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sábado, 12 de diciembre de 2009

SALÓN DE FIESTAS R.I.P.


A María Caridad.
Por su enjudia en la defensa de su argumentos
con la fortaleza que da la convicción de tener razón.

A la sociedad civil,
por convencerme que los ciudadanos podemos
y debemos exigirle a la autoridad.

SALÓN DE FIESTAS R.I.P.

Vengo a presentar una demanda en contra de un salón de fiestas, dije al entrar a la Comisaría de Policía de mi pueblo, en un Municipio del Estado de México. Me vieron tan seguro de mi mismo, o tan molesto, o las dos cosas, que la oficial encargada, con cara de susto, me dirigió de inmediato a las oficinas de Gobernación Municipal. En el patio estaba el funcionario encargado. -Usted es la autoridad, yo soy un ciudadano, y vengo a exigir que vayan a revisar ese salón de fiestas. Hace un ruido atroz. Presenté mi escrito hace tres meses, con las firmas de muchos vecinos, vea, acá está el sello de recibido, y no me contestaron nada. Recurrí al camino de la legalidad y nada. Exijo una respuesta hoy.

-Es sábado y no he almorzado…

-La autoridad es para ejercerse las 24 horas del día. Para la autoridad no hay ni sábados ni domingos, se lo digo yo, que también fui autoridad en el ámbito federal. Imagine si yo podía permitir que un pasajero que llegara un domingo por la madrugada ingresara al país con un producto con potencial de traernos plagas, ¿verdad que no? El que acepta ser autoridad es autoridad las 24 horas del día, todos los días de la semana. Así que lo invito a inspeccionar ese salón de fiestas, hoy, sábado por la tarde, porque le aseguro que si va el lunes solo encontrará paz y tranquilidad.

-Comprenda, mi superior no está…es fin de semana.

-Comprendo que en ausencia de su superior, Usted es la autoridad, aquí, hoy, ahora, ¿me entendió? Y como autoridad que es también vengo a manifestarle que si no me atiende ahora, en unas horas estaré de regreso, porque pienso bloquear la vialidad junto con los vecinos, y estaré violando la ley, así que su deber será detenerme, Usted o los de Seguridad Pública, pero le aclaro, me alcanza para pagar la fianza, ¿me entendió?

-Son unos corruptos, dijo un vecino que me acompañaba.

-Eduardo, así no se dirige uno a la autoridad. El señor es la autoridad, y debemos tratarlo con respeto. Y me volví a ver al señor que encarnaba la autoridad. –Usted, la autoridad, dígame, cuál es el derecho del salón de fiestas para poner música a nivel atroz, y cuál es el mío…Si el señor tiene ese derecho, yo también tengo el derecho de contratar a un vehículo de perifoneo y estacionarlo frente a mi entrada, y se molestarán los invitados a la fiesta, y como habrán bebido quien sabe que vaya a pasar…Usted como autoridad tendrá que hacer algo de todos modos. Lo invito a inspeccionar ahora mismo ese salón de fiestas, y le exijo que me diga cuál es mi derecho…

Tiré la colilla del cigarro al suelo, sin intención. La autoridad bajó la vista al suelo y luego me miró a los ojos, con intención de reclamarme. Que me reclame, pensé, le ofreceré respetar la legalidad, yo levantaré la colilla y él que vaya a inspeccionar el salón de fiestas. Me adivinó el pensamiento y no se atrevió. Es posible que el también haya visto una escena similar en una película protagonizada por Sharon Stone. A los pocos minutos me pusieron al habla con su superior, a través de un celular.

-Mire, me dijo, si hacemos la inspección hoy, no habrá más alternativa que clausurarlo porque opera sin permiso. Les permití operar hoy, solo hoy, porque el salón ya estaba contratado. Usted comprenderá que para clausurar un salón en plena fiesta hace falta hacer todo un operativo. Le propongo algo: No movilice a los vecinos ni bloquee la vialidad; me comprometo a que mi ayudante le entregue copia del oficio en el que negamos la solicitud de operar ese salón de fiestas. Dije que sí, que aceptaba el trato, y se cayó la llamada.

-Hice un trato con el licenciado tal, le dije al representante de la autoridad. Déme el oficio…
-No sé si esté abierta la oficina…
-Le repito que hice un trato con su jefe. Déme el oficio…

Pasamos a la Dirección de Gobierno, la antesala vacía, y entramos a un cubículo lleno de papeles. Ahí estaba todo el expediente. Mi carta de denuncia, la solicitud de los del salón, el oficio con la negativa… Es este, le dije. Vamos a sacarle la fotocopia que me prometió el licenciado. La autoridad dijo desconocer esa parte del trato con su superior, porque en efecto, se había caído la llamada. -Le propongo otro trato a Usted, le dije: Hacemos la fotocopia, la metemos en un sobre lacrado, y una vez que confirme con su superior, yo abro el sobre, para lo que proceda.

Ahí tengo el sobre lacrado. Cuando lo abra sacaré cuarenta copias, una para cada vecino, con mis atentos saludos. ¿Podrá la autoridad tolerar otra fiesta, habiendo un oficio firmado por el mismísimo Director de Gobierno Municipal? Pienso que no. Salón de fiestas, RIP.

–Vamos a disfrutar la música, le dije a mi vecino Eduardo, hoy, que es la última ocasión que nos la ponen gratis. Paramos a comprar cervezas. Los niveles punzantes de la música dejaron de doler.

EPÍLOGO

Me presenté en la Dirección de Gobierno seis días después. Me recibió el superior. Me explicó brevemente la demora en proceder en contra del salón de fiestas…no argumenté salvo para preguntar si podía abrir el sobre lacrado, y lo que habría que hacer en caso de que reincidieran. –Acá está mi número de celular, si observa movimientos me avisa, es preferible parar un evento antes de que lo hagan…cuando están los invitados adentro se dificulta…

Mi siesta, la recuerdo apacible, la interrumió el celular: Era el vecino. -Eduardo, no puede ser… Salí y en efecto, estaba el evento en marcha, a un volumen mas que razonable, pero de que había evento, lo había.

–Licenciado, no pensé que tendría que hablarle tan pronto, abrí mi sobre…
-Y qué? me interrumpió.
–Que por lo visto la señora Cristina no ha abierto el suyo… Tenemos evento.
-¿Hoy?
-Sí, hoy.

Era el festejo de fin de año de una empresa refresquera. Mandé al chofer a comprar el periódico del día y minutos después lo retraté con el salón de eventos como telón de fondo. Pasé al jardín de mi vecino –Alcides, no van a venir, son unos corruptos-, -te equivocas Eduardo, tienen que venir, el oficio trae escudo y firma, prohíbe cualquier tipo de evento, no pueden dejar pisotear su autoridad de esa manera… Nos interrumpió su esposa, que los señores de Gobierno ya estaban ahí.

–Clausuramos el evento. Asómense y vean…

No había automóviles, no había personas, no había música, no había nada. Sería porque fue en viernes, o porque los invitados aún no bebían, o no sé por qué causa, pero el desalojo del salón fue rápido y hasta donde supe, fácil. A diferencia de hace seis días, no diré SALÓN DE FIESTAS R.I.P. No, mientras haya gente en México como la señora Cristina…

El Epílogo no lleva dedicatoria:
María Caridad se pasó de terca.
¿A la sociedad civil? A esa menos…
la señora Cristina también es ciudadana.









viernes, 6 de marzo de 2009

El Notario y Yo

EL NOTARIO Y YO.

"Para qué insistir en hacer las cosas bien, siendo que si las hago mal salen mejor"

-Lo noto serio licenciado. -Si, lo mejor es que ni me lo diga, me pongo de peor humor. Por cierto, haga la llamada de rigor con el notario, a ver cómo va mi asunto. -Ya la hice licenciado. -Y que le dijeron? -Lo de siempre, que está muy ocupado y que ya le pasaron el recado. –Está bien, siga haciendo las llamadas de rigor, dos por las mañana y dos por la tarde, aunque le digan lo mismo, al fin que ya me estoy acostumbrando, aunque a partir de la próxima semana cambiaremos de estrategia, hará las llamadas de rigor cada media hora a su celular hasta que le saturemos el buzón.

En el fondo comienzo a desear que nunca conteste, que el asunto no salga, y yo haré el negocio que quiero en la economía informal. Lo único que busco es formalizar un acuerdo de disolución de una copropiedad para poder vender una fracción de un terreno que tengo, todos los copropietarios estamos de acuerdo, el cliente ya está, lo único que hace falta es que el notario me tome la llamada, le diga a su secretaria, transcriba esto, transcriba lo otro y ya, estaríamos listos para firmar, el notario gana sus honorarios, yo pagaría mis impuestos, y el comprador tendría una escritura. Si lo hago de manera irregular, el notario no ganaría nada, yo no pagaría impuestos y le bajaría un poco el precio al comprador. Entonces dígame, para que insistirle a ese notario que me haga el honor de tomarme la llamada, para que insistir en hacer las cosas bien siendo que si las hago mal salen mejor.

Sé que muchos compradores exigen una escritura, pero otros se van a la pura confianza, compran el terreno y hacen su casita, piden su toma de agua y su toma de luz, y nadie los puede sacar de ahí en esas circunstancias. Además, como medio México hace lo mismo, cada cierto tiempo sacan programas para que la gente regularice sus propiedades, la autoridad es quien le ruega al ciudadano, le dice regularícese por favor, y a cambio prometen cobrarle el impuesto predial. Comienzo a ver que vivo en el error, rogándole al notario para que me tome la llamada, para que después el fisco me caiga como zopilote sobre un cadáver. Mejor mañana cito al comprador, le digo toma posesión del predio, circula tu parte con un alambre de púas, no necesitas gastar en postes de concreto, me das mi cheque certificado, y asunto arreglado.

Me ha costado mucho esfuerzo entender al notario, desde el principio le pregunté cuánto me cobraría por mi trámite, contestó que él primero trabaja y luego cobra, pero después de un año de ruegos solo tengo un proyecto de escritura mal hecho, y tal vez dentro de un año más se digne mandarme otro proyecto mal hecho, o sea que no ha trabajado nada, por lo visto no tiene ninguna urgencia por cobrar ni urgencia por trabajar, y no es cuestión de falta de inteligencia, ya que está sacando su título de Doctor en Derecho.

La hipótesis uno es que además de desidioso es pendejo, pero hay elementos que apuntan hacia la hipótesis dos, que los asuntos grandes le dejan mas ganancias que los asuntos pequeños, que prefiere dedicar una mañana a escriturar 500 departamentos de interés social, por algo es socio del señor gobernador y compadre de los dueños de la constructora, lo cual apunta hacia la hipótesis tres, que el pendejo no es él sino más bien yo, que verá mi asunto solamente si le surge un gasto imprevisto o si le bajan mucho los asuntos grandes, como quien dice, ya me formó en su lista de espera del por si acaso, y yo rogándole para seguir ahí, la llamada de rigor solo sirve para ratificarle al señor notario que sigo esperanzado de que algún día verá mi asunto y para subirle más el ego, imagine su sonrisa cuando le digan, llamó el señor fulano dos veces hoy, dos veces ayer, y el dirá desdeñosamente, está bien, invéntele lo que quiera, al fin que seguramente volverá a llamar mañana, pero no, ahí es donde el señor notario se equivoca, paso uno, lo mandaré a chingar a su madre, paso dos, en lugar de clientes "pipiris nais" para mi terreno me busco personas humildes y de buena fé, paso tres, en lugar de un lote grande vendo tres lotes pequeños, más baratos, y todo dentro de la ley, la ley no obliga a tener escrituras, habría propiedades irregulares pero no ilegales, y lo más hermoso de todo, ayudo a fortalecer las instituciones democráticas, tres o cuatro propietarios irregulares le sirven más a los partidos políticos que un propietario con escrituras, a estos ni quien los invite a los mítines a vitorear a los candidatos, quienes podrán prometer escrituras y fortalecer el estado de derecho.

La escritura solo sirve para tener “certidumbre jurídica”, no voy a entrar a ese tema ahora, pero hemos visto hasta el cansancio que la certidumbre jurídica en México no es cuestión de escrituras, sino de quien tenga más dinero para pagarle a los abogados para que paguen a los jueces y a todas las autoridades involucradas dentro del ámbito de competencia que a cada una de ellas les asigna la ley.

Señor notario, no es que haya cambiado de opinión, no es que no quiera pagarle sus honorarios, ya sé que un monopolio como el que ejercen Ustedes sobre el hecho de “dar fé” debe ser recompensado, no le dan una notaría a cualquier hijo de vecino, y para tener influencias hay que vivir en zonas lujosas y mandar a los niños a buenas escuelas, entre otros gastos que debemos sufragarles los ciudadanos a los notarios, pero mejor recurriré a Usted en el segundo round, primero vendo y después ayudo a los compradores a que se regularicen, podría organizar una barbacoa en honor a los candidatos a diputados que enarbolen una causa tan loable...

domingo, 1 de marzo de 2009

LOS BAMBÚES DE MI VECINO

Natalia de Melo. Latina Models Pool. El bambú es una planta que tiene muchos usos

LOS BAMBUÉS DE MI VECINO

Más sobre el estado de derecho en México

Quiero que quede muy claro para que estoy dictando este novela, y que lo hago a pesar de haber leído el cuento de Augusto Monterroso “El Mono piensa en este tema”, y que no transcribiré para no violar las disposiciones del copyright porque vivimos en un estado de derecho, pero si lo hiciere estoy seguro que no pasaría nada, porque en mi mente obnibulada y confusa el estado de derecho es sinónimo de hacer lo que a uno le venga en gana, dependiendo de que artículo se invoque y por supuesto de quien sea el abogado defensor, pero para tener uno se necesita dinero, o sea que hay que ser todo un artista para saber cuáles leyes cumplir y cuáles evadir, pero también para saber como hacerse respetar. Invocaré a la sabiduría de los ejemplos, que además de ser irrefutables tienen la gran ventaja de permanecer en el misterio, ya que nunca se sabe si sucedieron o fueron inventados, precaución elemental en este estado de derecho en el que vivimos.

Mi vecino de enfrente decidió habilitar una bodega como salón de fiestas, lo cual no debería importarme salvo por el detalle de que en los eventos ponen música a todo volumen, no sé de dónde provenga esta cultura de los decibeles altos, porque los adultos que son quienes pagan las fiestas son los primeros en quedarse callados por no poder conversar los unos con los otros, y mi incomodidad es fácil de comprender, ni estoy invitado a los eventos de cada sábado, ni iría si me invitaran, pero tengo que soportar ese volumen hasta las tres de la mañana. Mi vecino está ejerciendo sus garantías constitucionales que protegen a la libre empresa, y yo tengo el derecho constitucional de ir a presentar mi queja ante las autoridades competentes, pero los empleados del Municipio también tienen sus derechos constitucionales de llegar tarde, ir a orinar o salirse a comer una torta sin que ello sea motivo de destitución inmediata, ya sería el colmo que alguien perdiera su empleo porque se demoró en atender a un señor que venía muy molesto por la música que no lo dejó dormir, y por lo tanto ese señor, o sea yo, no irá a quejarse ante el H. Ayuntamiento, sino que contratará unas bocinas más potentes que las de su vecino, haciendo uso al derecho de libre albedrío dentro del patio de su casa, consagrado en la Constitución, de tal forma que el próximo sábado se organizará una verdadera guerra musical, del lado de mi vecino sonará la Víbora Víbora de la Mar, ya van tres sábados que esa no falla, y de mi lado les pondré el rock electrónico más pesado que encuentre, no vaya a ser que si pongo cumbias los invitados al evento de enfrente piensen que se trata de un remix a todísima madre entre las canciones duranguenses de ellos y los vallenatos que yo podría poner.

Aún tengo la duda de comunicar mis planes al vecino de al lado. El es amante de la trova yucateca y un auténtico conocedor, al grado de afirmar que Armando Manzanero era el peor de todos los trovadores de su generación, porque los conoció a todos ellos en su natal Mérida, así que imagínelo como alguien ya mayor. Hace unos meses amplió su casa y puso la barda de su recámara justo en el límite con mi terreno, sin violar ninguna disposición de ordenamiento urbano y ecología, y yo puse unos bambúes para tapar su barda, tampoco sin violar nada, pero el se molestó porque decía que le humedecerían su cuarto, le dio doscientos pesos a mi jardinero para que los arrancara, y no hay nada que pueda hacerse contra el jardinero por tratarse de personal eventual sin contrato de trabajo, salvo despedirlo. Yo reclamé a mi vecino su acción unilateral, misma que demerita al diálogo y a la sana convivencia, pero no quise escalar la violencia porque el asunto no era para tanto, justo es reconocer que no he hecho la barda perimetral a la que me obliga la ley, y ahora es probable que tengamos que hacer frente común hasta acabar con el salón de eventos de nuestro otro vecino por la vía de la acción jurídica, que pudiese ser dilatada en ausencia de una normatividad clara en el Bando Municipal y Buen Gobierno en torno a los decibeles que uno pueda emitir en propiedad privada, o por la vía de los altavoces que den lugar al disgusto de los invitados de enfrente y al desprestigio y eventual ruina del salón de eventos, opciones ambas contempladas dentro del orden jurídico vigente.

Con Augusto Monterroso comenzó el dictado del día de hoy, así que volveré a él, no sin antes advertir que el libro que tengo en mis manos dice que “no puede ser fotocopiado ni reproducido total o parcialmente, por ningún medio o método”, pero según entiendo los autores pueden ser citados, utilizando las comillas. Interpreto que una cita que incluyera todo un libro estaría violentando el espíritu de la ley, que una cita breve es legal, y dejo en manos de mis abogados la defensa de este blog ante eventuales demandas ya que no sé que tan extensa puede llegar a ser una cita sin incurrir en actos de piratería. El cuento “El Mono piensa en este tema” es un párrafo en forma de pregunta, que cuestiona:

… “al que se pasa la vida preparándose para escribir una obra maestra y poco a poco va convirtiéndose en lector mecánico de obras cada vez más importantes pero que en realidad no le interesan”, al que “cuando ha perfeccionado un estilo se encuentra con que no tiene nada que decir”, “al que entre mas inteligente es menos escribe, en tanto que quizá a su alrededor otros no tan inteligentes como él y a quienes él conoce y desprecia un poco publican obras que todo el mundo comenta y que en efecto en ocasiones son hasta buenas”, “al que en alguna forma ha logrado fama de inteligente y se tortura pensando que sus amigos esperan de él que escriba algo, y lo hace, con el único resultado de que sus amigos empiezan a sospechar de su inteligencia”, y al que “ni es inteligente ni tonto ni escribe ni nadie conoce ni existe ni nada”.

Después de leer ese cuento, y el otro, “La Oveja Negra”, la cual fue fusilada, a la que un siglo después el rebaño arrepentido le levantó una estatua, y así sucesivamente cada vez que aparecían ovejas negras, “para que las futuras generaciones de ovejas comunes y corrientes pudieran ejercitarse también en la escultura” resulta claro que si dicto una novela será nada más porque me de la gana, que si blasfemo está bien, que si no lo hago también, que da lo mismo ser oveja negra que oveja blanca, inteligente o tonto, sobre todo porque la oveja negra no sabe de su estatua póstuma, ni la oveja blanca sabe del cuento de Monterroso, que mis textos pueden ser tontos o todo lo contrario, y que lo importante es que diga y haga lo que se me dé la gana… porque todo es relativo y las cosas no son tan simples como ilustra Monterroso en el “Monólogo del Bien”, “el hipócrita Abel se hizo matar por su hermano Caín para que este quedara mal con todo el mundo y no pudiera reponerse jamás”.

Ahora sí, muy quitado de la pena seguiré dictando mi novela, destrozando y alabando al estado de derecho según corresponda, sin que me importe no haber leído ni a los clásicos ni a los post modernistas ni a nadie, ni a los teóricos del derecho, ni a Jesús Silva Herzog Márquez quien sabe de todo, ni a Federico Reyes Heroles que también, sino únicamente los libros que el azar ha puesto en mis manos y me han agradado, y a los que he buscado por que me han agradado, y en apoyo a mi dicho ofrezco una inspección física a mi biblioteca, que es un conjunto de libros inconexos entre sí salvo por el método de la serendipidad por el que llegaron.

Próximamente entrarán en escena nuevos personajes al elenco de mi novela: “Un Aspirante a Diputado” y “El Ciudadano que no Quiere Votar”.

EPÍLOGO

-Licenciado, una pregunta. Los bambúes eran suyos, ¿por qué en el título pone que son de su vecino?

-Porque me los quitó.

miércoles, 18 de febrero de 2009

MÉXICO, UN HERMOSO ESTADO DE DERECHO

Olga Kostyantyniva, una chica rusa, más jovencita que mi secretaria pero igual de hermosa


DIÁLOGOS CON MI SECRETARIA: VIVIR EN UN ESTADO DE DERECHO

Que hermoso es vivir en un estado de derecho, fui al dentista y habían cerrado el estacionamiento donde siempre dejo mi carro, le pregunté al portero del edificio ahora qué hago, no se preocupe me dijo, yo se lo cuido si me paga lo mismo que le cobraban, claro que si Jefe, claro que si Don, y así quedó mi carro en doble fila haciendo más angosto el arroyo vehicular, y luego nos andamos quejando del tráfico, porque vea, cuando ya venía para acá, estaba una señora haciendo fila para recoger a sus niños, y la fila era tan larga que llegaba hasta el crucero por donde iba a pasar yo, y ya ni le menté la madre por los antecedentes de la mañana. Vea señorita, no es que esté yo inventando cosas, pero me suena el celular después de eso, y decía que era el conmutador de la oficina, así que contesté, y era uno de los choferes que de repente me ayudan a arreglar mis asuntos personales, claro que a cambio de una módica cantidad mensual, y me dijo que cree, ya fueron a arreglar el medidor del agua de su casa, lo reportamos desde hace un año pero apenas fueron hoy, que no estaba descompuesto, que lo descompuso Valentín al arrojarle el escombro que salió cuando ampliaron la casa, que descomponer intencionalmente un medidor era fraude, que correspondía una multa de 5 a 10 mil pesos, y que el inspector venía en buen plan y con mil pesos de mordida quedaba arreglado el asunto. Apenas son las cinco de la tarde y ya cometí tres ilícitos, estacionar en lugar prohibido, contestar el celular al conducir y pagar la multa del medidor por la vía económica.

Sí señorita, tiene Usted razón, no llevo tres ilícitos sino cuatro, también está prohibido fumar en los edificios públicos, pero vea, siempre saludo a todos los policías y aunque me vean fumando no me dicen nada, con eso de que el Director también fuma, igual que algunos los diputados y líderes que vienen a verlo, pero reconozco, en este caso si me falló el civismo, pero dígame su opinión, que hubiera hecho Usted para estacionar el carro, si no hay lugar no hay lugar, y dos cuerpos no pueden ocupar un mismo espacio al mismo tiempo, como dicen las leyes de la física, y por lo que se refiere al celular, que tal si la llamada era urgente y con ese tráfico no sabía yo a qué hora llegaría acá para poderlo contestar, y lo del medidor, la verdad es que me lo propuso Eduardo, que tal si le digo paga la multa, hubiera pensado que soy medio wey ó que de plano me sobra el dinero, y no tardaría en subirme las tarifas por sus servicios, y ni modo que yo solo me encarezca el costo de la vida, si con la devaluación del peso y el alza de las gasolinas ya tengo suficiente.

O sea que para ser un buen ciudadano no solamente hace falta la educación cívica, sino que el problema va mas allá, para no estacionarme en lugares prohibidos harían falta más estacionamientos o por lo menos que no construyan los lotes baldíos donde ahora estacionamos, pero dígame Usted, si es conveniente que la autoridad le diga al dueño del predio, te lo expropio, en ese predio construiremos un estacionamiento de cuatro niveles, yo pienso que se armaría un lío tremendo. Los diputados de la oposición dirían que se atenta contra la libre empresa, y las organizaciones de vecinos armarían un borlote para que les hicieran un parque, así que ya ve, la mejor solución políticamente hablando es no hacer nada, porque para eso vivimos en un estado de derecho.

O faltan estacionamientos o sobran carros, así de sencillo, pero vea lo que sucedería si la autoridad decidiera atacar el problema por el lado del número de vehículos. Anuncia fulano de tal que subirán al triple las tenencias, supongamos que muy valiente él y dispuesto a pagar el costo político, y toda la clase media se sentiría agredida, carajo, ya no puedo tener un carro, tengo que pagar la tenencia aunque no lo use, yo nada más lo utilizo para ir a misa dirían las señoras de la tercera edad, para mí es mi instrumento de trabajo, etcétera, y nuevamente volvemos a lo mismo, que lo más conveniente es no hacer nada porque para eso vivimos en un estado de derecho.

Cuando los intelectuales me lean saldrán con unas soluciones muy bien pensadas, que no se trata de tomar medidas aisladas sino medidas integrales, que debe haber un crecimiento armónico de las zonas residenciales y las áreas verdes, que no hay que penalizar el uso del automóvil sino fomentar el uso del transporte público, pero volvemos al problema clásico, qué vino primero, el huevo o la gallina. Hoy no hay transporte para llegar a mi colonia, hoy tengo que utilizar el automóvil, y si tengo automóvil para qué demonios voy a utilizar el transporte público, cuando lo pongan y si es que lo ponen.

También hay que considerar que somos seres humanos, y que el dinero es para gastarse, y que los diseñadores de carros siempre sacan uno mejor y más bonito cada año, y pues se antoja tener uno, y entonces la solución integral tendría que ser cada vez más integral, para englobar la publicidad, y prohibir que las mujeres hermosas acaricien a los autos nuevos y le lancen una sonrisa seductora a su eventual propietario, imagínese nada más en la gaceta oficial, cláusula décimo novena, solo las mujeres feas podrán anunciar automóviles, y luego habría que reglamentar quien es fea y quien no, y para no herir susceptibilidades tendríamos que alejarnos del paradigma de 90-60-90 y dígame Usted hacia dónde lo movemos, por decir, que hacemos con los noventas, los subimos o los bajamos, habría coincidencia en subir el segundo noventa porque hacia allá tienden a ir todas las mujeres, y el primer noventa lo tendríamos que bajar, porque hacia allá tienden a ir también todas las mujeres, pero si lo bajamos demasiado nos dirían que solo las niñas preadolescentes cumplirían con el estandar, y ya se imaginará, se nos vendría encima la comisión de los derechos humanos y la comisión de la defensa de los derechos de la mujer, y total, que lo mejor sería no hacer nada porque vivimos en un estado de derecho.

No señorita, se equivoca Usted, no estoy proponiendo que haya un golpe de estado ni un dictador que venga a solucionar todo esto. Le podría yo decir que ni lo uno ni lo otro, ni la democracia ni la dictadura, pero no, porque me preguntaría Usted entonces qué, y yo le diría que la solución está en todos nosotros, lo cual es una generalidad y por lo mismo una estupidez. Pero le doy un adelanto, no hagamos nada porque vivimos en un estado de derecho, dejemos que el problema del tráfico se agrave más, que el de la contaminación también, que se agudicen todos los problemas hasta que llegue un Apocalipsis, que llegue un día en que la ciudad se vuelva un gigantesco estacionamiento, que haya muertos y desmayados por la mala calidad del aire, y entonces nos olvidaremos de nuestra actual Constitución y de las leyes que de ella emanan, y alguien organizará la vida comunitaria de una manera razonable.

Pero mire, todo este tema será materia de una entrada posterior, ahora nada mas es un bosquejo de respuesta a su pregunta, si se la doy es para que no piense que tengo mala educación, y solo añadiré que cuando se forma un atolladero de tránsito en un crucero de dos calles de doble sentido, algunos quieren seguir de frente, que son cuatro opciones, otros quieren dar vuelta en U, cuatro opciones más, otros quieren dar vuelta a la derecha, otras cuatro opciones, otros a la izquierda, cuatro opciones más, que da un total de dieciséis opciones, lo cual da como resultado que nadie pueda avanzar, solo centímetros por hora, pues siempre se quedará alguien atravesado, fallan los policías, fallan los semáforos, hasta que alguien, un individuo común, como Usted y yo, hombre o mujer, se baje de su carro y se ponga a dirigir el tránsito, Yaris blanco para atrás, Mustang rojo espérese donde está, microbús avance lo que pueda, señora usted quieta, y milagrosamente todos le hacemos caso y resuelve el atolladero con gran agilidad.

Las cosas tendrán que empeorar antes de que se compongan. Cuando llegue el Apocalipsis del que le hablo, surgirá un dirigente social que corregirá los problemas de la mejor manera, sin elecciones ni partidos políticos, hasta que la sociedad se normalice lo suficiente y nos podamos volver a dar el lujo de tener diputados, partidos políticos y comisiones de derechos humanos.



Lecturas Recomendadas

Las Maras, de Rafael Martínez Heredia, novela ágil y bien documentada sobre el tráfico de armas, drogas y personas en la Frontera Sur de México, protagonizada por las bandas criminales y las autoridades corruptas.

La Esquina de los Ojos Rojos, del mismo autor, novela basada en la vida del barrio de Tepito, el la cual comerciantes ilegales, contrabandistas, narcotraficantes, sicarios, rateros y demás fauna actúan bajo la más absoluta complicidad con las autoridades encargadas de combatirlos.