martes, 14 de abril de 2009

TODA UNA PRINCESA

Chica frente a la Basílica, Girón, Santander, cerca de Bucaramanga

TODA UNA PRINCESA

No necesita pectorales de oro ni pulseras de esmeralda ó jade. Ni ceñirse una corona de brillantes y rubíes. Ni tampoco vestido de encaje ni blusa de marca. Porta como único adorno una larga cabellera. La hace femenina. La hace princesa. Es tan sencilla y tan majestuosa como la Basílica de Girón, Santander, con sus paredes blancas y sus campanarios, que tampoco necesita de torres para ser iglesia.

Basílica de Girón, Santander














viernes, 27 de marzo de 2009

PRINCIPIOS QUE SE CLAUDICAN Y DIÁLOGOS QUE NO SE PRIVILEGIAN


PRINCIPIOS QUE SE CLAUDICAN Y DIÁLOGOS QUE NO SE PRIVILEGIAN

Los principios son inclaudicables, dicen los héroes. Ahí esta la estatua de cada uno de ellos con su frase célebre. “El Respeto al Derecho Ajeno es la Paz”. Muy bien, don Benito, dígame Usted que hago, no me respetaron mi derecho, ¿me voy a la guerra? Lo dice el Himno Nacional: Jóvenes soldados, provocando que retiemble en sus centros la tierra, al sonoro rugir del cañón. Puedo perder mi guerra, don Benito, o ganarla. Nadie compone himnos en honor de los mutilados de guerra y que además sirvan para enardecer a las multitudes. Si veo que voy a perder, que claudique mi principio en lugar de claudicar yo. Las derrotas son dolorosas y en cambio puedo utilizar otro principio para justificarme para no ir a la guerra. “Privilegiar el Diálogo”, por ejemplo, aunque sea un diálogo de sordos, o de mudos, da lo mismo. La inacción frente al agravio no es un principio que haga sentido. Si me pisotean una vez me pisotearán dos veces, aunque diga la Biblia que haya que poner la otra mejilla. Lo ideal es que pudiera yo ganar todas las guerras que se me ocurran, “Patria o Muerte. Venceremos”. A Fidel Castro el lema le ha funcionado, o al menos eso dice, pero yo reconozco mis debilidades.

Mejor definiré que debo hacer y luego busco el principio, o la frase célebre, que me justifique.

El motivo de mi guerra no lo diré. Es tan importante, o tan estúpido, como si pasara diariamente un borracho a orinarse en el prado frente a mi casa. ¿Le pongo una madriza? Me la podría poner él a mi y seguir orinándose. Le puedo dar duro y a la cabeza. El que acabaría preso soy yo, y no él. ¿Por qué no privilegio el diálogo? Pues porque viene borracho. ¿Por qué no llamo a la patrulla? Pues porque no viene, y si llega, habrá olor a orines, pero no habrá borracho orinándose en mi prado. ¿Si lo filmo y contrato un abogado? Ganaría dinero el abogado, y el borracho saldría libre casi de inmediato, por tratarse de una falta administrativa menor. ¿No sería mejor aguantarme el olor a orines? Podría ser, a final de cuentas huelen más feo los baños en épocas de calor. Pero, ¿que no soy capaz de enfrentarme y ganarle a un pinche borracho? No soy conformista. He dado batallas mucho más gloriosas que esa. Además es un ejemplo. No piensen que soy tan idiota.

En lugar de definir la estrategia, debería comenzar por entender la lógica del enemigo. ¿Qué tiene mi prado que lo haga tan atractivo como meadero del borracho? Podría quitar el prado, bajo el supuesto de que el borracho no querrá salpicarse los zapatos. Pero he visto borrachos no solo con los zapatos salpicados de orines, sino con toda la ropa cubierta de jugos gástricos y residuos de comida mal digeridos en toda su ropa.

Para entender la lógica del enemigo debería ponerme en sus zapatos (evidentemente antes de que los orine). Me pondré una borrachera. Tendrá que ser en un bar que no tenga baño. Ya borracho, no me aguantaría las ganas de orinar y no tendría ánimo para salir a caminar hasta dónde encontrara un prado. Por lo tanto es ilógico pensar que el enemigo se emborracha en un bar porque ya estaría clausurado por las autoridades sanitarias. Seguramente se emborracha en otro lado. Concluyo que es más fácil que yo me enferme de cirrosis a que logre entender la mentalidad del borracho. Ni modo que los moros se conviertan a cristianos, y los cristianos a moros, para poderle ganar los unos a los otros.

Mejor sería preguntarme ¿por qué tanta obsesión con el asunto del borracho? El borracho será borracho pero yo estoy a punto de convertirme en un esquizofrénico. Diariamente me han contado del borracho pero yo en realidad solo lo he visto dos veces, y de hecho una vez no se orinó. ¿Si en lugar de meditar en mi guerra, utilizara mi tiempo en leer a Juan Sabines o a Jorge Luis Borges, o por lo menos una novelita de Arturo Pérez Reverte? ¿Si mejor llego más tarde y me voy a echar unos drinks a La Condesa? ¿O me voy a un camping a Tres Marías a orinarme a gusto al aire libre, o a Acapulco a ver el show de las spring breakers, o escribo un cuento sobre un borracho, o me voy al cine, o dejo de hacerle el feo a la chava aquella que me tira los canes, o me subo al Turibus, o invito a mi sobrinita con sus amiguitas a la casa de campo? Mi guerra contra el borracho solo tiene sentido si de plano no se me ocurre nada mejor qué hacer. Comenzar mi guerra es perder mi guerra. Ganar mi guerra es olvidarme de mi guerra.

Ahora sí, don Benito, estoy listo para adoptar una frase célebre: “Live and let live”. “Vive y deja vivir”. Por cierto, consulté en Wikipedia y no me queda claro quien la inventó.





lunes, 23 de marzo de 2009

EL MAGNÁNIMO, EL HUMILDE Y EL TRAIDOR

Señorita. Guárdeme este archivo. Es un bosquejo de un personaje para mi novela. O tal vez de dos.

“Empeñaste tu palabra ante tu madre y traicionaste tu palabra. ¿Ahora que explicación podrás dar? Ninguna. Ya no tienes palabra. Ya nadie te quiere escuchar. ¿Cuánto vale un hombre sin palabra? ¿Nada? Menos que nada. Se paga para que se lleven la basura. Tomaste tu decisión. Tu decisión de traicionar a tu familia. ¿Así puedes tener amigos? No, y lo sabes. Podrás seguir comprando aduladores, que te dirán, qué bien que traicionaste a los tuyos. ¿Sabes cuando urdirán la traición en tu contra? Ya comenzaron. Adulándote. Y después te escupirán. Al cabo que ya eres un hombre sin palabra. Te traicionaste a ti mismo. Explícatelo tú, a tu conciencia. Compras un carro de lujo. Para sentirte alguien porque no eres nada. Para aparentar ser fuerte frente al débil. Luego pretendes hacer la caridad. No. No es caridad. Es compra de lealtades. ¿De dónde salió el dinero para tus caridades? De tu familia, la que te dio y ya no te puede dar más y ahora traicionas. Tu vida es una gran simulación. Sacaste al preso de la cárcel, al mismo que agarraron en flagrancia. Salió gracias a tu caridad y a tus abogados. Antes de caer preso te robó a ti, y lo perdonaste. Así es tu magnanimidad. Así te ganas tus lealtades. Te volverá a robar. En tu magnanimidad volverás a perdonar. Te será mas fiel, según tu. Puede ser que tengas razón. Hasta que te saque los ojos. Así navegas por la vida, repartiendo favores. Pero tu careta de buena gente se cayó al suelo. Tus favores deslumbran al humilde. Lograste que muchos de ellos se equivocaran. Al volante de tu carro de desecho, el humilde se olvidó del que le tendió la mano desinteresadamente, del que tan solo le dio de comer una tortilla con un poco de sal cuando pasó hambre. Habrá tiempo para que se arrepientan porque tu magnanimidad es egoísta, tu magnanimidad es sin amor, tu magnanimidad lleva mala intención. Robas así, destruyes más bien, lo que otros construyeron. Con el tiempo cosechas odios y mas odios, que te obligan a ser mas y mas magnánimo. Se te agota el tiempo y gracias a tu última traición, se te agotará también la billetera. Calculaste mal, tu último paso”.

jueves, 19 de marzo de 2009

CRÓNICA ANTICIPADA DE UN VIAJE A CALI


CRÓNICA ANTICIPADA DE UN VIAJE A CALI

-Estoy escribiendo la crónica anticipada de mi viaje a Cali.

-¿Una crónica anticipada de tu viaje? ¿Te la piensas mandar por correo para leerla estando allá? La Crónica dirá, pidió langostas en Cali, y que creen, pediste langostas en Cali, cumpliéndose así con la Crónica.

-Te equivocas diametralmente. La crónica anticipada no es un itinerario. Aunque ahora que lo dices se me ocurre que la crónica anticipada también puede cumplir con ese propósito. Es lo que dice la ley de la atracción, que las cosas se cumplen siempre y cuando uno piense vigorosamente que se van a cumplir.

-¿Entonces para qué irás a Cali y para qué escribes una crónica de un viaje? Es obvio que a diferencia de otros viajes no irás para tener algo qué contar cuando regreses.

-Hay miles de viajeros que han ido a Cali y cientos de crónicas sobre viajes a Cali. Pero no hay ninguna que se haya escrito antes de ir a Cali. Es irrelevante que una crónica de viaje sea verdadera o falsa. Cali puede ser hermosa. Cali puede ser horripilante. Es cuestión de gustos. En Cali pudo haber ocurrido una anécdota muy simpática o una anécdota muy desagradable.

-Mejor no vayas a Cali, y escribe aquí en México lo que se te ocurra sobre Cali. En lugar de irte a pasear, podrías destinar más tiempo a documentarte sobre Cali.

-No. No quiero documentarme sobre Cali. Es un destino turístico importante en Sudamérica y con ello me basta. Habrá puntos de interés histórico y cultural como en todos lados. El asunto de la crónica anticipada es porque quiero soñar…

-Ibas en el autobús maravillado con los paisajes que divisabas durante el trayecto de Bogotá a Cali cuando de pronto una hermosa chica trigueña que viajaba sola te preguntó en un tono supersensual tus motivos para ir a Cali…

-Mi sueño es no tener ese sueño porque entonces no se me cumple. Nunca en la vida encontraría una chica tan hermosa como la del sueño.

-Me rindo. Tienes ese sueño pero no quieres tenerlo porque quieres que se cumpla el sueño… Pienso que con esa filosofía de cualquier forma regresarás frustrado.

-Es tu inexperiencia en la vida la que provoca que tengas pensamientos tan lineales. Llevaré en mi equipaje libros de poesía y mi ipod. Así no tendré un sueño sino muchos.

-¿Para garantizar que alguno de tus sueños se cumpla? Tiene cierta lógica por puras probabilidades.

-Los sueños deben carecer de lógica. Si tuvieran lógica dejarían de ser sueños. Se convertirían en metas y eso es precisamente lo que me quiero evitar sin terminar siendo un indolente.

-Siempre has actuado con mucha lógica.

-Pues ahora por pura lógica he llegado a la conclusión de que debo dejar la lógica de lado.

-Vaya, por fin. Ahora entiendes que hay algo que se llaman sentimientos.

-Volvamos al ejemplo del autobús. La chica aquella, la trigueña, me pregunta por mis motivos para ir a Cali, y yo contesto, voy a Cali a rumbear, o a conocer la estatua de Simón Bolívar, en caso de que haya una, o a pasear por el río Cauca. Cualquier respuesta le sonaría insulsa. Luego le pregunto, ¿tu a qué vas? Supongamos que va de compras, o a visitar unos parientes, o a lo que sea. Podríamos pasarnos el resto de la noche reconstruyendo ese diálogo imaginario, que sería bastante idiota, por más variantes que le quisiéramos poner. Sería un díalogo sin sentido a menos que estuviesen intercaladas unas sonrisas, o mejor dicho, una intención…

-Charlar es nada más para pasar un rato agradable. Tú adoptas en cualquier plática actitudes de debate o bien, haces sumas y restas mentales de lo que vale una relación. ¿Si la chica del autobús no fuese hermosa, sino una señora tirándole más bien a fea, estarías dispuesto a charlar con ella, o contestarías cortante, como acostumbras?

-Le preguntaría lo que significa Cali. Es algo que siempre he querido saber. Cali de caliente, cali de cálido, Cali de la Diosa Kali, ¿Cali de qué? Desde chico me ha sonado como un nombre misterioso precisamente por su sencillez. Cali de caligrafía. Dos sílabas: ca-li.

-Te vas por la tangente con frases cada vez menos ingeniosas. Tu falta de respuesta solo me indica que quieres ir a Cali a fornicar.

-Si fuera eso no habría ninguna necesidad de escribir crónicas anticipadas. Quiero soñar, que estaré en Cali desayunando, degustando frutos, probando platillos, viendo paisajes hermosos, paseando por plazas y avenidas. Añade lo que quieras añadir, mujeres bellas, clima agradable, piscinas y bares. Hasta este punto la crónica anticipada la puedo bajar del Internet.

-¿Falta algo?

-Lo principal. Sueño que me siento bien. Yo.

-Y si no lo logras la crónica anticipada diría…

-Que todo fue una mierda. Y discúlpame, hablaba con mi conciencia…

jueves, 12 de marzo de 2009

EL SECRETO DEL CHAPO GUZMÁN

El Chapo Guzmán ya está en la Lista de Forbes

EL SECRETO DEL CHAPO GUZMÁN

La lista de los multimillonarios del mundo del 2009 la encabeza ahora Bill Gates, y nuestro mexícanisimo Carlos Slim ocupa ahora un honroso tercer lugar. Lo de mexicanísimo no es por su apellido, sino porque es medio transa, nada más es cosa de que cada uno vea los cargos indebidos que nos hace puntualmente mes a mes en los recibos telefónicos. La mayor sorpresa en el ranking mundial la dio el Chapo Guzmán, que ahora ocupa el lugar número siete entre los mexicanos más ricos del mundo, con una fortuna de alrededor de 1 mil millones de dólares, que son unos 15 mil millones de pesos y está empatado con Emilio Azcárraga de Televisa.

Slim tiene el monopolio de los teléfonos en México y por eso está en el primer lugar de los mexicanos. En cambio, Azcárraga y el Chapo están más abajo porque entre otras cosas enfrentan mayor competencia. Televisa es un duopolio y no monopolio ya que tiene que competir, o más bien ponerse de acuerdo, con Televisión Azteca, cuyo propietario, casualidad de casualidades, Ricardo Salinas Pliego, también figura en la dichosa lista. El Chapo tiene más competidores, como el Cártel de Juárez, el Cártel del Golfo, los Zetas y la Familia de Michoacán, cuyos Jefes pronto se incorporarán a la lista. Algo tiene que ver el ranking de Forbes con los monopolios y las estructuras de los mercados, al menos para el caso de México, aunque no es el único factor.

Unos subieron en la lista, otros bajaron y otros salieron, como Lorenzo Zambrano de CEMEX, dependiendo de cuál haya sido su manejo de tesorería. En virtud de que el Chapo no está disponible para entrevistas, como bien señala Forbes, no se sabe cuáles hayan sido sus factores de éxito, pero puede presuponerse que se vio más inteligente que todos los demás: Mientras que Bill Gates, Slim, Azcárraga y los otros tienen sus fortunas en acciones y valores, que bajaron de precio por la crisis mundial, el Chapo maneja puro efectivo, y presumiblemente dólares que no se le devaluaron.


Y tiene la ventaja adicional de que él no teme que nadie lo secuestre...


viernes, 6 de marzo de 2009

El Notario y Yo

EL NOTARIO Y YO.

"Para qué insistir en hacer las cosas bien, siendo que si las hago mal salen mejor"

-Lo noto serio licenciado. -Si, lo mejor es que ni me lo diga, me pongo de peor humor. Por cierto, haga la llamada de rigor con el notario, a ver cómo va mi asunto. -Ya la hice licenciado. -Y que le dijeron? -Lo de siempre, que está muy ocupado y que ya le pasaron el recado. –Está bien, siga haciendo las llamadas de rigor, dos por las mañana y dos por la tarde, aunque le digan lo mismo, al fin que ya me estoy acostumbrando, aunque a partir de la próxima semana cambiaremos de estrategia, hará las llamadas de rigor cada media hora a su celular hasta que le saturemos el buzón.

En el fondo comienzo a desear que nunca conteste, que el asunto no salga, y yo haré el negocio que quiero en la economía informal. Lo único que busco es formalizar un acuerdo de disolución de una copropiedad para poder vender una fracción de un terreno que tengo, todos los copropietarios estamos de acuerdo, el cliente ya está, lo único que hace falta es que el notario me tome la llamada, le diga a su secretaria, transcriba esto, transcriba lo otro y ya, estaríamos listos para firmar, el notario gana sus honorarios, yo pagaría mis impuestos, y el comprador tendría una escritura. Si lo hago de manera irregular, el notario no ganaría nada, yo no pagaría impuestos y le bajaría un poco el precio al comprador. Entonces dígame, para que insistirle a ese notario que me haga el honor de tomarme la llamada, para que insistir en hacer las cosas bien siendo que si las hago mal salen mejor.

Sé que muchos compradores exigen una escritura, pero otros se van a la pura confianza, compran el terreno y hacen su casita, piden su toma de agua y su toma de luz, y nadie los puede sacar de ahí en esas circunstancias. Además, como medio México hace lo mismo, cada cierto tiempo sacan programas para que la gente regularice sus propiedades, la autoridad es quien le ruega al ciudadano, le dice regularícese por favor, y a cambio prometen cobrarle el impuesto predial. Comienzo a ver que vivo en el error, rogándole al notario para que me tome la llamada, para que después el fisco me caiga como zopilote sobre un cadáver. Mejor mañana cito al comprador, le digo toma posesión del predio, circula tu parte con un alambre de púas, no necesitas gastar en postes de concreto, me das mi cheque certificado, y asunto arreglado.

Me ha costado mucho esfuerzo entender al notario, desde el principio le pregunté cuánto me cobraría por mi trámite, contestó que él primero trabaja y luego cobra, pero después de un año de ruegos solo tengo un proyecto de escritura mal hecho, y tal vez dentro de un año más se digne mandarme otro proyecto mal hecho, o sea que no ha trabajado nada, por lo visto no tiene ninguna urgencia por cobrar ni urgencia por trabajar, y no es cuestión de falta de inteligencia, ya que está sacando su título de Doctor en Derecho.

La hipótesis uno es que además de desidioso es pendejo, pero hay elementos que apuntan hacia la hipótesis dos, que los asuntos grandes le dejan mas ganancias que los asuntos pequeños, que prefiere dedicar una mañana a escriturar 500 departamentos de interés social, por algo es socio del señor gobernador y compadre de los dueños de la constructora, lo cual apunta hacia la hipótesis tres, que el pendejo no es él sino más bien yo, que verá mi asunto solamente si le surge un gasto imprevisto o si le bajan mucho los asuntos grandes, como quien dice, ya me formó en su lista de espera del por si acaso, y yo rogándole para seguir ahí, la llamada de rigor solo sirve para ratificarle al señor notario que sigo esperanzado de que algún día verá mi asunto y para subirle más el ego, imagine su sonrisa cuando le digan, llamó el señor fulano dos veces hoy, dos veces ayer, y el dirá desdeñosamente, está bien, invéntele lo que quiera, al fin que seguramente volverá a llamar mañana, pero no, ahí es donde el señor notario se equivoca, paso uno, lo mandaré a chingar a su madre, paso dos, en lugar de clientes "pipiris nais" para mi terreno me busco personas humildes y de buena fé, paso tres, en lugar de un lote grande vendo tres lotes pequeños, más baratos, y todo dentro de la ley, la ley no obliga a tener escrituras, habría propiedades irregulares pero no ilegales, y lo más hermoso de todo, ayudo a fortalecer las instituciones democráticas, tres o cuatro propietarios irregulares le sirven más a los partidos políticos que un propietario con escrituras, a estos ni quien los invite a los mítines a vitorear a los candidatos, quienes podrán prometer escrituras y fortalecer el estado de derecho.

La escritura solo sirve para tener “certidumbre jurídica”, no voy a entrar a ese tema ahora, pero hemos visto hasta el cansancio que la certidumbre jurídica en México no es cuestión de escrituras, sino de quien tenga más dinero para pagarle a los abogados para que paguen a los jueces y a todas las autoridades involucradas dentro del ámbito de competencia que a cada una de ellas les asigna la ley.

Señor notario, no es que haya cambiado de opinión, no es que no quiera pagarle sus honorarios, ya sé que un monopolio como el que ejercen Ustedes sobre el hecho de “dar fé” debe ser recompensado, no le dan una notaría a cualquier hijo de vecino, y para tener influencias hay que vivir en zonas lujosas y mandar a los niños a buenas escuelas, entre otros gastos que debemos sufragarles los ciudadanos a los notarios, pero mejor recurriré a Usted en el segundo round, primero vendo y después ayudo a los compradores a que se regularicen, podría organizar una barbacoa en honor a los candidatos a diputados que enarbolen una causa tan loable...

domingo, 1 de marzo de 2009

LOS BAMBÚES DE MI VECINO

Natalia de Melo. Latina Models Pool. El bambú es una planta que tiene muchos usos

LOS BAMBUÉS DE MI VECINO

Más sobre el estado de derecho en México

Quiero que quede muy claro para que estoy dictando este novela, y que lo hago a pesar de haber leído el cuento de Augusto Monterroso “El Mono piensa en este tema”, y que no transcribiré para no violar las disposiciones del copyright porque vivimos en un estado de derecho, pero si lo hiciere estoy seguro que no pasaría nada, porque en mi mente obnibulada y confusa el estado de derecho es sinónimo de hacer lo que a uno le venga en gana, dependiendo de que artículo se invoque y por supuesto de quien sea el abogado defensor, pero para tener uno se necesita dinero, o sea que hay que ser todo un artista para saber cuáles leyes cumplir y cuáles evadir, pero también para saber como hacerse respetar. Invocaré a la sabiduría de los ejemplos, que además de ser irrefutables tienen la gran ventaja de permanecer en el misterio, ya que nunca se sabe si sucedieron o fueron inventados, precaución elemental en este estado de derecho en el que vivimos.

Mi vecino de enfrente decidió habilitar una bodega como salón de fiestas, lo cual no debería importarme salvo por el detalle de que en los eventos ponen música a todo volumen, no sé de dónde provenga esta cultura de los decibeles altos, porque los adultos que son quienes pagan las fiestas son los primeros en quedarse callados por no poder conversar los unos con los otros, y mi incomodidad es fácil de comprender, ni estoy invitado a los eventos de cada sábado, ni iría si me invitaran, pero tengo que soportar ese volumen hasta las tres de la mañana. Mi vecino está ejerciendo sus garantías constitucionales que protegen a la libre empresa, y yo tengo el derecho constitucional de ir a presentar mi queja ante las autoridades competentes, pero los empleados del Municipio también tienen sus derechos constitucionales de llegar tarde, ir a orinar o salirse a comer una torta sin que ello sea motivo de destitución inmediata, ya sería el colmo que alguien perdiera su empleo porque se demoró en atender a un señor que venía muy molesto por la música que no lo dejó dormir, y por lo tanto ese señor, o sea yo, no irá a quejarse ante el H. Ayuntamiento, sino que contratará unas bocinas más potentes que las de su vecino, haciendo uso al derecho de libre albedrío dentro del patio de su casa, consagrado en la Constitución, de tal forma que el próximo sábado se organizará una verdadera guerra musical, del lado de mi vecino sonará la Víbora Víbora de la Mar, ya van tres sábados que esa no falla, y de mi lado les pondré el rock electrónico más pesado que encuentre, no vaya a ser que si pongo cumbias los invitados al evento de enfrente piensen que se trata de un remix a todísima madre entre las canciones duranguenses de ellos y los vallenatos que yo podría poner.

Aún tengo la duda de comunicar mis planes al vecino de al lado. El es amante de la trova yucateca y un auténtico conocedor, al grado de afirmar que Armando Manzanero era el peor de todos los trovadores de su generación, porque los conoció a todos ellos en su natal Mérida, así que imagínelo como alguien ya mayor. Hace unos meses amplió su casa y puso la barda de su recámara justo en el límite con mi terreno, sin violar ninguna disposición de ordenamiento urbano y ecología, y yo puse unos bambúes para tapar su barda, tampoco sin violar nada, pero el se molestó porque decía que le humedecerían su cuarto, le dio doscientos pesos a mi jardinero para que los arrancara, y no hay nada que pueda hacerse contra el jardinero por tratarse de personal eventual sin contrato de trabajo, salvo despedirlo. Yo reclamé a mi vecino su acción unilateral, misma que demerita al diálogo y a la sana convivencia, pero no quise escalar la violencia porque el asunto no era para tanto, justo es reconocer que no he hecho la barda perimetral a la que me obliga la ley, y ahora es probable que tengamos que hacer frente común hasta acabar con el salón de eventos de nuestro otro vecino por la vía de la acción jurídica, que pudiese ser dilatada en ausencia de una normatividad clara en el Bando Municipal y Buen Gobierno en torno a los decibeles que uno pueda emitir en propiedad privada, o por la vía de los altavoces que den lugar al disgusto de los invitados de enfrente y al desprestigio y eventual ruina del salón de eventos, opciones ambas contempladas dentro del orden jurídico vigente.

Con Augusto Monterroso comenzó el dictado del día de hoy, así que volveré a él, no sin antes advertir que el libro que tengo en mis manos dice que “no puede ser fotocopiado ni reproducido total o parcialmente, por ningún medio o método”, pero según entiendo los autores pueden ser citados, utilizando las comillas. Interpreto que una cita que incluyera todo un libro estaría violentando el espíritu de la ley, que una cita breve es legal, y dejo en manos de mis abogados la defensa de este blog ante eventuales demandas ya que no sé que tan extensa puede llegar a ser una cita sin incurrir en actos de piratería. El cuento “El Mono piensa en este tema” es un párrafo en forma de pregunta, que cuestiona:

… “al que se pasa la vida preparándose para escribir una obra maestra y poco a poco va convirtiéndose en lector mecánico de obras cada vez más importantes pero que en realidad no le interesan”, al que “cuando ha perfeccionado un estilo se encuentra con que no tiene nada que decir”, “al que entre mas inteligente es menos escribe, en tanto que quizá a su alrededor otros no tan inteligentes como él y a quienes él conoce y desprecia un poco publican obras que todo el mundo comenta y que en efecto en ocasiones son hasta buenas”, “al que en alguna forma ha logrado fama de inteligente y se tortura pensando que sus amigos esperan de él que escriba algo, y lo hace, con el único resultado de que sus amigos empiezan a sospechar de su inteligencia”, y al que “ni es inteligente ni tonto ni escribe ni nadie conoce ni existe ni nada”.

Después de leer ese cuento, y el otro, “La Oveja Negra”, la cual fue fusilada, a la que un siglo después el rebaño arrepentido le levantó una estatua, y así sucesivamente cada vez que aparecían ovejas negras, “para que las futuras generaciones de ovejas comunes y corrientes pudieran ejercitarse también en la escultura” resulta claro que si dicto una novela será nada más porque me de la gana, que si blasfemo está bien, que si no lo hago también, que da lo mismo ser oveja negra que oveja blanca, inteligente o tonto, sobre todo porque la oveja negra no sabe de su estatua póstuma, ni la oveja blanca sabe del cuento de Monterroso, que mis textos pueden ser tontos o todo lo contrario, y que lo importante es que diga y haga lo que se me dé la gana… porque todo es relativo y las cosas no son tan simples como ilustra Monterroso en el “Monólogo del Bien”, “el hipócrita Abel se hizo matar por su hermano Caín para que este quedara mal con todo el mundo y no pudiera reponerse jamás”.

Ahora sí, muy quitado de la pena seguiré dictando mi novela, destrozando y alabando al estado de derecho según corresponda, sin que me importe no haber leído ni a los clásicos ni a los post modernistas ni a nadie, ni a los teóricos del derecho, ni a Jesús Silva Herzog Márquez quien sabe de todo, ni a Federico Reyes Heroles que también, sino únicamente los libros que el azar ha puesto en mis manos y me han agradado, y a los que he buscado por que me han agradado, y en apoyo a mi dicho ofrezco una inspección física a mi biblioteca, que es un conjunto de libros inconexos entre sí salvo por el método de la serendipidad por el que llegaron.

Próximamente entrarán en escena nuevos personajes al elenco de mi novela: “Un Aspirante a Diputado” y “El Ciudadano que no Quiere Votar”.

EPÍLOGO

-Licenciado, una pregunta. Los bambúes eran suyos, ¿por qué en el título pone que son de su vecino?

-Porque me los quitó.