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viernes, 31 de julio de 2009

SOBRE EL PROCAMPO

(Contribución Anónima Recibida en la Redacción del Blog de los Humildes)

SOBRE EL PROCAMPO
• Un Programa Multi Usos
• Tipología de Productores
• Cuotas Raquíticas y Cuotas Generosas
• Hasta las Cosas que Parecen Absurdas Tienen su Lógica
• La Retórica del PROCAMPO
• Evaluación Integral con Manzanitas
• Las Instituciones son Altruistas… Pero Tienen Funcionarios
• PROCAMPO, PROCASA y Todos Contentos

Un Programa Multi Usos

Se me está secando el cerebro con el asunto del PROCAMPO. Desde hace quince años pienso que no sirve para nada. Se da una cantidad de dinero por cada hectárea de terreno que tengan los propietarios de predios agrícolas, no todos, pero si la mayoría. Se paga a los que se inscribieron hace quince años en un Padrón, quienes debieron haber acreditado ser productores de granos y oleaginosas en aquel entonces. Son 2.7 millones de beneficiarios que abarcan una superficie de 14.2 millones de hectáreas. No importa qué cultiven, ni siquiera si cultiven algo, ni qué hagan con ese dinero. Con el dinero que reciben pueden comprar insumos, pagar deudas, echarle gasolina al carro, pagar servicios, o lo que sea.

Ahora nadie sabe a ciencia cierta quien recibe ese dinero. Algunos productores pudieron haber fallecido y sus herederos legítimos pudieron no haber hecho la sucesión testamentaria en forma, por lo cual el apoyo lo podría estar cobrando la viuda, los hijos o algún “vivales”. Otros, vendieron sus tierras agrícolas y ahora hay condominios y fraccionamientos. Ellos, los que vendieron, siguen cobrando PROCAMPO hasta que la autoridad los detecte, posibilidad lejana según parece, y si los detectan y tienen posibilidades de recurrir a abogados y seguir cobrando. También, se dice, hay políticos y narcotraficantes. Puede ser. Pero seguramente la mayor parte de los que reciben el dinero siguen siendo productores que se dedican a la siembra del maíz, frijol y otros cultivos básicos. Qué bien.

Tipología de Productores

Como en cualquier conglomerado humano las características de los que cobran o reciben el PROCAMPO no son homogéneas. Hay productores muy inteligentes y otros no tanto, productores con mucha educación, productores ignorantes, productores con mucha tierra, productores con muy poquita, productores que pertenecen a etnias indígenas, y productores tan grandes que ni siquiera se paran en sus ranchos porque les da flojera. Para eso están los empleados, chalanes y administradores. El programa da dinero por cada hectárea que tenga un productor. Si tengo una, me dan mil pesos; si tengo diez, me dan diez mil, y si tengo cien, me dan cien mil. Yo en lo personal tengo dos y no me dan nada porque no me quise inscribir, aunque hubiera podido (redondeé la cifra a mil; la cifra exacta es algo superior).

Cuotas Raquíticas y Cuotas Generosas

Pienso que dos mil pesos al año no me resolverían ninguno de mis problemas económicos. No me eximirían de trabajar ni de ser cuidadoso con mis gastos. Dos mil pesos al año por dos hectáreas equivalen a 5.50 pesos diarios, o sea que ni para mis cigarros. Dejar de fumar sería infinitamente más redituable para mí que cobrar PROCAMPO. Acepto que haya gente que piense distinto: Dos mil pesos son muy buenos, sobre todo si lo único que tengo que hacer es irlos a cobrar. Si tuviera cien hectáreas seguramente me hubiera inscrito. Recibiría cada año mis cien mil pesos sin hacer nada. Con eso se podrían gastar en muchas cosas. Un año, un Chevy de agencia; otro año, un viajecito a Europa en clase turista, buenos hoteles y acompañante rusa; otro año, el festejo de mi aniversario con carpa en el jardín, calentadores de gas para que no se resfríen los invitados, tacos del Tizoncito y meseros para que nos sirvan el vino o nos acerquen las cervezas. Y así sucesivamente. Tal vez un año habría destinado ese PROCAMPO a hacer un jagüey.

A los campesinos pobres les toca poco y a los campesinos ricos les toca mucho. Los productores que tienen menos de 5 hectáreas representan el 77 por ciento del total de los beneficiarios y reciben aproximadamente el 25 por ciento de los recursos del programa; los productores con más de 50 hectáreas no llegan al uno por ciento del total de beneficiarios y se llevan el 18 por ciento del presupuesto.

Hasta las Cosas que Parecen Absurdas Tienen su Lógica

Hace quince años y un poco mas estaba a punto de entrar en vigor el Tratado de Libre Comercio. Los campesinos mexicanos tendrían que competir al tú por tú con los agricultores de Estados Unidos y Canadá. Estaban en desventaja. Había que apoyarlos con algún subsidio. Mentes brillantes se pusieron a trabajar, para ver a quienes y con cuánto había que apoyar, o subsidiar, para que siguieran cultivando el campo y la producción de alimentos de México no se desplomara. ¿Quiénes? Los que se verían más afectados, que eran los productores de granos y oleaginosas. ¿Con cuánto? Por ahí apareció un número, 100 dólares de aquella época, que nunca se supo cómo se calculó. Problema resuelto. 100 dólares por hectárea que tuviera cada agricultor. Muy lógico. Los que tienen más tierras tienen que gastar más en fertilizantes, semillas, herbicidas y diesel para el tractor. Por ahí surgieron preguntas necias. ¿Cómo se vigilaría que los productores que recibieran el apoyo en verdad cultivaran la tierra? ¿Cómo se garantizaría que los productores no solo sembraran, sino que también cosecharan? En la agricultura se presentan sequías, inundaciones, granizadas y heladas tardías. Buenos pretextos para los productores que quisieran cobrar sin producir. ¿Se debía imponer un requisito de siembra? ¿Se debía imponer un manual de buenas prácticas de cultivo? En caso afirmativo, haría falta todo un ejército de inspectores, proclives a la corrupción. Prevaleció el sentido común: Mejor confiar en los agricultores y su buena fé… gentes sencillas de campo, a fin de cuentas. La realidad es que la mayor parte de los campesinos siguen produciendo en sus parcelas y que la producción de granos básicos no se ha desplomado. Aclarados los orígenes del PROCAMPO, deja de parecer absurdo. Hasta parece lógico.

De cuando en cuando, no faltó el diputado, analista, periodista ó líder de opinión, que en lugar de resaltar la lógica del PROCAMPO en sus orígenes, resaltó sus contradicciones en tiempo presente: Cobran sin tener que trabajar. De eso se trata un subsidio. Reciben más dinero los que tienen más tierras. Reciben poco los productores pobres. Se entiende que en quince años ningún gobierno haya suprimido este programa: Cuando se lanzó el programa se anunció una vigencia por ese periodo de tiempo. Había que cumplir con la palabra empeñada. Pero ese tiempo ya transcurrió y el programa sigue, y hay iniciativas en el Congreso para que se prologue por quince años más.

La Retórica del PROCAMPO

No es lo mismo “transferir recursos” que regalar dinero. “Transferí recursos líquidos sin condicionamientos de ninguna índole para que los productores tomen sus mejores decisiones de gasto e inversión”. No suena mal. “Regalé dinero para que quien cobre el cheque haga lo que le dé su gana”. Suena pésimo. “El programa otorga flexibilidad para que los productores elijan el mejor destino para los recursos de acuerdo con la vocación productiva de sus tierras, incluyendo actividades no agropecuarias o usos de la tierra para conservación”. Genial. Es difícil que llegue un inspector a alegar que se trata de un terreno enyerbado y no de un pastizal. Y si se pone terco y nos quiere quitar la “lana” del PROCAMPO lo más sencillo es darle a él también su “lana”. Todos contentos.

La producción de granos básicos ha aumentado, de un promedio de 27.9 millones de toneladas en el periodo 1990-95 a un nivel de 37.7 millones de toneladas durante el periodo 2004-2008. Falta saber quien tiene el mérito para colgarse la medalla. Da flojera establecer relaciones de causa efecto. Hay PROCAMPO. La producción sube. Luego entonces: PROCAMPO hizo que aumentase la producción. La falacia es un excelente complemento de la retórica.

Evaluación Integral con Manzanitas

Hay varios programas destinados a fomentar la producción de granos básicos: PROCAMPO, Ingreso Objetivo, Alianza para el Campo, PROMAF, subsidios al diesel y otros más. Cada programa tiene su jefe. Cada jefe quiere quedar bien. Todos se atribuyen el mérito de haber alentado la producción de granos básicos. No debería ser tan difícil saber qué programa fue exitoso y cual no tanto, con una evaluación integral que los contemplara a todos. Pero a nadie conviene ponerse de acuerdo para hacer este ejercicio, por obvias razones. Mejor que todos queden bien y todos contentos. ¿Y los agricultores? Ninguno estará en contra de los subsidios mientras le toque alguno. Los más listos cobran subsidios en todos los programas. Pero los agricultores se quejan: Los programas no sirven; siempre les parece insuficiente lo que les toca. Como dice el dicho: Pedir no empobrece. “El dinero no es la felicidad, y menos si es poco” (frase de Carlos Abascal, q.e.p.d).

“Evaluación integral” suena a rollo. Mejor explicarlo con manzanitas. Ingreso Objetivo garantiza un precio por tonelada más que suficiente para cubrir los costos de un productor medio, tirándole a ineficiente. “Diesel Agropecuario” subsidia el combustible de tractores y maquinaria agrícola. Alianza subsidia la compra de esos tractores. PROMAF subsidia semillas y fertilizantes. PROCAMPO regala dinero sin que se sepa para qué es. Un contador público podría decirnos cuánto le dimos a cada agricultor. Mejor: Que las cuentas las haga un auditor fiscal. A esos no se les escapa nada. Ya me citaron para ir a declarar por qué no pagué la tenencia de un automóvil que vendí el año pasado.

Las Instituciones son Altruistas… Pero Tienen Funcionarios

Las instituciones evolucionan. Otras se crean con propósitos altruistas, como el CONEVAL, que está encargado de evaluar las políticas sociales para saber cuáles son las mejores, para detectar las políticas que no sirven y proponer su reformulación o eliminación. Duele decirlo, pero lo malo con las instituciones es que tienen funcionarios. Los funcionarios son un mal necesario, y peor, si son inexpertos e improvisados. Evalúan cosas que no entienden. Imponen metodologías para analizar problemas para los que no fueron diseñadas. El PROCAMPO va navegando durante el tercer año del presente gobierno sin que el CONEVAL se haya pronunciado sobre su pertinencia. Ya tiene “Marco Lógico”, “Árbol de Problemas”, “Matriz de Indicadores” y otras cosas más. Quince años de PROCAMPO, tres años de CONEVAL, y seguimos en las mismas. Me late que es un buen programa, te late que es un mal programa, les late que es un programa regular…

PROCAMPO, PROCASA y Todos Contentos

Alguien dijo en una reunión que el PROCAMPO no resuelve ningún problema en particular, ni la pobreza, ni la improductividad, ni nada. No conozco, dije, ningún problema que no pueda resolverse con dinero, salvo los sentimentales. Con pagos por hectárea de 100 mil dólares resolveríamos todos los problemas, y hasta podríamos inventar el programa PROCASA, dando cheques generosos por metro cuadrado en el medio urbano. Por mí que sigan subsidiando a todo el que quieran. No solo a los agricultores y campesinos, también a los obreros, a las madres solteras, a los niños de la calle, a los discapacitados y a los adultos mayores. Mi única preocupación es que el Gobierno Federal no se vaya a la quiebra y que le queden recursos para brindar los servicios básicos que todos necesitamos.