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lunes, 10 de octubre de 2011

Для меня

Витакора. Для меня.

Vienen a mi mente los estantes de la biblioteca de mi padre en los que colocó gran cantidad de libros de la Academia de Ciencias y Artes de la URSS, muchos de ellos, con la cara de Lenin en los lomos. Nunca leí ninguno, por aburridos ellos o inculto yo. Muchos años después, tal vez treinta, durante un nuevo intento de encontrar sentido a mi existencia, adquirí el hobby de carpintero y surgió por casualidad el proyecto de hacer una réplica en miniatura de la catedral de San Basilio. Mi sub-especialidad son los trabajos en bambú guadua y un día, al alzar el taller, puse juntos todos los cilindros sobrantes de otros cortes, cada uno de distinta altura. Ahí estaba. San Basilio en obra negra. Coincidió con que por esas fechas conocí a una девущка en un club nocturno que me sorprendió por su agilidad para el baile y por su belleza. A esa chica me referí en " Caracola Marina".

Tomada la decisión de ir a Rusia, dominar el alfabeto cirílico se volvió una necesidad práctica, para poder movilizarme en el metro y ubicarme en los mapas de Moscú. Puse algunas aplicaciones para aprender ruso en el ipad y en el iphone, y busqué en el internet imágenes de las catedrales ortodoxas que me proponía visitar. El viaje sería largo así que compré un libro para llevarlo en el equipaje de mano. El elegido: un Imperio Fallido, de Vladislav Zubok. Incorporado el elemento intelectual, rehice mi agenda de paseos para visitar edificios y monumentos de la Rusia de los Zares, la ex Unión Soviética, y la capital ultramoderna que suponía yo que era la Moscú de hoy.

La dificultad en replicar San Basilio a escala hizo que me fijara en la Catedral de Cristo el Salvador como segunda opción. Las cúpulas son doradas y tienen formas menos caprichosas, por lo cual sería más fácil replicarlas con jícaras cortadas por mitades y rociadas con spray de ese color. Hice la visita un lunes pero estuvo cerrada. Por la noche me comentó un amigo que estaba por allá, trabajando según él, que Stalin había mandado a demoler la catedral para hacer unos baños y que la habían reconstruido los nuevos millonarios rusos. Al día siguiente volví con una mezcla de curiosidad y morbo. Interesante Moscú. Primer plano: Cristo el Salvador y sus cúpulas doradas. Segundo plano: Uno de los siete edificios con forma de aguja que hizo Stalin para mostrar el poderío soviético. Tercer plano: Un skyline ultramoderno. Edificios emblemáticos, íconos de su ciudad y de su tiempo.


Catedral de Cristo el Salvador


Mentiría si prosiguiera mi relato con una supuesta reflexión mía en torno a la similitud entre los los íconos ortodoxos y la sobreposición de estructuras arquitectónicas en el tiempo. En Rusia no me enteré de casi nada por la barrera del idioma y la escasez casi absoluta de letreros explicativos en inglés en catedrales, monumentos y museos. Moscú es un gran ícono. Lo aprendí de un pequeño libro sobreviviente de lo que fuera la biblioteca de mi padre. Russian Icons. A Mentor UNESCO Art Book. 1962. Escribió el autor, traducción mía con libertad literaria: A principios del siglo (veinte) comenzaron a restaurarse los íconos ortodoxos. Al limpiarlos de las capas de humo de velas e inciensarios, comenzaron a surgir imágenes en colores muy vivos, y limpiando más, se percataron que debajo de la imágen a la vista, estaba otra subyacente, y luego otra, y luego otra más. A un ritmo normal de exposición al humo dentro de un recinto ortodoxo abierto al culto, un ícono no puede durar más de cien años sin que sea necesario retocarlo y a veces, volverlo a pintar. Así, la limpieza de un ícono permitió a los restauradores realizar un apasionante viaje a través del tiempo. De imagen en imagen llegaron hasta el siglo once, que corresponde a la conversión de Rusia al cristianismo orquestada por el entonces gobernante Dimitri, hoy santo.

La Catedral de Cristo el Salvador (Храм Христа Спасителя) se abrió al culto en 1883 y fué demolida con explosivos colocados en sus cimientos en 1931, para construir ahí el Palacio de los Soviets, un edificio que albergaría museos, oficinas, y salas de reuniones para la jerarquía del Partido Comunista, y en todo lo alto estaría una estatua colosal de Lenin. Vi la maqueta del edificio unos días después y resulta grotesco,como escribió alguien en Wikipedia, versión on line de la biblioteca de Alejandría. El diseño de Boris Iofan, que ganó el concurso internacional convocado por Stalin, contemplaba una altura de 415 metros para el edificio con lo que superaría al Empire State de Nueva York, y una estatua en su cima de Lenin de 100 metros de altura, frente a la cual la estatua de La Libertad se vería pequeña. Una alucinación de Stalin que solo el estallido de la II Guerra Mundial impidió concretar. En la posguerra el camarada Jrushchov decidió construir una alberca para tapar la cimentación de la gran obra no realizada, y en en los años noventa, durante la etapa de caos económico que siguió a la desintegración de la Unión Soviética, en un país de miles de nuevos ricos y millones de nuevos pobres, las oligarquías de la nueva Rusia vuelven a erigir la catedral de Cristo el Salvador, una obra vistosa, hermosa, costosa e inútil, si se considera la disminución de fieles resultante de las décadas de gobierno por el comunismo ateo.


Palacio de los Soviets. Maqueta.
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El Palacio de los Soviets no vio la luz, pero hay otros diseños estalinistas que pude visitar y me sorprendí, nuevamente, de la extraña sobreposición de tiempos y estructuras que hay en Moscú. Caminé por la Avenida de la Paz, Prospekt Mira, hasta el Monumento del Trabajador y la Mujer Agricola (ú y Obrero y Mujer de Kolkhoz). Hay un edificio de 34.5 metros de altura que sirve de pedestal para la escultura de Vera Mukhina, de 24.5 metros de altura, que se llevó a la Exposición Internacional de París de 1937 y regresó a Moscú dos años después. Hay un museo subterráneo, con salones amplísimos, pisos de mármil reluciente y puertas de maderas finísimas, dedicado a la obra de los escultores y arquitectos de la época estalinista, como Mukhina y Stefan. En el museo pude observar también un video con tomas en vivo de la demolición de Cristo el Salvador. Lo verdaderamente extraño es que el museo y el edificio que sirve de pedestal se inauguraron en 2009, veinte años después del fin de la era soviética. Cuando la estatua volvió a Moscú en 1939 se la colocó en un pedestal de tan solo 10 metros, y fue durante la época de Yeltsin que el pedestal adquirió su dimensión monumental. ¿La Rusia capitalista rindiéndole homenaje a la Rusia soviética? Yo era el único visitante en el museo. De algún lugar salió una señora ya mayor que algo hablaba de alemán, lengua que yo medio domino, y me explicó que ella era decididamente comunista y su hijo seguía mirando una y otra vez las películas de la era soviética con verdadera nostalgia por los tiempos idos. Un costoso proyecto de coptación del voto de los simpatizantes comunistas por parte del alcalde de Moscú, me explicó alguien de la Embajada de México. La explicación de Wikipedia refiere que la escultura está en el corazón y la mente de todos los rusos, no por la hoz y mucho menos por el martillo, sino porque era la imagen de inicio de todas las películas del Mosfilm soviético, ya fuesen dramas o comedias, como se puede constatar en youtube buscando "mosfilm worker and kolkhoz woman". La escultura soviética enraizó dentro del nacionalismo ruso. Los símbolos del marxismo leninismo secuestrados por un creativo del cine al mas puro estilo holliwoodense.

Monumento al Obrero y la Trabajadora Agrícola

En esta zona del Prospekt Mira hay otros parques y monumentos. Domina la escena el Monumento a los Conquistadores del Espacio, una estructura de 100 metros recubierta con placas de titanio, las mismas que se utilizan para evitar que se desintegren las naves que reingresan a la atmósfera terrestre. En todo lo alto, un cohete de metal de 11 metros, con lo cual se alcanza una altura total de 111 metros. Mexicanos: Sabed, que la Columna con el Ángel de la Independencia mide 45 metros de altura, con todo y ángel. En la base del cosmo- monumento hay alto y bajo relieves en metal con escenas y figuras relacionadas con el programa espacial. Destaca la perra Leika, cuyos detractores dicen que nunca llegó al espacio, y Yuri Gagarin, el primer ser humano puesto en órbita terrestre en 1957. Un caso de heroísmo bastante extraño el de Gagarin: su gran mérito fue no explotar en el despegue, cuestión totalmente ajena a su tramo de control. El cohete representado en Prospekt Mira, Avenida de la Paz, puso en órbita al Sputnik pero también puso a temblar de miedo a los Estados Unidos y a todo todo el mundo porque en lugar de dirigirse al espacio exterior podría llegar a cualquier lugar intraterrestre con una ojiva nuclear en la cabeza. Otro ícono: Conquista del Cosmos y Paridad Nuclear. Una reflexión tercermundista: En Moscú hay hotel Kosmos. En Bogotá hay hotel Cosmos. La diferencia no es el hotel.

Monumento a los Conquistadores del Cosmos


Detrás del Monumento a los cosmonautas está un arco con un gran parecido a la Puerta de Brandenburgo. Es la entrada al Centro de Exposiciones de Toda Rusia, proyecto interesantísimo del compañero Stalin. Surge en 1935 como un parque para realizar exposiciones agrícolas, con un pabellón para cada una de las repúblicas de la Unión Soviética, esparcidos entre calzadas, jardines, fuentes, plazas y plazuelas. El arquitecto Oltarzhevsky, quien presentó el proyecto a Stalin en los años 30, fue arrestado por cometer el error de diseñar los pabellones con madera. Stalin fue del parecer de que ese material no era digno para una obra tan importante. El Centro abrió por primera vez en 1939, cerró durante los años de la guerra, reabrió en 1954, y en 1959 se renombró вднх, para servir de escaparate a los logros industriales y tecnológicos de la Unión Soviética. Antes de Chernobyl, claro está. En 1991 desaparece la Unión Soviética pero no la mentalidad imperial. En 1997, tiempos post soviéticos, se coloca la rueda de la fortuna mas grande de Europa de ese entonces, con un diametro de 70 metros y 40 carritos de pasajeros. Estéticamente la "Fuente de la Amistad de los Pueblos" me pareció hermosa, con la estatua de una bella jóven representando a cada una de las repúblicas soviéticas. Setenta años después, la fuente ya no representa nada aunque sean las mismas estatuas, sirve ahora como escenario para el facebook de las personas, y durante los días calurosos de verano la gente se refresca ahí.

Fuente de la Amistad de los Pueblos

Homenaje a los Caídos. II Guerra Mundial



Visité también el Museo de la II Guerra Mundial, comenzado a construir por los soviéticos en 1986 y terminado por los rusos en 1995. El obelisco en la explanada central representa un día de guerra por cada 10 centímetros con lo que alcanza la asombrosa altura de 141.8 metros, una extravaganza para un obelisco. No se alteraría la simbología oculta de los monumentos con una relación de un centímetro por día de guerra, pero quedaría una columna más bien bajita. Todavía se le ocurre a Putin, el Vladimir moderno, añadir a la explanada otras 15 columnas de bronce con motivo del 60 aniversario de la toma de Berlin con la simbología siguiente: Diez simbolizan cada uno de los frentes de la guerra, tres más a cada una de las flotas navales (Norte, Báltico y Mar Negro), una columna está dedicada a los partisanos y otra otra más a las tropas de la retaguardia. Si mal no recuerdo de mi lectura de "The "Soviet Tragedy" a la retaguardia del Ejército Rojo marchaba la KGB de la que Putin fue director, para obligar a los soldados a marchar al frente. Ícono del despilfarro de los ingresos extraordinarios de la Federación Rusa por exportación de gas natural.

Explanada del Museo de la II Guerra Mundial

Kremlin de Izmailovo




Este relato lleva el título de bitácora, pero no es eso lo que escribí. Decidí que ya no quiero repetir anécdotas de viaje similares a las de otras ocasiones. Serían variaciones sobre el mismo tema. Mejor escribo algo para mi. Для меня. Dlaya menya. Para mi. Con pocas palabras recuerdo mis recuerdos. Иконы. Девочек. Метро. Космос. Марриот Аброра. Красное вино. He de regresar algún día, pensé, a medida en que avanzaba en la versión estilizada de Cristo el Salvador. Me traje un amuleto, un reloj de bolsillo de cuerda marca Orión, que compré en el tianguis dominical de Izmailovo. Sirve para recordar que la vida sin cuerda deja de girar.