sábado 12 de diciembre de 2009

SALÓN DE FIESTAS R.I.P.


A María Caridad.
Por su enjudia en la defensa de su argumentos
con la fortaleza que da la convicción de tener razón.

A la sociedad civil,
por convencerme que los ciudadanos podemos
y debemos exigirle a la autoridad.

SALÓN DE FIESTAS R.I.P.

Vengo a presentar una demanda en contra de un salón de fiestas, dije al entrar a la Comisaría de Policía de mi pueblo, en un Municipio del Estado de México. Me vieron tan seguro de mi mismo, o tan molesto, o las dos cosas, que la oficial encargada, con cara de susto, me dirigió de inmediato a las oficinas de Gobernación Municipal. En el patio estaba el funcionario encargado. -Usted es la autoridad, yo soy un ciudadano, y vengo a exigir que vayan a revisar ese salón de fiestas. Hace un ruido atroz. Presenté mi escrito hace tres meses, con las firmas de muchos vecinos, vea, acá está el sello de recibido, y no me contestaron nada. Recurrí al camino de la legalidad y nada. Exijo una respuesta hoy.

-Es sábado y no he almorzado…

-La autoridad es para ejercerse las 24 horas del día. Para la autoridad no hay ni sábados ni domingos, se lo digo yo, que también fui autoridad en el ámbito federal. Imagine si yo podía permitir que un pasajero que llegara un domingo por la madrugada ingresara al país con un producto con potencial de traernos plagas, ¿verdad que no? El que acepta ser autoridad es autoridad las 24 horas del día, todos los días de la semana. Así que lo invito a inspeccionar ese salón de fiestas, hoy, sábado por la tarde, porque le aseguro que si va el lunes solo encontrará paz y tranquilidad.

-Comprenda, mi superior no está…es fin de semana.

-Comprendo que en ausencia de su superior, Usted es la autoridad, aquí, hoy, ahora, ¿me entendió? Y como autoridad que es también vengo a manifestarle que si no me atiende ahora, en unas horas estaré de regreso, porque pienso bloquear la vialidad junto con los vecinos, y estaré violando la ley, así que su deber será detenerme, Usted o los de Seguridad Pública, pero le aclaro, me alcanza para pagar la fianza, ¿me entendió?

-Son unos corruptos, dijo un vecino que me acompañaba.

-Eduardo, así no se dirige uno a la autoridad. El señor es la autoridad, y debemos tratarlo con respeto. Y me volví a ver al señor que encarnaba la autoridad. –Usted, la autoridad, dígame, cuál es el derecho del salón de fiestas para poner música a nivel atroz, y cuál es el mío…Si el señor tiene ese derecho, yo también tengo el derecho de contratar a un vehículo de perifoneo y estacionarlo frente a mi entrada, y se molestarán los invitados a la fiesta, y como habrán bebido quien sabe que vaya a pasar…Usted como autoridad tendrá que hacer algo de todos modos. Lo invito a inspeccionar ahora mismo ese salón de fiestas, y le exijo que me diga cuál es mi derecho…

Tiré la colilla del cigarro al suelo, sin intención. La autoridad bajó la vista al suelo y luego me miró a los ojos, con intención de reclamarme. Que me reclame, pensé, le ofreceré respetar la legalidad, yo levantaré la colilla y él que vaya a inspeccionar el salón de fiestas. Me adivinó el pensamiento y no se atrevió. Es posible que el también haya visto una escena similar en una película protagonizada por Sharon Stone. A los pocos minutos me pusieron al habla con su superior, a través de un celular.

-Mire, me dijo, si hacemos la inspección hoy, no habrá más alternativa que clausurarlo porque opera sin permiso. Les permití operar hoy, solo hoy, porque el salón ya estaba contratado. Usted comprenderá que para clausurar un salón en plena fiesta hace falta hacer todo un operativo. Le propongo algo: No movilice a los vecinos ni bloquee la vialidad; me comprometo a que mi ayudante le entregue copia del oficio en el que negamos la solicitud de operar ese salón de fiestas. Dije que sí, que aceptaba el trato, y se cayó la llamada.

-Hice un trato con el licenciado tal, le dije al representante de la autoridad. Déme el oficio…
-No sé si esté abierta la oficina…
-Le repito que hice un trato con su jefe. Déme el oficio…

Pasamos a la Dirección de Gobierno, la antesala vacía, y entramos a un cubículo lleno de papeles. Ahí estaba todo el expediente. Mi carta de denuncia, la solicitud de los del salón, el oficio con la negativa… Es este, le dije. Vamos a sacarle la fotocopia que me prometió el licenciado. La autoridad dijo desconocer esa parte del trato con su superior, porque en efecto, se había caído la llamada. -Le propongo otro trato a Usted, le dije: Hacemos la fotocopia, la metemos en un sobre lacrado, y una vez que confirme con su superior, yo abro el sobre, para lo que proceda.

Ahí tengo el sobre lacrado. Cuando lo abra sacaré cuarenta copias, una para cada vecino, con mis atentos saludos. ¿Podrá la autoridad tolerar otra fiesta, habiendo un oficio firmado por el mismísimo Director de Gobierno Municipal? Pienso que no. Salón de fiestas, RIP.

–Vamos a disfrutar la música, le dije a mi vecino Eduardo, hoy, que es la última ocasión que nos la ponen gratis. Paramos a comprar cervezas. Los niveles punzantes de la música dejaron de doler.

EPÍLOGO

Me presenté en la Dirección de Gobierno seis días después. Me recibió el superior. Me explicó brevemente la demora en proceder en contra del salón de fiestas…no argumenté salvo para preguntar si podía abrir el sobre lacrado, y lo que habría que hacer en caso de que reincidieran. –Acá está mi número de celular, si observa movimientos me avisa, es preferible parar un evento antes de que lo hagan…cuando están los invitados adentro se dificulta…

Mi siesta, la recuerdo apacible, la interrumió el celular: Era el vecino. -Eduardo, no puede ser… Salí y en efecto, estaba el evento en marcha, a un volumen mas que razonable, pero de que había evento, lo había.

–Licenciado, no pensé que tendría que hablarle tan pronto, abrí mi sobre…
-Y qué? me interrumpió.
–Que por lo visto la señora Cristina no ha abierto el suyo… Tenemos evento.
-¿Hoy?
-Sí, hoy.

Era el festejo de fin de año de una empresa refresquera. Mandé al chofer a comprar el periódico del día y minutos después lo retraté con el salón de eventos como telón de fondo. Pasé al jardín de mi vecino –Alcides, no van a venir, son unos corruptos-, -te equivocas Eduardo, tienen que venir, el oficio trae escudo y firma, prohíbe cualquier tipo de evento, no pueden dejar pisotear su autoridad de esa manera… Nos interrumpió su esposa, que los señores de Gobierno ya estaban ahí.

–Clausuramos el evento. Asómense y vean…

No había automóviles, no había personas, no había música, no había nada. Sería porque fue en viernes, o porque los invitados aún no bebían, o no sé por qué causa, pero el desalojo del salón fue rápido y hasta donde supe, fácil. A diferencia de hace seis días, no diré SALÓN DE FIESTAS R.I.P. No, mientras haya gente en México como la señora Cristina…

El Epílogo no lleva dedicatoria:
María Caridad se pasó de terca.
¿A la sociedad civil? A esa menos…
la señora Cristina también es ciudadana.









miércoles 2 de diciembre de 2009

Mexicano Ejemplar


Dentro de los muchos correos retransmitidos que llegan diariamente a esta Redacción, el que se reproduce aquí es de los pocos que valen la pena (sin demeritar a la pornografía, claro está).



"PREMIO MEDIOAMBIENTAL GOLDMAN 2008"
EL PREMIO `TIPO NOBEL´ DE ECOLOGIA
OTORGADO A UN INDÍGENA MEXICANO

Pocos lo saben, pero existe un premio `tipo Nobel´ de Ecología. En 2008 uno de los ganadores fué Jesús León Santos, de 42 años, un campesino indígena mexicano que ha estado realizando, en los últimos 25 años, un excepcional trabajo de reforestación en su región de Oaxaca, México. Los incrédulos, chequen aquí (Nota de la R.)

El nombre de la recompensa es "Premio Ambiental Goldman". Fue creado en 1990 por dos generosos filántropos y activistas cívicos Estadounidenses Richard N. Goldman y su esposa Rhoda H. Goldman. Consta de una dotación de $150.000 USD (dólares americanos) y se entrega cada año, en el mes de abril, en la ciudad de San Francisco, California (Estados Unidos). Hasta ahora ha sido otorgado a defensores del medioambiente de 72 países. En 1991, lo ganó la africana Wangari Maathai, quien luego obtuvo el Premio Nobel de la Paz en 2004.

A Jesús León Santos se lo han dado porque, cuando tenía 18 años, decidió cambiar el paisaje donde vivía en la Mixteca alta, la "tierra del sol". Aquello parecía un panorama lunar: campos yermos y polvorientos, desprovistos de arboleda, sin agua y sin frutos. Había que recorrer grandes distancias en busca de agua y de leña. Casi todos los jóvenes emigraban para nunca regresar, huyendo de semejantes páramos y de esa vida tan dura.

Con otros comuneros del lugar, Jesús León se fijó el objetivo de reverdecer los campos. Y decidió recurrir a unas técnicas agrícolas precolombinas que le enseñaron unos indígenas guatemaltecos para convertir tierras áridas en zonas de cultivo y arboladas.

¿Cómo llevar el proyecto a cabo? Haciendo revivir una herramienta indígena también olvidada: "El tequio", el trabajo comunitario no remunerado. Reunió a unas 400 familias de 12 municipios, creó el Centro de Desarrollo Integral Campesino de la Mixteca (Cedicam), y juntos, con recursos económicos limitadísimos, se lanzaron en la gran batalla contra la principal culpable del deterioro: la erosión.

En esa región Mixteca existen más de 50.000 hectáreas que han perdido unos cinco metros de altura de suelo desde el siglo XVI. La cría intensiva de cabras, el sobre pastoreo y la industria de producción de cal que estableció la Colonia deterioraron la zona. El uso del arado de hierro y la tala intensiva de árboles para la construcción de los imponentes templos dominicos contribuyeron definitivamente a la desertificación.

Jesús León y sus amigos impulsaron un programa de reforestación. A pico y pala cavaron zanjas-trincheras para retener el agua de las escasas lluvias, sembraron árboles en pequeños viveros, trajeron abono y plantaron barreras vivas para impedir la huida de la tierra fértil. Todo eso favoreció la recarga del acuífero. Luego, en un esfuerzo titánico, plantaron alrededor de cuatro millones de árboles de especies nativas, aclimatadas al calor y sobrias en la absorción de agua.

Después se fijaron la meta de conseguir, para las comunidades indígenas y campesinas, la soberanía alimentaria. Desarrollaron un sistema de agricultura sostenible y orgánica, sin uso de pesticidas, gracias al rescate y conservación de las semillas nativas del maíz, cereal originario de esta región. Sembrando sobre todo una variedad muy propia de la zona, el cajete, que es de las más resistentes a la sequía. Se planta entre febrero y marzo, que es allí la época mas seca del año, con muy poca humedad en el suelo, pero cuando llegan las lluvias crece rápidamente. Al cabo de un cuarto de siglo, el milagro se ha producido.

Hoy la Mixteca alta esta restaurada. Ha vuelto a reverdecer. Han surgido manantiales con más agua. Hay árboles y alimentos. Y la gente ya no emigra.

Actualmente, Jesús León y sus amigos luchan contra los transgénicos, y siembran unos 200.000 árboles anuales. Cada día hacen retroceder la línea de la desertificación. Con la madera de los árboles se ha podido rescatar una actividad artesanal que estaba desapareciendo: la elaboración, en talleres familiares, de yugos de madera y utensilios de uso corriente. Además, se han enterrado en lugares estratégicos cisternas de ferrocemento, de más de 10.000 litros de capacidad, que también recogen el agua de lluvia para el riego de invernaderos familiares orgánicos.

Nota de la R.: La versión oficial de los méritos de Jesús León, aquí.

lunes 30 de noviembre de 2009

JUANITO DE IZTAPALAPA Y EL COMPLOT DEL INNOMBRABLE

Juanito, El Légitimo, Brugada La Espuria, Alejandro Encinas



Guión para Telenovela basado en la vox populi de El Universal


El PT escogió a Juanito porque pensó que ganaría votos, o sea que Juanito tenía su capital político...Brugada queda fuera de las boletas por el cochinero de elecciones internas que hay en el PRD...Algún interés oculto tenía AMLO para que Brugada fuera Delegada...y se le ocurre la brillante idea de utilizar a Juanito...Juanito, nada tonto, se deja utilizar...pero solo hasta el punto en el que AMLO lo hace Delegado movilizando el aparato clientelar del Gobierno Legítimo...Juanito arría la banderita con la que venía navegando...El Legítimo pide auxilio a Ebrard, quien le ofrece un puesto a Juanito -o una prebenda- y no le cumple...Juanito si cumple, tan es así que hasta el viernes Brugada era Delegada...Ante la traición de Ebrard, Juanito vuelve a sus andadas...y traciona a AMLO y a Ebrard al meterse a la Delegación por una ventana, contrariando a Brugada con sus malos modos...AMLO, Ebrard y Brugada, quienes legítimamente se sienten traicionados, ...recurren a la ALDF para que traicione la legalidad...bajo el argumento de la ingobernabilidad...que depende de qué tanto quiera el PRD que Iztapalapa sea ingobernable, puesto que son agitadores profesionales...Así que la ALDF tiene que actuar bajo la legalidad ante un chantaje, de unos traidores del PRD que traicionaron a Juanito...porque Juanito los traicionó a ellos...y unos ciudadanos de Iztapalapa se sienten traicionados por Juanito y otros por AMLO que se los impuso...y en este escenario, el señor de Los Pinos propone hoy en la mañana la reelección de diputados, presidentes municipales y delegados, Juanito incluido...justo dos meses antes de que se conmemore el Centenario de la Revolución, cuyo lema era la no reelección, así que el chaparrito entra en escena como despistado o traidor...mientras tanto, en Toluca otro enano sonríe...no puede creer tanta belleza...un complot de AMLO, Calderón, Brugada y Juanito a favor de él...solo pudo haber sido obra del Innombrable...concluye López Dóriga, Denise Maerker, Ciro Gómez Leyva y otros genios de la politología...VIVA MÉXICO...VIVA...gritamos todos unidos...olvidándonos de rencores y traiciones porque la Patria es Primero.

jueves 19 de noviembre de 2009

El Beneficiario y el Testigo


El beneficiario y el testigo

En las ciencias sociales está de moda evaluar los resultados de un programa de subsidios determinado a través de comparar a los beneficiarios (los que reciben la ayuda) con un grupo que tenga las mismas características pero que no goce de los beneficios de ese programa (los testigos). También está de moda explicar esta metodología con una analogía con la medicina: A dos personas les duele la cabeza. A una se le administra una aspirina y a la otra no. Si se alivia la persona que tomó la aspirina, queda demostrado que la pastilla sirve (siempre y cuando a la otra persona le siga doliendo la cabeza).

A un colega y a mí nos llamaron de una prestigiosa institución para que evaluemos los programas agrícolas en México. -Sencillo, dijo el colega, hagan de cuenta que un productor tiene diabetes, otro disentería y otro presenta un cuadro severo de gripe viral. Lo curioso es que todos los productores se alivian de sus males con dinero. Los subsidios son una medicina maravillosa pero sale cara.

Están muy equivocados, nos dijeron, porque el dinero es fungible. Y nos pusieron un ejemplo de la fundación Ludwig von Mises:

“Usted quiere irse de vacaciones pero no ha pagado la reparación de su automóvil. Un acaudalado tío suyo se entera de que Usted tiene problemas financieros y le envía dinero para ayudarlo. Sin embargo el nunca accedería a pagarle sus vacaciones. Es un buen tipo, pero no tanto. Una vez que su tío le depositó en su cuenta bancaria, Usted puede gastar el dinero como lo desee. Paga la reparación del carro y se va de vacaciones. En esencia, Usted pagó la reparación (una necesidad) mientras que su tío pagó las vacaciones”.

-A ver si ya entendí, dijo el colega. Hay que buscar dos campesinos que tengan problemas de rendimientos por hectárea y dos que tengan problemas al vender sus cosechas. Nada más es cosa de ver si los que recibieron los subsidios tienen mejores rendimientos por hectárea ó venden a mejor precio, que los que no recibieron los subsidios. Después los encuestamos para saber en qué gastan su dinero, no vaya a ser que les estemos financiando las parrandas.

Perfecto, dijo el experto evaluador. Nada más recuerden que los distintos grupos de la población reaccionan de manera diferente cuando se les dan subsidios. El testigo ideal debe ser idéntico al beneficiario con la única diferencia que uno tenga subsidio, y el otro no. Procuren comparar hombres con hombres, mujeres con mujeres, anciano con anciano, analfabeta con analfabeta, dueños con dueños, morelenses con morelenses, católicos con católicos, minifundistas con minifundistas, huicholes con huicholes, mormones con mormones…

A la salida noté pensativo a mi colega. -Es que estoy pensando, me dijo, en quien podría ser mi testigo. El tiene un rancho con cebada y cobra subsidios ¿A ti no te da curiosidad saber? ¿Alguien idéntico a ti pero que no seas tú?

–No, le dije resignado, yo soy testigo.

Soltó la carcajada. Tengo unas tierritas con maíz y no cobro nada. –Adiós, testigo, me dijo, y se alejó muerto de la risa.

lunes 9 de noviembre de 2009

Para Ver Qué Pasa: Experimento Social en el Tercer Mundo


Para Ver Qué Pasa: Experimento Social en el Tercer Mundo

Le quedaba poco tiempo para visitar la Ciudad de Washington, D.C. Pensó que ir a la librería de Barnes & Noble era una buena idea, pero que no dedicaría mas de una hora a buscar libros. En el primer piso vio las novedades editoriales. Se aturdió al ver tantas. Subió al segundo y revisó rápidamente la sección de historia. Le pasó lo mismo que en el primer piso, y mientras ascendía por la escalera eléctrica hacia el tercero, hizo memoria de los últimos libros que había leído y que le hubieran parecido interesantes. Recordó a Nassim Taleb y su Cisne Negro, y sin pensarlo demasiado, introdujo esos datos en la computadora de la librería. La consulta arrojó la ubicación de él y la del libro. Piso, sección y pasillo. Hojeó uno y luego otros más. “Los individuos hacen cosas extrañas, se drogan, tienen sexo sin protección…el amor parece irracional, así como el divorcio…a su jefe le pagan una fortuna y es un idiota, decía la contra-portada, pero todo en la vida tiene su lógica, porque siempre hay incentivos para hacer lo que a primera vista pudiera parecer irracional”.

“The Logic of Life. The Rational Economics of an Irrational World”, de Tim Hartford, le resultó una lectura apasionante. Cuestiones en las que por años había reflexionado eran analizadas en el libro con enorme lucidez. Los ejemplos estaban referidos a los EUA pero conforme leía ubicaba casos similares en su país. ¿Por qué va la gente a los table dance? ¿Por qué la gente reniega de la Ciudad de México y no se sale de ella? ¿Por qué un vecino puede poner música a todo volumen organizando fiestas y el Honorable Ayuntamiento no hace absolutamente nada? ¿Por qué los ciudadanos son tan indolentes? Según el libro, las decisiones humanas tienen un costo y un beneficio. El libro lo cautivó aún más cuando se incorporaron al análisis individual los costos y los beneficios implícitos en las decisiones de los demás. La vida entera se puede analizar a través de la “teoría de juegos”, así haya un solo jugador enfrentando su hemisferio derecho con el izquierdo, como en el caso del fumador que quiere dejar el vicio. Hay veces que toca perder, pero hay formas de mejorar los momios.

El vuelo de regreso a la Ciudad de México le pareció corto.

Se olvidó del libro durante la semana y se acordó de él hasta el sábado por la tarde, allá en su pueblo, y no precisamente porque le hubieran dado ganas de leer. Mientras miraba las maniobras que hacían los trabajadores para derribar un eucalipto, comenzó a sonar estruendosamente la música del salón de eventos que se ubica enfrente.

Derribar un árbol no es legal, pero tampoco era aceptable el riesgo de que se cayera encima de la cabaña que acababa de construir con el propósito de hacer negocio. Nunca tuvo dudas de que sería inútil argumentar ante la autoridad los muchos árboles que había sembrado a lo largo de los años. El trámite para obtener un permiso para podar un árbol sería largo, en el mejor de los casos. Muy a su pesar también concluyó que operar un salón de fiestas es legal siempre y cuando el dueño tenga un permiso, aún cuando lo hubiese obtenido de manera irregular. Que los vecinos se molestaran por el ruido no tenía ninguna implicación legal.

¿Por qué derribó el eucalipto? Por la misma razón que el dueño del salón de bailes hacía las fiestas. No estaba dentro de sus cálculos que llegara un inspector de ecología el sábado por la tarde. ¿Por qué un funcionario municipal otorgó el permiso para hacer las fiestas fuera de toda norma? Porque también era poco probable que alguien lo detectara, y todavía menos, que se lo demostrara. ¿Por qué los vecinos no se organizaban para solicitar que se revocara ese permiso? Porque era poco probable que les hicieran caso y casi seguro que perderían su tiempo. ¿Por qué los trabajadores utilizaron un hacha en lugar de la sierra eléctrica? Para minimizar el riesgo de que los fueran a detectar. ¿Por qué él era el vecino más obsesionado con el ruido? Porque quería hacer negocio con esa cabaña.

Una vez que concluyeron las maniobras con el eucalipto salió a la calle a observar el salón de fiestas. Era clarísimo que ese día, al menos, no habría nada que hacer. El dueño del salón de eventos no estaba ahí; estaban los invitados a una fiesta contratada por un tercero. Desde la calle solo era posible observar los techos de las carpas, a unos niños jugando en un puente colgante y la fila de los carros estacionados de los invitados. Descartó la idea de colocar unos altavoces con música estridente para echar a perder la fiesta del salón de eventos, y se marchó.

Recordó que según el libro las decisiones individuales racionales llevan en ocasiones al desastre colectivo. Sería relativamente fácil convertir la calle en un manicomio. Las consecuencias no estaban claras. Tampoco los costos ni los beneficios. Algo similar a lanzar la primera bomba atómica durante los tiempos de la Guerra Fría. El autor reiteraba la importancia de buscar las soluciones en los detalles, ó al menos así entendió él los “puntos focales” y las “discontinuidades”.

La fila de carros de los invitados… era una sola fila, mientras que una calle tiene dos aceras. Ningún invitado racional dejaría su carro cien metros más adelante de la entrada pudiendo estacionarlo justamente enfrente, a menos que… hubiera algo más.

Fue cuando tomó el celular y dijo a su ayudante:

-Te vas ahora mismo y estacionas tu carro frente al salón de fiestas.

–Para qué, licenciado?

-Para ver qué pasa. El arroyo vehicular se hará mas estrecho. El problema del ruido solo nos afecta a unos cuantos, mientras que un caos vial será motivo de intervención de las autoridades. Es legal estacionarse ahí.

El autor concluye que las sociedades que son capaces de crear y respetar un “estado de derecho” (the rule of law) son las sociedades más prósperas. Lamentablemente no parece ser el caso de México.

miércoles 4 de noviembre de 2009

Próxima Inauguración

Construcción con Bambú Guadua. Tecnología 100 por ciento mexicana.

domingo 25 de octubre de 2009

"Pinche Vieja"

Washington D.C. Una Estampa de la Ciudad



Qué hermosa es María Caridad. Me gusta su rostro, de frente, de perfil, de tres cuartos. Sobre todo cuando sonríe. O cuando saca los ojos, grandes, grandes, cuando algo le produce asombro. O tal vez se le vean grandes porque sueña, es joven y deberá ser soñadora. Usa el cabello largo, casi hasta la cintura, muy bien cuidado. Se pasará un buen rato por las mañanas arreglándoselo; supongo que es una chica vanidosa. Tiene la piel suave, tersa, y eso que solo he mirado la piel de su rostro, su cuello, sus hombros, sus brazos, sus antebrazos, sus muñecas, sus dedos, solo eso, y no por falta de ganas. Habla poco en las reuniones. En los ojos se le ven las ansias de participar pero prefiere dejar hablar a sus superiores. Es una chica inteligente, de lo contrario no tendría el puesto que tiene, a su edad. En el lugar dónde trabaja no es posible contratar a alguien nada más porque esté buena.

Cuando me fastidian las juntas, volteo a ver a María Caridad, de reojo, para no atosigarla. Es probable que se haya dado cuenta de que me gusta mirarla, y que no le disguste, porque de lo contrario no me hubiera dado un regalo en su oficina, un cubículo pequeño al que no le da la luz del sol. Un regalo normal, de colega junior a colega senior.

Gracias por el obsequio, dije. Yo también quisiera tenerte una atención. Todo un caballero dirigiéndose a una dama.

En eso llegaron los demás. Fuimos a tomar un trago a un bar cercano al edificio de vidrio donde trabaja ella. La nombramos Madrina del proyecto que estamos realizando. Se me quedaron atoradas las ganas de nombrarla Reina o Princesa, pero alguien matizó, dijo que era el Rostro Amable del Proyecto, y así estuvo bien. Será latina pero la conozco poco como para descartar algún comentario de acoso laboral al amparo de las leyes del District of Columbia. No deja de sorprenderme la capacidad de los latinos de acoplarse rápidamente a la manera de ser anglosajona. Pero mujeres son mujeres. Primero hizo unos comentarios muy atinados sobre la marcha de las reuniones, acreditando plenamente su capacidad intelectual, y luego nos pidió nuestra opinión sobre una colega de ella, a sabiendas que le íbamos a contestar que estaba fea. Charlamos un rato más, ella llevaba prisa, debía regresar a su casa, y nosotros nos fuimos al bar del hotel, no sin antes reiterarle que habíamos tomado una decisión machista: Ella no aportaría nada para pagar la cuenta.

Nos reímos mucho, nadie quería aparentar estar enamorado de María Caridad, pero una y otra vez alguien la volvía a meter en la conversación. Viste, tu estás enamorado de ella… no tu, tu eres el que está enamorado de ella. Entre bromas llegamos a la conclusión de que ninguno de nosotros sería su fantasía sexual… eso dijimos. Deberá tener muchos enamorados, pero imposibles no hay, eso también dijimos. Hay algo de melancolía en sus ojos grandes, algo de añoranza por su país, sobre todo ahora que viene la Navidad y ella se encuentra lejos. Por el bien del proyecto queremos que María Caridad se venga a México a trabajar unas semanas, porque ella es muy inteligente, pero también queremos acompañarla para que tome sol y se broncee, y quitarle nostalgias y añoranzas. Eso queremos, por el bien del proyecto y por el bien de ella. Como caballeros que somos. Patriotas, además.

Solo espero que el único regalo que traiga me vuelva a tocar a mí. Definitivamente no me gustaría que eligiera a otro y yo tuviera que referirme a ella como “pinche vieja”.