Mostrando entradas con la etiqueta crónica de viaje. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta crónica de viaje. Mostrar todas las entradas

jueves, 19 de marzo de 2009

CRÓNICA ANTICIPADA DE UN VIAJE A CALI


CRÓNICA ANTICIPADA DE UN VIAJE A CALI

-Estoy escribiendo la crónica anticipada de mi viaje a Cali.

-¿Una crónica anticipada de tu viaje? ¿Te la piensas mandar por correo para leerla estando allá? La Crónica dirá, pidió langostas en Cali, y que creen, pediste langostas en Cali, cumpliéndose así con la Crónica.

-Te equivocas diametralmente. La crónica anticipada no es un itinerario. Aunque ahora que lo dices se me ocurre que la crónica anticipada también puede cumplir con ese propósito. Es lo que dice la ley de la atracción, que las cosas se cumplen siempre y cuando uno piense vigorosamente que se van a cumplir.

-¿Entonces para qué irás a Cali y para qué escribes una crónica de un viaje? Es obvio que a diferencia de otros viajes no irás para tener algo qué contar cuando regreses.

-Hay miles de viajeros que han ido a Cali y cientos de crónicas sobre viajes a Cali. Pero no hay ninguna que se haya escrito antes de ir a Cali. Es irrelevante que una crónica de viaje sea verdadera o falsa. Cali puede ser hermosa. Cali puede ser horripilante. Es cuestión de gustos. En Cali pudo haber ocurrido una anécdota muy simpática o una anécdota muy desagradable.

-Mejor no vayas a Cali, y escribe aquí en México lo que se te ocurra sobre Cali. En lugar de irte a pasear, podrías destinar más tiempo a documentarte sobre Cali.

-No. No quiero documentarme sobre Cali. Es un destino turístico importante en Sudamérica y con ello me basta. Habrá puntos de interés histórico y cultural como en todos lados. El asunto de la crónica anticipada es porque quiero soñar…

-Ibas en el autobús maravillado con los paisajes que divisabas durante el trayecto de Bogotá a Cali cuando de pronto una hermosa chica trigueña que viajaba sola te preguntó en un tono supersensual tus motivos para ir a Cali…

-Mi sueño es no tener ese sueño porque entonces no se me cumple. Nunca en la vida encontraría una chica tan hermosa como la del sueño.

-Me rindo. Tienes ese sueño pero no quieres tenerlo porque quieres que se cumpla el sueño… Pienso que con esa filosofía de cualquier forma regresarás frustrado.

-Es tu inexperiencia en la vida la que provoca que tengas pensamientos tan lineales. Llevaré en mi equipaje libros de poesía y mi ipod. Así no tendré un sueño sino muchos.

-¿Para garantizar que alguno de tus sueños se cumpla? Tiene cierta lógica por puras probabilidades.

-Los sueños deben carecer de lógica. Si tuvieran lógica dejarían de ser sueños. Se convertirían en metas y eso es precisamente lo que me quiero evitar sin terminar siendo un indolente.

-Siempre has actuado con mucha lógica.

-Pues ahora por pura lógica he llegado a la conclusión de que debo dejar la lógica de lado.

-Vaya, por fin. Ahora entiendes que hay algo que se llaman sentimientos.

-Volvamos al ejemplo del autobús. La chica aquella, la trigueña, me pregunta por mis motivos para ir a Cali, y yo contesto, voy a Cali a rumbear, o a conocer la estatua de Simón Bolívar, en caso de que haya una, o a pasear por el río Cauca. Cualquier respuesta le sonaría insulsa. Luego le pregunto, ¿tu a qué vas? Supongamos que va de compras, o a visitar unos parientes, o a lo que sea. Podríamos pasarnos el resto de la noche reconstruyendo ese diálogo imaginario, que sería bastante idiota, por más variantes que le quisiéramos poner. Sería un díalogo sin sentido a menos que estuviesen intercaladas unas sonrisas, o mejor dicho, una intención…

-Charlar es nada más para pasar un rato agradable. Tú adoptas en cualquier plática actitudes de debate o bien, haces sumas y restas mentales de lo que vale una relación. ¿Si la chica del autobús no fuese hermosa, sino una señora tirándole más bien a fea, estarías dispuesto a charlar con ella, o contestarías cortante, como acostumbras?

-Le preguntaría lo que significa Cali. Es algo que siempre he querido saber. Cali de caliente, cali de cálido, Cali de la Diosa Kali, ¿Cali de qué? Desde chico me ha sonado como un nombre misterioso precisamente por su sencillez. Cali de caligrafía. Dos sílabas: ca-li.

-Te vas por la tangente con frases cada vez menos ingeniosas. Tu falta de respuesta solo me indica que quieres ir a Cali a fornicar.

-Si fuera eso no habría ninguna necesidad de escribir crónicas anticipadas. Quiero soñar, que estaré en Cali desayunando, degustando frutos, probando platillos, viendo paisajes hermosos, paseando por plazas y avenidas. Añade lo que quieras añadir, mujeres bellas, clima agradable, piscinas y bares. Hasta este punto la crónica anticipada la puedo bajar del Internet.

-¿Falta algo?

-Lo principal. Sueño que me siento bien. Yo.

-Y si no lo logras la crónica anticipada diría…

-Que todo fue una mierda. Y discúlpame, hablaba con mi conciencia…