EL NOTARIO Y YO.
"Para qué insistir en hacer las cosas bien, siendo que si las hago mal salen mejor"
-Lo noto serio licenciado. -Si, lo mejor es que ni me lo diga, me pongo de peor humor. Por cierto, haga la llamada de rigor con el notario, a ver cómo va mi asunto. -Ya la hice licenciado. -Y que le dijeron? -Lo de siempre, que está muy ocupado y que ya le pasaron el recado. –Está bien, siga haciendo las llamadas de rigor, dos por las mañana y dos por la tarde, aunque le digan lo mismo, al fin que ya me estoy acostumbrando, aunque a partir de la próxima semana cambiaremos de estrategia, hará las llamadas de rigor cada media hora a su celular hasta que le saturemos el buzón.
En el fondo comienzo a desear que nunca conteste, que el asunto no salga, y yo haré el negocio que quiero en la economía informal. Lo único que busco es formalizar un acuerdo de disolución de una copropiedad para poder vender una fracción de un terreno que tengo, todos los copropietarios estamos de acuerdo, el cliente ya está, lo único que hace falta es que el notario me tome la llamada, le diga a su secretaria, transcriba esto, transcriba lo otro y ya, estaríamos listos para firmar, el notario gana sus honorarios, yo pagaría mis impuestos, y el comprador tendría una escritura. Si lo hago de manera irregular, el notario no ganaría nada, yo no pagaría impuestos y le bajaría un poco el precio al comprador. Entonces dígame, para que insistirle a ese notario que me haga el honor de tomarme la llamada, para que insistir en hacer las cosas bien siendo que si las hago mal salen mejor.
Sé que muchos compradores exigen una escritura, pero otros se van a la pura confianza, compran el terreno y hacen su casita, piden su toma de agua y su toma de luz, y nadie los puede sacar de ahí en esas circunstancias. Además, como medio México hace lo mismo, cada cierto tiempo sacan programas para que la gente regularice sus propiedades, la autoridad es quien le ruega al ciudadano, le dice regularícese por favor, y a cambio prometen cobrarle el impuesto predial. Comienzo a ver que vivo en el error, rogándole al notario para que me tome la llamada, para que después el fisco me caiga como zopilote sobre un cadáver. Mejor mañana cito al comprador, le digo toma posesión del predio, circula tu parte con un alambre de púas, no necesitas gastar en postes de concreto, me das mi cheque certificado, y asunto arreglado.
Me ha costado mucho esfuerzo entender al notario, desde el principio le pregunté cuánto me cobraría por mi trámite, contestó que él primero trabaja y luego cobra, pero después de un año de ruegos solo tengo un proyecto de escritura mal hecho, y tal vez dentro de un año más se digne mandarme otro proyecto mal hecho, o sea que no ha trabajado nada, por lo visto no tiene ninguna urgencia por cobrar ni urgencia por trabajar, y no es cuestión de falta de inteligencia, ya que está sacando su título de Doctor en Derecho.
La hipótesis uno es que además de desidioso es pendejo, pero hay elementos que apuntan hacia la hipótesis dos, que los asuntos grandes le dejan mas ganancias que los asuntos pequeños, que prefiere dedicar una mañana a escriturar 500 departamentos de interés social, por algo es socio del señor gobernador y compadre de los dueños de la constructora, lo cual apunta hacia la hipótesis tres, que el pendejo no es él sino más bien yo, que verá mi asunto solamente si le surge un gasto imprevisto o si le bajan mucho los asuntos grandes, como quien dice, ya me formó en su lista de espera del por si acaso, y yo rogándole para seguir ahí, la llamada de rigor solo sirve para ratificarle al señor notario que sigo esperanzado de que algún día verá mi asunto y para subirle más el ego, imagine su sonrisa cuando le digan, llamó el señor fulano dos veces hoy, dos veces ayer, y el dirá desdeñosamente, está bien, invéntele lo que quiera, al fin que seguramente volverá a llamar mañana, pero no, ahí es donde el señor notario se equivoca, paso uno, lo mandaré a chingar a su madre, paso dos, en lugar de clientes "pipiris nais" para mi terreno me busco personas humildes y de buena fé, paso tres, en lugar de un lote grande vendo tres lotes pequeños, más baratos, y todo dentro de la ley, la ley no obliga a tener escrituras, habría propiedades irregulares pero no ilegales, y lo más hermoso de todo, ayudo a fortalecer las instituciones democráticas, tres o cuatro propietarios irregulares le sirven más a los partidos políticos que un propietario con escrituras, a estos ni quien los invite a los mítines a vitorear a los candidatos, quienes podrán prometer escrituras y fortalecer el estado de derecho.
La escritura solo sirve para tener “certidumbre jurídica”, no voy a entrar a ese tema ahora, pero hemos visto hasta el cansancio que la certidumbre jurídica en México no es cuestión de escrituras, sino de quien tenga más dinero para pagarle a los abogados para que paguen a los jueces y a todas las autoridades involucradas dentro del ámbito de competencia que a cada una de ellas les asigna la ley.
Señor notario, no es que haya cambiado de opinión, no es que no quiera pagarle sus honorarios, ya sé que un monopolio como el que ejercen Ustedes sobre el hecho de “dar fé” debe ser recompensado, no le dan una notaría a cualquier hijo de vecino, y para tener influencias hay que vivir en zonas lujosas y mandar a los niños a buenas escuelas, entre otros gastos que debemos sufragarles los ciudadanos a los notarios, pero mejor recurriré a Usted en el segundo round, primero vendo y después ayudo a los compradores a que se regularicen, podría organizar una barbacoa en honor a los candidatos a diputados que enarbolen una causa tan loable...