CRÓNICA: ¿QUIÉN QUIERE SER MILLONARIO? Ó EL MÉTODO DE LA SERENDIPIDAD LLEVADO A LA PANTALLA GRANDE
Anote señorita, seguiré dictándole la novela, hoy fui al cine, entré a la matinée para hacer tiempo antes de irme a una comida de negocios, y dio la casualidad que en el cine que me quedaba cerca pasaban la película ¿Quién quiere ser un millonario? Yo no sé de Óscares ni estatuillas de la Academia, pero después de ver la película investigué, y vea, el Óscar a la mejor actriz no se lo dieron a quien más se lo merecía, por la belleza de su rostro, por su sonrisa y por su sensualidad. Le estoy hablando de la actriz principal Freida Pinto. Ahora compárela con Penélope Cruz y nada que ver. Esa chica Freida tiene un toque latino además del nombre y el apellido, nació en Mumbay, antes Bombay. Desconozco su árbol genealógico, puede ser que tenga ascendencia brasileña o portuguesa o puede ser que los hindúes tengan la costumbre de ponerse nombres extranjeros, como en Centroamérica, dónde abundan los Morgan´s, o en Colombia, dónde hay muchos Frank´s, nada más es cosa de revisar la lista de los liberados por las FARC o la lista de los seleccionados de futbol de esos países.
Quiso el azar que yo viera esa película, que se trata del azar, porque el chavo que responde las preguntas en el concurso adivinó las últimas dos, y las que se sabía también fueron producto del azar. Suponga que a Usted le preguntaran cuál es el signo zodiacal del Papa Benedicto, y Usted contesta acertadamente, no lo digo porque sea asidua lectora de revistas del corazón, sino que por pura coincidencia haya nacido el mismo día que su marido u otro pariente cercano a Usted, y entonces Usted se sabría el signo zodiacal de ambos, por pura casualidad.
El chavo de la película contesta diez preguntas al hilo acertadamente sobre distintos temas, por puras casualidades como la que le comento, y entonces el jurado sospecha que el chavo está haciendo trampa, y resulta que el detective que lo interroga lo exonera porque hubo casualidades pero no hubo trampas.
El meollo de la cuestión es ¿qué hacía un tipo tan ignorante como ese en un concurso? Si, adivina Usted, la chava de la que hablábamos, Freida Pinto, fue el gran amor de su vida, y la había perdido entre las multitudes de la India, que ya es decir, y la única forma que se le ocurrió para hacerse el encontradizo fue aparecer en ese programa de televisión, y que cree, que la chava lo ve, que el chavo gana el concurso de los 20 millones de rupias y vivieron felices para siempre, o al menos eso es lo que dan a entender.
Se pudieron haber evitado un final tan cursi al estilo de Televisa e inventar uno mejor, pero vea, el chavo tiene la intención de encontrar a su amor perdido, y concursa en la televisión, y el hecho de que gane el premio es algo secundario, pues no es lo que buscaba, pero por puro azar contesta bien, gana el premio, y lógico, la chava que estaba casada con un millonario sesentón lo abandona y sale corriendo al encuentro de su primer amor, justo unos minutos antes de que él se vuelva millonario en la última pregunta.
El azar sin intencionalidad es azar, e intencionalidad más azar se llama serendipidad, pero aquí el punto interesante es que todo confluye. A Freida Pinto la considero una chica latina, y más ahora con ese detalle que le estoy dando, que cuando todos eran pobres ella lo abandona a él, y cuando le late que va a ser rico corre a buscarlo, pero justo es reconocer que ella también se arriesga, no sabe si va al encuentro de un millonario ó de un muerto de hambre, ya que el chavo pudo fallar en la última pregunta, y entonces quien sabe que hubiera pasado.
Capaz que yo retomo esta historia, el chavo contesta mal la pregunta y el reencuentro de ambos habría sido distinto, y en lugar de ese apasionado beso habría habido una reclamación. Debí haberlo imaginado, podría decir ella, soy una estúpida, o algo por el estilo...
Ya vio como a través del método de la serendipidad se pueden escribir novelas, no me conteste ahora, piénselo. Anote al calce que la serendipidad es una búsqueda activa, no obsesionada, de alguna cosa que nos interese. En el proceso estamos expuestos a las caprichosas fuerzas del azar frente a las cuales no hay nada que hacer sino resignarse. La suerte puede favorecer o perjudicar, ya que es una fuerza carente de moral. Debemos estar atentos a la llegada de los Cisnes. De los Cisnes Negros Benevolentes que traen amores y fortunas y de los Cisnes Negros Malévolos que traen catástrofes y desgracias, como lo explica magistralmente Nassim Taleb. Pero hay quienes ni siquiera se toman la molestia de mirar las aves que circulan por los cielos y confunden a los cisnes con las palomas, y persiguen a los murciélagos de día y a los cóndores por las noches.

2 comentarios:
Estimado Alcides: La serendipidad aplicó de igual manera conmigo este fin de semana. Estaba por entrar al cine con mi esposa el domingo por la tarde noche, cuándo la serendipidad aplicó en nuestra elección. No sabíamos qué película ver, así es que decidimos elegir en función del tiempo, es decir, la película que estuviera más cercana a las 8:30 p.m. Cuándo nos dirigíamos a la sala, le pregunté a mi esposa el nombre de la película, simplemente me contestó, no sé ¡¡¡-- compré los boletos para la función de las 8:30- - Al comenzar la película no me importo el titulo; ni el nombre de los actores ; sencillamente me fui contagiando de las emociones de las imágenes de la pobreza en la India y de imaginarme ¡cual habría sido la motivación para llevar a cabo dicha película¡. Coincido contigo Alcides que el método sin duda del autor debe estar relacionado con la “Serendipidad” y me gustaría saber qué opina tú sobrinita respecto al binomio (azar - racionalidad); si bien las cosas ocurren con cierta frecuencia en el plano del azar, también se toman decisiones que hacen pasar del plano de las probabilidades al de las acciones.
Dice mi sobrinita que el binomio azar-racionalidad es el "tema" de las grandes religiones y sistemas filosóficos; pero que ella piensa que es un gran azar que de millones y millones de espermatozooides y óvulos, seamos nosotros los que estemos aquí; que el destino final de todos no es ni azar ni decisión propia, que es lo único que está escrito en piedra; y que en el lapso que se llama vida hay que hacer eso; vivir, emocionarse ante los azares venturosos, y reponerse frente a los azares desventurosos. La racionalidad es saber exponerse al tipo de azar que uno desea, aunque el resultado final no esté garantizado, nadie se sacará la lotería si no compra boleto, nadie ganará las elecciones si no se postula, nadie será gran médico si no estudia, etcétera. También dice mi sobrinita que en la elección del tipo de azares que uno busca interviene la moral, pero ya no me siguió explicando porque se fue a la escuela. Saludos
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