domingo, 23 de agosto de 2009

Se Cayó La Vuelta

Parque de La Vida. Armenia. Un Guadual. Una Estructura de Guadua

Palma de Cera. Valle del Cocora. Quindío



Hermano, se cayó la vuelta, y todo por ese hipo hijoeputa. Hip, hip, hip, cada cinco segundos, rigurosamente exactos, hip, hip, hip. Así ni posibilidad había de hablar con las bandidas. Comenzó todo bien y mejorando, fui con el taxista mi parcero a la casa de Orlando, por las afueras de Armenia, el lugar estaba lleno de bandidas, pero tocó pedir una media botella de ron Viejo de Caldas para poder hablar con las peladas, y de una, me tomo los tragos para tomar aliento, y ya sabrá hermano, subo con la peladita y qué parche hermano, qué parche. Pero ella iba con afán, le tocaba regresar en moto a su casa y apenas dio tiempo a que me diera el número de celular, así que nos fuimos al Bananas a seguir la fiesta, y había de todo hermano, culigrandes y culichicas, con teticas operadas y teticas normalitas, y que me jalo una bandida que venía de Circasia, le doy un trago a la cerveza y me da su nombre, le doy otro y me dice que me acompaña a la vuelta de Panaca, le doy otro trago y nada, ya no pude hablar más, me cogió ese hipo hijoeputa y se jodió la vuelta. Así llegué a la Hacienda Combia, hip, hip, hip, y la quietud del lugar me hizo bien, en el estadero se me quitó el hipo, y yo feliz lógicamente, sin hipo, pero sin la bandida esa de Circasia y ya entonado le hablo por el celular a la otra bandida, a la de Medellín, y me dice que deja el trabajo y que se viene para Armenia, y yo le digo que no, imagine quien va a mantener a esa vieja, yo no hermano, le juro que yo no. Así que el hipo jodió doblemente la vuelta, primero porque la de Circasia no, luego porque la de Medellín sí, espero que me copie hermano. Ya resignado que me voy a la habitación, me acuesto y que vuelve el hipo, hip, hip, hip, cada cinco segundos rigurosos hasta que en la desesperación me pongo como musulmán, de cunclillas y cabeza al suelo, y se fue el hipo hermano, se fue como de milagro, ya estaba por agradecerle al Profeta Mahoma el milagro cuando siento que se me comienzan a dormir las piernas, y comienzo a estirarlas con miedo, un movimiento en falso y me hubiera regresado el hipo hijoeputa, pero no, esa noche no volvió. Por pura precaución decido irme para el Valle del Cocora a tomar oxígeno, a caminar y a montar a caballo, ya no quería pensar ni en el hipo ni en las bandidas, y que vuelta hermano, que vuelta, paisajes tan sensacionales que hasta Humboldt se quedó asombrado, es lo que dicen hermano, el man está muerto y no hay seguridad de saber que sintió al ver esos paisajes tan bacanos. De bajada hacia Salento el taxista mi parcero pone los discos de Johny Rivera, de Francy, de Dora Libia, puros duros de la música del despecho, y me ganó la nostalgia, le hablo de una a la de Medellín, y le digo que si voy, pero no había hecho la vuelta a la CRQ a investigar lo de la guadua, y entonces hago esa vuelta al día siguiente, llego y saco mi tarjeta de presentación, esas cosas imponen hermano, imponen porque no cualquier pelado lleva de esas, y que me ponen a hablar con el Subdirector del Centro, así de una, y yo me invento un cuento, que mis guaduales, que mi gobernador, que yo quiero ser de los duros de la guadua y no sé que más dije, pero funcionó, el hombre dice que viene a supervisarme mis guaduales pero todavía falta que los siembre hermano, Usted sabe que cinco chusquines no hacen guadual. Quedamos de amigos, imagine que ese man es el que más conoce de la guadua en toda Colombia, y el taxista se quedó impresionado, tanto que me llevó a comer a su casa y a conocer a su familia, muy bacanos todos, pero está como caliente el barrio, todas las casas están enrejadas, se ven mas fierros que fachadas, y no es por los bandidos, es nada mas para prevenir a la delincuencia común. Parcero ya me estoy extendiendo mucho en este relato, mejor terminarlo de una, así que le cuento que llegué a Medellín con la paisita y le pido que me colabore con el parche, y que se ataca de risa porque dice que todavía no aprendo a hablar colombiano a pesar de todo mi esfuerzo, como queda aquí reflejado. Todo salió super bacano pero yo insisto, por culpa del hipo se cayó la vuelta, siempre quedará la duda de como hubiera salido la pelada de Circasia, en cambio con la paisa ya se sabía...

sábado, 8 de agosto de 2009

UN IDIOTA

Buscó en su portafolios. Nada. Abrió el cajón del buró. Nada. La cámara no aparecía. Otra vez buscó en el portafolios, otra vez en el buró. Repitió las búsquedas inercialmente hasta que reaccionó. Tal vez en el carro. Tal vez en la oficina. Nada. Al día siguiente, sin buscarlos, aparecieron el cable, el cargador, el manual… todas las cosas que nunca encuentra cuando las necesita. Todo aparecía menos la cámara. El mal humor no cedió durante el fin de semana, salvo a ratos, cómo cuando la lluvia escampa. Ser hombre de costumbres, que no metódico, y perder la cámara… el colmo. Surgieron cámaras en los lugares más inesperados. En la mesa de los vecinos que nunca habían tenido una, en las páginas de anuncios del diario, y para terminar el día, el galán del video le regala una cámara a la dama.

El lunes apareció la cámara. Estaba en su portafolios. Soy un idiota, pensó aliviado.

viernes, 31 de julio de 2009

SOBRE EL PROCAMPO

(Contribución Anónima Recibida en la Redacción del Blog de los Humildes)

SOBRE EL PROCAMPO
• Un Programa Multi Usos
• Tipología de Productores
• Cuotas Raquíticas y Cuotas Generosas
• Hasta las Cosas que Parecen Absurdas Tienen su Lógica
• La Retórica del PROCAMPO
• Evaluación Integral con Manzanitas
• Las Instituciones son Altruistas… Pero Tienen Funcionarios
• PROCAMPO, PROCASA y Todos Contentos

Un Programa Multi Usos

Se me está secando el cerebro con el asunto del PROCAMPO. Desde hace quince años pienso que no sirve para nada. Se da una cantidad de dinero por cada hectárea de terreno que tengan los propietarios de predios agrícolas, no todos, pero si la mayoría. Se paga a los que se inscribieron hace quince años en un Padrón, quienes debieron haber acreditado ser productores de granos y oleaginosas en aquel entonces. Son 2.7 millones de beneficiarios que abarcan una superficie de 14.2 millones de hectáreas. No importa qué cultiven, ni siquiera si cultiven algo, ni qué hagan con ese dinero. Con el dinero que reciben pueden comprar insumos, pagar deudas, echarle gasolina al carro, pagar servicios, o lo que sea.

Ahora nadie sabe a ciencia cierta quien recibe ese dinero. Algunos productores pudieron haber fallecido y sus herederos legítimos pudieron no haber hecho la sucesión testamentaria en forma, por lo cual el apoyo lo podría estar cobrando la viuda, los hijos o algún “vivales”. Otros, vendieron sus tierras agrícolas y ahora hay condominios y fraccionamientos. Ellos, los que vendieron, siguen cobrando PROCAMPO hasta que la autoridad los detecte, posibilidad lejana según parece, y si los detectan y tienen posibilidades de recurrir a abogados y seguir cobrando. También, se dice, hay políticos y narcotraficantes. Puede ser. Pero seguramente la mayor parte de los que reciben el dinero siguen siendo productores que se dedican a la siembra del maíz, frijol y otros cultivos básicos. Qué bien.

Tipología de Productores

Como en cualquier conglomerado humano las características de los que cobran o reciben el PROCAMPO no son homogéneas. Hay productores muy inteligentes y otros no tanto, productores con mucha educación, productores ignorantes, productores con mucha tierra, productores con muy poquita, productores que pertenecen a etnias indígenas, y productores tan grandes que ni siquiera se paran en sus ranchos porque les da flojera. Para eso están los empleados, chalanes y administradores. El programa da dinero por cada hectárea que tenga un productor. Si tengo una, me dan mil pesos; si tengo diez, me dan diez mil, y si tengo cien, me dan cien mil. Yo en lo personal tengo dos y no me dan nada porque no me quise inscribir, aunque hubiera podido (redondeé la cifra a mil; la cifra exacta es algo superior).

Cuotas Raquíticas y Cuotas Generosas

Pienso que dos mil pesos al año no me resolverían ninguno de mis problemas económicos. No me eximirían de trabajar ni de ser cuidadoso con mis gastos. Dos mil pesos al año por dos hectáreas equivalen a 5.50 pesos diarios, o sea que ni para mis cigarros. Dejar de fumar sería infinitamente más redituable para mí que cobrar PROCAMPO. Acepto que haya gente que piense distinto: Dos mil pesos son muy buenos, sobre todo si lo único que tengo que hacer es irlos a cobrar. Si tuviera cien hectáreas seguramente me hubiera inscrito. Recibiría cada año mis cien mil pesos sin hacer nada. Con eso se podrían gastar en muchas cosas. Un año, un Chevy de agencia; otro año, un viajecito a Europa en clase turista, buenos hoteles y acompañante rusa; otro año, el festejo de mi aniversario con carpa en el jardín, calentadores de gas para que no se resfríen los invitados, tacos del Tizoncito y meseros para que nos sirvan el vino o nos acerquen las cervezas. Y así sucesivamente. Tal vez un año habría destinado ese PROCAMPO a hacer un jagüey.

A los campesinos pobres les toca poco y a los campesinos ricos les toca mucho. Los productores que tienen menos de 5 hectáreas representan el 77 por ciento del total de los beneficiarios y reciben aproximadamente el 25 por ciento de los recursos del programa; los productores con más de 50 hectáreas no llegan al uno por ciento del total de beneficiarios y se llevan el 18 por ciento del presupuesto.

Hasta las Cosas que Parecen Absurdas Tienen su Lógica

Hace quince años y un poco mas estaba a punto de entrar en vigor el Tratado de Libre Comercio. Los campesinos mexicanos tendrían que competir al tú por tú con los agricultores de Estados Unidos y Canadá. Estaban en desventaja. Había que apoyarlos con algún subsidio. Mentes brillantes se pusieron a trabajar, para ver a quienes y con cuánto había que apoyar, o subsidiar, para que siguieran cultivando el campo y la producción de alimentos de México no se desplomara. ¿Quiénes? Los que se verían más afectados, que eran los productores de granos y oleaginosas. ¿Con cuánto? Por ahí apareció un número, 100 dólares de aquella época, que nunca se supo cómo se calculó. Problema resuelto. 100 dólares por hectárea que tuviera cada agricultor. Muy lógico. Los que tienen más tierras tienen que gastar más en fertilizantes, semillas, herbicidas y diesel para el tractor. Por ahí surgieron preguntas necias. ¿Cómo se vigilaría que los productores que recibieran el apoyo en verdad cultivaran la tierra? ¿Cómo se garantizaría que los productores no solo sembraran, sino que también cosecharan? En la agricultura se presentan sequías, inundaciones, granizadas y heladas tardías. Buenos pretextos para los productores que quisieran cobrar sin producir. ¿Se debía imponer un requisito de siembra? ¿Se debía imponer un manual de buenas prácticas de cultivo? En caso afirmativo, haría falta todo un ejército de inspectores, proclives a la corrupción. Prevaleció el sentido común: Mejor confiar en los agricultores y su buena fé… gentes sencillas de campo, a fin de cuentas. La realidad es que la mayor parte de los campesinos siguen produciendo en sus parcelas y que la producción de granos básicos no se ha desplomado. Aclarados los orígenes del PROCAMPO, deja de parecer absurdo. Hasta parece lógico.

De cuando en cuando, no faltó el diputado, analista, periodista ó líder de opinión, que en lugar de resaltar la lógica del PROCAMPO en sus orígenes, resaltó sus contradicciones en tiempo presente: Cobran sin tener que trabajar. De eso se trata un subsidio. Reciben más dinero los que tienen más tierras. Reciben poco los productores pobres. Se entiende que en quince años ningún gobierno haya suprimido este programa: Cuando se lanzó el programa se anunció una vigencia por ese periodo de tiempo. Había que cumplir con la palabra empeñada. Pero ese tiempo ya transcurrió y el programa sigue, y hay iniciativas en el Congreso para que se prologue por quince años más.

La Retórica del PROCAMPO

No es lo mismo “transferir recursos” que regalar dinero. “Transferí recursos líquidos sin condicionamientos de ninguna índole para que los productores tomen sus mejores decisiones de gasto e inversión”. No suena mal. “Regalé dinero para que quien cobre el cheque haga lo que le dé su gana”. Suena pésimo. “El programa otorga flexibilidad para que los productores elijan el mejor destino para los recursos de acuerdo con la vocación productiva de sus tierras, incluyendo actividades no agropecuarias o usos de la tierra para conservación”. Genial. Es difícil que llegue un inspector a alegar que se trata de un terreno enyerbado y no de un pastizal. Y si se pone terco y nos quiere quitar la “lana” del PROCAMPO lo más sencillo es darle a él también su “lana”. Todos contentos.

La producción de granos básicos ha aumentado, de un promedio de 27.9 millones de toneladas en el periodo 1990-95 a un nivel de 37.7 millones de toneladas durante el periodo 2004-2008. Falta saber quien tiene el mérito para colgarse la medalla. Da flojera establecer relaciones de causa efecto. Hay PROCAMPO. La producción sube. Luego entonces: PROCAMPO hizo que aumentase la producción. La falacia es un excelente complemento de la retórica.

Evaluación Integral con Manzanitas

Hay varios programas destinados a fomentar la producción de granos básicos: PROCAMPO, Ingreso Objetivo, Alianza para el Campo, PROMAF, subsidios al diesel y otros más. Cada programa tiene su jefe. Cada jefe quiere quedar bien. Todos se atribuyen el mérito de haber alentado la producción de granos básicos. No debería ser tan difícil saber qué programa fue exitoso y cual no tanto, con una evaluación integral que los contemplara a todos. Pero a nadie conviene ponerse de acuerdo para hacer este ejercicio, por obvias razones. Mejor que todos queden bien y todos contentos. ¿Y los agricultores? Ninguno estará en contra de los subsidios mientras le toque alguno. Los más listos cobran subsidios en todos los programas. Pero los agricultores se quejan: Los programas no sirven; siempre les parece insuficiente lo que les toca. Como dice el dicho: Pedir no empobrece. “El dinero no es la felicidad, y menos si es poco” (frase de Carlos Abascal, q.e.p.d).

“Evaluación integral” suena a rollo. Mejor explicarlo con manzanitas. Ingreso Objetivo garantiza un precio por tonelada más que suficiente para cubrir los costos de un productor medio, tirándole a ineficiente. “Diesel Agropecuario” subsidia el combustible de tractores y maquinaria agrícola. Alianza subsidia la compra de esos tractores. PROMAF subsidia semillas y fertilizantes. PROCAMPO regala dinero sin que se sepa para qué es. Un contador público podría decirnos cuánto le dimos a cada agricultor. Mejor: Que las cuentas las haga un auditor fiscal. A esos no se les escapa nada. Ya me citaron para ir a declarar por qué no pagué la tenencia de un automóvil que vendí el año pasado.

Las Instituciones son Altruistas… Pero Tienen Funcionarios

Las instituciones evolucionan. Otras se crean con propósitos altruistas, como el CONEVAL, que está encargado de evaluar las políticas sociales para saber cuáles son las mejores, para detectar las políticas que no sirven y proponer su reformulación o eliminación. Duele decirlo, pero lo malo con las instituciones es que tienen funcionarios. Los funcionarios son un mal necesario, y peor, si son inexpertos e improvisados. Evalúan cosas que no entienden. Imponen metodologías para analizar problemas para los que no fueron diseñadas. El PROCAMPO va navegando durante el tercer año del presente gobierno sin que el CONEVAL se haya pronunciado sobre su pertinencia. Ya tiene “Marco Lógico”, “Árbol de Problemas”, “Matriz de Indicadores” y otras cosas más. Quince años de PROCAMPO, tres años de CONEVAL, y seguimos en las mismas. Me late que es un buen programa, te late que es un mal programa, les late que es un programa regular…

PROCAMPO, PROCASA y Todos Contentos

Alguien dijo en una reunión que el PROCAMPO no resuelve ningún problema en particular, ni la pobreza, ni la improductividad, ni nada. No conozco, dije, ningún problema que no pueda resolverse con dinero, salvo los sentimentales. Con pagos por hectárea de 100 mil dólares resolveríamos todos los problemas, y hasta podríamos inventar el programa PROCASA, dando cheques generosos por metro cuadrado en el medio urbano. Por mí que sigan subsidiando a todo el que quieran. No solo a los agricultores y campesinos, también a los obreros, a las madres solteras, a los niños de la calle, a los discapacitados y a los adultos mayores. Mi única preocupación es que el Gobierno Federal no se vaya a la quiebra y que le queden recursos para brindar los servicios básicos que todos necesitamos.


lunes, 20 de julio de 2009

BORDO LAS GUIJAS

Bordo Las Guijas

Por fin quedó listo, después de dos semanas de retraso imputables al proveedor de geomembrana, y después de treinta años de retraso imputables a la falta de visión de los propietarios. Capacidad de almacenamiento de 100 metros cúbicos, equivalentes o 100 mil litros. Elemento fundamental para los proyectos ecoturísticos que se desarrollarán en el lugar, entre ellos, el cultivo de la guadua ó bambú gigante con plántula adquirida en Huatusco, Veracruz.

jueves, 16 de julio de 2009

TRIBUTO

Lady Yuliana. Princesa de Chinchiná. Reina de los Quimbayas. Emperatriz de los Muiscas y de los Tayronas. Cantautora de Hermosa Voz.

martes, 30 de junio de 2009

ERROR HUMANO

Sistema Rudimentario de Captación de Agua de Lluvia
(Normalmente Funciona...)

Caen las gotas de agua sobre las tejas recalentadas por el sol. Se evaporan y regresan a la nube. Las tejas se humedecen. Las gotas siguientes resbalan por el tejado, forman una pequeña cortina de agua y caen al suelo. Más y más gotas. La tierra sacia su sed, se encharca, se inunda. Gotas que se desperdician y que harán falta en tiempo de secas. Una canaleta, un tanque Rotoplast, una manguera, un tanque de almacenamiento. El granjero sonríe. Tendrá muchas gotas para utilizarlas cuando pasen las aguas. Pasa una semana. Pasan dos. El tanque no sube de nivel. Mal: Un imbécil -con iniciativa- le puso el tapón al Rotoplast. Peor: Ese mismo imbécil se paró sobre la manguera para poner la tapa y la zafó.




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martes, 23 de junio de 2009

BARROS, LODOS Y LAGOS

Lodo de Río

Los sueños son hermosos. Su opuesto se llama pesadilla y a veces, sueño hecho realidad. Soñé que tenía un lago y que a mi lado estaba ella. El lago era parecido a uno que vi cerca de Cali, en el Museo de la Caña. Es un parque temático sobre los distintos tipos de trapiches que han existido, desde los más rústicos, movidos por la fuerza humana, hasta los más sofisticados que son los que utilizan la tracción hidráulica, pasando por los modelos intermedios, que son los que mueven los animales dando vueltas alrededor de un poste, pero hasta ahí dejo la descripción, es un parque temático con hermosos jardines y tiene un lago.

¿Terrenos? Ya están. ¿El hoyo? Ya está. ¿El agua? Está tendida la manguera de dos pulgadas con el agua que capto del río. ¿La tecnología? La tengo identificada. Hoyo más geo-membrana más agua igual a lago. El detalle fino estará alrededor de lo que será el lago. Ya están las guadúas que adquirí en Huatusco como elemento paisajístico de fondo. Ya están las huembas, que son como unos platanares con hojas muy elegantes. No dan fruto pero tienen un color que brinda mucha frescura visual. La tierra que salió del hoyo sigue ahí hasta que coloquen la geo-membrana y entonces acomodarán la tierra en forma de cerro.

La fé mueve montañas. Las retroexcavadoras también. Cuando la gente se aburrió de que las montañas cambiaran de lugar se volvió agnóstica, según Monterroso. Dios creó a Adán a partir del barro. Yo hago un lago y una montaña con una retro excavadora pero las máquinas dejaron un lodazal. Es lógico, estamos en tiempo de aguas y yo en plena fase de construcción. Pero me falta saber por qué se me apareció ella.

El barro es maleable y se debe cocer a gran temperatura. El barro fresco ensucia las manos y el barro cocido no. Lo único que se puede hacer con la porcelana es romperla y barrer después. El barro es una mezcla de lodos a cierto grado de humedad. El artista le da forma. Queda una pieza magnífica. La meten al horno y ¡pum!, por culpa de una burbujita de aire estalla toda la pieza. Pero hay veces que salen bien. De lo contrario no habría museos.

Por el horno no hay problema, puede ser en un hotel. Solo me inquieta esa burbujita de aire…
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