Anclajes Físicos
Joe Lopes cerró el e-book sobre Julian Assange, el fundador de Wikileaks, y apagó su ipad. Estaba ansioso por poner en práctica algunas ideas que se le vinieron a la mente durante la lectura. Le provocó algo de envidia que Assange pudiera moverse de una ciudad a otra intempestivamente y dejar abandonada su lap top si fuera necesario, sin tener que preocuparse por su información. Ni los expertos en informática podrían haber hurgado en sus archivos pues estaban encriptados con grado militar. Y recuperar su información tampoco era un problema pues la tenía cargada en internet en sitios seguros.
A Joe Lopes nadie le venía pisando los talones como a Assange, pero le pareció una buena idea no tener que preocuparse por respaldar la información de su computadora, ya fuera en un disco duro externo, dispositivo usb o dvd, como le sugería el programa Norton con terca insistencia. Los respaldos en "la nube" no eran algo nuevo para él puesto que muchos teléfonos ya los tenía en skype, textos personales en su página de blogger y cuestiones de trabajo en su gmail. Algunas de sus fotos favoritas estaban en facebook, otras en picassa y las menos, en flirck. Solo había que sistematizar el esfuerzo y podría viajar libre por el mundo como el buen Julian, con toda su información y todo su dinero. Crearía nuevas contraseñas que fueran potencialmente invulnerables a través de una secuencia larga de caracteres. Estimaba que entre quince y veinte, utilizando letras mayúsculas, minúsculas y números, intercalados sin un patron identificable, lo cual podría lograrse con un algoritmo aleatorio. Podría digitalizar su tarjeta de banca electrónica en formato de imagen. Todos los Nips los encriptaría con el método alemán utilizado durante la Segunda Guerra. El libro de referencia para encriptar sería Cien Años de Soledad, el cual según él podría conseguirse en español en todo el mundo con relativa facilidad.
Para generar la contraseña necesitaría consultar la opción de ayuda del Excel. Estaba seguro de que no era algo tan difícil. El problema mayor era como memorizar esa clave. La pérdida de la memoria era una contingencia posible que no podía descartar. Parecía inevitable tener que hacer un anclaje en el mundo físico pero eso desvirtuaba toda la estrategia. Assange se habría enfrentado al mismo problema pero la respuesta no venía en el libro. El anclaje físico podría consistir en un pedacito de papel con la clave manuscrita, escondido en algún lugar. Pero entonces no tendría la movilidad de Assange. Una posibilidad es que Assange hubiese confiado en alguien de su primer círculo para respaldar la clave maestra, o tal vez en dos personas que no se conocieran mutuamente, y la anotación en masking tape en su pasaporte solo diría "diez de laura y seis de mateo". Sería mucho mas seguro que anotar la clave completa de dieciséis caracteres o confiársela íntegra a una sola persona.
Después de enfrentar un intenso tráfico provocado por las obras del segundo piso del Periférico, Joe Lopes llegó a su casa. Como siempre tocó el claxon. Luego recordó que esa semana no habría nadie y lo peor... no tenía las llaves. La vecina que tenía copia tampoco estaba. Ni con el i-phone podría resolver este problema. Decidió esperar en el carro, reclinó el asiento y maldijo los anclajes físicos que eran tan necesarios para sostener su mundo digital.