martes, 15 de noviembre de 2011

Pachemú...Patamú

Catedral en Guadua. Maqueta


¿Почему? Потому...

Detuvo su marcha para analizar con detenimiento la artesanía que había visto solo de reojo. Era una iglesia, de eso no había duda, pero el estilo y los materiales utilizados lo pusieron a reflexionar. La estructura era de bambú, las cúpulas eran jícaras partidas a la mitad y doradas con spray, y las cruces eran de metal, del tipo de las que utilizan los niños en las primeras comuniones. Los vitrales, pintados con esmalte de uñas, tenían estampas de vírgenes y cristos. Correspondían al culto ortodoxo. Algunas de ellas eran ucranianas o rusas, y otras definitivamente griegas, como el inconfundible Cristo Pantocrátor con su biblia bajo el brazo. La concepción arquitectónica le recordaba alguna catedral famosa pero no podía recordar cual, hasta que se le vino a la mente la Catedral de Cristo el Salvador, en Moscú, ciudad a la que había ido como turista años atrás. Sacó del chaleco su teléfono inteligente y buscó imágenes en internet. En Cristo el Salvador predomina el color blanco en las fachadas, mientras que en la artesanía, dominaba un tono entre marrón y amarillo, característico del bambú. Los arcos dorados en la parte alta de los vitrales coincidían con algunos elementos que había visto en las catedrales del Kremlin. Era probable que el artesano hubiese hecho un viaje similar al suyo y que hubiese plasmado en esa pieza los distintos elementos arquitectónicos que le llamaron la atención. Pero aún quedaba la incógnita de por qué la pieza estaba hecha con bambú de una pulgada y media de diámetro, un material que si bien no era desconocido en México, tampoco era usual. El tipo de uniones entre losdistintos tramos de bambú requerían de una destreza que solo había visto en Sudamérica, pero en estructuras monumentales de bambú guadua, y jamás en maquetas o artesanías como la que tenía a la vista. Los ensambles en ángulos de 90 grados eran del tipo "bocas de pescado" y los ángulos de 45 grados eran del tipo "picos de flauta", bastante bien ejecutados. Lo más curioso de todo era que pareciera que el artesano se hubiese esmerado en presentar su pieza con defectos premeditados.

No podía ser fruto de la casualidad que hubiese cortes de bambú tan bien hechos y al mismo tiempo, defectos evidentes en el corte y colocación de los vitrales. Había vidrios de 2 milímetros, una elección acertadísima, pero también vidrios de 4 milímetros muy mal cortados. Su confusión fue en aumento al percatarse de que para decorar las fachadas posteriores se habían utilizado técnicas clásicas que solo conocían los artistas y restauradores italianos. Las imágenes parecían frescos, y no estampas pegadas con resistol. Las paredes lucían un recubrimiento deslavado por los años, y era difícil imaginar que en algún momento fueron tablas de triplay y que se les recubrió con una mezcla de yeso y blanco de España.

Ahí atrás, por ejemplo, estaba representada la sesión final del Séptimo Concilio Ecuménico, presidida por la Emperatriz Irene, en el cual se marcó la distinción entre la adoración de los ídolos y la veneración de los íconos, no por lo que eran unos y otros, sino por lo que representaban. La Asunción de María en la pared de al lado no habría visto nunca la luz de no haber sido por aquellas históricas sesiones en Nicea y Constantinopla que marcaron la derrota final de los iconoclastas.

Preguntó por el precio. Le pareció elevado pero no fue eso lo que lo detuvo. Pensó en qué lugar dentro de su casa podría colocar semejante pieza y no se le ocurrió ninguno. Fue entonces que pidió permiso para retratar la iglesia y al concedérsele, procedió con la cámara de su smart phone.

Ese día ya había atendido todos sus asuntos y había realizado todos sus quehaceres. Por la noche descargó las fotos del iphone y las analizó con distintos programas de edición de fotografía. Agrandó algunas, en otras subió el contraste, en otras más ajustó los semi-tonos, y en otras quitó ó subió el brillo. Experto penalista como era, vio con nitidez que en las doradas cúpulas había por lo menos cuatro juegos diferentes de huellas dactilares, tal vez hasta cinco. De pronto aclaró muchas de sus dudas al darse cuenta de que la maqueta fue una obra colectiva. Dedujo que en el equipo hubo un carpintero bastante bueno y una dama de gran cultura y refinado gusto, quien habría diseñado y dirigido todos los acabados. Era claro que había participado al menos otra persona más, -las huellas mostraban empeño y buena voluntad- y se advertía la presencia de un niño, pero no era posible determinar qué tanto habría ayudado.

Una serie de pequeñas imperfecciones, como vidrios mal cortados, columnas canteadas, rebabas de yeso, manchas de pintura y remanentes de pegamento, mostraban más entusiasmo que oficio, más ganas que conocimientos, más voluntad que sabiduría, más ímpetu que destreza, más deseos que posibilidades. Estaba inmerso en esta reflexión cuando vio, mas bien imaginó, que Cristo Pantocrátor le guiñaba un ojo y María Ortodoxa, siempre severa, hacía lo mismo. Recordó una frase de su padre: "Lo mejor es enemigo de lo bueno".

Antes de apagar la computadora, le dio un zoom casi instintivo a uno de los extremos del bambú. Le habían colocado unas tapas para que no se vieran las oquedades interiores. Los tramos de bambú tienen mucho volumen y poca materia, mientras que sucede lo contrario con el triplay y los conglomerados. ¿Habría un mensaje oculto? ¿Una especie de representación dialéctica de la unión de los contrarios? O bien, ¿no serían las fastuosas catedrales ortodoxas expresiones de un formalismo desprovisto de sustancia? O por el contrario, ¿no simbolizaría el bambú el poder de la ligereza? ¿No sucedía que los elementos más pesados eran en ocasiones los más vulnerables? ¿No es común que las personas más afortunadas son aquellas que caminan con más ligereza?

Concluyó que la esencia del arte, de la religión y de la vida es el misterio. Desde el lado poniente de la cúpula más alta de la iglesia, Dimitri de Uglich asintió con la cabeza. Fue hijo de Iván el Terrible y de su décima esposa, María Nagaya. Murió en 1591 a los siete años de edad. Algunos creen que se clavó accidentalmente un cuchillo en el vientre durante una crisis epiléptica, pero es más aceptada la tesis del asesinato. Con su muerte acabó la dinastía Rûrika e inició el llamado "Período Tumultuoso" el cual concluye con el ascenso de la familia Románov al trono de los zares, después de muchas intrigas y encarnizadas luchas. La nueva dinastía promovió ante la Iglesia Ortodoxa Rusa la beatificación de Dimitri para ganar legitimidad, prerrogativa que solo tienen quienes ya han ganado la guerra.

Dejó de reflexionar sobre la artesanía y cerró los ojos. Como siempre había mas preguntas que respuestas, situación que se puede clasificar como misterio. En una mente inquieta siempre habrá una sucesión interminable de porqués. ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? Rebasado cierto límite de cansancio, conocimiento o capacidad mental, y todos tenemos uno, la mejor respuesta es un único, definitivo, autocrático e irreflexivo: ¡Porque sí! Lo invadió un sentimiento de serenidad y se quedó dormido.

lunes, 10 de octubre de 2011

Для меня

Витакора. Для меня.

Vienen a mi mente los estantes de la biblioteca de mi padre en los que colocó gran cantidad de libros de la Academia de Ciencias y Artes de la URSS, muchos de ellos, con la cara de Lenin en los lomos. Nunca leí ninguno, por aburridos ellos o inculto yo. Muchos años después, tal vez treinta, durante un nuevo intento de encontrar sentido a mi existencia, adquirí el hobby de carpintero y surgió por casualidad el proyecto de hacer una réplica en miniatura de la catedral de San Basilio. Mi sub-especialidad son los trabajos en bambú guadua y un día, al alzar el taller, puse juntos todos los cilindros sobrantes de otros cortes, cada uno de distinta altura. Ahí estaba. San Basilio en obra negra. Coincidió con que por esas fechas conocí a una девущка en un club nocturno que me sorprendió por su agilidad para el baile y por su belleza. A esa chica me referí en " Caracola Marina".

Tomada la decisión de ir a Rusia, dominar el alfabeto cirílico se volvió una necesidad práctica, para poder movilizarme en el metro y ubicarme en los mapas de Moscú. Puse algunas aplicaciones para aprender ruso en el ipad y en el iphone, y busqué en el internet imágenes de las catedrales ortodoxas que me proponía visitar. El viaje sería largo así que compré un libro para llevarlo en el equipaje de mano. El elegido: un Imperio Fallido, de Vladislav Zubok. Incorporado el elemento intelectual, rehice mi agenda de paseos para visitar edificios y monumentos de la Rusia de los Zares, la ex Unión Soviética, y la capital ultramoderna que suponía yo que era la Moscú de hoy.

La dificultad en replicar San Basilio a escala hizo que me fijara en la Catedral de Cristo el Salvador como segunda opción. Las cúpulas son doradas y tienen formas menos caprichosas, por lo cual sería más fácil replicarlas con jícaras cortadas por mitades y rociadas con spray de ese color. Hice la visita un lunes pero estuvo cerrada. Por la noche me comentó un amigo que estaba por allá, trabajando según él, que Stalin había mandado a demoler la catedral para hacer unos baños y que la habían reconstruido los nuevos millonarios rusos. Al día siguiente volví con una mezcla de curiosidad y morbo. Interesante Moscú. Primer plano: Cristo el Salvador y sus cúpulas doradas. Segundo plano: Uno de los siete edificios con forma de aguja que hizo Stalin para mostrar el poderío soviético. Tercer plano: Un skyline ultramoderno. Edificios emblemáticos, íconos de su ciudad y de su tiempo.


Catedral de Cristo el Salvador


Mentiría si prosiguiera mi relato con una supuesta reflexión mía en torno a la similitud entre los los íconos ortodoxos y la sobreposición de estructuras arquitectónicas en el tiempo. En Rusia no me enteré de casi nada por la barrera del idioma y la escasez casi absoluta de letreros explicativos en inglés en catedrales, monumentos y museos. Moscú es un gran ícono. Lo aprendí de un pequeño libro sobreviviente de lo que fuera la biblioteca de mi padre. Russian Icons. A Mentor UNESCO Art Book. 1962. Escribió el autor, traducción mía con libertad literaria: A principios del siglo (veinte) comenzaron a restaurarse los íconos ortodoxos. Al limpiarlos de las capas de humo de velas e inciensarios, comenzaron a surgir imágenes en colores muy vivos, y limpiando más, se percataron que debajo de la imágen a la vista, estaba otra subyacente, y luego otra, y luego otra más. A un ritmo normal de exposición al humo dentro de un recinto ortodoxo abierto al culto, un ícono no puede durar más de cien años sin que sea necesario retocarlo y a veces, volverlo a pintar. Así, la limpieza de un ícono permitió a los restauradores realizar un apasionante viaje a través del tiempo. De imagen en imagen llegaron hasta el siglo once, que corresponde a la conversión de Rusia al cristianismo orquestada por el entonces gobernante Dimitri, hoy santo.

La Catedral de Cristo el Salvador (Храм Христа Спасителя) se abrió al culto en 1883 y fué demolida con explosivos colocados en sus cimientos en 1931, para construir ahí el Palacio de los Soviets, un edificio que albergaría museos, oficinas, y salas de reuniones para la jerarquía del Partido Comunista, y en todo lo alto estaría una estatua colosal de Lenin. Vi la maqueta del edificio unos días después y resulta grotesco,como escribió alguien en Wikipedia, versión on line de la biblioteca de Alejandría. El diseño de Boris Iofan, que ganó el concurso internacional convocado por Stalin, contemplaba una altura de 415 metros para el edificio con lo que superaría al Empire State de Nueva York, y una estatua en su cima de Lenin de 100 metros de altura, frente a la cual la estatua de La Libertad se vería pequeña. Una alucinación de Stalin que solo el estallido de la II Guerra Mundial impidió concretar. En la posguerra el camarada Jrushchov decidió construir una alberca para tapar la cimentación de la gran obra no realizada, y en en los años noventa, durante la etapa de caos económico que siguió a la desintegración de la Unión Soviética, en un país de miles de nuevos ricos y millones de nuevos pobres, las oligarquías de la nueva Rusia vuelven a erigir la catedral de Cristo el Salvador, una obra vistosa, hermosa, costosa e inútil, si se considera la disminución de fieles resultante de las décadas de gobierno por el comunismo ateo.


Palacio de los Soviets. Maqueta.
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El Palacio de los Soviets no vio la luz, pero hay otros diseños estalinistas que pude visitar y me sorprendí, nuevamente, de la extraña sobreposición de tiempos y estructuras que hay en Moscú. Caminé por la Avenida de la Paz, Prospekt Mira, hasta el Monumento del Trabajador y la Mujer Agricola (ú y Obrero y Mujer de Kolkhoz). Hay un edificio de 34.5 metros de altura que sirve de pedestal para la escultura de Vera Mukhina, de 24.5 metros de altura, que se llevó a la Exposición Internacional de París de 1937 y regresó a Moscú dos años después. Hay un museo subterráneo, con salones amplísimos, pisos de mármil reluciente y puertas de maderas finísimas, dedicado a la obra de los escultores y arquitectos de la época estalinista, como Mukhina y Stefan. En el museo pude observar también un video con tomas en vivo de la demolición de Cristo el Salvador. Lo verdaderamente extraño es que el museo y el edificio que sirve de pedestal se inauguraron en 2009, veinte años después del fin de la era soviética. Cuando la estatua volvió a Moscú en 1939 se la colocó en un pedestal de tan solo 10 metros, y fue durante la época de Yeltsin que el pedestal adquirió su dimensión monumental. ¿La Rusia capitalista rindiéndole homenaje a la Rusia soviética? Yo era el único visitante en el museo. De algún lugar salió una señora ya mayor que algo hablaba de alemán, lengua que yo medio domino, y me explicó que ella era decididamente comunista y su hijo seguía mirando una y otra vez las películas de la era soviética con verdadera nostalgia por los tiempos idos. Un costoso proyecto de coptación del voto de los simpatizantes comunistas por parte del alcalde de Moscú, me explicó alguien de la Embajada de México. La explicación de Wikipedia refiere que la escultura está en el corazón y la mente de todos los rusos, no por la hoz y mucho menos por el martillo, sino porque era la imagen de inicio de todas las películas del Mosfilm soviético, ya fuesen dramas o comedias, como se puede constatar en youtube buscando "mosfilm worker and kolkhoz woman". La escultura soviética enraizó dentro del nacionalismo ruso. Los símbolos del marxismo leninismo secuestrados por un creativo del cine al mas puro estilo holliwoodense.

Monumento al Obrero y la Trabajadora Agrícola

En esta zona del Prospekt Mira hay otros parques y monumentos. Domina la escena el Monumento a los Conquistadores del Espacio, una estructura de 100 metros recubierta con placas de titanio, las mismas que se utilizan para evitar que se desintegren las naves que reingresan a la atmósfera terrestre. En todo lo alto, un cohete de metal de 11 metros, con lo cual se alcanza una altura total de 111 metros. Mexicanos: Sabed, que la Columna con el Ángel de la Independencia mide 45 metros de altura, con todo y ángel. En la base del cosmo- monumento hay alto y bajo relieves en metal con escenas y figuras relacionadas con el programa espacial. Destaca la perra Leika, cuyos detractores dicen que nunca llegó al espacio, y Yuri Gagarin, el primer ser humano puesto en órbita terrestre en 1957. Un caso de heroísmo bastante extraño el de Gagarin: su gran mérito fue no explotar en el despegue, cuestión totalmente ajena a su tramo de control. El cohete representado en Prospekt Mira, Avenida de la Paz, puso en órbita al Sputnik pero también puso a temblar de miedo a los Estados Unidos y a todo todo el mundo porque en lugar de dirigirse al espacio exterior podría llegar a cualquier lugar intraterrestre con una ojiva nuclear en la cabeza. Otro ícono: Conquista del Cosmos y Paridad Nuclear. Una reflexión tercermundista: En Moscú hay hotel Kosmos. En Bogotá hay hotel Cosmos. La diferencia no es el hotel.

Monumento a los Conquistadores del Cosmos


Detrás del Monumento a los cosmonautas está un arco con un gran parecido a la Puerta de Brandenburgo. Es la entrada al Centro de Exposiciones de Toda Rusia, proyecto interesantísimo del compañero Stalin. Surge en 1935 como un parque para realizar exposiciones agrícolas, con un pabellón para cada una de las repúblicas de la Unión Soviética, esparcidos entre calzadas, jardines, fuentes, plazas y plazuelas. El arquitecto Oltarzhevsky, quien presentó el proyecto a Stalin en los años 30, fue arrestado por cometer el error de diseñar los pabellones con madera. Stalin fue del parecer de que ese material no era digno para una obra tan importante. El Centro abrió por primera vez en 1939, cerró durante los años de la guerra, reabrió en 1954, y en 1959 se renombró вднх, para servir de escaparate a los logros industriales y tecnológicos de la Unión Soviética. Antes de Chernobyl, claro está. En 1991 desaparece la Unión Soviética pero no la mentalidad imperial. En 1997, tiempos post soviéticos, se coloca la rueda de la fortuna mas grande de Europa de ese entonces, con un diametro de 70 metros y 40 carritos de pasajeros. Estéticamente la "Fuente de la Amistad de los Pueblos" me pareció hermosa, con la estatua de una bella jóven representando a cada una de las repúblicas soviéticas. Setenta años después, la fuente ya no representa nada aunque sean las mismas estatuas, sirve ahora como escenario para el facebook de las personas, y durante los días calurosos de verano la gente se refresca ahí.

Fuente de la Amistad de los Pueblos

Homenaje a los Caídos. II Guerra Mundial



Visité también el Museo de la II Guerra Mundial, comenzado a construir por los soviéticos en 1986 y terminado por los rusos en 1995. El obelisco en la explanada central representa un día de guerra por cada 10 centímetros con lo que alcanza la asombrosa altura de 141.8 metros, una extravaganza para un obelisco. No se alteraría la simbología oculta de los monumentos con una relación de un centímetro por día de guerra, pero quedaría una columna más bien bajita. Todavía se le ocurre a Putin, el Vladimir moderno, añadir a la explanada otras 15 columnas de bronce con motivo del 60 aniversario de la toma de Berlin con la simbología siguiente: Diez simbolizan cada uno de los frentes de la guerra, tres más a cada una de las flotas navales (Norte, Báltico y Mar Negro), una columna está dedicada a los partisanos y otra otra más a las tropas de la retaguardia. Si mal no recuerdo de mi lectura de "The "Soviet Tragedy" a la retaguardia del Ejército Rojo marchaba la KGB de la que Putin fue director, para obligar a los soldados a marchar al frente. Ícono del despilfarro de los ingresos extraordinarios de la Federación Rusa por exportación de gas natural.

Explanada del Museo de la II Guerra Mundial

Kremlin de Izmailovo




Este relato lleva el título de bitácora, pero no es eso lo que escribí. Decidí que ya no quiero repetir anécdotas de viaje similares a las de otras ocasiones. Serían variaciones sobre el mismo tema. Mejor escribo algo para mi. Для меня. Dlaya menya. Para mi. Con pocas palabras recuerdo mis recuerdos. Иконы. Девочек. Метро. Космос. Марриот Аброра. Красное вино. He de regresar algún día, pensé, a medida en que avanzaba en la versión estilizada de Cristo el Salvador. Me traje un amuleto, un reloj de bolsillo de cuerda marca Orión, que compré en el tianguis dominical de Izmailovo. Sirve para recordar que la vida sin cuerda deja de girar.

domingo, 10 de julio de 2011

Caracola Marina





Caracola marina


Hola Caracola, hoy repetí mil veces tu nombre, caracola, caracola... cola cara. Nombre de bailarina rusa de club nocturno. Karakola Kourtisanova. Hace tiempo que tu caparazón se quedó vacío. Me lo regalaron y hasta hoy lo lijé con un roto motor. Salió un polvito blanco, como si fuera arena caliza, y aparecía su auténtico color rosa de nácar y blanco perla en tonos salmón. Caracola marina. Nadie hace poemas a las caracolas terrestres. Pobres. La diferencia no es ni agua dulce ni agua salada sino el caparazón. Igual, debe ser más divertido vivir en el mar que en un estanque. Ahí solo hay sapos, ajolotes y lombrices. Ni modo. Cada quien dónde le toca. Caracola marina: Leí que desde pequeña comienzas a hacer tu caparazón. Lo haces cada vez más grande, hasta que mueres. En vida te hace lenta. Te aísla del mundo. Solo te sirve para la posteridad. Las madrigueras de los animales y los nidos de los pájaros se hacen sin tanta inversión. Piénsalo. Ya sé que tu vida nunca fue fácil y que te la pasaste sumergida en el fondo del mar. Ya sé que siempre fuiste esquizoide y que tenías delirios de persecución. ¿Qué se siente que todos te hayan olvidado y que solo te recuerden por tu caparazón? Te pregunto porque necesito saber, si dejo que me liquide una bailarina de un solo bocado, o me compro otro caparazón.

Alguien en el futuro estará lijando.

domingo, 26 de junio de 2011

Maderas no Maderables

Mundo pirograbado en cirián con proyección a través de dígitos móviles



Guaje sobre guadua


Coco cortado y pulido






domingo, 29 de mayo de 2011

Tiempos de Recesión

Bodegón en Tiempos de Recesión

Me quedaban tan solo veinte pesos en el bolsillo y medio tanque de gasolina así que tomé la carretera libre. Me ahorré los 200 pesos de los peajes y pasé por lugares que hacía tiempo no recorría. El paisaje es el mismo pero se notan cambios, algunos carriles de rebase en ciertos tramos, muros de contención para prevenir deslaves en otros, más casas y más caseríos. No es mi idea de progreso; lo que veía empalma mejor con mi concepto de sobrepoblación. Al salir de una curva vi un restaurante rústico en cuyo frente había un montón de cocos. Compré dos con mis veinte pesos. Al llegar a la carpintería los taladré y les saqué el jugo. Darles un machetazo como hacen en la costa me pareció innecesario para el caso de personas que cuentan con herramienta. Saqué el cerrote y partí mi coco. Con la navaja le saqué la pulpa, salí al huerto y corté los últimos naranjos de la temporada, bastante raquíticos, y le eché el jugo a la pulpa. Abrí mi botellita de vino chileno puesto que las cervezas se habían acabado y ya no había capital para reposición. El coco apenas dio para espantar el hambre, y el vino para imaginar las cosas desde una perspectiva diferente. Me quedé observando los restos del almuerzo. Pulí por un buen rato el hueso del coco. Listo. Ahí estaba mi bodegón de tiempos de crisis, sin pierna de jamón serrano, sin quesos, sin hogaza de pan, sin cuenco de arroz, sin nada. El olote de maíz lo coloqué nada más para reforzar el tema de mentarle la madre al partido PAN.

martes, 24 de mayo de 2011

Espejismo en el Desierto

Cactácea. Realidad en el Desierto






Joe Lopes pasó el día tratando de comprender el fenómeno de los espejismos en el desierto. Desde el punto de vista de un observador externo, hay un tipo que camina entre las dunas bajo un sol abrasador. Delira y corre hacia lo que percibe como palmeras de un verde esplendoroso. Imagina unos manantiales de aguas cristalinas en los cuales sacia su sed y se limpia todo el sudor y la mugre acumulada. Hay dátiles al alcance de la mano y con suerte hasta un rastrillo para afeitarse. Curioso, pensó Joe. Sería más realista imaginar el desierto por la noche, cuando el ambiente se torna templado, y frío un poco más tarde. El caminante encendería una fogata a las tres de la tarde en lugar de correr despavorido. Estaría echado en unas alfombras persas mientras unas bailarinas le sirven el té. Soñar o alucinar no cuestan nada.

Pero igual, la versión estandar del espejismo ilustraba bien lo que Joe estaba buscando, es decir, lo que carecía. Siempre fue un pragmático compulsivo y nunca se dio el lujo de soñar. No alcanzaba ni siquiera a vislumbrar una manera en la que él podría ser feliz. Tener una acompañante fija, tener dinero, tener trabajo… todo venía acompañado de una minuciosa lista de pros y contras que Joe elaboraba a lo largo de todos los días. Por eso le fascinaba el espejismo en el desierto. Resolvía de manera eficaz las cuestiones que cobraban importancia a medida que Joe seguía acumulando inviernos...sus cumpleaños eran en enero y comenzaron a correr en el año de 1960.

Primer tema: El para qué de la existencia, o el anhelo. Saciar la sed y quitarse la mugre. Segundo, el cómo. Correr hacia el oasis. Tercero, correr con una convicción y una fé ciegas, tanto en el oasis como en sus propias fuerzas, sin margen para la duda reflexiva y paralizante. La implicación operacional para Joe estaba clara: sus dudas existenciales terminarían si fuese capaz de colocarse en una situación extrema, ya fuese de pobreza, ya fuese de soledad. Los espejismos operarían en automático. Si pobre, soñaría con pan. Si solo, encontraría compañía. Pero recapacitando Joe recordó que en la versión estándar del espejismo, el caminante se pierde, se extravía. No se coloca en una situación extrema por puro placer, mucho menos como una solución a algún problema. La versión con moraleja del espejismo no le hacía ningún sentido.

Hombre de obsesiones, Joe continuó con sus cavilaciones después de una siesta, más bien somnolencia o modorra, provocada por el consumo de un six pack de cerveza bien helada. En sentido figurado, se dijo, estoy perdido en un desierto, y no me coloqué en esta situación por elección conciente. Prueba de que aún no deliro, es que razono, o eso creo. Recordó entonces la biznaga que recién había llevado a su invernadero. Es una planta acostumbrada a las condiciones extremas, para lo cual absorbe y acumula la poca humedad que le proporciona el desierto de cuando en cuando. Curioso, pensó Joe. Un régimen de lluvias constante y predecible acabaría con las biznagas, pudriéndolas. Ni siquiera haría falta una inundación. Las biznagas cuentan con dos sistemas defensivos frente a sus depredadores. Más curioso aún. Las plantas del desierto también tienen enemigos. La simulación, adoptar la forma de una roca, es la primer arma de defensa. La segunda es menos sutil pero se utiliza tan solo en casos de ataques frontales. Espinar al enemigo. Joe podía identificarse con la biznaga. Su vida era austera, sus riquezas ocultas, su actitud defensiva, su trato arisco. Joe Lopes se identificó con las biznagas pero...el gran pero, no les encontraba los ángulos motivacionales que tanto necesitaba. Se sirvió el último trago de la botella de vino tinto que había descorchado para inspirarse. Se apoderó de él un sentimiento de bienestar y concluyó que el sibaritismo sería su fuerza motivacional. Tenía ahora una buena explicación para los espejismos en el desierto. Y con moraleja. El caminante no busca sobrevivir en el oasis. Sería un alivio pasajero en su infierno sin fin. El caminante busca deleitarse y gozar de los placeres terrenales.

Tres días después Joe Lopes asistió a la feria de la salud que organizó la empresa de seguros que tenía contratada. Le detectaron niveles de colesterol altos. Los problemas de salud son situaciones extremas, de vida o muerte, sin dramatizar, y Joe Lopes tuvo que olvidarse de su sibaritismo y volver a arar en el desierto, en círculos.

lunes, 25 de abril de 2011

Cultura Ni-ni

Frutero de Guadua


Cultura Ni-ni

El frutero de guadua que hice no es muy normal pero es poco extravagante comparado con la conversación que tuve con un joven intelectual. Es el mismo que utiliza un matraz para cocinar porque según su dicho la preparación de los alimentos es la ciencia de generar reacciones químicas entre los ingredientes y su transformación en deliciosos platillos a través de la aplicación de calor, o frío, como en el caso de las gelatinas. En treinta años de existencia no ha logrado nada, es decir nada tangible, es decir nada que se pueda observar por terceras personas. Yo no soy nadie para cuestionar el mundo interior que, en su caso, haya edificado, ni las potencialidades que pueda estar acumulando para llegar a ser un personaje de trascendencia mundial. Sé que no tiene empleo fijo, ni novia fija, ni ingresos fijos, ni apartamento independiente, ni automóvil propio... sé que duerme en un futón original traído del Asia, que se inclina por los comentarios políticos y sociales en lugar de las banalidades, que hace deporte por las mañanas, y que cocina en un matraz.

-¿A qué te dedicas? Es mi pregunta recurrente. -Tengo varios proyectos, es su respuesta habitual. Nunca especifica qué proyectos, ni de qué, ni con quién ni para quien. Las últimas veces que lo he visto ya no le pregunto nada, total, han sido encuentros fortuitos motivados por alguien más. Le da por hablar...o disertar.-Viviré 105 años, dijo con tono doctoral. Desarrolló un argumento estadístico, haciendo uso de la longevidad de la abuela paterna y de uno de sus cuatro bisabuelos. Omitió las muertes a temprana edad del abuelo materno y a una edad más temprana aún, de dos de sus tíos, pero tuvo el mérito de ubicar los datos dentro de la tendencia general al aumento en las expectativas de vida de la población mundial. En promedio, le faltó decir. Declaró en base a sus lecturas y búsquedas en internet la cura próxima de todos los tipos de cáncer, anunció la inminencia de la vacuna contra las caries, y aludió a los rápidos avances en la medicina.

-Por eso me tengo que cuidar, porque quiero llegar a esa edad en plenitud. No lo dijo él, es cierto, pero su argumento me pareció espléndido para justificar la cultura nini (ni estudia ni trabaja). A sus treinta años, no ha vivido ni la tercera parte de su vida, le quedan setenta y cinco por vivir, o sea va bien el chavo, tal vez hasta sea precoz... Yo lo que pienso es que tanta cultura de internet le está haciendo daño, que es un güevón, que se pasa de arrogante y que es bastante mamón.

lunes, 11 de abril de 2011

Anclajes Físicos

Anclajes Físicos

Joe Lopes cerró el e-book sobre Julian Assange, el fundador de Wikileaks, y apagó su ipad. Estaba ansioso por poner en práctica algunas ideas que se le vinieron a la mente durante la lectura. Le provocó algo de envidia que Assange pudiera moverse de una ciudad a otra intempestivamente y dejar abandonada su lap top si fuera necesario, sin tener que preocuparse por su información. Ni los expertos en informática podrían haber hurgado en sus archivos pues estaban encriptados con grado militar. Y recuperar su información tampoco era un problema pues la tenía cargada en internet en sitios seguros.

A Joe Lopes nadie le venía pisando los talones como a Assange, pero le pareció una buena idea no tener que preocuparse por respaldar la información de su computadora, ya fuera en un disco duro externo, dispositivo usb o dvd, como le sugería el programa Norton con terca insistencia. Los respaldos en "la nube" no eran algo nuevo para él puesto que muchos teléfonos ya los tenía en skype, textos personales en su página de blogger y cuestiones de trabajo en su gmail. Algunas de sus fotos favoritas estaban en facebook, otras en picassa y las menos, en flirck. Solo había que sistematizar el esfuerzo y podría viajar libre por el mundo como el buen Julian, con toda su información y todo su dinero. Crearía nuevas contraseñas que fueran potencialmente invulnerables a través de una secuencia larga de caracteres. Estimaba que entre quince y veinte, utilizando letras mayúsculas, minúsculas y números, intercalados sin un patron identificable, lo cual podría lograrse con un algoritmo aleatorio. Podría digitalizar su tarjeta de banca electrónica en formato de imagen. Todos los Nips los encriptaría con el método alemán utilizado durante la Segunda Guerra. El libro de referencia para encriptar sería Cien Años de Soledad, el cual según él podría conseguirse en español en todo el mundo con relativa facilidad.


Para generar la contraseña necesitaría consultar la opción de ayuda del Excel. Estaba seguro de que no era algo tan difícil. El problema mayor era como memorizar esa clave. La pérdida de la memoria era una contingencia posible que no podía descartar. Parecía inevitable tener que hacer un anclaje en el mundo físico pero eso desvirtuaba toda la estrategia. Assange se habría enfrentado al mismo problema pero la respuesta no venía en el libro. El anclaje físico podría consistir en un pedacito de papel con la clave manuscrita, escondido en algún lugar. Pero entonces no tendría la movilidad de Assange. Una posibilidad es que Assange hubiese confiado en alguien de su primer círculo para respaldar la clave maestra, o tal vez en dos personas que no se conocieran mutuamente, y la anotación en masking tape en su pasaporte solo diría "diez de laura y seis de mateo". Sería mucho mas seguro que anotar la clave completa de dieciséis caracteres o confiársela íntegra a una sola persona.

Después de enfrentar un intenso tráfico provocado por las obras del segundo piso del Periférico, Joe Lopes llegó a su casa. Como siempre tocó el claxon. Luego recordó que esa semana no habría nadie y lo peor... no tenía las llaves. La vecina que tenía copia tampoco estaba. Ni con el i-phone podría resolver este problema. Decidió esperar en el carro, reclinó el asiento y maldijo los anclajes físicos que eran tan necesarios para sostener su mundo digital.

sábado, 2 de abril de 2011

La Única Ilusión es el Olvido

Escuela en Chernobyl. 25 años después.




LA ÚNICA ILUSIÓN ES EL OLVIDO

Bajé al garage de la casa. Tenía tiempo deshabitada y yo quería hacerla funcionar. Para ese entonces ya habían sido varios los arreglos que había hecho ó mandado a hacer. Comencé con la cerrajería. Checar que cada chapa funcionara y tuviera su llave. La esencia de una casa es el sentido de seguridad que brinda y sin cerraduras no cumple bien con su función. Luego seguí con el zaguán. Contraté un “maistro” que lo raspó, le quitó el óxido y lo pintó. Una casa es una fachada antes que nada y por lo mismo hay que tenerla presentable. Me sentía a disgusto al ver los nombres de los niños de la señora que va a hacer el aseo marcados en el óxido de la puerta del acceso principal. En una de esas visitas de supervisión de los trabajos de mantenimiento entré a la cocina a prepararme un café y vi que las hiedras trepaban por la pared de afuera hasta llegar al voladizo del techo, y que las raíces con las que se adhieren las hiedras a las paredes se estaban metiendo entre el vidrio y el marco de aluminio, con riesgo de reventarlo. Estuve hasta el anochecer arrancando y podando hiedra. Cuando volví, de mañana y con buena la luz, me di cuenta que otra nueva tarea había quedado al descubierto. Las hiedras al trepar habían dejado su rastro de polvo y mugre en todas las paredes. Había que raspar, lavar y volver a pintar.

La estufa no prendió ese día por falta de gas. En la compañía a la que hablé se comprometieron a surtirme al día siguiente muy temprano. Por esa razón fue que después de mucho tiempo volví a pasar una noche en esa casa. Todo bien…hasta que me levanté, pasé al baño, hice lo que tenía que hacer y abrí la ventana para ventilar. Balanceándose con suavidad se metieron al baño unas ramas de un verde tierno del piracanto que está plantado abajo. Contemplé con gusto las ramas y me deleité con las tonalidades cambiantes de verde que producían los rayos del sol de mañana de invierno…hasta que racionalicé que esas ramas no estaban bien ahí. No eran un peligro inminente como las hiedras pero sencillamente no estaba bien que las plantas del jardín se metieran por la ventana. A la espera del gas tomé el machete y me puse a cortar el piracanto. Derribé la rama más grande y después la partí en trozos más pequeños que se podían acarrear fácilmente hasta el área en la que algún día estuvo el hoyo de la composta y que ahora era un montón de ramas, hojas secas, pedazos de ladrillo, trozos de cemento y cascajo en general. Qué curioso es todo esto, pensé, entre más trabajo, más trabajos quedan pendientes de realizar.

Ese fue el día que bajé al garage en busca de un pico y una pala para despejar un poco el hoyo de la composta. No estaban en el lugar dónde yo recordaba que se guardaban, así que los busqué por los costados, entre el material que sobró de la última remodelación. Eran varias cajas de mosaico de baño y loseta de piso que me aconsejaron que guardara por si alguno, algún día, se llegase a romper. En diez años no se había roto ninguno pero ahí estaban esas cajas, estorbando en el garage. Preferible sería remendar un baño con un mosaico de color ligeramente diferente a tener apilado ahí ese material durante todo el periodo de vida útil de la casa, pensé, mientras continuaba la búsqueda del pico y la pala debajo de una escalera externa.

Si en los costados del garage predominaban las cajas de cartón, por esta sección predominaban los botes de pintura, botes de impermeabilizante, botes de barniz, botes y más botes. Abrí uno grande de Comex para determinar si sería basura o habría material que se pudiese aprovechar y pintar la pared manchada por las hiedras. La tapa se rompió por los bordes al tratar de quitarla. Era más óxido que tapa y en el fondo percibí una mezcla gelatinosa color ladrillo de aspecto nada agradable. Fue impermeabilizante, deduje. En algún momento dejé de buscar el pico y la pala. Estaba profundamente inmerso examinando aquellos materiales y rememorando la época en que habrían sido utilizados. Detrás de los botes, entre los botes, debajo de los botes, había bolsas de plástico endurecidas por el paso del tiempo, ennegrecidas por lo mismo, algunas con clavos, otras con tornillos y tuercas, y otras con herrajes diversos como cerraduras y bisagras. Claramente habían comprado kilos de clavo de más cuando construyeron la casa pero la cantidad de tornillos y tuercas que estaban ahí no hacía ningún sentido. Las cimbras se hacen con clavos, no con tornillos. De entre las bolsas y los botes apareció de pronto una caja de triplay pintada de color marrón. Primero el descontrol. ¿Será? Después el regocijo. ¡Es! Finalmente la ansiedad. Me abalancé para abrirla y ver que es lo que tendría adentro. Era mi caja de herramientas. La que utilicé cuando viví ahí, cuando era joven. Antes de que tuviera que irme por causas de fuerza mayor. Desarmadores. Llaves de tuercas. Cinceles de albañil. Escuadra metálica para carpintería. Cuchillo de acero de piel roja en funda negra. Lo avientan de tal forma que hace piruetas en el aire y cae con la punta firmemente clavada en el suelo para intimidar al enemigo. Toda la herramienta estaba oxidada pero no faltaba ninguna.

Al contrario. Había herramientas que no podía recordar, como las prensas ó una sierra caladora eléctrica Black&Decker que apareció después, junto a la caja de madera, en su empaque original. Entonces recordé a Uriel, un peón que trabajó durante la construcción de la casa y que además era el velador en la obra. Nunca terminé de construir la casa. El puesto de velador se transformó gradualmente en uno de mayordomo. Cuando yo viví ahí Uriel me hacía los mandados y lavaba los carros. Pero le sobraba tiempo y el era quien me proponía hacer tal o cual mueble, tal o cual obra, o sembrar tal o cual planta. Hizo mesas para el radio y para la televisión, repisas y libreros; hizo los rodetes de piedra que rodean a los eucaliptos; y sembró casi todas las plantas que hay ahora. Fue Uriel quien me pedía dinero para comprar tal o cual herramienta. Por aquella época fue que tuve que salir de esa casa y Uriel todavía se quedó algunos años más antes de emigrar hacia un puerto en Texas. Dicen que se dedicó a desmantelar barcos y tiempo después murió de cáncer pulmonar.

Uriel se fue porque necesitaba mandar más dinero para sus hijos y su mujer, una enfermera que nunca lo quiso. Cuando Uriel iba a su casa en la localidad de Taxquillo en el estado de Hidalgo, la mujer le aceptaba el dinero pero no lo dejaba pasar a la casa, mucho menos a la habitación, según me contaba él.

Hoy pienso que Uriel ha de haber tranquilizado el alma con esas herramientas que quedaron desafiando al tiempo debajo de la escalera. Cuando yo utilizo mis herramientas y me dedico a podar, a escarbar, a cortar, a pulir, a lijar, a taladrar, se va la noción del tiempo, desaparece la ansiedad, no hay crisis existencial, no hay rencor, no hay envidia, no hay miseria, no hay nada. Es el olvido. Con los años la mayor y única ilusión es el olvido.

lunes, 21 de marzo de 2011

POEMA DE LOS ÁRBOLES

POEMA DE LOS
A R B O L E S

Amem silvas inglorius ……


ANGEL MARIA GARIBAY K.






Mexico, d.f.
1932

POEMA DE LOS
A R B O L E S

Amem silvas inglorius ……
VIRGILIO, GEÓRGICAS



ANGEL MARIA GARIBAY K.






Mexico, d.f.
1932














A Luis Humberto Navarrete D.
con el afecto de maestro de ayer
y amigo de la eternidad.







A QUIEN LEYERE

He separado del resto de un libro mío que estuvo en prensa en 1930 y no llegó a ver la luz pública por causas enteramente ajenas al gusto del autor, los siguientes Sonetos.
Mi edición tiene el carácter de enteramente privada: precisamente por serlo, nada tendrán que ver con la alta literatura, ni tampoco con la baja: ni con la antigua, ni con la novísima. Son pura y exclusivamente manifestación de mis aficiones muy personales. Por ello, igualmente, llevan la dedicatoria que en la proyectada edición se había suprimido.
Escritos bajo la paz sublimadora de las selvas de Huizquilucan, los doy a la prensa en la extática paz de Tenancingo.


Julio de 1932.
ANGEL MARIA GARIBAY K.



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I.- PRELUDIO

En la vega las sombras se agigantan,
el sol al tramontar, el hueco río
va murmurando en el boscaje umbrío,
los glaucos sauces en sus frondas cantan.

De Vésper rubescente se adelantan
los resplandores, gime el viento frío,
de cada hogar, lejano ya y sombrío,
nébulas de humo azules se levantan.

Vamos al bosque: la penumbra verde
la paz infunde y el amor destila
y su contacto al dolorido sana.

Allí el recuerdo del dolor se pierde
y una fuente de luz, casta y tranquila,
del alma dentro, deleitosa mana.







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II.- EL OCOTE


A la borrasca imperturbable asiste
tu fronda hirsuta que poemas teje,
en la alba niebla su verdor protege
y al rayo iridescente hostil resiste.

Traigo mi corazón, sediento y triste,
a que al abrigo de tu paz se queje:
haz que impregnado de tu olor se aleje,
henchido del vigor que te reviste.

Tú siempre lloras, rumoroso ocote,
mas en perlas tus lágrimas se mudan,
al resbalar del desgarrado brote,

y esas gotas lumínicas que sudan
de la cruel segur a cada azote,
¡quién lo creyera! fuego y arte escudan.









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III.- LA ENCINA


Ser fecundo y eterno, cual la encina
que con su negra ramazón descuella,
rotunda, altiva, rumorosa y bella,
y entre todos los árboles domina;

prodigar sus bellotas, ser vecina
del rayo y nunca conservar su huella;
en el hacha crüel dejar la mella
por cada golpe que le da la inquina.

Tal el resumen de mis sueños era
cuando en mi sangre ardía la primavera
y en mis entrañas ebullía la vida.

Hoy… me acurruco, pensativo y manso,
por el dolor deshecho, en el descanso
de su fronda, del aura estremecida.










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IV.- EL OYAMEL


GLAUCA en las cumbres tu ojival cabeza,
cual arpa al viento, sin cesar se mece;
mitos ocultos murmurar parece,
o que, piadosa, sin cansarse reza.

Del huracán se burla tu firmeza,
tu plumígera fronda se estremece,
y, ni al invierno, ni al ardor perece,
azul e inmóvil, muere como empieza.

Todo eres bello: por ti sube el alma
a otras alturas y en la paz reposa
que tu frondoso tremular destila.

Pero es más bella la profunda calma
de un ataúd, hecho de ti, en la fosa
que el dolor abre y el amor vigila.








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V.- EL ALAMO


No al reverbero del radioso día
fuiste forjado: de la noche santa
tú eres el árbol, tu follaje canta
con un tremer de azul melancolía.

A tus hojas de plata se confía
de la luna el fulgor y en ti se encanta
del ruiseñor la trémula garganta
en tus brazos derrocha su armonía.

Ama el arroyo reflejar tu fronda
que, trepidante en plácido aleteo,
cual níveos copos, sin cesar se agita,

y en los temblores de la inquieta onda,
lucir, vibrar y esfumarse veo
tu belleza en la sombra que palpita.






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VI.- EL LAUREL


De Dafne aun en tu corteza treme
el casto corazón que se aprisiona,
y Febo te entreteje a su corona
y su aljaba y laúd tu amor no teme.

Aunque el invierno los follajes queme
de la undívaga selva, no abandona
jamás tu brillo el bosque, que blasona
gozar vida de un dios, sin que blasfeme.

El rojo tinte de tus frondas trémulas,
del rosicler y de las llamas émulas,
en mi frente ceñir jamás anhelo:

una gota de láudano quisiera,
—de esa tu sangre,— que el sopor trajera
a mi ansia inquieta y a mi estéril celo.





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VII.- EL OLIVO

TENGO una deuda con tu fruto, olivo,
olivo de la paz y la victoria;
quemé el placer y olvidé la gloria
y al olor de tus ungüentos vivo.

Tuya es la unción con que poder recibo,
tuyo el germen que guarda mi memoria:
al llegar a la vida transitoria,
o al partir, unjo al hombre fugitivo.

Hojas, espadas que besó la luna,
copia florida, que a la abeja mieles
das y al doliente, trepidante abrigo,

amo la suavidad de tu aceituna
más que palmas y mirtos y laureles,
árbol de Palas y de Cristo amigo.










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VIII.- EL FRESNO

TIENES silencio y paz, tienes frescura,
tienes modestia: juntos, raros dones;
con tu solemne majestad impones
y al corazón deleita tu figura.

Juegos y amores a tu sombra pura
mil veces viste, y oyes las canciones
del poeta que sueña, o amargos sones
del fúnebre tropel que se apresura.

Arbol de la provincia y los hogares
con su paz, su silencio, su apacible
vida serena que diluye suave:

a tus ramas, a veces seculares,
con infinita calma intraducible,
pasta el cordero y se adormece el ave.





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IX.- EL CIPRES

CIPRÉS doliente que la paz pregonas
de los sepulcros que amoroso escudas,
vibrar yo siento las plegarias mudas
del himno augusto que a la muerte entonas.

Ni epitafios, ni cirios, ni coronas
valen sobre las lápidas ceñudas
cual las que tú, de tus cortezas rudas,
lágrimas perfumadas desmoronas.

Ciprés, yo envidio la suprema calma
con que la muerte y el dolor protejes
mientras se agita rumorando el viento,

y, al contemplarte tan erguido, siento
ansias inmensas de que tú me dejes
entre tus frondas exhalar el alma.







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X.- EL MADROÑO

MADROÑO grácil de granate y seda,
émulo del laurel, en ti reposa
del sol gentil la clámide radiosa
y tu ramaje rojiglauco enreda.

Labios abiertos a besar remeda
de tus corimbos trémulos la rosa,
y es una móvil dulce mariposa
cada hoja sutil que de ti rueda.

Si un alma tiene cada sér, la tuya
es tan limpia, tan dúctil, tan discreta,
que al mal hechiza y al dolor arrulla.

En ti se agita, pávida e inquieta
y, ¿quién dirá si otro vivir no intuya?
Tu alma, madroño, es alma de poeta.





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XI.- EL SAUCE

ONDULA, ondula, sauce, junto al lago,
en él refleja tu gentil follaje
que se revuelve, movedizo y vago,
de las brisas en casto maridaje.

Viviente huella de guerrero estrago,
o amparador del recibido ultraje,
a tu sombra el poeta dio por pago
el arpegio mejor de su cordaje.

¡Tumbas y lagos! ¿Qué mejor pudiera
feudo escoger tu frente encanecida
para que a tus murmullos se adurmiera?

En ambos germen misterioso anida:
el lago es tumba de la linfa austera
y la tumba es un lago de la vida.






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XII.- EL PIRUL

Tú, del estéril páramo belleza
única, sólo plácido reposo
del tostado viajero, vagoroso
tu follaje sutil murmura o reza.

Eres nota solemne de tristeza
en la ruinas, tu manto rumoroso
verde clámide finge; silencioso
llora el lento vaivén de tu cabeza.

Al penetrante olor de tus resinas
quien te busca se queda embebecido,
y al trepidar tus bayas purpurinas,

sus congojas y amores da al olvido.
Tú en la infecunda soledad dominas
como la huella de un amor perdido.






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XIII.- EL AILE

Yo soy el árbol que a la orilla crece
del ondulante querelloso río;
yo, sin cesar, mi imagen le confío,
él, sin cesar, la copia y desparece.

Cuando el sol meridiano lo adormece,
bajo a besarlo y sufro su desvío,
cuanto más a mis pies atarlo ansío,
tanto mejor fugaz se desvanece.

¡Así la vida es! Eterna lucha
del amante al amado dura estalla:
cuanto más le persigue, más se aleja.

Cuando el ardor de su pasión escucha,
del amado en el fondo apenas halla
que ama su imagen que el amor refleja.






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XIV.- EL TEPOZAN

ENFELPADAS de nieve y de verdura
nigricante tus hojas, que trepidan
a cualquier viento, a reposar convidan
bajo la oliente paz de tu frescura.

Algo robas, tal vez, a la ternura
de los gorriones que en tu fronda anidan:
si el viejo nido en tu ramaje olvidan,
algo también te dejan de amargura.

Solitario, a la orilla del sendero,
o, en los eriales, lánguido y sombrío;
junto al arroyo, sin cesar parlero,

o, al borde de la mies, amable y pío,
siempre invitando estás al pasajero
y él te desprecia, como al canto mío.






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XV.- EL TEJOCOTE

Tu rígido ramaje se amortaja,
del gélido sopor a los rigores,
con mil nevadas trepidantes flores,
o de aurirrojas gemas mil se alhaja..

Tu leve poma a un mismo tiempo cuaja
acritud y dulzor, cual los amores
en el alma se alían con los dolores,
cuando el sueño su ideal trabaja.

Fruto y tristura por el campo riegas
cuando, muerto el otoño, se estremece
todo a una flava irradiación de oro.

Nunca del sol ante el fulgor doblegas
tu verde fronda que entre espinas crece
y es tu rudeza tu mejor tesoro.






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XVI.- EL CAPULIN

Si de frutos tu fronda se empurpura,
pámpanos finge de una vid extraña,
o en el almíbar de tu flor se baña
la abeja grácil que al libar murmura.

Es fama que envenena tu dulzura
y que tu sombra al que se acoje daña,
cual si guardara la indomable saña
del caudillo poeta tu frescura.

Nezahualcóyotl de tu fronda inquieta
en el refugio se acogió fiado
y tú le diste ritmos de poeta.

De su tristeza te cuajó: agobiado
al recuerdo pareces y en secreta
melancólica paz estás bañado.






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XVII.- EL AHUEHUETE

PATRIARCA de los árboles, tus frondas
sacudidas por vientos milenarios,
asemejan girones de sudarios,
o nupciales, deshechas, blancas blondas.

¿Quién dirá los recuerdos que tú escondas?
¿quién los archivos hallará en tus varios
enormes troncos? ¿quién en los santuarios
penetrará de tus raíces hondas?

Tú guardas el silencio de los siglos,
de mil razas repites el lenguaje
y, año tras año, inconmovible avanzas.

Fingen tus ramas lúgubres vestiglos,
mas tu florido trémulo follaje
es un pulmón cuajado de esperanzas.

1927







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jueves, 24 de febrero de 2011

El Reloj

El Reloj, de Carmen Rosenzweig




EL RELOJ

Se tapó una vez más el desagüe de la regadera y se formó una pequeña alberca en esa área. Las aguas derramaron y escurrieron por el piso hacia el lavabo y el escusado. Caray, definitivamente tengo una atracción fatal hacia lo prosaico. La tapazón era lógica...los caños se tapan, no es necesario dar mayor explicación...pero, ¿Y la inundación? Todas las llaves estaban perfectamente cerradas. Por eso abrí las puertecitas de madera de debajo del lavabo, tontamente debo reconocer, ya que aún cuando hubiese una fuga por ahí era imposible que las aguas hubiesen brincado el pequeño muro que delimita el área de la regadera. En ese caso las aguas hubiesen avanzado hacia la habitación.

Seco, impresionantemente seco, encontré en el compartimento cerrado de debajo del lavabo un ejemplar perfectamente conservado de El Reloj, de Carmen Rosenzweig. Lo abrí. Es una colección de cuentos breves. Primera edición de 1956. Ejemplar dedicado a quien sabe quien, "con mi ternura constante". Firma de la autora. ¿Cómo llegó el libro ahí? Lo ignoro. Mi padre ocupó esa habitación hasta 1986, año de su muerte, y hasta dónde sé, tenía a la autora en alta estimación. Durante una época mi padre fue lector de baño pero en sus últimos años abandonó esa costumbre. Lo recuerdo leyendo en el automóvil, en el comedor, en su cama, en todos lados pero evidentemente en el baño no. Subrayando siempre lo que le parecía interesante, con lápiz y plumón, sin que las líneas le salieran chuecas o torcidas. Su pulso era excelente para subrayar e inclusive, cuando se dormía, mantenía el libro abierto con una mano y con la otra sostenía el plumón o lápiz justo en el punto donde había dejado, o comenzado, el subrayado. En sus últimos años mi padre no leyó literatura. Leía historia, sobre todo historia de México, historia económica, y filosofía: de la ciencia, del conocimiento, del lenguaje, de la vida, de la historia...en fin, sus horizontes culturales eran amplios y bastos. De joven si leyó literatura pero según me confesó en alguna ocasión, se deshizo de esos libros para poder mantener en los estantes su creciente colección de libros de las disciplinas de su interés y pasión.

¿Qué hacía ahí, pues, ese volumen de El Reloj, de Carmen Rosenzweig? Sin subrayar. Los primeros cuentos son costumbristas. Los cuentos intermedios, y hablo exclusivamente de su ubicación en el volumen, son confusos, y los cuentos finales son magistrales. Todo evidentemente según yo. Un tratamiento lúcido, desapasionado, a los temas de la muerte, de la soledad, de las razones de la existencia humana -no de la raza sino de la vida de cada quien-. Pienso que es un error sacar la moraleja de los cuentos -vive la vida porque de todos modos te vas a morir-. El género cuentístico es hermoso porque aunque breve no admite reduccionismos ramplones. Vivo la vida intensamente, OK, pero donde quedan mis temores, mis indecisiones, mis cálculos precisos o fallidos, mis herencias de infante, mis traumas de adolescencia, mis espejismos de la primera juventud, mis condicionantes de entorno? Si, todos nos vamos a morir pero aún la existencia más gris es única e irrepetible. Bienvenidos mis éxitos. Bienvenidos mis fracasos. A fin de cuentas vale tanto lo que pensé como lo que hice.

Tal vez la vida sea una oportunidad de venir a soñar en tercera dimensión con audio, video, tacto, olfato y gusto.

Un libro muy recomendable para quien lo pueda conseguir. “Se tiraron seiscientos ejemplares sobre papel Continental bond de 60 kilos”, dice el pie de imprenta.

lunes, 21 de febrero de 2011

Más Muebles de Guadua

Puerta de Guadua y Repisa Estilo Chino

Acabados de Baño en Guadua


domingo, 9 de enero de 2011

El País de la Vainilla

Viveros en Gutiérrez Zamora, Veracruz


Vaina de Vainilla en Campo

Vainas. Secado al Sol.


Vainas en Bodega. En espera del sol del día siguiente. Para protegerlas de lluvia, insectos y depredadores. Tres meses de secado aproximadamente.



Vainas de Vainilla. En Punto de Venta Final. Calidad de Exportación. Tienda Onza, Gutiérrez Zamora, Veracruz.









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