DIÁLOGOS CON MI SECRETARIA: VIVIR EN UN ESTADO DE DERECHO
Que hermoso es vivir en un estado de derecho, fui al dentista y habían cerrado el estacionamiento donde siempre dejo mi carro, le pregunté al portero del edificio ahora qué hago, no se preocupe me dijo, yo se lo cuido si me paga lo mismo que le cobraban, claro que si Jefe, claro que si Don, y así quedó mi carro en doble fila haciendo más angosto el arroyo vehicular, y luego nos andamos quejando del tráfico, porque vea, cuando ya venía para acá, estaba una señora haciendo fila para recoger a sus niños, y la fila era tan larga que llegaba hasta el crucero por donde iba a pasar yo, y ya ni le menté la madre por los antecedentes de la mañana. Vea señorita, no es que esté yo inventando cosas, pero me suena el celular después de eso, y decía que era el conmutador de la oficina, así que contesté, y era uno de los choferes que de repente me ayudan a arreglar mis asuntos personales, claro que a cambio de una módica cantidad mensual, y me dijo que cree, ya fueron a arreglar el medidor del agua de su casa, lo reportamos desde hace un año pero apenas fueron hoy, que no estaba descompuesto, que lo descompuso Valentín al arrojarle el escombro que salió cuando ampliaron la casa, que descomponer intencionalmente un medidor era fraude, que correspondía una multa de 5 a 10 mil pesos, y que el inspector venía en buen plan y con mil pesos de mordida quedaba arreglado el asunto. Apenas son las cinco de la tarde y ya cometí tres ilícitos, estacionar en lugar prohibido, contestar el celular al conducir y pagar la multa del medidor por la vía económica.
Sí señorita, tiene Usted razón, no llevo tres ilícitos sino cuatro, también está prohibido fumar en los edificios públicos, pero vea, siempre saludo a todos los policías y aunque me vean fumando no me dicen nada, con eso de que el Director también fuma, igual que algunos los diputados y líderes que vienen a verlo, pero reconozco, en este caso si me falló el civismo, pero dígame su opinión, que hubiera hecho Usted para estacionar el carro, si no hay lugar no hay lugar, y dos cuerpos no pueden ocupar un mismo espacio al mismo tiempo, como dicen las leyes de la física, y por lo que se refiere al celular, que tal si la llamada era urgente y con ese tráfico no sabía yo a qué hora llegaría acá para poderlo contestar, y lo del medidor, la verdad es que me lo propuso Eduardo, que tal si le digo paga la multa, hubiera pensado que soy medio wey ó que de plano me sobra el dinero, y no tardaría en subirme las tarifas por sus servicios, y ni modo que yo solo me encarezca el costo de la vida, si con la devaluación del peso y el alza de las gasolinas ya tengo suficiente.
O sea que para ser un buen ciudadano no solamente hace falta la educación cívica, sino que el problema va mas allá, para no estacionarme en lugares prohibidos harían falta más estacionamientos o por lo menos que no construyan los lotes baldíos donde ahora estacionamos, pero dígame Usted, si es conveniente que la autoridad le diga al dueño del predio, te lo expropio, en ese predio construiremos un estacionamiento de cuatro niveles, yo pienso que se armaría un lío tremendo. Los diputados de la oposición dirían que se atenta contra la libre empresa, y las organizaciones de vecinos armarían un borlote para que les hicieran un parque, así que ya ve, la mejor solución políticamente hablando es no hacer nada, porque para eso vivimos en un estado de derecho.
O faltan estacionamientos o sobran carros, así de sencillo, pero vea lo que sucedería si la autoridad decidiera atacar el problema por el lado del número de vehículos. Anuncia fulano de tal que subirán al triple las tenencias, supongamos que muy valiente él y dispuesto a pagar el costo político, y toda la clase media se sentiría agredida, carajo, ya no puedo tener un carro, tengo que pagar la tenencia aunque no lo use, yo nada más lo utilizo para ir a misa dirían las señoras de la tercera edad, para mí es mi instrumento de trabajo, etcétera, y nuevamente volvemos a lo mismo, que lo más conveniente es no hacer nada porque para eso vivimos en un estado de derecho.
Cuando los intelectuales me lean saldrán con unas soluciones muy bien pensadas, que no se trata de tomar medidas aisladas sino medidas integrales, que debe haber un crecimiento armónico de las zonas residenciales y las áreas verdes, que no hay que penalizar el uso del automóvil sino fomentar el uso del transporte público, pero volvemos al problema clásico, qué vino primero, el huevo o la gallina. Hoy no hay transporte para llegar a mi colonia, hoy tengo que utilizar el automóvil, y si tengo automóvil para qué demonios voy a utilizar el transporte público, cuando lo pongan y si es que lo ponen.
También hay que considerar que somos seres humanos, y que el dinero es para gastarse, y que los diseñadores de carros siempre sacan uno mejor y más bonito cada año, y pues se antoja tener uno, y entonces la solución integral tendría que ser cada vez más integral, para englobar la publicidad, y prohibir que las mujeres hermosas acaricien a los autos nuevos y le lancen una sonrisa seductora a su eventual propietario, imagínese nada más en la gaceta oficial, cláusula décimo novena, solo las mujeres feas podrán anunciar automóviles, y luego habría que reglamentar quien es fea y quien no, y para no herir susceptibilidades tendríamos que alejarnos del paradigma de 90-60-90 y dígame Usted hacia dónde lo movemos, por decir, que hacemos con los noventas, los subimos o los bajamos, habría coincidencia en subir el segundo noventa porque hacia allá tienden a ir todas las mujeres, y el primer noventa lo tendríamos que bajar, porque hacia allá tienden a ir también todas las mujeres, pero si lo bajamos demasiado nos dirían que solo las niñas preadolescentes cumplirían con el estandar, y ya se imaginará, se nos vendría encima la comisión de los derechos humanos y la comisión de la defensa de los derechos de la mujer, y total, que lo mejor sería no hacer nada porque vivimos en un estado de derecho.
No señorita, se equivoca Usted, no estoy proponiendo que haya un golpe de estado ni un dictador que venga a solucionar todo esto. Le podría yo decir que ni lo uno ni lo otro, ni la democracia ni la dictadura, pero no, porque me preguntaría Usted entonces qué, y yo le diría que la solución está en todos nosotros, lo cual es una generalidad y por lo mismo una estupidez. Pero le doy un adelanto, no hagamos nada porque vivimos en un estado de derecho, dejemos que el problema del tráfico se agrave más, que el de la contaminación también, que se agudicen todos los problemas hasta que llegue un Apocalipsis, que llegue un día en que la ciudad se vuelva un gigantesco estacionamiento, que haya muertos y desmayados por la mala calidad del aire, y entonces nos olvidaremos de nuestra actual Constitución y de las leyes que de ella emanan, y alguien organizará la vida comunitaria de una manera razonable.
Pero mire, todo este tema será materia de una entrada posterior, ahora nada mas es un bosquejo de respuesta a su pregunta, si se la doy es para que no piense que tengo mala educación, y solo añadiré que cuando se forma un atolladero de tránsito en un crucero de dos calles de doble sentido, algunos quieren seguir de frente, que son cuatro opciones, otros quieren dar vuelta en U, cuatro opciones más, otros quieren dar vuelta a la derecha, otras cuatro opciones, otros a la izquierda, cuatro opciones más, que da un total de dieciséis opciones, lo cual da como resultado que nadie pueda avanzar, solo centímetros por hora, pues siempre se quedará alguien atravesado, fallan los policías, fallan los semáforos, hasta que alguien, un individuo común, como Usted y yo, hombre o mujer, se baje de su carro y se ponga a dirigir el tránsito, Yaris blanco para atrás, Mustang rojo espérese donde está, microbús avance lo que pueda, señora usted quieta, y milagrosamente todos le hacemos caso y resuelve el atolladero con gran agilidad.
Las cosas tendrán que empeorar antes de que se compongan. Cuando llegue el Apocalipsis del que le hablo, surgirá un dirigente social que corregirá los problemas de la mejor manera, sin elecciones ni partidos políticos, hasta que la sociedad se normalice lo suficiente y nos podamos volver a dar el lujo de tener diputados, partidos políticos y comisiones de derechos humanos.
Que hermoso es vivir en un estado de derecho, fui al dentista y habían cerrado el estacionamiento donde siempre dejo mi carro, le pregunté al portero del edificio ahora qué hago, no se preocupe me dijo, yo se lo cuido si me paga lo mismo que le cobraban, claro que si Jefe, claro que si Don, y así quedó mi carro en doble fila haciendo más angosto el arroyo vehicular, y luego nos andamos quejando del tráfico, porque vea, cuando ya venía para acá, estaba una señora haciendo fila para recoger a sus niños, y la fila era tan larga que llegaba hasta el crucero por donde iba a pasar yo, y ya ni le menté la madre por los antecedentes de la mañana. Vea señorita, no es que esté yo inventando cosas, pero me suena el celular después de eso, y decía que era el conmutador de la oficina, así que contesté, y era uno de los choferes que de repente me ayudan a arreglar mis asuntos personales, claro que a cambio de una módica cantidad mensual, y me dijo que cree, ya fueron a arreglar el medidor del agua de su casa, lo reportamos desde hace un año pero apenas fueron hoy, que no estaba descompuesto, que lo descompuso Valentín al arrojarle el escombro que salió cuando ampliaron la casa, que descomponer intencionalmente un medidor era fraude, que correspondía una multa de 5 a 10 mil pesos, y que el inspector venía en buen plan y con mil pesos de mordida quedaba arreglado el asunto. Apenas son las cinco de la tarde y ya cometí tres ilícitos, estacionar en lugar prohibido, contestar el celular al conducir y pagar la multa del medidor por la vía económica.
Sí señorita, tiene Usted razón, no llevo tres ilícitos sino cuatro, también está prohibido fumar en los edificios públicos, pero vea, siempre saludo a todos los policías y aunque me vean fumando no me dicen nada, con eso de que el Director también fuma, igual que algunos los diputados y líderes que vienen a verlo, pero reconozco, en este caso si me falló el civismo, pero dígame su opinión, que hubiera hecho Usted para estacionar el carro, si no hay lugar no hay lugar, y dos cuerpos no pueden ocupar un mismo espacio al mismo tiempo, como dicen las leyes de la física, y por lo que se refiere al celular, que tal si la llamada era urgente y con ese tráfico no sabía yo a qué hora llegaría acá para poderlo contestar, y lo del medidor, la verdad es que me lo propuso Eduardo, que tal si le digo paga la multa, hubiera pensado que soy medio wey ó que de plano me sobra el dinero, y no tardaría en subirme las tarifas por sus servicios, y ni modo que yo solo me encarezca el costo de la vida, si con la devaluación del peso y el alza de las gasolinas ya tengo suficiente.
O sea que para ser un buen ciudadano no solamente hace falta la educación cívica, sino que el problema va mas allá, para no estacionarme en lugares prohibidos harían falta más estacionamientos o por lo menos que no construyan los lotes baldíos donde ahora estacionamos, pero dígame Usted, si es conveniente que la autoridad le diga al dueño del predio, te lo expropio, en ese predio construiremos un estacionamiento de cuatro niveles, yo pienso que se armaría un lío tremendo. Los diputados de la oposición dirían que se atenta contra la libre empresa, y las organizaciones de vecinos armarían un borlote para que les hicieran un parque, así que ya ve, la mejor solución políticamente hablando es no hacer nada, porque para eso vivimos en un estado de derecho.
O faltan estacionamientos o sobran carros, así de sencillo, pero vea lo que sucedería si la autoridad decidiera atacar el problema por el lado del número de vehículos. Anuncia fulano de tal que subirán al triple las tenencias, supongamos que muy valiente él y dispuesto a pagar el costo político, y toda la clase media se sentiría agredida, carajo, ya no puedo tener un carro, tengo que pagar la tenencia aunque no lo use, yo nada más lo utilizo para ir a misa dirían las señoras de la tercera edad, para mí es mi instrumento de trabajo, etcétera, y nuevamente volvemos a lo mismo, que lo más conveniente es no hacer nada porque para eso vivimos en un estado de derecho.
Cuando los intelectuales me lean saldrán con unas soluciones muy bien pensadas, que no se trata de tomar medidas aisladas sino medidas integrales, que debe haber un crecimiento armónico de las zonas residenciales y las áreas verdes, que no hay que penalizar el uso del automóvil sino fomentar el uso del transporte público, pero volvemos al problema clásico, qué vino primero, el huevo o la gallina. Hoy no hay transporte para llegar a mi colonia, hoy tengo que utilizar el automóvil, y si tengo automóvil para qué demonios voy a utilizar el transporte público, cuando lo pongan y si es que lo ponen.
También hay que considerar que somos seres humanos, y que el dinero es para gastarse, y que los diseñadores de carros siempre sacan uno mejor y más bonito cada año, y pues se antoja tener uno, y entonces la solución integral tendría que ser cada vez más integral, para englobar la publicidad, y prohibir que las mujeres hermosas acaricien a los autos nuevos y le lancen una sonrisa seductora a su eventual propietario, imagínese nada más en la gaceta oficial, cláusula décimo novena, solo las mujeres feas podrán anunciar automóviles, y luego habría que reglamentar quien es fea y quien no, y para no herir susceptibilidades tendríamos que alejarnos del paradigma de 90-60-90 y dígame Usted hacia dónde lo movemos, por decir, que hacemos con los noventas, los subimos o los bajamos, habría coincidencia en subir el segundo noventa porque hacia allá tienden a ir todas las mujeres, y el primer noventa lo tendríamos que bajar, porque hacia allá tienden a ir también todas las mujeres, pero si lo bajamos demasiado nos dirían que solo las niñas preadolescentes cumplirían con el estandar, y ya se imaginará, se nos vendría encima la comisión de los derechos humanos y la comisión de la defensa de los derechos de la mujer, y total, que lo mejor sería no hacer nada porque vivimos en un estado de derecho.
No señorita, se equivoca Usted, no estoy proponiendo que haya un golpe de estado ni un dictador que venga a solucionar todo esto. Le podría yo decir que ni lo uno ni lo otro, ni la democracia ni la dictadura, pero no, porque me preguntaría Usted entonces qué, y yo le diría que la solución está en todos nosotros, lo cual es una generalidad y por lo mismo una estupidez. Pero le doy un adelanto, no hagamos nada porque vivimos en un estado de derecho, dejemos que el problema del tráfico se agrave más, que el de la contaminación también, que se agudicen todos los problemas hasta que llegue un Apocalipsis, que llegue un día en que la ciudad se vuelva un gigantesco estacionamiento, que haya muertos y desmayados por la mala calidad del aire, y entonces nos olvidaremos de nuestra actual Constitución y de las leyes que de ella emanan, y alguien organizará la vida comunitaria de una manera razonable.
Pero mire, todo este tema será materia de una entrada posterior, ahora nada mas es un bosquejo de respuesta a su pregunta, si se la doy es para que no piense que tengo mala educación, y solo añadiré que cuando se forma un atolladero de tránsito en un crucero de dos calles de doble sentido, algunos quieren seguir de frente, que son cuatro opciones, otros quieren dar vuelta en U, cuatro opciones más, otros quieren dar vuelta a la derecha, otras cuatro opciones, otros a la izquierda, cuatro opciones más, que da un total de dieciséis opciones, lo cual da como resultado que nadie pueda avanzar, solo centímetros por hora, pues siempre se quedará alguien atravesado, fallan los policías, fallan los semáforos, hasta que alguien, un individuo común, como Usted y yo, hombre o mujer, se baje de su carro y se ponga a dirigir el tránsito, Yaris blanco para atrás, Mustang rojo espérese donde está, microbús avance lo que pueda, señora usted quieta, y milagrosamente todos le hacemos caso y resuelve el atolladero con gran agilidad.
Las cosas tendrán que empeorar antes de que se compongan. Cuando llegue el Apocalipsis del que le hablo, surgirá un dirigente social que corregirá los problemas de la mejor manera, sin elecciones ni partidos políticos, hasta que la sociedad se normalice lo suficiente y nos podamos volver a dar el lujo de tener diputados, partidos políticos y comisiones de derechos humanos.
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