domingo, 25 de octubre de 2009

"Pinche Vieja"

Washington D.C. Una Estampa de la Ciudad



Qué hermosa es María Caridad. Me gusta su rostro, de frente, de perfil, de tres cuartos. Sobre todo cuando sonríe. O cuando saca los ojos, grandes, grandes, cuando algo le produce asombro. O tal vez se le vean grandes porque sueña, es joven y deberá ser soñadora. Usa el cabello largo, casi hasta la cintura, muy bien cuidado. Se pasará un buen rato por las mañanas arreglándoselo; supongo que es una chica vanidosa. Tiene la piel suave, tersa, y eso que solo he mirado la piel de su rostro, su cuello, sus hombros, sus brazos, sus antebrazos, sus muñecas, sus dedos, solo eso, y no por falta de ganas. Habla poco en las reuniones. En los ojos se le ven las ansias de participar pero prefiere dejar hablar a sus superiores. Es una chica inteligente, de lo contrario no tendría el puesto que tiene, a su edad. En el lugar dónde trabaja no es posible contratar a alguien nada más porque esté buena.

Cuando me fastidian las juntas, volteo a ver a María Caridad, de reojo, para no atosigarla. Es probable que se haya dado cuenta de que me gusta mirarla, y que no le disguste, porque de lo contrario no me hubiera dado un regalo en su oficina, un cubículo pequeño al que no le da la luz del sol. Un regalo normal, de colega junior a colega senior.

Gracias por el obsequio, dije. Yo también quisiera tenerte una atención. Todo un caballero dirigiéndose a una dama.

En eso llegaron los demás. Fuimos a tomar un trago a un bar cercano al edificio de vidrio donde trabaja ella. La nombramos Madrina del proyecto que estamos realizando. Se me quedaron atoradas las ganas de nombrarla Reina o Princesa, pero alguien matizó, dijo que era el Rostro Amable del Proyecto, y así estuvo bien. Será latina pero la conozco poco como para descartar algún comentario de acoso laboral al amparo de las leyes del District of Columbia. No deja de sorprenderme la capacidad de los latinos de acoplarse rápidamente a la manera de ser anglosajona. Pero mujeres son mujeres. Primero hizo unos comentarios muy atinados sobre la marcha de las reuniones, acreditando plenamente su capacidad intelectual, y luego nos pidió nuestra opinión sobre una colega de ella, a sabiendas que le íbamos a contestar que estaba fea. Charlamos un rato más, ella llevaba prisa, debía regresar a su casa, y nosotros nos fuimos al bar del hotel, no sin antes reiterarle que habíamos tomado una decisión machista: Ella no aportaría nada para pagar la cuenta.

Nos reímos mucho, nadie quería aparentar estar enamorado de María Caridad, pero una y otra vez alguien la volvía a meter en la conversación. Viste, tu estás enamorado de ella… no tu, tu eres el que está enamorado de ella. Entre bromas llegamos a la conclusión de que ninguno de nosotros sería su fantasía sexual… eso dijimos. Deberá tener muchos enamorados, pero imposibles no hay, eso también dijimos. Hay algo de melancolía en sus ojos grandes, algo de añoranza por su país, sobre todo ahora que viene la Navidad y ella se encuentra lejos. Por el bien del proyecto queremos que María Caridad se venga a México a trabajar unas semanas, porque ella es muy inteligente, pero también queremos acompañarla para que tome sol y se broncee, y quitarle nostalgias y añoranzas. Eso queremos, por el bien del proyecto y por el bien de ella. Como caballeros que somos. Patriotas, además.

Solo espero que el único regalo que traiga me vuelva a tocar a mí. Definitivamente no me gustaría que eligiera a otro y yo tuviera que referirme a ella como “pinche vieja”.

viernes, 16 de octubre de 2009

VECINOS

Karla Spice. Pariente de Mi Vecina
VECINOS

Me llamó la vecina al celular. Más bien, me dejó la llamada perdida para que yo llamara, tiene fama de marra, bien ganada, inclusive está boletinada en la caseta de la entrada porque no coopera para la seguridad, dice que nosotros sigamos pagando y que a ella de todos modos le vigilarán su casa, y que además ella no compró en régimen de condominio, y que le diéramos las gracias de que nos hubiera dejado poner la caseta, se podría haber opuesto pero no, decidió verse buena onda con nosotros.

¿Qué tal vecina? ¿Qué tal vecino? Yo dije que bien, ella dijo que también, pero…que por culpa de los árboles de mi jardín le caen muchas hojas en su patio, le amanece el parabrisas del carro manchado con resina, y las raíces le taparon el drenaje, y no solo eso, amenazan con tirarle su barda.

A ver vecina, tranquila, no te aceleres, vamos por partes, los fresnos tiran hojas pero resina no, los pinos si dejan algo de resina pero están más lejos, además mis árboles están alejados de tu barda, y los drenajes se tapan, dices que no les había pasado nada desde que construiste ¿verdad? En treinta años es normal que los drenajes se tapen. Pues si vecino, pero mira, esas ramas ya están de mi lado, me tapan el sol, y además tu bien sabes que por acá hace mucho frío por las noches. Pues si vecina, así es aquí, pero OK, corta las ramas de mis árboles que dan hacia tu lado. Pues no vecino, si corto las de mi lado tu árbol va a crecer más alto y me va tapar el sol todavía más, y los árboles se verán mejor podaditos, de otra manera se van a ver largos, todos feos. No vecina, altos si, pero feos no, el verde es vida vecina. Mira vecino, haz de tu lado lo que quieras, yo voy a podar las ramas de mi lado, pero ¿qué vas a hacer para que las raíces no se pasen a mi lado? Las raíces se pasan por debajo de mi barda, y no por debajo de la tuya, porque tu no has hecho la barda perimetral, vecino.

Gol. Uno a cero a favor de mi vecina. Pero no quise darme por aludido.

Tranquila vecina, tranquila, vamos a pasar a mi lado, para analizar bien cuáles son los árboles que tapan el sol. Ese, ese, ese, y… ese más. No vecina, no, cómo va a ser, si acaso aquel un poco, y aquel otro poco. Ya vecino, no te hagas, dime para qué tiraste entonces los eucaliptos, acá están todavía los troncos, tu si despejaste tu jardín y no quieres podar los árboles que dan hacia mi lado, no te mides vecino. Si vecina, tu bien sabes que los eucaliptos casi no tienen raíces, los tiré porque podían haberse caído sobre tu casa, no creas que los tiré por gusto, pero ya, está bien, poda los árboles a la altura de la Y griega de allá. No vecino no, quedan mejor a la altura de mi barda. Está bien vecina, está bien.

Dos a cero a favor de mi vecina. Bastó con la palabra barda. El término perimetral ya hubiese sido rudeza innecesaria.

Muy bien vecina, así le hacemos, pero dime, ¿no te da cargo de conciencia el ecocidio que vamos a hacer? Debemos aprender a vivir con los árboles. En lugar de estar pensando en podar árboles el próximo sábado, deberíamos estar pensando en qué árboles vamos a ir a plantar, ve nada más todos los problemas que ocasiona el cambio climático. Si vecino, yo soy la ecologista número uno, yo a mis alumnos les regalo arbolitos para que los planten en sus casas y vayan haciendo conciencia ecológica desde pequeñitos. Si vecina, para que cuando crezcan los árboles los papás de los niños los poden o los tiren.

Ya vecino ya, mejor vamos a plantar los árboles el próximo sábado al Desierto de los Leones. Yo te llamo ¿OK?

Me fui muy contento. Mi vecina es divorciada y está bien buena.

martes, 6 de octubre de 2009

Avance de Obra


Palapa Experimental de Bambú Guadua