DINERO A TASA CERO: PAÍSES EMERGENTES, PAÍSES EMERGIDOS Y PAÍSES SUMERGIDOS
-Préstame cien mil pesos.
-Ajá. Hasta crees.
-Te pago la misma tasa que la Fed, 0.25 por ciento de interés anual, por no decir que te pago lo mismo que el Tesoro Americano, que es cero. Sí, CERO.
-Ni siquiera tengo esa suma pero, a ver, me das la cuarta parte de uno por ciento. O sea ¿me darías doscientos cincuenta pesos de interés al año?
-Correcto.
-O sea que yo me arriesgo con los cien mil pesos, hipotéticamente hablando, y si me pagas, que lo dudo, ¿me gano en todo el año lo que vale un boleto de “table dance”?
-Te estoy proponiendo una operación a las tasas del mercado interbancario americano. Es lo que vale tu dinero.
-Mejor me lo gasto. Cien mil pesos valen mucho más que doscientos cincuenta pesos al año, a lo que debería restar lo que valgan mis noches de insomnio por el susto de que te corran y nunca me pagues.
-Entonces sé congruente. Repatría tu dinero de Estados Unidos y ganarías la tasa de interés en pesos. Ocho por ciento anual. Préstame ese dinero en pesos y te pago el ocho por ciento anual. Te ganas 8 mil pesos. Te alcanza para dos buenos reventones.
-Te repito que no tengo ese dinero pero te sigo la corriente. Bancomer me pagaría eso. Garantizada la devolución de mi dinero. Pero yo no deposito en pesos, porque si Banco de México dice que la inflación será de 6, lo más probable es que sea de 10, ya ves que esos cuates siempre se equivocan. Yo saldría perdiendo. Tendrías que pagarme el 40 por ciento, que es lo que te cobrarían a ti en la tarjeta de crédito.
-Te diría que sí, pero me quiebras con esa tasa.
-Algo no checa. Comenzamos con que la tasa de interés es de cero, y ya estamos hablando de un 40 por ciento y todavía estamos lejos de cerrar la operación.
-Es el problema mundial. Sea la tasa la que sea, cero, diez o cuarenta por ciento, nadie le quiere prestar a nadie por el temor a que no le paguen. Pero te juro que yo si te voy a pagar.
-Temores bastante justificados. Dame el 20 por ciento en pesos, la mitad de lo que te cobrarían en la tarjeta de crédito, y más del doble de lo que me pagaría Bancomer a mí. Salimos ganando los dos.
-Perfecto.¿Dónde firmo?
-Pues en la notaría, con las escrituras de tu casa como garantía.
-Están a nombre de mi mujer.
-Dame una garantía líquida, entonces.
-O sea que para prestarme cien mil pesos, ¿quieres que yo te deposite cien mil pesos?
-Así como lo oyes.
-Gracias…
-Ni te enojes. Yo no inventé la economía mundial. Al paso que vamos, a mi también me llevará la fregada, pues vivo de mis intereses y como bien dices, mis intereses son de cero, así tenga yo mil, diez mil o un millón de pesos. Cualquier suma de dinero multiplicada por una tasa de cero da cero. Antes Ford colocaba papel comercial al 5 o al 8 por ciento, y en dólares. Ahora, si no quiebra antes, dejará de colocar papel comercial y mejor le pedirá prestado a la Fed a tasa cero. Y los “Money funds” pagarán también cero por la sencilla razón de que hacen un coctel de papel comercial y Bonos del Tesoro, y un coctel de cero más cero da cero. Bernacke, el Chairman de la Reserva Federal, debería estar en el manicomio.
-Con todo respeto, te elevaste mucho para decir una idiotez. Bill Gates tiene una fortuna de 40 mil millones de dólares, y aunque reciba la tasa de interés de cero, no creo que tenga que recortar sus gastos. Ese cuate es feliz si un banco le guarda su dinero aunque no le paguen nada, por la sencilla razón de que no le caben en el colchón. Y a Bill Gates súmale a los Carlos Slim, a los jeques árabes que están rebosantes de billetes por los precios del petróleo que han recibido, y a todos los banqueros centrales de nuestra queridísima América Latina. Ellos felices de poner las reservas internacionales de sus países a tasa cero, con tal de no perderlas, así que lo que hizo Bernacke de bajar la tasa a cero es una jugada magistral. La concentración de la riqueza mundial permite que los ahorradores ganen cero y los inversionistas paguen cero. Además esos magnates pueden arriesgar en la Bolsa, así caída como está, e inyectarle capital a las empresas. Estoy seguro de que el mundo saldrá de la recesión en unos pocos meses más, en julio de 2009 a más tardar, según yo y los expertos financieros del Washington Post a los que leo diario.
-Soy ateo pero que Dios te oiga. Mejor: Que te oiga pero que no te haga caso. Lo que no cuesta se desperdicia. Si les das dinero gratis a las empresas, de seguro que harán pésimas decisiones. Seguirán manteniendo nóminas onerosas y bonos exorbitantes para sus ejecutivos. Pero se te escapa el asunto medular. La Fed solo le dará préstamos a las grandes empresas y a los bancos a tasa cero, y ese dinero barato nunca llegará a los consumidores urgidos de dinero como tú, y mucho menos a las empresas pequeñas y medianas. Los bancos solo querrán prestarles a las grandes empresas, como Dow Chemical y Microsoft, pero esas empresas ni necesitan el dinero ni tienen que pedirle al banco. Mejor se lo piden directamente a la Fed a tasa cero. Las empresas pequeñas y medianas seguirán sin fuentes de fondeo y la economía mundial seguirá en la recesión. Reitero: Bernacke está loco de remate.
-Ya me aburriste con tus argumentos y a final de cuentas no me vas a prestar los cien mil pesos. Pero ya que estás criticando a Bernacke, dime entonces que harías tú en su lugar. ¿Subir la tasa de interés al 100 por ciento? Sin entender mucho me parece que eso sí sería una locura y acabarías por hundir aún más la economía de las clases populares.
-¿De verdad te crees el cuento de que todo el desplome de la economía mundial se debe a que unos tipos en Estados Unidos dejaron de pagar las hipotecas de sus casas? La verdad no se puede ocultar de esa manera. Sucede que los países desarrollados, Japón, Europa y los Estados Unidos, se tiraron a la buena vida desde hace tiempo. Cada vez trabajan menos, consumen más, y lo que es peor, con dinero prestado. Mientras tanto los chinos y los indios, es decir los de la India, porque los de acá siguen igual de güevones, se levantan temprano y se acuestan tarde, después de larguísimas jornadas laborales. La tecnología para producir las cosas que hacen falta en la vida diaria se ha abaratado y ha dejado de ser un monopolio de los países ricos: Carros, refrigeradores, ventiladores, aires acondicionados, estéreos, y cosas así se pueden producir con tecnología coreana, china o hindú. Con decir que Pakistán, un país de los que se consideraban hasta hace poco buenos para nada, tiene la capacidad científica y tecnológica para producir la bomba atómica.
El monopolio de los países ricos ha terminado en buena medida gracias a la piratería. La tragedia de México es que ni siquiera le entra adecuadamente a la piratería; se conforma con distribuir los productos pirateados en otras latitudes. Ya no hay países emergentes, sino que ahora hay países emergidos, como China y Corea, y los sumergidos, como México e Islandia, lista a la que se sumarán los Estados Unidos, Inglaterra y Francia si no se ponen a trabajar, como ya dije.
Me recuerdan a mi amigo Horacio, que es intelectual, y se molestó muchísimo con su mujer cuando le recriminó que estuviese echado a media sala a las 11 de la mañana: “Estoy trabajando”, le dijo, porque su trabajo de intelectual es pensar y no necesariamente de escribir ni de estar haciendo llamadas por teléfono.
Es verdad que los países desarrollados investigan en medicina, en farmacéutica, en transgénicos, en energías renovables y en otras industrias del futuro pero mientras no concreten y sigan divagando generarán menos ingresos, a lo cual, si se vuelve costumbre por tres trimestres consecutivos técnicamente se le llama recesión.
Y respondiendo a tu pregunta concreta, porque ya estoy hasta el gorro de que siempre me digan que me voy por la tangente: ¿Qué haría yo si fuera Bernacke? Comprar acciones y bonos de países emergidos.
-Préstame cien mil pesos.
-Ajá. Hasta crees.
-Te pago la misma tasa que la Fed, 0.25 por ciento de interés anual, por no decir que te pago lo mismo que el Tesoro Americano, que es cero. Sí, CERO.
-Ni siquiera tengo esa suma pero, a ver, me das la cuarta parte de uno por ciento. O sea ¿me darías doscientos cincuenta pesos de interés al año?
-Correcto.
-O sea que yo me arriesgo con los cien mil pesos, hipotéticamente hablando, y si me pagas, que lo dudo, ¿me gano en todo el año lo que vale un boleto de “table dance”?
-Te estoy proponiendo una operación a las tasas del mercado interbancario americano. Es lo que vale tu dinero.
-Mejor me lo gasto. Cien mil pesos valen mucho más que doscientos cincuenta pesos al año, a lo que debería restar lo que valgan mis noches de insomnio por el susto de que te corran y nunca me pagues.
-Entonces sé congruente. Repatría tu dinero de Estados Unidos y ganarías la tasa de interés en pesos. Ocho por ciento anual. Préstame ese dinero en pesos y te pago el ocho por ciento anual. Te ganas 8 mil pesos. Te alcanza para dos buenos reventones.
-Te repito que no tengo ese dinero pero te sigo la corriente. Bancomer me pagaría eso. Garantizada la devolución de mi dinero. Pero yo no deposito en pesos, porque si Banco de México dice que la inflación será de 6, lo más probable es que sea de 10, ya ves que esos cuates siempre se equivocan. Yo saldría perdiendo. Tendrías que pagarme el 40 por ciento, que es lo que te cobrarían a ti en la tarjeta de crédito.
-Te diría que sí, pero me quiebras con esa tasa.
-Algo no checa. Comenzamos con que la tasa de interés es de cero, y ya estamos hablando de un 40 por ciento y todavía estamos lejos de cerrar la operación.
-Es el problema mundial. Sea la tasa la que sea, cero, diez o cuarenta por ciento, nadie le quiere prestar a nadie por el temor a que no le paguen. Pero te juro que yo si te voy a pagar.
-Temores bastante justificados. Dame el 20 por ciento en pesos, la mitad de lo que te cobrarían en la tarjeta de crédito, y más del doble de lo que me pagaría Bancomer a mí. Salimos ganando los dos.
-Perfecto.¿Dónde firmo?
-Pues en la notaría, con las escrituras de tu casa como garantía.
-Están a nombre de mi mujer.
-Dame una garantía líquida, entonces.
-O sea que para prestarme cien mil pesos, ¿quieres que yo te deposite cien mil pesos?
-Así como lo oyes.
-Gracias…
-Ni te enojes. Yo no inventé la economía mundial. Al paso que vamos, a mi también me llevará la fregada, pues vivo de mis intereses y como bien dices, mis intereses son de cero, así tenga yo mil, diez mil o un millón de pesos. Cualquier suma de dinero multiplicada por una tasa de cero da cero. Antes Ford colocaba papel comercial al 5 o al 8 por ciento, y en dólares. Ahora, si no quiebra antes, dejará de colocar papel comercial y mejor le pedirá prestado a la Fed a tasa cero. Y los “Money funds” pagarán también cero por la sencilla razón de que hacen un coctel de papel comercial y Bonos del Tesoro, y un coctel de cero más cero da cero. Bernacke, el Chairman de la Reserva Federal, debería estar en el manicomio.
-Con todo respeto, te elevaste mucho para decir una idiotez. Bill Gates tiene una fortuna de 40 mil millones de dólares, y aunque reciba la tasa de interés de cero, no creo que tenga que recortar sus gastos. Ese cuate es feliz si un banco le guarda su dinero aunque no le paguen nada, por la sencilla razón de que no le caben en el colchón. Y a Bill Gates súmale a los Carlos Slim, a los jeques árabes que están rebosantes de billetes por los precios del petróleo que han recibido, y a todos los banqueros centrales de nuestra queridísima América Latina. Ellos felices de poner las reservas internacionales de sus países a tasa cero, con tal de no perderlas, así que lo que hizo Bernacke de bajar la tasa a cero es una jugada magistral. La concentración de la riqueza mundial permite que los ahorradores ganen cero y los inversionistas paguen cero. Además esos magnates pueden arriesgar en la Bolsa, así caída como está, e inyectarle capital a las empresas. Estoy seguro de que el mundo saldrá de la recesión en unos pocos meses más, en julio de 2009 a más tardar, según yo y los expertos financieros del Washington Post a los que leo diario.
-Soy ateo pero que Dios te oiga. Mejor: Que te oiga pero que no te haga caso. Lo que no cuesta se desperdicia. Si les das dinero gratis a las empresas, de seguro que harán pésimas decisiones. Seguirán manteniendo nóminas onerosas y bonos exorbitantes para sus ejecutivos. Pero se te escapa el asunto medular. La Fed solo le dará préstamos a las grandes empresas y a los bancos a tasa cero, y ese dinero barato nunca llegará a los consumidores urgidos de dinero como tú, y mucho menos a las empresas pequeñas y medianas. Los bancos solo querrán prestarles a las grandes empresas, como Dow Chemical y Microsoft, pero esas empresas ni necesitan el dinero ni tienen que pedirle al banco. Mejor se lo piden directamente a la Fed a tasa cero. Las empresas pequeñas y medianas seguirán sin fuentes de fondeo y la economía mundial seguirá en la recesión. Reitero: Bernacke está loco de remate.
-Ya me aburriste con tus argumentos y a final de cuentas no me vas a prestar los cien mil pesos. Pero ya que estás criticando a Bernacke, dime entonces que harías tú en su lugar. ¿Subir la tasa de interés al 100 por ciento? Sin entender mucho me parece que eso sí sería una locura y acabarías por hundir aún más la economía de las clases populares.
-¿De verdad te crees el cuento de que todo el desplome de la economía mundial se debe a que unos tipos en Estados Unidos dejaron de pagar las hipotecas de sus casas? La verdad no se puede ocultar de esa manera. Sucede que los países desarrollados, Japón, Europa y los Estados Unidos, se tiraron a la buena vida desde hace tiempo. Cada vez trabajan menos, consumen más, y lo que es peor, con dinero prestado. Mientras tanto los chinos y los indios, es decir los de la India, porque los de acá siguen igual de güevones, se levantan temprano y se acuestan tarde, después de larguísimas jornadas laborales. La tecnología para producir las cosas que hacen falta en la vida diaria se ha abaratado y ha dejado de ser un monopolio de los países ricos: Carros, refrigeradores, ventiladores, aires acondicionados, estéreos, y cosas así se pueden producir con tecnología coreana, china o hindú. Con decir que Pakistán, un país de los que se consideraban hasta hace poco buenos para nada, tiene la capacidad científica y tecnológica para producir la bomba atómica.
El monopolio de los países ricos ha terminado en buena medida gracias a la piratería. La tragedia de México es que ni siquiera le entra adecuadamente a la piratería; se conforma con distribuir los productos pirateados en otras latitudes. Ya no hay países emergentes, sino que ahora hay países emergidos, como China y Corea, y los sumergidos, como México e Islandia, lista a la que se sumarán los Estados Unidos, Inglaterra y Francia si no se ponen a trabajar, como ya dije.
Me recuerdan a mi amigo Horacio, que es intelectual, y se molestó muchísimo con su mujer cuando le recriminó que estuviese echado a media sala a las 11 de la mañana: “Estoy trabajando”, le dijo, porque su trabajo de intelectual es pensar y no necesariamente de escribir ni de estar haciendo llamadas por teléfono.
Es verdad que los países desarrollados investigan en medicina, en farmacéutica, en transgénicos, en energías renovables y en otras industrias del futuro pero mientras no concreten y sigan divagando generarán menos ingresos, a lo cual, si se vuelve costumbre por tres trimestres consecutivos técnicamente se le llama recesión.
Y respondiendo a tu pregunta concreta, porque ya estoy hasta el gorro de que siempre me digan que me voy por la tangente: ¿Qué haría yo si fuera Bernacke? Comprar acciones y bonos de países emergidos.