martes, 8 de agosto de 2017

Madre Soltera


Madre Soltera

Me cogí delicioso a Yahaira. Más bien, ella es una chica deliciosa. Un poco inocente. No supo cómo ponerme el condón. Me lo puse yo. Me llamó la atención, que no haya recurrido a este método antes. En esta ocasión,  lo hizo por protección, no como método anticonceptivo, y yo, por la misma causa. Ya nos habíamos visto unas diez veces de lejecitos antes del día que tuvimos nuestra primera relación. Ella es mesera de un bar que abrieron hace poco en mi colonia, y no se sabe bien de qué va. Hay música en vivo, alfombras rojas, y muchas meseras jóvenes, la mayoría bastante bonitas. Con un uniforme ajustado, con escote algo provocativo pero nada vulgar. Ellas toman la orden, traen el trago o el bocado, y están muy al pendiente de uno. Si conversan, es lógico, les doy mas propina. Así conocí a dos meseras que acababan de llegar. 

Fui un poco directo con  Jackie. Le dije, si salimos a un restaurante,  la gente va a pensar, vean a ese abuelito, con esta muchacha tan joven, o pensarán que tu eres una profesional, o  pensarán que yo te quiero pervertir, y ninguna de las dos cosas es correcta, si nada mas queremos pasar un rato agradable y tranquilo. –Que propones, inquirió.  Ir a mi casa, contesté-. Ella no era profesional, pero le dio vueltas a la idea, le gustó, se arrepintió, y me dijo que su amiga de repente si lo hacía. –Es ella? Pero si tiene un cuerpazo…. –Si. Ella. Angie. Misma historia. Le gustó la idea, dijo que si, luego dijo que no, y así llegué a la sexta cuba, hasta que se me iluminó el cerebro y les dije, vean chicas, vamos los tres, así vamos seguros todos al lugar tranquilo a pasarla rico. 

Desde hace años que no hacía un trío, solo lo hice una vez, cuando di consultoría en Tegucigalpa, hace unos quince años, pero no me gustó, pues mientras estaba con una la otra se puso a esculcar los cajones de mi habitación de hotel y ya ni siquiera recuerdo como terminó ese encuentro. Pero Vickie y Jackie dudaban, tal vez ya lo hubieran hecho antes, pero ir a la casa de un hombre mayor como yo debe haberles causado cierto miedo.  Fue sensacional. Ellas super compañeras. Cero lesbianismo. Mientras lo hacía con una tenía a la otra al lado. Con las canciones de youtube en el televisor, iluminándonos, además. La que dio el servicio, pidió 500 pesos mas, por haberlo hecho, y se los di, sin alegar. La vez siguiente la otra peleó por la titularidad y se ganó el sobresueldo. La felicité. Tremenda actitud. Si, tremenda actitud de esas dos jovencitas, de 24 y 20, las dos madres solteras, o eso dijeron, aunque de una si me consta porque sacó dos gotas de leche del  pezón y a petición mía me las embarró en el pecho. 

Íbamos por nuestro tercer encuentro. Estaba coordinando el evento por whatsapp, con las dos, pues no lograba convencer a ninguna de ellas de cambiar de una vez por todas al esquema de una por una. Y entonces Jackie, o Angie, grabó un mensaje de voz, y dijo que Yahaira también necesitaba dinero, que ya le habían explicado, y que se unía al plan. Ese mensaje, repetido unas veinte veces para que no hubiera duda, me cambió mis planes. No quería mas ni Jackie ni Angie. Solo a Yahaira. Así que en lugar de cita por whatapp me fui al bar en vivo y en directo. Ahí estaba Yahaira, como siempre, muy seria, atendiendo mesas, sonriendo tímidamente a los clientes, pero yo ya sabía y la llamé, y llegó y dijo que si, pero con el trío… La noche se complicó.

Jackie y Angie querían venir a la casa. Yo si quería coger ese día, pero dije que no podía pagar a tres, aunque estaban las tres encantadoras, preciosas y jóvenes, pero no, con tres de plano no, y así comenzó una negociación que se prolongó bastante, Jackie resultó que tenía la regla, pero que ella vendría de acompañante, y dije que así no, que con ellas dos si, pero ni modo que una se quedara en la cocina, así no. Y como no se animaba ninguna a venir sola, decidí retirarme, no sin antes pedirle  el teléfono a Yahaira, y me lo dio, como quien entrega la cuenta a un cliente que la haya pedido. Ya en la casa, me serví un vodka con hielos, le mandé un whatapp a Yahaira, no me contestó, hasta que de repente me inspiré, -es el precio, idiota- y tecleé  4 mil, y de inmediato contestó que afuera del SuperK, que en media hora, me serví otro vodka, y no se qué tan borracho iba, pero me fui por ella, demoró un poco, llegó, subió al carro, fuimos al cajero, venimos a la casa y todo salió a la perfección.

Ella ya sabía por sus amigas cómo era yo y como era la casa, estuvo desde el principio tranquila, curiosa, observaba los cuadros y las esculturas, a pesar de que yo solo dejé la luz del pasillo prendida y también la televisión para que alumbrara el salón y lo nuestro sucediera a media luz. Tiene unos muslos, unas tetas, un cutis, unas nalgas… de veinte años recién cumplidos, meserita de bar, ya sabrán o se la imaginarán, una delicia, le bajé el pantalón y los calzones en el reposet, le vi el triángulo púbico, lacio, bien peinado, y ya no aguanté mas y la llevé al sofá camá y ahí sucedió el evento, todo super bien. Al terminar me preguntó que si  no se había roto el condón y le dije que no, nunca se me ha roto uno pero la verdad no me fijé. Lógico, dos días despúes, ya tenía  ganas del siguiente, pero me dijo que tenía la regla, y ahora me tendré  que esperar hasta pasado mañana.


Con Jackie, veinteañera igual que ella, había conversado en el bar, que nosotros nunca antes podríamos haber coincidido, ni que podríamos volver a coincidir en el futuro. Salvo en esta pequeñísima ventana de tiempo. Yo 58. Ella 20. Diferencia de 38. Demasiados inclusive para cualquier canción. 38 ya son una vida, no un diferencial de edades. Sencillamente no hay forma de un pasado ni un futuro salvo un presente. La aritmética es horrible, ni restes diez, horror de horrores, ni sumes diez, la misma historia.  Pero hace rato se me ocurrió. –¿Que pasará si convenzo a Yahaira de hacerlo sin protección? Una especie de decisión súbita ante una pregunta que no espera cuya respuesta podrá  ser dejarlo todo al destino y a las probabilidades.


domingo, 11 de junio de 2017

sábado, 18 de febrero de 2017

Trump o Tromp


Ayer fue mi cumpleaños número 58. Dos más y son sesenta; doce más y son setenta No queda mucho tiempo pero por lo pronto mas de lo mismo. Otros años  festejé en  algún table dance con la deliciosa compañía de las chicas de la vida dizque alegre, bailarinas exóticas o sencillamente putas. Se han refinado bastante con respecto a lo que eran hace, digamos, unos treinta años, corrientes, panzonas y con un diente de menos. Ahora visten mucho mejor, con faldas cortas o pantalones entallados, blusas con diferentes escotes o llamativos tops. Tienen conversación; algunas de ellas cuentan con estudios universitarios, aunque la mayoría tienen prepas truncas y son madres solteras. Tengo charlas amenas con ellas, qué de dónde son, si contestan que del Estado pues de que municipio, y así, después de algunas preguntas,  me formo una idea de su posición social y geográfica dentro de la megalópolis. Muchas me hablan de sus viajes, por lo general a algún destino de playa, a donde van solas, con amigas o con algún cliente que les paga todo. No faltan las que tienen carro y al decir de los meseros y garroteros, algunas de ellas muy buenos carros. Después de un rato  pasamos a tratar el tema de sus tetas. Procuro que sean naturales pero a veces me falla el juicio o no hay disponibilidad y entonces me resulta una que se las operó con mayor o menor grado de éxito. A veces llego rápido al tema de sus honorarios por distintos tipos de servicios, ya sean bailes o salidas a hotel o domicilio. El tema aflora en ocasiones para terminar rápido la conversación y hacer que la chica se retire, pero a veces  por interés legítimo. Es frecuente que me tope con pared, ya sea porque ella no quiere, pide mucho o la dejan salir del antro hasta muy tarde.

Pero ayer fue diferente. Hace unos dos meses, un amigo mío me comentó que le gustaría presentarme a la hermana de su novia, en la primera ocasión que se presentara, pues el vive fuera de la ciudad y tarda en venir. Hace unos días me avisó que sería una comida, en un restaurante de Polanco, a las 2.30 pm del día de mi cumpleaños, pero él no sabía ese dato y yo tampoco se lo di.

Desde la mañana me sentí bien en anticipación del encuentro. Me fui a la peluquería, me bañé muy bien, me probé varias camisas, comprobé que tuvieran los cuellos limpios, y le dí grasa a los zapatos para que estuvieran relucientes. Al hacerlo me percaté de que ya estaba desprendida la suela y eran fácilmente visibles mis calcetines por donde no debían. Encontré en el closet otros zapatos, y al verme en el espejo decidí que mi apariencia era aceptable. Me acerqué más, ensayé una sonrisa y horror, noté un hueco que dejó la corona que se me cayó de la muela superior izquierda, unos días antes de salir a las vacaciones navideñas. Pensé en no sonreir a menos que me saliera espontáneo, lo que no es frecuente, y por ningún motivo comentaría lo de mi cumpleaños, pues se les haría extraño que lo festejara yo con ellos y no con mis familiares o con  alguna novia que ya tuviera. Pedí el Uber. Lo conducía una mujer fornida, y llegué puntual sin contratiempos.

Ya estaban sentados en la mesa mi amigo y su novia, y al poco rato llegó su hermana. No era especialmente guapa, vestía casual o tal vez un poco en fachas, pero me pareció una persona agradable y tal vez fuera grato charlar con ella. La novia de mi amigo iba muy maquillada, olía a perfume fino, vestía elegante con falda y saco corto y de primera impresión, me pareció una mujer ya mayor. Supe después  que tendría entre 50 y 55 años, un poco mas joven que nosotros, divorciada, con tres hijos, el mayor de veinte. Mi amigo, 59 años, divorciado, con dos hijas. La hermana aparentaba mucho menos edad, tal vez cuarenta, y era soltera, sin hijos. Intentó ser agradable pero en algún momento,  estuvo a punto de hablarme de Usted y no de tu. No lo hizo, pero estuvo cerca, y capté la idea. Le resulté francamente algo mayor, así que me despreocupé un tanto pues no vi que pudiésemos llegar a ser pareja, pero claro, la esperanza de conocer a una chica que pudiese llegar a ser mi novia se desvaneció.

Pronto me quedó claro que eran niñas wanna-bees. Pusieron un énfasis desmesurado en remembrar en que ellas, de niñas, se criaron en la colonia Polanco, la mejor de la ciudad y tal vez de América Latina,  y que desde entonces se conocen la avenida Masaryk de memoria, calle por calle, negocio por negocio. Luego resultó que no vivían precisamente ahí, sino en la colonia Anzures, que sin ser mala, dista mucho de lo que es la otra. Les dije que si la conocía, y que ahora proliferaban los usos de suelo mixtos. –Al igual que en la Juárez, me contestaron, en tono defensivo, con una especie de ataque a la colonia en la que actualmente vivo. Era claro que deseaban mostrar cual era su estrato socio económico de origen y que estaban deseosas en conocer el mío, pero no me dejé. Vivir en la colonia Juárez no presupone realmente nada, pues sin ser claramente una colonia de lujo, sino más bien de clase media, mucha gente la prefiere por la ubicación privilegiada de la que goza.

Me preguntaron que donde trabajaba, a lo que respondí dando cuenta de mi trayectoria profesional y solo al final dije que en la Función Pública, y luego maticé que llevaba solo cinco días, y entonces me hicieron otras preguntas y tuve que reconocer que llevaba trece meses desempleado, pero que para eso eran los ahorros que uno tiene. No logré infundir la imagen de solvencia que me hubiese gustado. Tampoco pasó bien la idea de que si ahora trabajaba, era por gusto y no por necesidad. Por mostrarme autocrítico, hice comentarios sobre la ingratitud del trabajo en el servicio público, efímero y muchas veces improductivo y esclavizante. Creo que percibieron de inmediato la incongruencia de mi discurso. A las chicas del table dance les digo que soy constructor o que tengo un rancho y no me importa si me creen o no. También les digo que soy divorciado, o viudo, que tengo tres hijos, o cinco, que son ingratos, pero que el menor es adorable, y tan tan. Pero con ellas no se podía porque seguramente mi amigo ya les había pasado todo mi expediente. Soltero. Sin hijos. 58 años. Añádanle desempleado. Calvo, canoso y con un problema de control del movimiento.

Entonces la conversación comenzó a girar sobre el nuevo presidente de los Estados Unidos, el señor Trump, y estuve un rato relajado hablando de generalidades o dando puntos de  vista que me parecían acertados. Hasta que la novia de mi amigo intervino para decir, que si yo pronunciaba “Trump” o “Tromp”. Le dije que no tenía importancia, que fuese trump o tromp, pero me dijo que si la tenía, porque a veces le decía yo de un modo, y a veces de otro, y que eso a ella le ponía nerviosa. Ella es psicoanalista de profesión, así que pregunté el significado de mi pronunciación inconsistente. Les conté mis problemas de pronunciación de dos vocablos durante  el tiempo en que viví en Inglaterra: una era Marlboro, y la otra  Warwick.  La primera w se pronuncia como tal y la segunda se la come uno… Pensé que había cambiando el giro de la conversación, hasta que volvió a insistir en el tema de trump o tromp y luego derivó por asociación de ideas, a hablar de la actriz Meryl T y le pareció inaudito que yo no la conociera, me cuestionó sobre mis películas favoritas, le dije que iba muy poco al cine, y aquello se convirtió en una carnicería, tanto ella como la hermana burlándose de mi desconocimiento de la actriz, dieciocho veces nominada al Óscar, tema que culminó con la aseveración, entre risotadas, que seguramente no tendría yo televisión y que habían sido mas de diez veces que pronuncié trump y no tromp. Mas risotadas y un trágame tierra.

Caí en la cuenta de que el asunto de trump o tromp tenía que ver, en su percepción,  con mi ignoracia, falta de roce social o proveniencia de las clases bajas, y por eso les resultaba tan chocante.  Me paré al baño a orinar, y  me llegó la idea de comenzar a hablar en inglés, con el mejor acento que pude, y propuse a las hermanas conversar en ese idioma. La hermana si lo domina, pero la novia de mi amigo contestó con un acento espantoso, trató de hilvanar una frase pero le salió un champurrado horrible, al estilo de –mi saber gustarme hablar el español mucho bien-  la hermana comenzó a apenarse, y yo me envalentoné más y seguí diciendo frases mas elaboradas, que traducidas al español se referían a que conversáramos en inglés para que conociéramos mutuamente nuestros acentos que podían estar asociados a nuestros orígenes geográficos o raciales o a los lugares en los que hubiésemos vivido. En eso mi amigo entró al quite, se puso hablar nuevamente del Presidente Trump, pronunciado tromp, y nos retó a una apuesta, el iría a que no pasaría nada, los demás a que los efectos serían desastrosos. Ya para irnos, la novia dijo que pidiéramos la cuenta, el mesero no volteaba, hasta que lo hizo y levanté la mano, se acercó y fue la novia la que dijo que pedir la cuenta no era algo tan difícil.


Llegué a mi casa cansado y un poco borracho. Repasé el cassette de la charla durante la comida y solo pude concluir que ellas eran wanna bees, que yo necesitaba aparentar mucho más de lo que era porque a mi edad ya no puedo  ser más de lo que soy.  

Tino Trump


ENTRA TINO. ESTÁ SOLO EN EL ESCENARIO. LAS LUCES LO ALUMBRAN SOLO A ÉL

Hice un trato, vendí mi terreno, vendí mis copropiedades, ahora tienen que darme servidumbres de paso por sus terrenos para que los compradores lleguen a todos los terrenos  que vendí, mi comprador quiere que se diluya la copropiedad, quiere que se divida en tres partes, la mejor es la que me tocaría a mi, porque es la que quiere mi comprador, ni modo que me tiren mi venta por 32 millones, tienen que darme las servidumbres de paso, tienen que asignarme lo que quiero de las copropiedades, tienen que cooperar conmigo, yo soy Tino. Me van a tocar 32 millones y a Ustedes  nada, ustedes nada mas firmen el convenio de servidumbres de paso y firmen para que el comprador se quede con la mejor parte porque así lo convení.

EN EL RESTAURANTE. CON EL PRIMO DE MAYOR CONFIANZA.

Firma Alcides, firma. La historia la escriben los vencedores. Si no firmas vas a quedar como un envidioso, tal vez lo seas, tal vez no firmas por pura envidia de que no te tocará nada. Te diré la verdad, a mi me gusta la venta de Tino, me ayudará a que mis terrenos tengan plusvalía. Tu firma porque no podrás contra los compradores de Tino, ellos tienen para pagar abogados, de seguro que el comprador es un prestanombres del próximo gobernador. Tirarás tu dinero,  le echarás dinero bueno al malo. No luches por la justicia, te aplastarán. Me apena lo que te pasa, los justos mueren derrotados, los injustos salen victoriosos de la traición y tienen dinero para contar su historia. Y a ti te maldecirán porque te verás como un envidioso y saldrás derrotado y nadie querrá oírte. Mejor firma tu derrota. Firma mi plusvalía. Te aprecio Alcides. En verdad.

CON EL ABOGADO

-Lucha Alcides. Los contratos que firmó Tino están escritos con los pies. Quien sabe quien haya sido el abogado que redactó esto, seguro es un imbécil, las cláusulas no hacen sentido jurídico, son un galimatías. Como pudo firmar eso Tino, que es abogado. Confía en mí. Les ganaremos. El no puede vender lo tuyo, ni las copropiedades. Solo lo de él. No Alcides, no, yo no puedo trabajar por resultados, yo haré un trabajo profesional, necesito que me pagues mis honorarios desde el primer día. Si Alcides entiendo. Es una desgracia la que te cayó. Tener un asunto con abogados es como que te diagnostiquen una grave enfermedad. Tienes que pagar. Tienes que luchar.


CON LA AMIGA DE MADRE. POR EL CELULAR

-Alcides, tu has sido un buen hijo, tu hermano Tino no ha hecho nada por tu madre, el nada mas le saca el dinero, el sabe como hacerse víctima para sacar mas. Y si no le firmas, contrariarás a tu madre, pobre Tino,  dirá una vez mas,  firma porque pobre Tino, ya ves como es. Siempre hace mal las cosas, todo en su vida lo ha hecho mal, pero ella es su madre y no comprenderá. Por la unidad de la familia tienes que apoyar a Tino, si, pobre Tino, lo tienes que apoyar.

POR LA NOCHE. REINA EL SILENCIO. LUCES APAGADAS.


No me duele nada. No hace calor, tampoco frío. No hay mosquitos y ya cené. Tengo un cobertor. Pronto dormiré. No me despertará nada, solo las ganas de orinar. Tengo un pequeño baño, aquí al lado. Me levantaré y volveré a dormir. No me han dado ganas de hacer nada, últimamente. No tengo hijos, no tengo familia, no tengo hobbies. Amé mis tierras, es verdad. Me hice muchas ilusiones de desarrollarlas, algún día. Hoy ya no. Desde antes de la traición de Tino, ya no. No me quedan muchos años, no me quiero envenenar el alma, no me quiero sobresaltar y quiero dormir bien. Solo quiero tener mi conciencia tranquila. Que no le fallé a mi madre enferma, que no robé, que hice lo justo, que no fui cobarde. Solo tengo que rendir cuentas a mi conciencia. Me voy a divertir. Tal vez arme un plan de batalla y no lo siga. Tal vez nada mas amague pero no pelee. Tal vez no haga nada. Solo escucharé la voz de mi conciencia. Si no me dice nada es que estará todo bien.


TINO CON ALCIDES

-Si tienes algo que decirme, dilo.
-Nada. Si quieres decirme algo, dilo.

SILENCIO.
-Antes de que te vayas, ¿por qué diste el paso por mis terrenos?
-O los daba yo o los daba el juez. Por tus terrenos pasa un camino que podemos usar todos.
-Pero tú no pagaste nada por él. Y por qué diste a tu agente inmobiliario el mejor predio de la zona común?
-Yo no di nada, sale en el contrato pero yo no lo di. No se puede dar.
-Pero lo pusieron en el contrato.
-Se  pueden poner muchas cosas que no son.

SE LEVANTA TINO CON GESTO DE IRRITACIÓN

-Si quieres deshago el trato (saca el celular y se dispone a marcar un número).
-No, tranquilízate, no lo deshagas.

ALCIDES SOLO. PENSATIVO.

Si, lo mejor es que no deshaga el trato. Por sobre todas las cosas, prefiero que Tino ya no tenga copropiedades conmigo ni nada que ver en ese Rancho. Así me las tenga que ver con un tercero. Aquí no aplica eso de "mejor malo por conocido que bueno por conocer". La convivencia con Tino en el Rancho ha sido un desastre. 

ALCIDES CON EL AGENTE INMOBILIARIO 

-Tino te pagó tu comisión con sus derechos sobre las copropiedades. ¿Para qué quieres ser copropietario conmigo? ¿Para qué quieres esas copropiedades? ¿Cómo nos vamos a poner de acuerdo? Van a ser un problema. ¿A ver, como nos vamos a dividir el agua que entra por esa tubería?

-Yo lo que quiero es el terreno con la mejor vista. Déjame ese.  Déjame pasar por tus terrenos. Dame la servidumbre de paso. Te doy los derechos sobre las copropiedades que me dio Tino.

-Está bien. Trato hecho. Pero Tino me las debió haber dado en primera instancia a mí y a nuestro hermano Gamaliel. Pero bueno, ahora pasan de Tino a ti, y de ti a nosotros. Qué hermosa es la amistad. 

TINO EN SU ARCHIVERO. UNA  CARTA FECHADA DOCE AÑOS ATRÁS

-Dónde está esa maldita carta. Tengo que encontrarla.

Revuelve todo y la encuentra.

-Acá está. Hace doce años le había dado yo mis derechos de copropiedad a Alcides y Gamaliel. Soy bueno. No soy el demonio que han hecho de mí. Alcides y Gamaliel, no aceptaron esa oferta tan generosa que les hice. Ellos solo me daban un pequeño paso por una puerta de servicio, y yo les estaba dando muchos metros de terreno. Va a ver ese condenado Alcides. Se atreve a decir que soy un abusivo,  y no fue para aceptar ese ofrecimiento que les hice hace doce años. Alcides lo que quiere es oponerse a todo lo que yo haga, a todo lo que yo diga, a todo lo que yo soy.

ALCIDES EN SU DESPACHO. LE ENTREGAN COPIA DE LA CARTA

-Es extraño. Para que revive Tino esa carta? No tuvo efectos. No se protocolizó. Es como si no existiera…Pero aquí la tengo en mis manos. Si…aquí dice… Tino nos cede a Gamaliel y a mi sus derechos sobre las copropiedades, que amparan muchos metros de terreno,  a cambio de un acceso por la puerta de servicio… Sí, recuerdo... un notario puso problemas con las escrituras... el otro nos puso al ayudante que no sabía del tema de las servidumbres de paso…

DA VARIAS VUELTAS EN SU OFICINA. PENSATIVO.

-Eso, eso. Si, eso fue. Firmamos esa carta. Firmamos los planos. Pero poco tiempo después, entré por la puerta de servicio. No estaba puesto el candado. Me alarmé. Se podían meter los delincuentes. Subí por el camino hasta la casa principal. En la curva antes de llegar, se me atraviesa un camión de redilas blanco. En la cabina iban unas cinco personas, amontonados. Manejaba un joven moreno, bastante joven, con toda la facha de ser gente local. Puse la moto frente al camión, cerrándole el paso. Le pregunté  quién era. Dijo que Everardo. Que por dónde había entrado. Que por la nueva puerta de servicio. En eso se bajó Tino hecho una furia. Que de qué se trataba. Que del candado, de la seguridad. Que eso era un descuido menor, dijo Tino.

A mi me pareció una falta grave. Al día siguiente cambié el candado. Al hacerlo, tuve plena conciencia de que echaba por la borda un convenio que me beneficiaba bastante, pero el precio que había que pagar, era tratar con esa chusma amiga del Tino. Era un precio elevadísimo. Preferí no aceptar nada que me diera Tino a cambio de tener la libertad de reclamarle las conductas que juzgué antisociales.

Poco tiempo después, tuvieron los vergonzosos sucesos en casa del tío Felipe, que marcaron el destierro de los amigos del Tino del Rancho, y también del Tino. Después de esos sucesos, dejó de ir a sus terrenos, y llegaba tan solo a dormir a la zona común, a la casa familiar, a la que iba mi madre. Siempre llegaba, se sentaba sin saludar, a que le sirvieran su cena. Yo solo lo miraba de reojo. Era una especie de cena de fantasmas, a la luz de unos candiles que daban una luz insuficiente para el tamaño de ese salón.

ALCIDES RECONSTRUYE LA ESCENA EN SU MENTE. DOCE AÑOS ATRÁS

Circula afanosamente el camión de redilas blanco por la subida de piedra que va a la casa del tío Felipe. Va con las luces apagadas. Cinco gentes en la cabina, todos adolescentes, cuatro hombres y una niña. Paran a unos cien metros de la casa del tío. El mayor se trepa al poste de luz. Corta el cable de acero que quería robar para venderlo por kilo. Para su mala suerte, el cable no cae a tierra. Se ven unos chispazos azulados al fondo de la barranca. El cable había caído sobre otra línea de abastecimiento.

Por la mañana del día siguiente, el vigilante del tío Felipe ve hierba quemada. Entra a las casas. Se da cuenta que no hay electricidad. Se quemaron por la descarga todos los refrigeradores, televisores, y demás aparatos que estuvieron conectados a las tomas de corriente  la noche anterior.

Sale el vigilante. Al fondo del jardín, ve un camión de redilas blanco. Lo reconoce. Son los amigos del Tino. Tienen mala fama. Sigiloso, corre por detrás de los setos. Los amigos del Tino miran perplejos al fondo de la barranca. Imaginan como deben hacer para rescatar su cable. El vigilante se acerca al camión blanco y le quita la llave del switch.

Los amigos del Tino habían sido descubiertos. Se levanta un acta por robo. Hay varias audiencias. Acude Tino a defender a sus amigos. También va el tío Felipe. El camión blanco permanece retenido en la casa del tío para disgusto del Tino y de sus amigos.

Hubo unas reuniones del Tino con el tío Felipe. Les concede el perdón y no van presos.

Semanas o meses después, Everardo es detenido en flagrancia robando material en el almacén de una ferretería. Va preso. Ya se podía hablar de que entre los amigos del Tino había convictos y a la postre, ex-convictos.

VOZ EN OFF

Tino actuaba como si el comportamiento de sus amigos fuera de lo más normal. Adoptó  el discurso de los pobres contra los ricos, de los explotados contra los explotadores, y de las causas justas que suele haber detrás de la comisión de los delitos del orden común. Tino hace alusión a su convivencia con su banda, como si se tratara de una obra social. Dice haberse empeñado en sacar adelante a ese grupo de muchachos, y que por eso les brinda medios y oportunidades para enfrentar la vida, entre ellos, el camión blanco de redilas.  Cuando se confirmó que uno de ellos le robó al mismísimo Tino un tanque de gas, primero hizo coraje, pero ya después, muy quitado de la pena comentaba que el tanque de gas no fue robado, sino sustraído, porque la madre de alguno de esos muchachos lo necesitaba para preparar fritangas a la orilla de alguna carretera. Otra de las vertientes de apoyo productivo de Tino a sus muchachos es la fabricación de adobes, en la que el mismo participa, y luego utiliza esos adobes en edificar construcciones diversas, entre las que figuran unos cuartos rústicos sin terminar y una capilla pequeña con torres pequeñas y desproporcionadas.

Entre primos y tíos, se comentó ampliamente la relación especial de Tino con Everardo y su banda. Un señor soltero de unos 45 años, abogado con estudios en el extranjero, que pasa sus fines de semana con jóvenes casi adolescentes, de clase baja, de cultura nula, de aspecto desagradable, de trato ríspido y rijoso.  Se habla de relaciones sentimentales no convencionales. Se dice que Tino traspasa los límites entre las clases sociales, los grupos de edad, y las buenas costumbres, para satisfacer el apetito asociado con su inclinación sexual.

UNA VOZ EN OFF

Tino tiene esa faceta de buena gente. Ayuda a los demás. Se compromete. Baste decir que se hizo cargo de un débil mental en calidad de  albacea y para todo fin práctico, también de tutor. El minusválido tiene la costumbre de ponerse a hablar, a repetir, a preguntar, con un tono de voz muchas veces inentendible, y pasa de un tema a otro sin agotar ninguno y sin hilvanar nada con nada. Vaya que le tiene paciencia Tino a  este hombre y son innumerables los sacrificios que ha hecho por él.

DESALOJO.  REMEMBRANZA DE  ALCIDES. 20 AÑOS ATRÁS

En el Rancho familiar hay dos casas. La más antigua, está a pie de carretera, y hace tiempo servía de cocina y galera para acomodar a los peones que trabajaban en aquel entonces en la siembra de maíz y el cuidado del ganado que ahí engordaban. Los padres de Alcides, Tino y Gamaliel arreglaron esos cuartos de adobe y acondicionaron un lugar sencillo, pero digno, para pasar algunas temporadas en el campo. Años después el padre pudo financiar una casa moderna, amplia, en una de las colinas, con una hermosa vista al pueblo y la laguna. Para subir a la casa nueva, se prolongó la huella del camino que pasaba por la casa antigua.

Con el tiempo, Tino se quedó con la casa de abajo y Alcides se quedaría con la de arriba. A veces Alcides pasaba con su carro y le decía hola a Tino, si lo veía en la puerta de la casa. Después, casi siempre lo veía junto con un muchacho joven. La escena comenzó a convertirse en habitual, y Alcides, que tenía antecedentes aún mas antiguos sobre el carácter de Tino, se irritaba. No simpatizaba con las conductas no convencionales.  Pero podía tolerarlo. Hasta que un buen día, le dieron aviso de que en la casa de abajo, de la que era copropietario junto con Tino y Gamaliel, vivían permanentemente un grupo de muchachos de clase baja, que organizaban convivios al influjo del alcohol, y según versiones, fumaban mariguana y se cagaban en los basureros, de acuerdo con la versión de la señora que por aquella época hacía la limpieza de las dos casas. Alcides decidió poner un hasta aquí. Entró cuarto por cuarto. En el primero, encontró uno o dos muchachos. Los corrió. En el segundo cuarto, lo mismo. En la pequeña estancia, igual. Ese día desalojó a unos cinco o seis muchachos, haciendo valer sus derechos de copropietario. No hicieron mayor problema, ni protestaron, y salieron indolentemente de ahí con dirección a la calle.

Poco después llegó Tino. Le habían avisado lo que sucedía. Entró hecho una furia. Dio un empujón a Alcides. Gritó majaderías. Después se serenó. Comenzó a decir lo solo que se sentía. Que buscaba compañía, porque estaba solo. Sus palabras, que quedaron grabadas en la mente de Alcides, fueron: Sufro discriminación de género.  Alcides no quiso saber.

No preguntó. No indagó más. Se marchó.

VOZ EN OFF. 

En algún momento se convenció  Alcides de que su hermano tiene una doble, o tal vez triple, personalidad. Una generosa y amable. Otra rencorosa y llena de odio. Tal vez no haya logrado nunca conciliar sus asuntos de género, con las normas sociales y con lo que la familia y los amigos esperaban de él. Tampoco se sobrepuso nunca al síndrome del  niño menor. El consentido, el gracioso, el pequeño, que mil veces a lo largo de su vida utilizó el cariño maternal para obtener, por la vía del chantaje emocional, todas esas pequeñas cosas que tienen importancia solamente en el día a día de una familia pero nada más. Quién se quedó el ropero de la abuela. Para quién fueron los dulces de guayaba que preparó la madre. Pero tal vez, ese síndrome del niño menor no le haya ayudado en nada en los aspectos más fundamentales de su vida adulta.

EPÍLOGO. TINO MILLONARIO

En el lapso de los próximos dieciocho meses, Tino recibirá una cantidad muy elevada por los predios que vendió en la propiedad familiar. Nadie se atreve a hacer un pronóstico de lo que hará con ese dinero. Tampoco se sabe si seguirá arraigado en la comunidad donde tuvieron verificativo estos sucesos. Puede ser que Tino haya comprado su destierro. O puede ser que siga arraigado con su banda de vagos y malvivientes. Y con dinero, quien sabe lo que harán. Pero hay tantas posibilidades de futuro que no tiene caso proceder a ningún ejercicio prospectivo.






jueves, 3 de noviembre de 2016

2016





2016 ha sido un año terrible. Tres acontecimientos alteraron la escena familiar, tal vez de manera definitiva. El orden cronológico no importa pues fueron eventos casi simultáneos:


#CajeroGate: 

Mi madre tenía enorme confianza en su ahijada, la hija que nunca tuvo, a la que crió desde chica, tal vez desde los tres años. Madre ahora tiene 90 y la ahijada 42, marido y tres hijos. El marido de la ahijada es un bueno para nada, trabaja de sol a sol por un sueldo irrisorio. La familia depende de forma desproporcionada de los subsidios que le da mi madre, que comprenden la renta de un departamento de su propiedad, la entrega íntegra de su pensión del ISSSTE, y dinero en efectivo a cada uno de los nietastros cada semana bajo la eufemística forma de domingo. Mi madre me tiene a mi, otro hijo soltero, uno mas que vive en Italia con la mujer e hijos, pero casi nunca la ve, solo unos días durante las  fiestas de fin de año,  cada dos años. Por eso madre depositó tanta confianza y tantas esperanzas en la ahijada y en la nietastra. Los nietastros han crecido, sus gastos también, una generación nini tal vez de a huevo, no salgas, no manejes, no confies, no nada, vente a encerrar a Tlatelolco. Hay indicios de que el  marido de la ahijada tiene amante. Tal vez se fugue de su casa. Cuatro gordos en un departamento de 100 metros cuadrados. Se configura un caso de pobreza urbana, tragipobreza. La ahijada hace el favor a mi madre de ir a traer dinero del cajero, deslizar el plástico en una ranura y darle click. Qué haríamos sin la ahijada, trae el pan y la verdura, paga los recibos de agua y luz la pobre, cuanto te debo gordita, nada madre, si aquí está tu dinero, miren la pobre no se compra nada de ropa, no ella no nos va a poder acompañar a la playa, a Tecolutla, tiene que ver las inscripciones de hijos a las escuelas, el mayor a la Ibero, la mas cara del país, pero tiene beca el pobre, es muy estudioso... Mi madre regresó de la playa, mi hermano no aguantó escuchar una vez mas todas las bondades de la pobre gorda. Y soltó la bomba. Mientras estabámos en la playa la ahijada entró al departamento de mi madre, ella tenía  llaves, buscó en la puertita del reloj del cucú, sacó llave de la recámara, metió la mano abajo de la  máquina de coser, sacó la tarjeta de débito, fue al cajero, retiró un día, dos días, y luego volvió a poner tarjeta en su lugar, y regresó mi  madre. A raíz de que mi hermano revisó de casualidad el estado de cuenta, se detectó el hecho, y se vieron los registros que nunca se revisaban de las dos cuentas bancarias, las dos con saldos bastante disminuidos. Mi madre tardó como dos semanas en decirle a la ahijada la evidencia. Mientras la soportó diariamente, disimulando que nada pasaba, sufría, hasta que no aguantó mas, le preguntó  a la ahijada que cuanto había retirado, desde cuando, y la ahijada todo lo negó....La ahijada siguió yendo diario a ver que se ofrecía, no se ofrecía nada, hasta que dejó de subir. Pasaron semanas, mi madre la encontró en la calle, le contó que el marido tenía diabetes y el hijo una  bolita de grasa. Mi  madre le dio dinero para la consulta del hijo. Tuvieron una nueva plática, hubo una nueva negación de todos los hechos, y una enorme decepción para mi madre. Tristeza gigantesca. Madre de 90 años cruza con grandes trabajos el Eje Central para ir al cajero. No confía en nadie, pero su cuerpo ya está cansado. Vuelve del cajero y se recuesta en su recámara. Pone el radio fuerte para no pensar.

#SantuariodelTíoTacho:

Mi abuela nos heredó una hermosa propiedad de 130 hectáreas a sus veintitres nietos. Por alguna razón la herencia no fue para sus hijos sino para los nietos. Dibujó unas líneas sobre un plano del Rancho, sin mayor guía topográfica que su conocimiento del terreno y su sentido común. Hizo cinco fracciones, una para la familia de cada uno de sus hijos, que habrían de repartirse entre los nietos de esa  familia. Los beneficiarios fuimos los nietos pero los encargados del reparto fueron nuestros padres. Y de mantener el Rancho también, puesto que ese reparto se hizo cuando eramos muy pequeños. Yo calculo haber tenido unos seis o siete años cuando se hizo un sorteo. Se colocaron unos papeles doblados con el número de cada fracción en una unrna, y el hijo menor de cada familia fue el encargado de sacar un papel. La suerte nos favoreció y nos tocó una de las mejores fracciones por su topografía, forma, pendientes y paisajes. Todos recuerdan que el tío Tacho le dijo a su hijo cuando sacó su papelito: Tarugo! A partir de entonces cada familia fue sorteando las dificultades que le planteaba el desarrollo y cuidado de su fracción. Pasaron muchos años, alrededor de 20 según mis cuentas, para que la herencia quedara formalizada en favor de nosotros los nietos. Al final  todo se hizo un poco a la carrera, de prisa. No sé si fue porque la abuela avanzaba en edad y no había demasiado tiempo para esperar, o bien, porque ya todos queríamos tener la certeza de que lo que nos prometieron que sería nuestro, fuera nuestro. Las fracciones de algunos primos fueron francamente malas, con problemas de acceso y de accesibilidad a los servicios, entre ellas, la fracción que correspondió a los hijos del Tío Tacho. Al paso de unos años, el Tío Tacho se convierte en Gobernador Consitucional Sustituto, y toda la familia está feliz, con el nuevo status adquirido de parientes del señor gobernador, y después, del ex-gobernador. Muere la abuela en el año 2000, se viene la alternancia, y el Tío Tacho  es encargado de la Comisión de la Cuenca donde se ubica el Rancho, un puesto en principio tripartita (gobierno federa, estatal y Conagua). El Tío Tacho ha convertido su fracción en un vergel. Durante su gobierno, hubo unas obras hidráulicas que favorecieron a todo el Rancho, no solo a su fracción, así como la apertura de brechas de terracería por todos los rumbos del Rancho. El Tío Tacho se fue haciendo viejo, al igual que los nietos herederos, hasta que primero uno, después todos, tienen ganas de vender y contar con una liquidez para viajar o lo que fuera. Se descubre por parte de los desarrolladores inmobiliarios con quienes algunos nietos tuvieron tratos, de que gran parte del Rancho, pero curiosamente la fracción del Tío Tacho no, habían sido declarados Parque Estatal por el Gobernador que puso al Tío Tacho en la Comisión Tripartita, y después de algunas averiguaciones, que llegaron tan alto como el Senado de la República, se supo que el hombre detrás de la creación de dicho Parque Estatal, llamado Santuario del Agua, fue el Tío Tacho. Las cabezas de familia, muy diplomáticamente, convocaron a una reunión con el Tío para que explicara las dudas a sus sobrinos; alguien perdió la cabeza y acusó directamente a  Tacho de ser  el creador de ese Santuario, lo cual negó categóricamente, con un argumento balín, que el se encontraba fuera de México cuando sucedieron esos hechos, lo cual fácilmente se corroboró en internet que fue mentira. La relación de Tacho con sus sobrinos quedó dañada. Tacho está acostumbrado a las alabanzas, no a las críticas, y tal vez ni siquiera el mismo esté consciente de que traicionó a su familia, ya sea por un excesivo amor a ese Rancho, un ardor en la defensa del medio ambiente, o bien, para vengarse de los demás, por la mala suerte de su hijo de haber sacado la peor fracción en el sorteo que tuvo lugar cincuenta años antes. Así fue la ruptura mía con Tacho. Cuando tuve que llevar a mi madre a la ceremonia en que a Tacho lo nombraron doctor honoris causa, yo lo traté de saludar, el me dio la mano pero agachó notoriamente la cabeza para que no nos viéramos, aunque es cierto también que yo era el peor vestido en el salón, una especie de sutil señal para mostrarle a Tacho que ya me tenían sin cuidado tanto él como sus premios.

Familiarmente el Tío Tacho ocupa un lugar especial. El menor de cinco hijos, tuvo en mi madre una segunda madre. Mi madre siempre vio con veneración, admiración y respeto a su hermano menor, a quien le lleva ocho años y es para ella, como un hijo, y no cualquier hijo, sino  como una especie de primogénito. Mi madre no lo reconoce abiertamente pero se da cuenta de la traición de Tacho. A sus noventa años, ochenta años después de que Tacho entrara en escena en su vida, se llevó una enorme decepción, si no de su hermano, si de la condición humana. El Santuario del Agua se hizo en 2004 pero no fue sino en 2016 que nos dimos cuenta de su existencia, de sus implicaciones, y de quien lo impulsó. El proyecto que teníamos con los desarrolladores se vino abajo, no solo por eso, sino también porque se ubica dentro de la llamada Area Natural Protegida de Valle de Bravo, y para hacer cualquier cosa se requiere de un permiso especial de SEMARNAT. Tuvimos reunión con el titular de PROFEPA, y se vio claramente la mano de Tacho para entorpecer el proyecto. Un amigo mío, Senador de la República, me abrió las puertas de la SEMARNAT, al máximo nivel, y ahí nos dijeron que nuestro obstáculo no eran ellos, sino el Tío Tacho, quien sigue gozando de influencia política como exgobernador que es de la misma entidad que gobernara Enrique Peña Nieto.


#LadyToya:

 Mi hermano y Toya se llevan muy bien. Desde que se conocieron han vivido el uno para el otro, pues se han de gustar, tienen intereses comunes, valores comunes y ya todo un pasado compartido, lo digo veinticinco años después de la boda. Han sabido llevar sus  roles bien, ella de dominadora, el plegado a su dominio. Hay una anécdota de cuando eran recién casados. Dijo mi madre, hijo, quieres jugo? El le  preguntó a su vez a ella, Toya, queremos jugo? Toya funciona con nosotros, sus cuñados, con largas disertaciones sobre cada tema, por irrelevante que sea, o bien, si el tema es familiar y por lo general algo polémico, con  sentencias cortas que pronuncia tajante. Como es mi única cuñada procuro llevarla bien, lo cual se facilita bastante porque el es diplomático y llevan viviendo más de veinte años en el extranjero. Así que cuando vienen, me da gusto de verlos, y yo que soy de pocas palabras, agradezco su conversación pues nunca se gestan los silencios incómodos. Ni mi hermano ni ella nos dejan hablar, y no recuerdo que hayan preguntado alguna vez, Ustedes como están? Cuando no está ella, mi hermano es quien se pone a disertar sobre los temas de su interés exclusivo, como su gusto muy peculiar por la obra y milagros de un autor mexicano cuyo nombre bien se puede omitir. También le encanta mezclar la plática con detalles irrelevantes para nosotros, como la hora de la que salieron de Viena, el tiempo que duró la escala en Amsterdam, y si se encontraron durante el verano a fulano o perengana en tal o cual ciudad. Pero durante su último viaje, madre enfrentó un problema moral muy severo por el abuso de confianza de su ahijada, nos reunimos los tres hermanos, acordamos que él, siendo diplomático, hablase con ella, cosa que aceptó pero no hizo. Eso fue por la mañana, a mediodía se fue a comer con Toya, y por la tarde que lo vi, no hablaba de otra cosa sino de meter a nuestra madre a una casa de descanso que administran unas religiosas con quienes Toya tiene cierto grado de amistad o parentesco. Terminaron sus vacaciones, tuvieron que marcharse de regreso, pero ya desde el aeropuerto me llegó un whatsapp de Toya insistiendo con más argumentos sobre  la conveniencia de la casa de descanso. Obvio, no contesté, para no polemizar, puesto que de todos modos la decisión será de nuestra madre, tendrá noventa años pero es ella la que sigue al mando. Mandé un correo a mi hermano días después, detallando un plan para que nuestra madre mudara su residencia al rancho familiar, para lo cual habría que hacer varias adaptaciones. Mi hermano no contestó, dijo que comentaría por teléfono, y lo hizo el sábado siguiente,  me saludó y me dijo que pondría el altavoz para que también participara Toya. La conversación fue entre ella y yo, primero cordial, después un poco tensa, pues se empeñó en que la mejor opción sería la casa del rancho que está a la entrada, y yo en que sería preferible la casa del fondo. Sentenció que no debería yo intentar encerrar a mi madre en un cuarto, le dije que no, que eran tres cuartos mas el jardín, me dijo que había escalones, le dije que los iba a quitar, me dijo que esos cambios eran exclusivamente para mi conveniencia y no para la demi  madre. No me alteré,  le dije,  hay cosas que no puedes decir, siguió argumentando, hasta llegar al punto de decir que el cuarto que yo quería para mi madre tenía las vigas podridas, me molesté, que de dónde sacaba eso, dijo que ella recordaba, quince años atrás, que durmió una vez ahí y había polilla, comenté que si eso fuera la viga ya se habría caído, notó mi enojo, trató de conciliar, yo seguí enojado, y ella afirmó un poco contrita que no había podido convivir mas con mi madre puesto que ella tuvo que cuidar de su padre enfermo, cosa que no discutí, porque aunque fuera a la distancia algo hizo, y es su familia, tema que no me incumbe, pero no permití que la señora Toya pontificara con ideas preconcebidas basadas en recuerdos lejanos e imprecisos, sobre lo que convendría hacer con madre, y mucho menos que me acusara de egoísta y de actuar en mi provecho, pues justo es decirlo, yo he estado cerca de madre casi todos los días desde hace muchos años, yo he visto como entró a su vejez y como ha ido avanzando en ella. Mi hermano y Toya resultaron protagónicos, distantes ya lo eran, superficiales y banales también, pero hasta el día de esa llamada es que en realidad me molestó.


miércoles, 17 de agosto de 2016

México-Toluca

1. En mi carril, aparece entrada a autopista, sin señalización 
2. Enfreno para no entrar
3. Carro se patina. Estaba lloviendo
4. Impactan  las llantas de un trailer doble remolque. No nos dio de lleno. Le da un rozón a todo el frente.
5. Carro sigue girando, lo impacta un Vento por detrás 
6. Sufre daños en afasia faros parrilla placa, afasia trasera 
7. Milagrosamente todos sanos y salvos
8. No traía seguro
9. No llega ninguna patrulla
10. Hojalatero no puede creer que carro haya sido golpeado por trailer en carretera
11. En internet busco grúas Cuajimalpa y llegan hasta La Marquesa
12. Tardo en darme cuenta de lo que pasó y del milagro de seguir vivo.

domingo, 24 de julio de 2016

Victoria. Película



Laia Costa


Victoria. Director Sebastian Schipper; con Laia Costa, Frederick Lau, Franz Rogowski y Burak Yigit.

Una chica española (Laia Costa)  vive sola en Berlin. Se va de copas, baila en el antro, sale en buen estado y a buena hora y conoce afuera a cuatro tipos con cara de vagos. Le caen bien, platican, siguen la fiesta en la calle, en la azotea de un edificio, y ya de madrugada, se va con uno de ellos al café del cual es la encargada. Nada erótico sucede, romántico tal vez. Ella le cuenta que estuvo durante 10 años estudiando piano, con prácticas de mas de siete horas diarias, por arriba del límite de lo que aguantan los brazos y las manos sin dañarse. A pesar de su esfuerzo, la botan del conservatorio por carecer de talento, y ahí está, de madrugada, con un tipo de muy mal aspecto, esperando la hora en la que tiene que abrir el negocio. Llegan a buscar al tipo sus amigos, pues tienen un trabajo imprevisto para la madrugada, y ella se deja envolver, sin hacer preguntas, y participa con la banda en el robo de una caja de seguridad bancaria. Hasta en las escenas mas violentas tiene cara de tierna, Al final algo sale mal en la operación. Los cuatro amigos acaban muertos, heridos o atrapados por la policía, y ella sale de un hotel caminando como si nada con una bolsa de plástico que contiene nada menos que 50 mil euros. Una buena trama que da para reflexionar bastante sobre la fragilidad de los valores cuando son puestos a prueba, aunque sea tantito, y sobre la inmoralidad de los valores en una sociedad tremendamente competitiva. Al entrar al conservatorio le advirtieron que el 90 por ciento de los alumnos no tendría futuro.