martes, 24 de febrero de 2009

CRÓNICA: ¿QUIÉN QUIERE SER MILLONARIO? Ó EL MÉTODO DE LA SERENDIPIDAD LLEVADO A LA PANTALLA GRANDE

Freida Pinto. Una Chica Latina, o Hindú.

CRÓNICA: ¿QUIÉN QUIERE SER MILLONARIO? Ó EL MÉTODO DE LA SERENDIPIDAD LLEVADO A LA PANTALLA GRANDE

Anote señorita, seguiré dictándole la novela, hoy fui al cine, entré a la matinée para hacer tiempo antes de irme a una comida de negocios, y dio la casualidad que en el cine que me quedaba cerca pasaban la película ¿Quién quiere ser un millonario? Yo no sé de Óscares ni estatuillas de la Academia, pero después de ver la película investigué, y vea, el Óscar a la mejor actriz no se lo dieron a quien más se lo merecía, por la belleza de su rostro, por su sonrisa y por su sensualidad. Le estoy hablando de la actriz principal Freida Pinto. Ahora compárela con Penélope Cruz y nada que ver. Esa chica Freida tiene un toque latino además del nombre y el apellido, nació en Mumbay, antes Bombay. Desconozco su árbol genealógico, puede ser que tenga ascendencia brasileña o portuguesa o puede ser que los hindúes tengan la costumbre de ponerse nombres extranjeros, como en Centroamérica, dónde abundan los Morgan´s, o en Colombia, dónde hay muchos Frank´s, nada más es cosa de revisar la lista de los liberados por las FARC o la lista de los seleccionados de futbol de esos países.

Quiso el azar que yo viera esa película, que se trata del azar, porque el chavo que responde las preguntas en el concurso adivinó las últimas dos, y las que se sabía también fueron producto del azar. Suponga que a Usted le preguntaran cuál es el signo zodiacal del Papa Benedicto, y Usted contesta acertadamente, no lo digo porque sea asidua lectora de revistas del corazón, sino que por pura coincidencia haya nacido el mismo día que su marido u otro pariente cercano a Usted, y entonces Usted se sabría el signo zodiacal de ambos, por pura casualidad.

El chavo de la película contesta diez preguntas al hilo acertadamente sobre distintos temas, por puras casualidades como la que le comento, y entonces el jurado sospecha que el chavo está haciendo trampa, y resulta que el detective que lo interroga lo exonera porque hubo casualidades pero no hubo trampas.

El meollo de la cuestión es ¿qué hacía un tipo tan ignorante como ese en un concurso? Si, adivina Usted, la chava de la que hablábamos, Freida Pinto, fue el gran amor de su vida, y la había perdido entre las multitudes de la India, que ya es decir, y la única forma que se le ocurrió para hacerse el encontradizo fue aparecer en ese programa de televisión, y que cree, que la chava lo ve, que el chavo gana el concurso de los 20 millones de rupias y vivieron felices para siempre, o al menos eso es lo que dan a entender.

Se pudieron haber evitado un final tan cursi al estilo de Televisa e inventar uno mejor, pero vea, el chavo tiene la intención de encontrar a su amor perdido, y concursa en la televisión, y el hecho de que gane el premio es algo secundario, pues no es lo que buscaba, pero por puro azar contesta bien, gana el premio, y lógico, la chava que estaba casada con un millonario sesentón lo abandona y sale corriendo al encuentro de su primer amor, justo unos minutos antes de que él se vuelva millonario en la última pregunta.

El azar sin intencionalidad es azar, e intencionalidad más azar se llama serendipidad, pero aquí el punto interesante es que todo confluye. A Freida Pinto la considero una chica latina, y más ahora con ese detalle que le estoy dando, que cuando todos eran pobres ella lo abandona a él, y cuando le late que va a ser rico corre a buscarlo, pero justo es reconocer que ella también se arriesga, no sabe si va al encuentro de un millonario ó de un muerto de hambre, ya que el chavo pudo fallar en la última pregunta, y entonces quien sabe que hubiera pasado.

Capaz que yo retomo esta historia, el chavo contesta mal la pregunta y el reencuentro de ambos habría sido distinto, y en lugar de ese apasionado beso habría habido una reclamación. Debí haberlo imaginado, podría decir ella, soy una estúpida, o algo por el estilo...

Ya vio como a través del método de la serendipidad se pueden escribir novelas, no me conteste ahora, piénselo. Anote al calce que la serendipidad es una búsqueda activa, no obsesionada, de alguna cosa que nos interese. En el proceso estamos expuestos a las caprichosas fuerzas del azar frente a las cuales no hay nada que hacer sino resignarse. La suerte puede favorecer o perjudicar, ya que es una fuerza carente de moral. Debemos estar atentos a la llegada de los Cisnes. De los Cisnes Negros Benevolentes que traen amores y fortunas y de los Cisnes Negros Malévolos que traen catástrofes y desgracias, como lo explica magistralmente Nassim Taleb. Pero hay quienes ni siquiera se toman la molestia de mirar las aves que circulan por los cielos y confunden a los cisnes con las palomas, y persiguen a los murciélagos de día y a los cóndores por las noches.

domingo, 22 de febrero de 2009

SEÑORITA SECRETARIA LE DICTARÉ UNA NOVELA

SEÑORITA SECRETARIA LE DICTARÉ UNA NOVELA

(Los micrófonos ocultos de la Redacción del Blog de los Humildes captaron el audio que se transcribe aquí, texto que viene a modo para ilustrar el fenómeno conocido como “presentismo laboral”. Continuará la intercepción de las comunicaciones en esa oficina -al fin que en México vivimos en un estado de derecho- para saber lo que haya ocurrido después ya que existe la sospecha de que ahí podremos encontrar “la nota”).

TRANSCRIPCIÓN

Señorita, véngase para acá con su libreta, voy a comenzar a dictarle una novela, si una novela, no me ponga esa cara. Pienso dictarle tres horas diarias como mínimo así que vaya haciéndose a la idea de que durante todo este año vamos a tener mucho trabajo. No, la novela no me la pidió el Director, la estoy escribiendo por mi cuenta. No, tampoco tiene que ver con asuntos de la oficina, pero Usted está aquí para tomarme el dictado y servirme el café y yo sabré como justifico el uso de mi tiempo y el de Usted también, como lo he venido haciendo durante los últimos cinco años, y conste que ni Usted ha hecho nada productivo ni yo tampoco, y además desde hace tiempo la veo como aburrida, desde que llega ya tiene ganas de irse porque no hay nada que hacer, a mi me pasa lo mismo para serle franco, solo que disimulo poniendo cara de mucha concentración viendo las noticias en el Internet, que ni me interesan, ni me sirven, y ya ni siquiera me distraen, porque básicamente es lo mismo que leo en el periódico todas las mañanas y lo que veo por las noches en la tele, así que para no aburrirnos he decidido comenzar a dictarle una novela.

Sí señorita, comprendo su punto, hacer una novela no es una cosa fácil, va a exigir mucha dedicación y esfuerzo y además, mucha organización, que bueno que toca el punto, porque vamos a trabajar ininterrumpidamente los trescientos sesenta y cinco días del año. Si, los fines de semana se los voy a dar, si, también los días feriados, si, también podrá faltar cuando me traiga los justificantes de incapacidad médica, si, también sus días económicos, y ya por favor, no me siga preguntando cuántos días más podrá faltar, le respetaré todo lo que diga su contrato y la ley aplicable en la materia, no me haga perder el tiempo con eso, si le dije lo de los trescientos sesenta y cinco días al año fue en sentido figurado, váyase acostumbrando, así hablamos los escritores y los poetas, y cuando tenga dudas, procure preguntarme en un momento que no sea inoportuno porque me puede cortar la inspiración. Quiero decirle que el dictado de cada día lo deberá poner en un archivo por separado, y en su momento los juntará todos, porque ahora mismo no sé ni cómo serán los capítulos, ni mucho menos el desenlace, y tampoco tengo el título. Ese ya se lo pondré cuando terminemos el dictado en el plazo de los trescientos sesenta y cinco días.

Anote en la libreta una reflexión previa, que según la Ley de Sturgeon, el noventa por ciento de todo lo que se escribe en ciencia ficción es basura, y yo la generalizaré a toda la literatura en general, así de fácil, porque sabrá que los pocos libros que llegan a ver la luz de la imprenta, la mayoría se quedan en las oscuros sótanos de las librerías, sobre todo si los patrocinó una universidad de prestigio, y solo una pequeñísima cantidad de los libros que se escriben están en los estantes, así que el destino mas probable para la novela que le pienso dictar será una pequeña edición privada, que tendré que financiar con mis propios recursos, y que tal vez se la reparta a algunos familiares y amigos, aunque eso no es seguro, así que también anote que uno de los rasgos de esta novela será la indecisión, si, la indecisión, hablará sobre la gran cantidad de personas que no saben que quieren hacer con su vida, y nunca han hecho nada para cambiarla, y no quisiera ejemplificar con el caso mío ni con el de Usted, porque somos 100 millones de mexicanos y más de 5 mil millones de habitantes en el mundo. Sí, desde luego que no conozco a tanta gente, veo que ya comenzó Usted a vacilarme, pero con los que conozco basta para tipificar a los personajes que aparecerán en la novela, no veo mayor problema en eso, o al menos puedo teóricamente contactar por facebook o hi5 a quién me de la gana. ¿Qué no ha escuchado la teoría de las seis personas?

Pues ahí le va, voy a leer directo del Internet, “la teoría de los seis grados de separación" establece que toda la gente del planeta está conectada a través de no más de seis personas. Cualquiera en la Tierra puede estar conectado a cualquier otra persona en el planeta a través de una cadena de conocidos que no tiene más de cuatro intermediarios. La teoría fue inicialmente propuesta en 1929 por el escritor húngaro Frigyes Karinthy en una corta historia llamada Chains y se describe también en el libro Six Degrees: The Science of a Connected Age del sociólogo Duncan Watts. El concepto está basado en la idea de que el número de conocidos crece exponencialmente con el número de enlaces en la cadena, y sólo un pequeño número de enlaces son necesarios para que el conjunto de conocidos se convierta en la población humana entera”. Suponga que tiene cien conocidos y yo otros cien, mis cien se conocen con sus cien, ya se conocieron mil, esos mil conocen a otros mil, vamos ya en un millón, el millón con el otro millón y ya llegamos al terreno de los millones de millones.

Ya le aclaré el punto de los personajes de los que puedo echar mano para mi novela, y ahora me sale con formalismos literarios que a mi juicio están pasados de moda. Si, tiene usted toda la razón, señorita, veo que recuerda bien sus cursos de preparatoria, en una novela debe haber argumento, personajes, secuencias y desenlaces, y también se debe decidir quien será el narrador. Puede ser el escritor que escribe en tercera persona y se da el lujo de conocer los secretos y los pensamientos más íntimos de todos sus personajes, o en primera persona, al estilo de una autobiografía. Por ejemplo, si me decidiera a escribir en tercera persona y la seleccionara a Usted como personaje, podría decir que llegó la secretaria con cara de sorpresa y que mientras tomaba el dictado, pensó que su jefe venía borracho ese día, o que tal vez había llegado mariguano. Usted dígame.

No licenciado, yo no pensé eso, aunque la verdad si me parece muy raro que de un día para el otro venga a decir que me va a dictar una novela, y en los cinco años que llevamos aquí nunca me ha dictado nada, más que unas tarjetitas que dicen que “de Usted para fulano”, la fecha, que les envía un cordial saludo y poca cosa más, como por ejemplo lo que me dictó ayer, “agradezco los documentos que hizo el favor de enviarme mismos que procederé a leer con atención”, y veo que los documentos siguen ahí mismo donde se los dejé, así que me parece que no le interesan, y si quiere que le hable con toda sinceridad, me da la impresión que en sus tarjetas pone puras mentiras, y no se vaya a enojar conmigo, yo he leído que los poetas y los novelistas se toman la vida con mucha filosofía.

Qué bueno que toca ese punto, no el de la filosofía porque no me cayó en gracia, me refiero al punto de la hipocresía, el mundo está lleno de hipocresía, los empleados que engañan a sus jefes, los jefes que engañan a los jefes de más arriba, los políticos de hasta mero arriba que engañan a toda la nación. No se lo había querido decir, pero de verdad cree que me tragué el cuento de la semana pasada, su cuñado también trabaja aquí, no sé que influencias tenga su familia con el Director, pero el caso es que su cuñado me dijo que el supuesto día de la enfermedad de su suegra, tuvieron una pachanga familiar, una carne asada en La Marquesa, porque estaban festejando no sé que cosa, y no se lo quise decir porque de todos modos no hacía falta que Usted viniera ese día, ni ningún otro. Para irnos entendiendo mejor, su presencia al igual que la mía solo sirve para que nos vean aquí, no sé quien sea el encargado de eso, pero está claro que si dejamos de venir indefinidamente un día nos dejarían de pagar el sueldo, y eso sí estaría grave, y lo mejor es que yo le dicte la novela.

Con tantas interrupciones no deja que me concentre adecuadamente, pero reconozco que me está ayudando a afinar la concepción de mi novela. No, por favor no señorita, no me interrumpa ahora otra vez, estaba por explicarle que una novela formal como las que Usted dice, con personajes y argumentos y toda la cosa, la puede escribir una computadora sin necesidad de un escritor, tan solo hace falta un ingeniero en sistemas y un programador, que ponga toda la literatura en lengua castellana en su disco duro, coloque etiquetas y marcadores a cada personaje, despliegue un menú con los argumentos, y la computadora hace la novela ella solita. Imagínese, la Reina del Sur de Arturo Pérez Reverte se podría enamorar de Martín Salomé, el personaje de Mario Benedetti, y en este caso no existiría Laura Avellaneda, ni se enamorarían en una oficina, así como la nuestra, sino que su romance podría suceder en los muelles de Veracruz en lugar de Montevideo, ella supervisando el embarque de un cargamento de efedrina, él paseando por ahí para inspirarse para un poema, y zas, que cruzan una mirada furtiva, ella le gusta a él, él le gusta a ella, vuelven a mirarse fijamente a los ojos, y acaban revolcándose en el camarote del capitán como en la novela de Rafael Ramírez Heredia, El Mestizo de Salgari.

No me ponga esa cara que no me la estoy vacilando, le voy a pasar la referencia, se trata del programa informático ruso PC Writer 2008, y nuevamente leeré del Internet, esa novela “se desarrolla en nuestros días, en una isla desierta, y se han utilizado los personajes de la novela de León Tolstói «Anna Karenina»…Prokopóvich afirma que «se ha utilizado el estilo del escritor japonés Haruki Murakami». La «mezcla» incluye además material de otras 17 obras literarias de autores rusos y extranjeros de los siglos XIX y XX.” ¿Cómo ve?

Claro, los escritores profesionales han polemizado mucho sobre esa novela computacional, dicen que le falta “alma” ó un “human touch” para que mejor me entienda, pero más preocupante es lo que dice Borges, que ya se han escrito tantas novelas en el mundo que es difícil escribir un argumento verdaderamente novedoso, y que la forma cuenta tanto como el fondo. No lo dijo exactamente así, pero más o menos, recuerde que esa frase es de Jesús Reyes Heroles. Así que mi novela tiene el mérito de que la dictaré yo, y Usted será testigo de que fui yo quien la inventé, y Usted podrá atestiguar a mi favor si a algún crítico se le ocurriese decir que la novela la escribió un robot y no yo. Tener testigos es una de las ventajas de dictar una novela.

Me falta explicarle otro aspecto medular de mi novela. Tendrá una base metodológica muy bien sustentada, que se llama la “serendipidad”. Usted dígame, ¿qué estamos buscando? Si, escribir una buena novela, pero nos puede suceder lo que a los científicos, que al estar trabajando en sus laboratorios, por descuidos, negligencias o azares del destino hacen descubrimientos sorprendentes, muy distintos a lo que originalmente estaban buscando. Puede ser, y es tan solo una posibilidad porque en cuestiones de serendipidad todo lo rige el azar, que en lugar de novela salga un testimonio único, valiosísimo para los sociólogos del futuro, de lo que pensó un ser humano durante trescientos sesenta y cinco días continuos, con sus cavilaciones, sus dudas y temores, sus anhelos y sus ilusiones, sus amores y sus desamores, y desde luego, como le cambiaba el humor ante las frecuentes interrupciones de su secretaria. Espero que haya captado la indirecta. O también puede ser que la novela derive hacia otras aguas, y que sin darnos cuenta estemos aquí sentados en el epicentro de un observatorio único de las conductas de esa peculiar clase social que constituye la burocracia mexicana.

Mire señorita, deje de sonreírse de esa manera, me parece que se burla de mí, pero cuando se tome la molestia de leer un poco más sobre la serendipidad me tomará más en serio. Ahora ya me voy a descansar. Para que el método de la serendipidad funcione, uno debe estar lúcido, en paz consigo mismo y receptivo a las señales que lleguen del mundo exterior y sobre todo, a las que emanen de nuestro mundo interior. Los sentimientos y la razón pesan igual en el arte de la serendipidad y en el método que he elegido para dictarle esta novela. Por último quiero aquí en mi escritorio todos los poemas que me pueda imprimir de Mario Benedetti, para ir tomando cadencia en la escritura, capaz que si lo voy intercalando con lo que yo dicte mejoran mucho los textos, porque de momento me siento muy influenciado por Rafael Ramírez Heredia. En la novela podría decir “el burócrata se decidió por fin a dar rienda suelta a sus aficiones literarias al percatarse de la futilidad de sus tareas” pero quedaría mejor si dijera, el burócrata recordó el poema Resistencias, de Mario Benedetti,

“hay quienes se resisten deshilachadamente
a morir sin haberse concedido
un año un mes una hora de goce
y esperan ese don cultivando el silencio
vaciándose de culpas y de pánicos
descansando en el lecho del cansancio
o evocando la infancia mas antigua

y no obstante siempre hay quien se resiste
a irse sin gozar/ sin apogeos
sin brevísimas cúspides de gloria
sin periquetes de felicidad

como si alguien en el más allá
o quizás en el mas acá suplente
fuera a pedirle cuentas de por qué
no fue dichoso como puede serlo
un bienaventurado del montón”.

Y entonces el burócrata decidió comenzar a dictar una novela.



jueves, 19 de febrero de 2009

CORTESÍAS, SALUDOS Y CIENCIA POLÍTICA EN LA BUROCRACIA MÉXICANA: OTRO DIÁLOGO CON MI SECRETARIA

Andrea Rincón o Selena Spice...este blog ya parece taller mecánico, pero se equivocan, pienso ofrecerle la exclusividad de la imagen institucional de mi empresa de consultoría.



CORTESÍAS, SALUDOS Y CIENCIA POLÍTICA EN LA BUROCRACIA MÉXICANA: OTRO DIÁLOGO CON MI SECRETARIA

Qué tal su fin de semana, bien licenciado, el suyo, bien también muchas gracias. De verdad me alegra que me lo diga, ya sabía que eso me iba a contestar, siempre decimos que nos fue bien, aunque nos haya ido excelente o pésimo. Llevamos cinco años trabajando juntos, o dizque trabajando, y nunca nos hemos hablado con franqueza, por mi parte está bien así, no necesito saber si su marido se acordó de que fue el día de San Valentín, o si le regaló flores y chocolates, a mí que más me da, lo importante es que nos saludemos y guardemos las formas y mostremos una buena educación, nada más imagínese, ya llegué, yo ya había llegado, sería bastante desagradable, no sé que piense Usted.

El licenciado Rojo, sí, el que se sienta en el work-station al lado mío, pasa enfrente y nunca me saluda, a veces medio musita un hola, se sienta en su lugar, y ay de mí, tengo que escuchar toda su vida íntima en episodios dosificados dependiendo de con quien esté hablando por teléfono. Hola hijita, fueron tus amiguitas, sí, qué bueno, está tu madre, hola amor, ya te deposité cinco mil pesos, si amor, sé que no es mucho, si amor, entiendo amor, compadre, yá págame, mi mujer está encabronada conmigo. Qué sano sería que me dijera, qué tal, como te fue, bien, a ti, también, se sentara en su lugar y se callara la boca.

No sé ni para que le estoy diciendo todo esto, pero pienso que tengo una crítica muy fundamental al individualismo de la vida moderna. El ingeniero Rebollar, ese que fue senador, siempre saluda de lo más amable, abraza a todos como si se tratara de hermanos suyos que no hubiera visto desde hace años. Pero imagine su desconcierto, que si después de tan fraternal abrazo, le dijera yo que tuve una mañana fatal, porque me dolió un tobillo, o lo que haya sido. Todos esperamos que nos pregunten cómo nos fue, pero solo aceptamos como única respuesta que al prójimo le haya ido bien. Si le fue mal que se joda, ese es el punto al que quería yo llegar. Ahora trasponga esta situación al ámbito social, que se jodan los jodidos, esa parece ser nuestra política nacional.


P.S. Un saludo al blogger Janno, felicidades por tu página inguesuuulandia, evoluciona en forma y contenido, muy divertida además.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Spot del Consejo Coordinador Empresarial contra AMLO (2)

No, con Felipe Calderón no habría devaluación, nomás va de 10 a 15 pesos por dólar en menos de tres años, a ver si rompe el record de Miguel de la Madrid.

MÉXICO, UN HERMOSO ESTADO DE DERECHO

Olga Kostyantyniva, una chica rusa, más jovencita que mi secretaria pero igual de hermosa


DIÁLOGOS CON MI SECRETARIA: VIVIR EN UN ESTADO DE DERECHO

Que hermoso es vivir en un estado de derecho, fui al dentista y habían cerrado el estacionamiento donde siempre dejo mi carro, le pregunté al portero del edificio ahora qué hago, no se preocupe me dijo, yo se lo cuido si me paga lo mismo que le cobraban, claro que si Jefe, claro que si Don, y así quedó mi carro en doble fila haciendo más angosto el arroyo vehicular, y luego nos andamos quejando del tráfico, porque vea, cuando ya venía para acá, estaba una señora haciendo fila para recoger a sus niños, y la fila era tan larga que llegaba hasta el crucero por donde iba a pasar yo, y ya ni le menté la madre por los antecedentes de la mañana. Vea señorita, no es que esté yo inventando cosas, pero me suena el celular después de eso, y decía que era el conmutador de la oficina, así que contesté, y era uno de los choferes que de repente me ayudan a arreglar mis asuntos personales, claro que a cambio de una módica cantidad mensual, y me dijo que cree, ya fueron a arreglar el medidor del agua de su casa, lo reportamos desde hace un año pero apenas fueron hoy, que no estaba descompuesto, que lo descompuso Valentín al arrojarle el escombro que salió cuando ampliaron la casa, que descomponer intencionalmente un medidor era fraude, que correspondía una multa de 5 a 10 mil pesos, y que el inspector venía en buen plan y con mil pesos de mordida quedaba arreglado el asunto. Apenas son las cinco de la tarde y ya cometí tres ilícitos, estacionar en lugar prohibido, contestar el celular al conducir y pagar la multa del medidor por la vía económica.

Sí señorita, tiene Usted razón, no llevo tres ilícitos sino cuatro, también está prohibido fumar en los edificios públicos, pero vea, siempre saludo a todos los policías y aunque me vean fumando no me dicen nada, con eso de que el Director también fuma, igual que algunos los diputados y líderes que vienen a verlo, pero reconozco, en este caso si me falló el civismo, pero dígame su opinión, que hubiera hecho Usted para estacionar el carro, si no hay lugar no hay lugar, y dos cuerpos no pueden ocupar un mismo espacio al mismo tiempo, como dicen las leyes de la física, y por lo que se refiere al celular, que tal si la llamada era urgente y con ese tráfico no sabía yo a qué hora llegaría acá para poderlo contestar, y lo del medidor, la verdad es que me lo propuso Eduardo, que tal si le digo paga la multa, hubiera pensado que soy medio wey ó que de plano me sobra el dinero, y no tardaría en subirme las tarifas por sus servicios, y ni modo que yo solo me encarezca el costo de la vida, si con la devaluación del peso y el alza de las gasolinas ya tengo suficiente.

O sea que para ser un buen ciudadano no solamente hace falta la educación cívica, sino que el problema va mas allá, para no estacionarme en lugares prohibidos harían falta más estacionamientos o por lo menos que no construyan los lotes baldíos donde ahora estacionamos, pero dígame Usted, si es conveniente que la autoridad le diga al dueño del predio, te lo expropio, en ese predio construiremos un estacionamiento de cuatro niveles, yo pienso que se armaría un lío tremendo. Los diputados de la oposición dirían que se atenta contra la libre empresa, y las organizaciones de vecinos armarían un borlote para que les hicieran un parque, así que ya ve, la mejor solución políticamente hablando es no hacer nada, porque para eso vivimos en un estado de derecho.

O faltan estacionamientos o sobran carros, así de sencillo, pero vea lo que sucedería si la autoridad decidiera atacar el problema por el lado del número de vehículos. Anuncia fulano de tal que subirán al triple las tenencias, supongamos que muy valiente él y dispuesto a pagar el costo político, y toda la clase media se sentiría agredida, carajo, ya no puedo tener un carro, tengo que pagar la tenencia aunque no lo use, yo nada más lo utilizo para ir a misa dirían las señoras de la tercera edad, para mí es mi instrumento de trabajo, etcétera, y nuevamente volvemos a lo mismo, que lo más conveniente es no hacer nada porque para eso vivimos en un estado de derecho.

Cuando los intelectuales me lean saldrán con unas soluciones muy bien pensadas, que no se trata de tomar medidas aisladas sino medidas integrales, que debe haber un crecimiento armónico de las zonas residenciales y las áreas verdes, que no hay que penalizar el uso del automóvil sino fomentar el uso del transporte público, pero volvemos al problema clásico, qué vino primero, el huevo o la gallina. Hoy no hay transporte para llegar a mi colonia, hoy tengo que utilizar el automóvil, y si tengo automóvil para qué demonios voy a utilizar el transporte público, cuando lo pongan y si es que lo ponen.

También hay que considerar que somos seres humanos, y que el dinero es para gastarse, y que los diseñadores de carros siempre sacan uno mejor y más bonito cada año, y pues se antoja tener uno, y entonces la solución integral tendría que ser cada vez más integral, para englobar la publicidad, y prohibir que las mujeres hermosas acaricien a los autos nuevos y le lancen una sonrisa seductora a su eventual propietario, imagínese nada más en la gaceta oficial, cláusula décimo novena, solo las mujeres feas podrán anunciar automóviles, y luego habría que reglamentar quien es fea y quien no, y para no herir susceptibilidades tendríamos que alejarnos del paradigma de 90-60-90 y dígame Usted hacia dónde lo movemos, por decir, que hacemos con los noventas, los subimos o los bajamos, habría coincidencia en subir el segundo noventa porque hacia allá tienden a ir todas las mujeres, y el primer noventa lo tendríamos que bajar, porque hacia allá tienden a ir también todas las mujeres, pero si lo bajamos demasiado nos dirían que solo las niñas preadolescentes cumplirían con el estandar, y ya se imaginará, se nos vendría encima la comisión de los derechos humanos y la comisión de la defensa de los derechos de la mujer, y total, que lo mejor sería no hacer nada porque vivimos en un estado de derecho.

No señorita, se equivoca Usted, no estoy proponiendo que haya un golpe de estado ni un dictador que venga a solucionar todo esto. Le podría yo decir que ni lo uno ni lo otro, ni la democracia ni la dictadura, pero no, porque me preguntaría Usted entonces qué, y yo le diría que la solución está en todos nosotros, lo cual es una generalidad y por lo mismo una estupidez. Pero le doy un adelanto, no hagamos nada porque vivimos en un estado de derecho, dejemos que el problema del tráfico se agrave más, que el de la contaminación también, que se agudicen todos los problemas hasta que llegue un Apocalipsis, que llegue un día en que la ciudad se vuelva un gigantesco estacionamiento, que haya muertos y desmayados por la mala calidad del aire, y entonces nos olvidaremos de nuestra actual Constitución y de las leyes que de ella emanan, y alguien organizará la vida comunitaria de una manera razonable.

Pero mire, todo este tema será materia de una entrada posterior, ahora nada mas es un bosquejo de respuesta a su pregunta, si se la doy es para que no piense que tengo mala educación, y solo añadiré que cuando se forma un atolladero de tránsito en un crucero de dos calles de doble sentido, algunos quieren seguir de frente, que son cuatro opciones, otros quieren dar vuelta en U, cuatro opciones más, otros quieren dar vuelta a la derecha, otras cuatro opciones, otros a la izquierda, cuatro opciones más, que da un total de dieciséis opciones, lo cual da como resultado que nadie pueda avanzar, solo centímetros por hora, pues siempre se quedará alguien atravesado, fallan los policías, fallan los semáforos, hasta que alguien, un individuo común, como Usted y yo, hombre o mujer, se baje de su carro y se ponga a dirigir el tránsito, Yaris blanco para atrás, Mustang rojo espérese donde está, microbús avance lo que pueda, señora usted quieta, y milagrosamente todos le hacemos caso y resuelve el atolladero con gran agilidad.

Las cosas tendrán que empeorar antes de que se compongan. Cuando llegue el Apocalipsis del que le hablo, surgirá un dirigente social que corregirá los problemas de la mejor manera, sin elecciones ni partidos políticos, hasta que la sociedad se normalice lo suficiente y nos podamos volver a dar el lujo de tener diputados, partidos políticos y comisiones de derechos humanos.



Lecturas Recomendadas

Las Maras, de Rafael Martínez Heredia, novela ágil y bien documentada sobre el tráfico de armas, drogas y personas en la Frontera Sur de México, protagonizada por las bandas criminales y las autoridades corruptas.

La Esquina de los Ojos Rojos, del mismo autor, novela basada en la vida del barrio de Tepito, el la cual comerciantes ilegales, contrabandistas, narcotraficantes, sicarios, rateros y demás fauna actúan bajo la más absoluta complicidad con las autoridades encargadas de combatirlos.

martes, 10 de febrero de 2009

Benedetti en mi Fiesta de Cumpleaños


ADVERTENCIA: La Redacción del “Blog de los Humildes” se disculpa por los rasgos de cursilería que pudiese haber en este POST pero que fueron inevitables para elaborar este relato.

Sobrinita, le agradezco mucho el libro de poemas que me regaló con motivo del día de mi cumpleaños. Ya me di cuenta que ha estado curioseando aquí en mi blog y no le será difícil adivinar qué es lo que hago cuando me voy de viaje, así que no le sorprenderá que el poema que me gustó más se llama “Verdes”, y lo transcribiré para el público en general, pero mientras tanto quiero platicarle que antes de que llegaran los invitados a la comida que me organizó, abrí la gaveta donde guardo las cartas y las fotos viejas y me entró la nostalgia. La foto de esa chica está deslavada, le salieron unas burbujas que le distorsionan el cuerpo y el rostro, y en algunas partes ya se descarapeló, pero aún así, prefiero el cajón de los recuerdos a tener toda la evidencia documental de mi existencia en un dispositivo usb. Ella me enamoró a mí, digamos que se llamaba Gladys, precisamente a través de un poema de Benedetti que también sale en el libro que me regaló:

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

Le aclaro que Gladys no era romántica sino una histriónica consumada. Engolaba la voz, recitaba el verso y soltaba una sonora y contagiosa carcajada, y así pasábamos la mañana tirados en el jardín, tomando el sol, leyendo los poemas ó platicando de cualquier cosa. Hicimos extravagancias en el asiento trasero del automóvil, que sería altamente inconveniente relatar pero fácil de imaginar, y ella no paró de reír durante todo el trayecto de Tlalpan a Cuajimalpa, porque las situaciones extremas le causaban una extraña fascinación, en este caso, las miradas del chofer por el retrovisor, que nunca supimos si ese día manejó con exceso de cautela o sencillamente andaba de fisgón. ¡Un fisgón! le susurré al oído; ¡un fisgón!; repetía ella divertida, porque gozaba al encontrar personajes de novela en la vida real. ¡Un viejo rabo verde!; me dijo al llegar a casa antes de comenzar nuestros rituales de caricias sin que técnicamente hayamos hecho nunca el amor, como dijo ella en otra ocasión soltando una nueva carcajada, en un claro paralelismo con Bill Clinton y Mónica Lewinsky. Gladys tenía unos lindos ojos color caramelo, pero… usaba pupilentes color verde.

Verdes, en Mario Benedetti. El amor, las mujeres y la vida.


Defienden las praderas
la verde mar la selva
las alfombras de césped
las hiedras trepadoras
la amazonia humillada
la sombra de los pinos

coleccionan sus glaucos
desde el verde botella
hasta el verde esmeralda
se atiborran de tréboles
cultivan la esperanza
y particularmente
espían a muchachas
tiernas y de ojos verdes

después de todo y pese a todo
los viejos verdes son los únicos
ardientemente ecologistas.

ADDENDUM:

El programa Word insiste en marcarme errores gramaticales en los poemas de Benedetti. ¡La perfección también es un virus, Bill Gates!



lunes, 2 de febrero de 2009

El Hombre Indeciso

Ivana. Una Chica Rusa


Preludio


-Tus cuentos son muy literales, Alcides. Si quieres ser novelista, tienes que comenzar a exagerar. Toma un rasgo de la realidad y expándelo a la máxima potencia de la que seas capaz. Además, leí tu libro, Cincuentenario, Editorial Patito, 2009, y veo que relatas nada más los “grandes hechos” sin hacer mención alguna de lo que sucede en los intermedios. ¿No me decías que te gustan las novelas históricas de Francisco Martin Moreno, porque por ejemplo, narra que a Venustiano Carranza le dio la gana de ir a fornicar antes de mandarle un telegrama al Presidente de los Estados Unidos?


-Tienes razón. Aunque la realidad muchas veces rebasa la imaginación, veo el punto. Exageraré. Pero corro el riesgo de que los pocos amigos que saben de este blog piensen que me la pasé fatal. Mejor les advierto que no fue así, ó como dice uno de ellos, tal vez sí, pero lo más seguro es que quien sabe.


-Dale pues.


El Hombre Indeciso


El hombre se despierta y no se levanta, porque no sabe si primero se parará a orinar o primero se fumará un cigarrillo, vicio que por cierto quiere dejar. Anoche se desveló, y no tenía pensado desvelarse, pero las indecisiones lo fueron llevando a lo que él no quería hacer. Después de ducharse se fumó otro cigarrillo, tendido en la cama, hasta que se levantó, más por fastidio que por decisión, y salió a caminar, con la idea de que quería ir de compras. En el centro comercial no compró nada, pero eso sí, entró a varias tiendas a preguntar por camisas de algodón, y si se las mostraban, decía que tal vez, pero que en realidad lo que estaba buscando era un saco de vestir…


En eso vio que vendían boletos del teatro a mitad de precio, y se dijo, debes comprarlos, porque es una buena oportunidad, y haciendo fila, cavilaba sobre si le convendría la función de las siete y media o la de las diez y media, y al llegar al mostrador eligió la opción número dos, a pesar de que estaba decidido unos segundos antes a adquirir la función número uno…Y el se autojustificó: Así el día me rendirá más, aunque en realidad no tenía ni idea de lo que iría a hacer con un día tan rendidor. Salió a la calle y compulsivamente se metió al Starbucks, a fumarse un cigarrillo y a cavilar sobre lo que haría después. No conocía esa ciudad, pero le comenzó a llamar la atención un autobus de dos pisos, como los ingleses, y lo vio arrancar, y pensó que sería buena idea subirse en el siguiente.


Se subió al segundo piso, sin cavilar, aun cuando en las escaleras le surgió la inquietud en torno a si habría asientos libres, porque de lo contrario hubiese sido mejor quedarse en el primero. Se tranquilizó al ver la primera fila de asientos vacía y se sentó, y durante algunas cuadras, o unos cinco minutos, fue sereno, viendo la ostentosa arquitectura de los edificios de esa ciudad, como el Cesar´s Palace, y las imitaciones de los monumentos de otras ciudades, como la Torre Eiffel, el Obelisco y la Pirámide de Keops, versión de vidrio polarizado, pero más adelante le surgió la duda de dónde se bajaría, si eligiría una parada al azar o se quedaría hasta finalizar la ruta. Después de tres cuadras más de cavilaciones bajó al primer piso, y casi con desesperación apretó el botón que había que apretar, de acuerdo con el letrero en inglés que vio arriba de la puerta.


Se apeó y se preguntó ahora que hago, y como no sabía se puso a caminar sobre el mismo boulevard sobre el que circulaba el autobús, pero ahora en la dirección opuesta, para no alejarse más del hotel en que se alojaba y no adentrarse en territorios desconocidos.


Sobre la acera vio hoteles, restaurantes y casinos, y aunque había decidido no jugar, decisión en la que se mantuvo firme, se preguntaba si valdría la pena entrar a conocer un hotel más, puesto que le habían dicho que los hoteles eran el gran atractivo de esa ciudad, o si sería mejor tomar de una vez el lunch. Pero ningún lugar le apeteció, así que siguió caminando, arrastrando sus dudas a cada paso que daba, y quienes lo veían pasar no sabían si caminaba con tanto afán por la cojera en su pie izquierdo o por la carga tan pesada que llevaba, quién sabe de que sería puesto que iba con las manos vacías, pero algo muy pesado cargaba, eso cualquiera se lo notaba en el rostro.


Llegó a la acera en dónde se encontraba su hotel, pero decidió que todavía era temprano para entrar, por lo que se quedó en la terraza de una cafetería que daba hacia la calle, y se sentó, y pidió una cerveza, y por un rato se serenó, viendo pasar a la gente, hasta que vio el reloj, y pensó que ya era hora de almorzar, y pidió la carta, y se la trajeron, y cuando volvió la mesera dijo que no, que muchas gracias, que mejor otra cerveza, puesto que hubiese sido de mala educación haber llamado a la mesera en balde, pensó para sí.


Comenzó a hacer las cuentas de las horas que faltaban para la función de teatro, y todavía eran muchas. Pensó, me voy a descansar al hotel para estar fresco, y así lo hizo, y en la habitación le vino el hambre, y pidió el room service, y el menú que le dijeron por el teléfono no lo convenció, pero pidió una pizza y unas cáscaras de papas rellenas quien sabe de qué. Calculó bien su tiempo, se bañó de nuevo, encendió el televisor, eligió el canal del CNN, el de las noticias, ya que es el único en el que no pierde la concentración, ya sea porque para escuchar noticias no hace falta concentrarse mucho aunque estén en idioma inglés, o bien porque si se desconcentra en una noticia que más da, al fin luego viene la noticia siguiente, y las noticias verdaderamente importantes del día las repiten una y otra vez, como la de la señora que dio a luz a ocho bebés, si, ocho, después de un tratamiento de fertilidad, y el debate se puso álgido cuando se supo que ella ya tenía seis hijos más, que vivía con el papá, y que cobraba los beneficios de la seguridad social.


Llegó la hora de partir a su función de teatro de las diez y media, y se levantó, e hizo la fila para tomar el taxi, y el botones le preguntó a dónde va, y el contestó, ya sin el agobio de las dudas que se le presentaron mientras veía el televisor, que al Rhino´s, y el taxista le dijo que qué bien, que era un buen bar de chicas ese lugar, pero que antes le daba tiempo de ir al teatro, y el dijo sí, eso pensé, pero ya no, me lleva al Rhino´s por favor.


Entró al lugar y le gustó, y pensó qué bien que decidí no ir al teatro, aunque haya perdido treinta dólares no importa, al final de cuentas el dinero es para gastarse. Se sentó dónde hubo lugar, ahora no tuvo dudas como otras veces, que si en la barra o en las mesitas de atrás, porque no había opciones, solamente en la mesa aquella, que es la única que estaba vacía. Vio pasar a las rubias y a las morenas, a las peloncitas y a las de largas cabelleras, a las exuberantes y a las delgaditas, a las jovencitas y a las maduritas, pues había para todos los gustos. Se le acercaban a su mesa a ofrecerle bailes, y el decía, tal vez después.


Por detrás llegó una chica que le habló al oído, le dijo cómo te llamas, el dijo Juan, ella dijo Natasha, y entonces la vio bien, y no fue el quien decidió, sino su instinto, pues sencillamente la chica le fascinó. Ella le bailó en su mesa el tiempo que dura una canción, mostrando unas curvas de enorme sensualidad. Los senos hacen curvas, las nalgas también, pero las curvas mas hermosas de esa chica eran las que ella hacía con la espalda, que arqueaba con gran facilidad y mucha lujuria. Quiso acariciarla pero ella dijo no, prohibido tocar, y el no insistió porque en eso se acabó la canción. El pidió que le bailara más, ella le dijo que mejor en el VIP room, el dijo que cuanto, ella dijo que tanto, a el se le hizo mucho, así que dijo, mejor otra pieza de veinte dólares, y así se gastó cuatrocientos sesenta, el doble de lo que costaba el VIP room porque su instinto decidió que quería seguir con esa chica, a pesar de que el no quería gastar esa cantidad. Cuando ella se fue, el decidió que su próximo viaje sería a Rusia, puesto que de ahí era la chica, y además era muy parecida físicamente a una actriz pornográfica rusa que responde al nombre de Ivana Fukalot.


Al subirse al taxi dijo que lo llevaran al hotel, y el chofer le dijo que fuera a otro lugar, que había chicas aún más bonitas o que por lo menos igual, y el dijo no, pero preguntó que si ese lugar estaba lejos. El taxista dijo queda cerca, lo llevo y no le cobro, le sale gratis el viaje y a mi me dan la comisión, y el se dejó convencer con la ilusión de encontrar otra chica delgada, alta, tez blanca y cabello color miel, senos pequeños y pezones grandes, nariz puntiaguda y ojos verdes, como la rusa. Tardó en elegir mesa y tardó en elegir chica. Ahora era una chaparrita pero con un cuerpazo, dijo que su nombre era Tai, Tai repitió el, Tai repitió ella, que sí, que era de Tailandia, y ella bailó y esta sí se dejó tocar a diferencia de la rusa, pero acabó el baile y el instinto quería más, pero el pensó que mejor no, que para gastar dinero hubiese sido mejor gastarlo con la rusa, aunque las asiáticas también estaban sensacionales, y entonces para disipar sus dudas pidió otra cerveza, y llegó una chica negra, que si quería que le bailara, y el dijo no.


La chica negra insistió, que si ella le gustaba a él, y el pensó las negras nunca me han gustado, y dijo no te voy a responder, ella dijo que por qué no respondía, y el se mantuvo firme y volvió a decir no te voy a responder, y pensó, pero no lo dijo, que lo podrían acusar de discriminación racial, y ella preguntó no sabes hablar inglés, el dijo no, pensó así me la quito de encima, y lo logró, ella se fue maldiciendo a los que llegaban a los Estados Unidos sin saber hablar inglés.


Ahora si me voy al hotel, el taxista le preguntó que si le gustaba Las Vegas, el dijo hay mejores lugares para divertirse, como Bogotá o La Habana, esta ciudad no es para mí, y el taxista dijo que no había como Las Vegas, que había todo tipo de lugares, que había uno muy especial donde las chicas bailaban desnudas y no solo en tanga, y el preguntó que si de verdad, el taxista dijo ahora mismo lo llevo, y entró, y le preguntaron que si una botella de agua o una Coca Cola, porque alcohol solo en los privados con las chicas, y el ya no quiso gastar más, y tardó en irse, porque si ya pagué cincuenta dólares del cover ahora me quedo a ver el show. Llegó una rubia gordita, que si al privado, que ahí no había cámaras, y el dijo no, y ella se volteó con las demás chicas e hizo un gesto con los codos, diciéndoles miren éste no quiere gastar, y el le dijo compórtate, y la rubia gordita se hizo la desentendida pero dejó de bromear con sus amigas y entonces el se fue.


Por fin regresó a su hotel. Al bajarse el taxista le dijo, puede pedir chicas a su habitación, el le contestó eso ya lo sé, y entró a su habitación con la vejiga llena, justo a tiempo para orinar de emergencia, y en eso sonó el teléfono, y era una voz chillona de mujer, que le dijo yo soy a la que le llamaste en la mañana, ya te decidiste, mi amor, y el dijo no me estés chingando, ó algo así pero en inglés, y colgó y trató de dormir las cuatro horas que le quedaban antes de tomar el avión.



Epílogo


Ni tan pendejo, pensó para sí. Ese cuento ya me lo sé, me pasó una vez en Washington D.C., llamé a una agencia y llegó una chica, le dije pasa, me dijo págame, le dije que esperas, me dijo que espero de qué, pues eso, que te desnudes porque corre tiempo, me dijo, la prostitución acá es ilegal, yo estoy en la industria del acompañamiento, que te estas pensando, puedo llamar a la policía, pues llámala si quieres, yo diré que no dije lo que dije, y ahora te quedas en ese sillón de allá escuchando las pendejadas que se me ocurra decir durante los cincuenta y seis minutos de tiempo que nos quedan juntos. Me puedo sentar al borde de la cama si quieres, le dije no, mejor en ese sillón de allá, le pregunté estás cómoda, me dijo si, le pregunté que se sentía engañar a la gente de esa manera, anunciándose en la sección amarilla y salir con que ella era chica decente, me dijo yo no engaño a nadie, el desconocimiento de la ley no omite su cumplimiento, eso te pasa a ti por ignorante. OK, le dije, mira que bien, por cien dólares ya tuve mi lección de leyes, ahora pasemos a la clase de moral, tu no piensas que hay incautos con ilusiones como aquí tu servidor que está tendido en la cama, y así transcurrieron los cincuenta y seis minutos y le dije ya vete, cumpliste con el trato, me dijo que tenía un sentimiento extraño esa noche, que de alguna manera se sentía contenta de que alguien la hubiera mandado a la chingada de esa manera, que si se podía quedar otro rato más porque estaba a gusto, le dije no.