Tú Miguel, ábrelo y lee lo que quieras.

-“Capitán de Nueve en Guerrero”.

-No Miguel. Dice “Decapitan a Nueve en Guerrero”.

Soltamos la carcajada.

Todos los días, desde hace dos años, hay noticias de “Capitanes” de cinco, de diez, de cincuenta, en Guerrero, en Michoacán, en La Marquesa, en Tijuana, en Matamoros, en todo México.

Cavilaba sobre la pertinencia de la explicación que podría yo hacer:

…Miguel, hay unos señores que venden drogas que se llaman narcos y que están peleados con otros narcos. Igual que cuando te enseñan a ti a gritar en tus clases de Tae Kwan Do antes de soltar una patada, los narcos asustan a sus enemigos cortándole la cabeza a los que atrapan de las bandas rivales...Decapitar proviene del latín “cápita” que significa cabeza y el prefijo “de” significa quitar, como depilar que es quitar pelo, ó deforestar que es quitar árboles.

En eso estaba cuando escuché a los niños imitar el relato del chino Zen Li Yong:

-Cooperas o cuello…, al tiempo que se pasaban el dedo índice por la garganta a manera de cuchillo.

viernes, 19 de diciembre de 2008

DINERO A TASA CERO: PAÍSES EMERGENTES, PAÍSES EMERGIDOS Y PAÍSES SUMERGIDOS

DINERO A TASA CERO: PAÍSES EMERGENTES, PAÍSES EMERGIDOS Y PAÍSES SUMERGIDOS

-Préstame cien mil pesos.

-Ajá. Hasta crees.

-Te pago la misma tasa que la Fed, 0.25 por ciento de interés anual, por no decir que te pago lo mismo que el Tesoro Americano, que es cero. Sí, CERO.

-Ni siquiera tengo esa suma pero, a ver, me das la cuarta parte de uno por ciento. O sea ¿me darías doscientos cincuenta pesos de interés al año?

-Correcto.

-O sea que yo me arriesgo con los cien mil pesos, hipotéticamente hablando, y si me pagas, que lo dudo, ¿me gano en todo el año lo que vale un boleto de “table dance”?

-Te estoy proponiendo una operación a las tasas del mercado interbancario americano. Es lo que vale tu dinero.

-Mejor me lo gasto. Cien mil pesos valen mucho más que doscientos cincuenta pesos al año, a lo que debería restar lo que valgan mis noches de insomnio por el susto de que te corran y nunca me pagues.

-Entonces sé congruente. Repatría tu dinero de Estados Unidos y ganarías la tasa de interés en pesos. Ocho por ciento anual. Préstame ese dinero en pesos y te pago el ocho por ciento anual. Te ganas 8 mil pesos. Te alcanza para dos buenos reventones.

-Te repito que no tengo ese dinero pero te sigo la corriente. Bancomer me pagaría eso. Garantizada la devolución de mi dinero. Pero yo no deposito en pesos, porque si Banco de México dice que la inflación será de 6, lo más probable es que sea de 10, ya ves que esos cuates siempre se equivocan. Yo saldría perdiendo. Tendrías que pagarme el 40 por ciento, que es lo que te cobrarían a ti en la tarjeta de crédito.

-Te diría que sí, pero me quiebras con esa tasa.

-Algo no checa. Comenzamos con que la tasa de interés es de cero, y ya estamos hablando de un 40 por ciento y todavía estamos lejos de cerrar la operación.

-Es el problema mundial. Sea la tasa la que sea, cero, diez o cuarenta por ciento, nadie le quiere prestar a nadie por el temor a que no le paguen. Pero te juro que yo si te voy a pagar.

-Temores bastante justificados. Dame el 20 por ciento en pesos, la mitad de lo que te cobrarían en la tarjeta de crédito, y más del doble de lo que me pagaría Bancomer a mí. Salimos ganando los dos.

-Perfecto.¿Dónde firmo?

-Pues en la notaría, con las escrituras de tu casa como garantía.

-Están a nombre de mi mujer.

-Dame una garantía líquida, entonces.

-O sea que para prestarme cien mil pesos, ¿quieres que yo te deposite cien mil pesos?

-Así como lo oyes.

-Gracias…

-Ni te enojes. Yo no inventé la economía mundial. Al paso que vamos, a mi también me llevará la fregada, pues vivo de mis intereses y como bien dices, mis intereses son de cero, así tenga yo mil, diez mil o un millón de pesos. Cualquier suma de dinero multiplicada por una tasa de cero da cero. Antes Ford colocaba papel comercial al 5 o al 8 por ciento, y en dólares. Ahora, si no quiebra antes, dejará de colocar papel comercial y mejor le pedirá prestado a la Fed a tasa cero. Y los “Money funds” pagarán también cero por la sencilla razón de que hacen un coctel de papel comercial y Bonos del Tesoro, y un coctel de cero más cero da cero. Bernacke, el Chairman de la Reserva Federal, debería estar en el manicomio.

-Con todo respeto, te elevaste mucho para decir una idiotez. Bill Gates tiene una fortuna de 40 mil millones de dólares, y aunque reciba la tasa de interés de cero, no creo que tenga que recortar sus gastos. Ese cuate es feliz si un banco le guarda su dinero aunque no le paguen nada, por la sencilla razón de que no le caben en el colchón. Y a Bill Gates súmale a los Carlos Slim, a los jeques árabes que están rebosantes de billetes por los precios del petróleo que han recibido, y a todos los banqueros centrales de nuestra queridísima América Latina. Ellos felices de poner las reservas internacionales de sus países a tasa cero, con tal de no perderlas, así que lo que hizo Bernacke de bajar la tasa a cero es una jugada magistral. La concentración de la riqueza mundial permite que los ahorradores ganen cero y los inversionistas paguen cero. Además esos magnates pueden arriesgar en la Bolsa, así caída como está, e inyectarle capital a las empresas. Estoy seguro de que el mundo saldrá de la recesión en unos pocos meses más, en julio de 2009 a más tardar, según yo y los expertos financieros del Washington Post a los que leo diario.

-Soy ateo pero que Dios te oiga. Mejor: Que te oiga pero que no te haga caso. Lo que no cuesta se desperdicia. Si les das dinero gratis a las empresas, de seguro que harán pésimas decisiones. Seguirán manteniendo nóminas onerosas y bonos exorbitantes para sus ejecutivos. Pero se te escapa el asunto medular. La Fed solo le dará préstamos a las grandes empresas y a los bancos a tasa cero, y ese dinero barato nunca llegará a los consumidores urgidos de dinero como tú, y mucho menos a las empresas pequeñas y medianas. Los bancos solo querrán prestarles a las grandes empresas, como Dow Chemical y Microsoft, pero esas empresas ni necesitan el dinero ni tienen que pedirle al banco. Mejor se lo piden directamente a la Fed a tasa cero. Las empresas pequeñas y medianas seguirán sin fuentes de fondeo y la economía mundial seguirá en la recesión. Reitero: Bernacke está loco de remate.

-Ya me aburriste con tus argumentos y a final de cuentas no me vas a prestar los cien mil pesos. Pero ya que estás criticando a Bernacke, dime entonces que harías tú en su lugar. ¿Subir la tasa de interés al 100 por ciento? Sin entender mucho me parece que eso sí sería una locura y acabarías por hundir aún más la economía de las clases populares.

-¿De verdad te crees el cuento de que todo el desplome de la economía mundial se debe a que unos tipos en Estados Unidos dejaron de pagar las hipotecas de sus casas? La verdad no se puede ocultar de esa manera. Sucede que los países desarrollados, Japón, Europa y los Estados Unidos, se tiraron a la buena vida desde hace tiempo. Cada vez trabajan menos, consumen más, y lo que es peor, con dinero prestado. Mientras tanto los chinos y los indios, es decir los de la India, porque los de acá siguen igual de güevones, se levantan temprano y se acuestan tarde, después de larguísimas jornadas laborales. La tecnología para producir las cosas que hacen falta en la vida diaria se ha abaratado y ha dejado de ser un monopolio de los países ricos: Carros, refrigeradores, ventiladores, aires acondicionados, estéreos, y cosas así se pueden producir con tecnología coreana, china o hindú. Con decir que Pakistán, un país de los que se consideraban hasta hace poco buenos para nada, tiene la capacidad científica y tecnológica para producir la bomba atómica.

El monopolio de los países ricos ha terminado en buena medida gracias a la piratería. La tragedia de México es que ni siquiera le entra adecuadamente a la piratería; se conforma con distribuir los productos pirateados en otras latitudes. Ya no hay países emergentes, sino que ahora hay países emergidos, como China y Corea, y los sumergidos, como México e Islandia, lista a la que se sumarán los Estados Unidos, Inglaterra y Francia si no se ponen a trabajar, como ya dije.

Me recuerdan a mi amigo Horacio, que es intelectual, y se molestó muchísimo con su mujer cuando le recriminó que estuviese echado a media sala a las 11 de la mañana: “Estoy trabajando”, le dijo, porque su trabajo de intelectual es pensar y no necesariamente de escribir ni de estar haciendo llamadas por teléfono.

Es verdad que los países desarrollados investigan en medicina, en farmacéutica, en transgénicos, en energías renovables y en otras industrias del futuro pero mientras no concreten y sigan divagando generarán menos ingresos, a lo cual, si se vuelve costumbre por tres trimestres consecutivos técnicamente se le llama recesión.

Y respondiendo a tu pregunta concreta, porque ya estoy hasta el gorro de que siempre me digan que me voy por la tangente: ¿Qué haría yo si fuera Bernacke? Comprar acciones y bonos de países emergidos.



jueves, 4 de diciembre de 2008

LA SERENDIPIDAD Y EL CHIPÁ

Tatiana. Una Chica Morocha.


Cataratas de Iguazú.



LA SERENDIPIDAD Y EL CHIPÁ

Cuando despertó, la chica todavía estaba allí…

El hombre respiró aliviado. Se propuso no volver a dormir hasta que ella no se hubiese marchado.

Tenía sueño y no quería correr el riesgo de que ella se llevara sus tarjetas de crédito, el dinero en efectivo y sus documentos de viaje, como le sucedió una vez en La Habana. Así que al liquidarle sus servicios le dio una propina generosa. Para ella sería un “bono por honestidad” y para él, un “impuesto por reincidencia en los mismos errores”. No le explicó nada de esto. Solo notó que ella se puso contenta.

Al avanzar hacia las cataratas de Iguazú, otro susto: Retén policial. El hombre, de nacionalidad mexicana, había entrado a Brasil sin visa, proveniente del Paraguay. El guardia miraba atentamente todos los vehículos, sin detenerlos. Pero le marcó el alto justo al taxi en el que viajaba él. Cruzaron tres muchachas a las que el guardia sonrió. Miró de nuevo al taxi y le hizo la señal de que siguiera. El hombre respiró aliviado.

Al llegar a la entrada del parque en Foz de Iguazú miró el reloj y dijo: -En siete horas debo estar en el aeropuerto de Asunción. Quedan dos horas y media para recorrer las cataratas. Hizo el recorrido. Quedó maravillado y con ganas de volver. Solo en Machu Pichu, en la represa de El Peñol en Antioquia y en el mirador del Nido del Águila en Berchtesgaden había contemplado paisajes equiparables. Recordó que a esos lugares había llegado también por accidente y no les dedicó más de las dos horas y media que ahora correspondían a Foz de Iguazú.

De nuevo había que cruzar todo el Paraguay, desde Ciudad del Este hasta Asunción. No había tiempo para almorzar. El chofer se detuvo tan solo para comprar cuatro piezas de "chipá", unos panecillos típicos que les mitigaron el hambre, y reservó dos para su hija menor porque ella siempre espera que él le lleve algo cuando vuelve a casa.

El hombre llegó a tiempo al aeropuerto. En emigración lo detuvieron.

-¿A qué vino?

–A las cataratas.

-¿Cuánto tiempo estuvo allá?

-Dos horas.

-¿Viaja solo?

–Sí.

–No es común que los turistas vengan solos.

–No. No lo es.

Ninguna respuesta parecía convencer al inspector. Revisó entonces todo el equipaje de mano. No encontró nada. El hombre lo miraba divertido. Solo él sabía que su historia era inverosímil pero cierta. Cuando lo dejaron pasar respiró aliviado.

Así fue como llegó a Buenos Aires, a los bares de allá, a contar una historia verosímil pero falsa.

–Soy traqueto, dijo.

-Sós qué, preguntó la chica.

–Traficante.

–Invitáme una copa.

–OK.


Ella es paraguaya. Morocha. Cabello negro y tez blanca. El le relató su viaje. Escuchaba como escuchan ellas, fingiendo interés, hasta que se le llenaron los ojos de lágrimas cuando oyó que él había comido chipá. Añora su país.

Iniciaron una amistad que duró hasta que él se fue.

¿A qué fue el hombre a Paraguay? Ahora recuerda que la serendipidad es la “capacidad para hacer descubrimientos deseables por accidente…” ó “encontrar algo magnífico mientras se busca otra cosa”, definición que ahora le es útil para no quedar como un tarugo. Fue a Paraguay porque conocía los cuentos de Horacio Quiroga y los de Hugo Wasp, y porque había visto las fotos de una dama muy hermosa que compitió en las Olimpiadas de Beijing representando a ese país. Fue a Iguazú porque en Asunción no había nada que le llamara la atención con la salvedad de que los paraguayos hablan entre ellos el idioma guaraní y siendo las cosas así es lógico que no llevara visa del Brasil.

Ahora él dice que fue al Paraguay a conocer Iguazú y a comer chipá.

martes, 18 de noviembre de 2008

Que Veinte Años No es Nada. No Mames, Gardel.

Músicos en la Boca.

¿QUE VEINTE AÑOS NO ES NADA? NO MAMES, GARDEL.

Estuve en Buenos Aires por tres días en el año de 1976; por tres más en el año 1992 y finalmente tres más ahora en noviembre de 2008. Es decir, que vuelvo a Buenos Aires cada 16 años. Para este tercer viaje y segundo retorno “las nieves del tiempo blanquearon mi sien”, como dice el tango. En 1992 tan solo iba con calvicie incipiente y en 1976 tenía yo mucha melena y nada de barba. “No llores por mí, Argentina”.

En los tres viajes recorrí las calles de Florida, Lavalle y Corrientes. Siguen aparentemente igual hasta que uno se da cuenta de que han cambiado.

¿Los cines, dónde quedaron los cines, uno junto al otro, otro enfrente del otro, con sus marquesinas iluminadas de neón que anunciaban las funciones a cualquier hora del día, de la noche, de la madrugada y del amanecer?

En 1976 yo fui al cine emocionado con una linda chica. Ahora quedarán dos o tal vez tres cines, pero a la calle de los cines se la devoraron los DVD´s.

¿Las bancas, dónde quedaron las bancas dónde se sentaba uno a ver pasear a las muchachas o a leer el diario?

Ya no hay bancas en la calle Florida. Según un vendedor las retiraron porque en las madrugadas llegaban los vagos y los malvivientes a dormir en ellas. Pienso más bien que las quitaron dar más espacio al flujo peatonal, hipótesis que elaboré al tercer día del último viaje cuando al llegar a la calle Florida para comprar los sweaters del cashmere patagónico que me encargaron en casa, sentí que me tragaba la muchedumbre en movimiento, una sensación que no experimentaba desde hacía muchos años, cuando me metí a las ciudades amuralladas de Tánger, Fez y Marrakesh.

El flujo peatonal se incrementó por el abundantísimo número de turistas. El turista tiene algo de mezquino en su fuero interno y mucho de estorbo en su fuero externo: Nada más anda viendo que país tiene su moneda devaluada para irse a pasear allá. Tristemente es el caso de casi toda la América Latina y ni modo: Elegantes hombres y mujeres de negocios tienen que caminar codo a codo con turistas de short, gorra, T-shirt, mapa y cámara fotográfica. A veces hay que esquivarlos pues se plantan a media calle para retratar ventanas, puertas, letreros y hasta alcantarillas.

En el año de 1976 y todavía en el 1992, al recorrer la zona Centro por las noches me topaba con alguna elegante dama de vestido negro, guantes de encaje y largas uñas bien pintadas de color carmesí fumándose un cigarrillo con mucha coquetería, invitándome a pasar a acompañarla a un interior finamente decorado con terciopelos y discretos espejos. Ahora las damas no se aparecen así en medio de la noche sino que están dentro de algún night club. No hay nada que uno pueda observar desde la acera. Ya no existen aquellos vestidos largos con escotes y encajes. Ahora están de shorts, minifaldas y “tops”. Tampoco se conversa con ellas al son del tango. Hay que quedarse estoicamente sentado en lo que la chica se toma sus dos bebidas correspondientes al consumo mínimo procurando no ensordecer con Ricky Martin a todo volumen ni quedar ciego de tantos rayos de luz que revientan en todos los espejos o lo que es lo mismo, en todo el lugar.

¿El tango? ¿En dónde se quedó el tango? Ó me lo movieron de lugar o se acabó el tango.

En San Telmo había unos bares arrabaleros, con mesas de madera, sin manteles pero con empanadas y mucho vino, en los cuales se cantaba el tango a viva voz. Como en España las colillas de los cigarrillos volaban al suelo. De pronto se paraba una pareja, luego otra y así se consumía la noche, bebiendo y bailando, conocidos con conocidas y desconocidos con desconocidas. Con esos recuerdos volví a San Telmo. Cené en una mesita lateral alrededor de una pequeñísima pista de baile en la cual una pareja contratada por el establecimiento bailaba piezas de tango con duración de un minuto y una frecuencia de cada quince. Llegó la cuenta con la advertencia de que el show del tango se cobraba aparte.



Tango para Turistas en la Boca

En la Boca, en Caminito, lo mismo: Tango para los amigos de Noruega, tango para los amigos de Panamá, tango para cada mesa. Tango para el turista, lo cual deja de ser tango.

Puerto Madero. Puente. Pierna de Mujer Bailando Tango

Para disfrutar Buenos Aires 2008 hay que dejarse de tangos, nostalgias y recuerdos. Hay que ir a pasear a los muelles de Puerto Madero, el invento del siglo XXI, admirar una estructura de acero que supuestamente corresponde a la pierna de una mujer bailando tango, escuchar música lounge, y entrar a cenar. Degustar las exquisiteces del lugar, pedir el vino por copa, catarlo como si uno supiera, procurar no ensuciar la servilleta y mucho menos el mantel, dar sorbitos de agua sin manchar la copa, dejar propina y actuar como persona civilizada, puesto que los restaurantes en Puerto Madero no son ningún arrabal. Procurar no escuchar las conversaciones de las mesas contiguas de los juniors argentinos en torno a la sintonía con sus socios, clientes y empleados en sus negocios de exportación. Admirar la belleza de las chicas argentinas como quien mira una obra de arte en el silencio sepulcral de los museos. Solicitar un radio taxi ó mejor aún, un “remis”, pagar lo que señale el taxímetro y de preferencia no fumar.

Comportarme como el cincuentón que soy y no como el adolescente que alguna vez fui.

-¿Qué veinte años no es nada?
-No mames, Gardel!!!

domingo, 16 de noviembre de 2008

Mexicano en Buenos Aires: Diálogos con los Taxistas

Taxis y Taxistas en Buenos Aires

Taxista 1: Laura Avellaneda “Reloaded”

Detuve el taxi al caer la tarde en la Plaza de Cortázar, en Palermo. Me había tomado varias cervezas en una agradable terraza al aire libre. Estuve a punto de preguntarle si el conocía bares “de chicas”. Lo analicé bien, las gafas, las canas y las arrugas y lo imaginé un día domingo en familia rodeado de sus nietos y preferí decir:

-Anoche estuve por acá. En un bar de chicas.

Noté su sorpresa y no dije más.

Dos calles más adelante me preguntó:

-¿Y las chicas de esos bares, salen con uno?

-Algunas sí y otras no. Depende de su grado de moralidad.

-Pero no puede haber moralidad en esos lugares, por favor…

-Pues sí. Algunas no salen. Bailan nomás. Aunque pensándolo bien no es cuestión de moralidad sino de precio.

El taxista me miraba con curiosidad, estudiándome. Por fin se animó a decir:

-Quiero que me diga cuál es su opinión con toda sinceridad.

-Adelante. Faltaba más.

-Me divorcié de mi primera mujer y soy viudo de la segunda. Un año después que ella murió, miré los anuncios en los diarios, y llamé a una chica joven, de 22 años. Desde entonces la veo todos los domingos. La llevo a mi casa, hacemos el amor, y después la llevo a que haga sus compras, lo que ella vaya necesitando. No es precisamente un pago pero si una compensación. Pienso que ella no es mala, sino que tan solo escogió un mal camino.

-Óigame no, interrumpí. Imagine cómo sería la sociedad si no hubiese chicas de esas. Los viudos, los soldados, los hombres solitarios…Sin esas chicas seríamos una sociedad de desquiciados. Ellas cumplen una función social muy importante.

-¿De verdad piensa que esas chicas no son malas?

-Al contrario. Son una bendición. A Usted le gustan las chicas jóvenes, por lo que veo. Si tratara de enamorar a una perdería el tiempo, el taxi, y vaya Usted a saber qué más. Es mejor así, salir con esas chicas. Además solo las ve cuando Usted quiera. Pienso que tiene Usted un buen arreglo con ella y mucha energía para su edad.

Íbamos en animada charla cuando llegamos a Florida y Viamonte. Le pagué y dije:

- Sobra un peso para su chica.

Soltó la carcajada. Nos despedimos como dos grandes amigos.

Taxista 2. “Por una Nariz”

Era mi última noche en Buenos Aires. Tenía cierta idea de por dónde quedaba el bar dónde trabajaba una hermosísima chica paraguaya a la que había conocido algunos días atrás. Pero no estaba dispuesto a que el taxista me llevara de paseo y al final no encontrásemos el lugar.

-Mire amigo, yo no soy ningún experto, pero tengo cierta idea. Quiero ir a un bar de chicas. Usted recomiéndeme el que le parezca mejor.

Me dijo que me llevaría a uno, que muy bueno, que excelente personal.

-OK. Pero solo si queda por el rumbo de La Recoleta.

Al llegar al bar le dije que ese ya lo conocía, y que sin ser un experto, había en Buenos Aires otro mucho mejor.

-¿Cómo cuál?

-Se llama “López”.

-Acá no hay ningún bar que se llame “López”.

Noté que al taxista le entró curiosidad pero era evidente que no conocía ningún bar con ese nombre. O le ponía yo cerebro al asunto o era claro que no volvería a ver a la paraguaya.

-Si no hay un bar “López” en La Recoleta te pago el doble de lo que diga el taxímetro. Y si hay un bar “López” no te pago nada. Pero no quiero que te pongas a dar vueltas y esquives ese bar.

-Créame. Voy a buscar el bar “López” y le tomo la apuesta tan solo por conocer. Pero le advierto que va a perder.

Reconocí Madajoz. Reconocí la barda del cementerio. Dimos vuelta en la calle López y el bar no aparecía. Pero yo sabía que estábamos cerca, y el taxista cada vez más confiado de que no.

-Voy a doblar en aquella calle. Si no está ahí honestamente no sé en donde más buscar.

Dobló y a media cuadra las luces de neón: “Mr. López”. Le pagué los 20 pesos que marcaba el taxímetro. Y añadí:

-Pero me los debes.

Le costó trabajo pero reconoció:

-OK. Me ganó la apuesta. Tome su billete.

-No. Es tu trabajo. Bien merecido el dinero además. Y te voy a confesar algo: No buscaba el bar “López”. El bar que busco es un after- hour que está un poco más acá.

Entré y la paraguaya me recibió con una gran sonrisa. Pero no quiero salirme del tema de este relato…

Taxista 3. “El Cártel de la Efedrina”

Subí al taxi ya de noche. Venía del aeropuerto de Ezeiza proveniente del Paraguay, y en todo el día solo había comido un sándwich infame de la compañía TAM. Supongo que venía de mal humor.

-Lléveme a cenar a Puerto Madero a algún restaurante de carnes, le dije al conductor, un caballero de la tercera edad.

-¿Carnes? ¿Cómo carnes? No entiendo.

O no entendía o no le daba la gana de entender. Me quedé callado y fue él quien rompió el silencio.

-¿Empanadas de carne?

-No. Cortes de carne, dije cortante.

Me recomendó un lugar y trató de hacer conversación.

-México. La tierra de Jorge Negrete, de María Félix… Y ahora recién, la tierra de los Cárteles de la Efedrina.

No me simpatizó su comentario e hirió el orgullo nacional.

– ¿Por qué lo dice?

- Acaban de detener a unos mexicanos acá en Buenos Aires. Se habla ya de la “Ruta de la Efedrina”…

-La efedrina la controlan los chinos, lo interrumpí molesto. No dudo que haya mexicanos en el negocio pero le aseguro que operan con la complicidad de los gobiernos, el argentino incluido. ¿Ó usted piensa que los mexicanos operamos solos? Tenemos socios en todos los países. No le quepa la menor duda.

Deliberadamente utilicé el plural. Le daba fuerza escénica a mis palabras aunque yo en ese negocio no tenga nada que ver.

Pude haber dicho que en México tenemos un grave problema con el narcotráfico y que está destruyendo a nuestra sociedad. Eso pienso pero no me dio la gana reconocerlo. Preferí explicar con aires de gran conocedor cómo se articula el tráfico de la coca desde los campos bolivianos hasta los laboratorios colombianos y destaqué a los cárteles mexicanos y a las mafias de Nueva York en el ámbito de la comercialización.

Al llegar a Puerto Madero, el taxímetro marcó siete pesos.

–Cóbrese ocho.

Le pasé un billete de veinte. Me entregó dos pesos de cambio.

-Me falta dinero, le dije áspero.

El taxista se deshacía en disculpas. Que no había visto bien el billete, que qué descuido, que una disculpa una vez más.

Al bajar, le dije:

-Tenemos bien identificado al “Cártel de los Taxistas”. Cuídese.

De reojo, ví que el viejo temblaba. No sé si de miedo ó de coraje. El hecho es que tardó en arrancar.