lunes, 25 de agosto de 2008

BOLETÍN APÓCRIFO: EN EL DF, LLUVIA NADA MÁS


A GRANDES MALES GRANDES REMEDIOS


Encendí la radio al arrancar el carro.

Una voz femenina decía:

En un minuto, anuncio urgente a toda la ciudadanía.
Repito, en un minuto, anuncio urgente a toda la ciudadanía.

¿Qué habrá pasado? me pregunté. Algo muy grave, de seguro: Un ataque terrorista, una explosión en algún ducto de PEMEX, una fuga de gases tóxicos, un siniestro en el aeropuerto, una balacera en el Zócalo entre AFI´s, Zetas y narcos…El minuto transcurrió con una lentitud angustiante.

-A continuación se dará lectura al boletín de prensa del Jefe de Gobierno del Distrito Federal, dijo el locutor.

Ciudadanas y ciudadanos:

Como se habrán dado cuenta hoy llovió.

Se inundaron varios puentes y pasos a desnivel, lo cual siempre sucede cuando llueve.

Ayer también llovió y se formaron congestionamientos de tránsito impresionantes. Se registraron filas de carros inmovilizados de más de 5 kilómetros de largo. Recomiendo ver la fotogalería de las inundaciones del periódico El Universal.

Entienda que son fenómenos meteorológicos normales y que si llueve las calles se inundan.

Desde hace varios años estamos trabajando en destapar el drenaje profundo pero todavía no hemos terminado.

Para prevenir mayores males, para preservar la calidad del aire que respiran nuestros hijos, y para que no se desgasten innecesariamente los motores de nuestros automovilistas, SE SUSPENDE EL TRÁFICO VEHICULAR EN TODAS LAS CALLES Y AVENIDAS A PARTIR DE ESTE MOMENTO.

No mueva su carro hasta nuevo aviso. Si lo mueve será multado.

No circulará el transporte público.

El metro operará con toda normalidad, siempre y cuando regrese la energía eléctrica.

Quédese en dónde está.

Relájese y no haga corajes.

Se le recuerda que solo puede tomar tres copas de vino o su equivalente en otras bebidas alcohólicas si es que piensa conducir.

Cuando se reanude la circulación se instalarán puestos de control con alcoholímetro para que usted no se accidente antes de llegar a su casa.

Si lo secuestran en alguno de esos retenes, ya sean policías verdaderos o ficticios, no olvide decir a sus familiares que presenten la denuncia correspondiente ante el Ministerio Público, si le dan la oportunidad de hablar con ellos.

Recuerde también que no debe fumar en lugares públicos.

Si deja de llover es posible que se reabran las calles.

A partir de hoy será obligatorio llevar en su vehículo una frazada y una botella con un litro de agua, por si se presenta la contingencia de que tenga que dormir en su vehículo. A los infractores se les aplicará una multa de 50 salarios mínimos.

En dos horas se dará un nuevo aviso a los ciudadanos.

Fin del Boletín.

Continuó la voz femenina:

Mientras tanto, entrevistaremos al Jefe de Gobierno, licenciado Marcelo Ebrard Casaubón, quien nos hablará de sus aspiraciones presidenciales y de sus programas de pistas de hielo y playas artificiales que tiene en marcha en beneficio de todos los habitantes de esta gran ciudad.

-Licenciado Ebrard, muy buenas noches…

jueves, 21 de agosto de 2008

DOS FACETAS: LERYN FRANCO

Leryn Franco


Persona extraordinaria es aquella que sobresale en más de una faceta de la vida.

-Soy el mejor abogado del mundo!
-Ajá. ¿Y que más?

Buen médico, buen marido, buen hijo, buen cantante, buen estudiante, buen lo que sea: Ojo, podemos estar hablando de un mediocre.

Mínimo hay que combinar una o más características deseables. Buen profesionista y buen padre. Bien.

Buen político y buen novelista.
Buen cantante y buen deportista.

El caso de Leryn Franco es especial. Modelo de calendario, virreina de belleza en Paraguay 2006, lanzadora de jabalina en Atenas 2004 y Beijing 2008. Quedó en penúltimo lugar, ¿y qué?

Hay muchas modelos latinas pelinegras como ella, hay muchas atletas como ella, pero solo ella es buena en las dos cosas, y eso la convierte en una mujer muy especial.

EsParaguay.com - Con Cariños a Leryn Franco

jueves, 14 de agosto de 2008

LA ACADEMIA. LA FORMA ES FONDO

LA SIMULACIÓN EN LA LUCHA POR LA VIDA


Hace veinte años, dijo el sinodal en un examen profesional:

-Jorge, te felicito por tu tesis. Está muy completa. Tiene índice, introducción, capítulos, citas y bibliografía.

En el convivio después del examen, el sinodal explicó, ya medio borracho, que la tesis no tenía ni pies ni cabeza. Pero que vaya, habían decidido aprobarlo, que de lo contrario no estaríamos ahí comiendo ni bebiendo por cortesía de la familia del examinado.

Jorge es ahora un encumbrado funcionario público que defiende a México “desde la trinchera del exterior”. O sea que es diplomático y vive en París.

Hoy jueves me tocó presentar un proyecto de consultoría elaborado para el CEANGLAMEX (Centro de Estudios Anodinos con Nombre Glamoroso), importante think-tank del gobierno mexicano. Un tin-tán, como dijo algún día un muchacho provinciano con ínfulas de persona superada.

El lunes me había llamado el Ayudante del Director del Centro, media hora después de que les envié mi trabajo por correo electrónico. Ciento treinta hojas en Word, Apéndices incluidos.

-Ya leímos tu trabajo. Solamente una sugerencia. No tiene sección de Conclusiones y Recomendaciones. Por lo demás está muy completo.

Me recordó la tesis de Jorge.

-No le puse esa sección por lo mismo, porque no han leído mi trabajo, y si se la pongo, menos lo leerán. Leerán nada más el resumen de las 300 palabras que va en la carátula (se llama Abstract) y de ahí se pasarán a las Conclusiones. Yo quiero que lo lean completo.

Silencio telefónico del Ayudante.

-OK. Por la tarde te envío la sección que falta.

No vaya a ser que no me quieran liberar mi último pago, pensé.

Hoy a las 15.30 hice mi presentación de 20 minutos de un trabajo de cuatro meses, con el respaldo de la experiencia de veinte años de vida profesional. No hablé ni un minuto más porque la pantalla con el power-point comenzó a parpadear, lo cual es una forma moderna de decir: Ya cállese. 10 minutos para el comentarista, decía el programa. 10 minutos para el debate general. Y así fue, para los ponentes que me antecedieron y para los que me sucedieron.

El comentarista:

-No queda claro el objetivo del trabajo. Entiendo que está difícil, es un tema complicado, pero me parece que bla bla bla.

Los blogs no son para estar repitiendo estupideces.

El consultor, o sea yo:

-Son tantas las imprecisiones que acabas de decir, que no sé ni como empezar a contestarte. Pero mira, o no leíste el trabajo que yo escribí, o estás comentando un trabajo que no es el mío. Porque desde la introducción bla bla bla.

Los blogs tampoco son para repetir las réplicas a las estupideces que dicen los prójimos.

-Qué madriza le puse, debe haber pensado el comentarista.

-Qué madriza le puse, pensé yo.

-Qué madriza se pusieron, pensaron todos los demás.

Los trabajos de todos se llaman Entregables. Vaya nombre. Pero así se les bautizó por la fundamentada razón de que se tienen que entregar.

Ahora el Centro tiene ocho Entregables sobre ocho temas. Los Entregables ya los mandaron a París, porque de allá llegó el financiamiento para contratarnos. El Centro ya cumplió. Los funcionarios de París no tardan en cumplir. Solo tendrán que leer trescientas palabras multiplicadas por ocho: Dos mil cuatrocientas palabras.

Los sabios de París, ahora que regresaron de sus vacaciones de dos meses de verano, harán comentarios como los siguientes: El Entregable 1 está muy completo; el Entregable 2 está polémico; el Entregable tres necesita más evidencias. El autor del Entregable 1 no hará nada más; el autor del Entregable 2 matizará un párrafo cambiando un término, algo así como sustituir “México deberá” por “México procurará” y el autor del Entregable 3 incorporará un cuadro adicional.

Todos contentos. En París ejercieron su presupuesto y ahora podrán decir que brindaron asistencia técnica a México. El CEANGLAMEX cumplió, porque ahora podrá decir que concluyó actividades de cooperación técnica con un organismo internacional. Los consultores cobramos. Cada uno podrá comprarse su Hummer si así lo desea. El comentarista y yo pronto olvidaremos nuestro pleito. Tal vez algún día volvamos a coincidir y nos iremos a comer y beberemos una botella de vino chileno, argentino o uruguayo. Español no: Yo soy bolivariano.

¿Y México?

Bien, gracias por preguntar. Acá sigue en el estancamiento viendo aumentar el número de pobres por la crisis de los alimentos que nos llegó del exterior, sufriendo con la voracidad de los monopolios privados en la telefonía fija y en la celular, con sus monopolios públicos en petróleo y electricidad, pagándole comisiones estratósfericas a los bancos extranjeros que son los únicos que existen acá, con una muy alta popularidad del 60 por ciento de su Presidente que nadie se cree, y festejando su medalla de bronce en Beijing 2008 que vale oro según los comentaristas del periódico El Universal.

miércoles, 6 de agosto de 2008

AUTORIDAD EN LA MATERIA

Hay palabras que jalan gente hacia los blogs, ya se imaginarán cuales son. Aunque la visita dure menos de un segundo, ya cuenta para la popularidad en el ranking blogaláctico. Precisamente por eso es que ahora toman en cuenta el criterio de “autoridad” de un blog que depende de qué tan enlazado esté con otros blogs. Mi primer enlace se lo debo a un verdadero gigante del ciberespacio, el gran ROLOCINE. Sesenta y seis puntos de autoridad me daba, pero lo que son las cosas, tuve que prohibir las visitas al blog de Alcides Montes porque mis artilugios me indican que faltó poco, muy poco, para desenmascarar la verdadera identidad del gato, y ya sin mi personalidad anónima, no podría escribir a gusto sobre las cuestiones verdaderamente trascendentes, ya que muchas veces son políticamente incorrectas y socialmente mal vistas en los estratos de la doble moral. Con mi popularidad y autoridad por los suelos, migré a este Blog de los Humildes, que por esa causa tan fortuita fue que lo bauticé así. Hoy vi que ya tengo nuevamente algo de autoridad, aunque sea un puntito nada más, por un comentario que hice en un post del bloggero Calo, quien trató magistralmente un tema universal: “Tetas”.


En ese post viene mi comentario, pero lo transcribiré aquí, por si algún día mando hacer un libro con mis obras completas, encuadernado en piel y con costillas doradas en el lomo. Deberá haber una sección con mi correspondencia, o Epistolario, y considero que será el lugar adecuado para colocar los comentarios juiciosos que he hecho en otros blogs. Y dice así:

"Excelente exposición encriptada sobre la materia. Te cuento mi prueba del carbono 14: Cierras los ojos, y a calcular la edad de la chica tocándole las tetas...ojo, no todas se dejan examinar así. No cuenta ni lo grande ni lo chicas, sino el tiempo de reacción. El pezoncito no sabe mentir. "

Calo, pienso que no ha leído el que considero que es mi mejor post: “Deseos, Luces y Cabellos”. Ese lo leen o al menos lo visitan señoras o señoritas, vaya usted a saber que serán, buscando información sobre luces y rayos en el cabello, y resulta que es un cuento científico con final no apto para todo público. No sé si se sonrojarán o me mentarán la madre, ya quisiera yo investigar eso. Le agradezco el grado de autoridad que me ha brindado y aprovecho la ocasión para enviarle un cordial y afectuoso saludo.

viernes, 25 de julio de 2008

CARTA A LA CIUDAD DE MÉXICO

El Polyforum Siqueiros

CARTA A LA CIUDAD DE MÉXICO

Nunca te había escrito una carta. Tu sabes que diario reniego de ti por el tráfico aborrecible que me haces padecer. Acuérdate de lo que me hiciste hace seis meses: Llovió un poco más de lo normal, es cierto, y se inundaron algunas de tus principales arterias. Yo no lo sabía, aunque debí intuirlo. Ingenuamente tomé mi carro por la noche después de cumplir con mi jornada laboral, crucé con toda normalidad la Colonia del Valle, recorrí unas callecitas de Mixcoac que desembocan a Patriotismo, más adelante di vuelta en San Antonio y tomé Periférico, dirección norte. Ahí comenzó mi sufrimiento. Tardé casi media hora en avanzar los dos kilómetros que hay para llegar a la altura del Viaducto, otra media hora en avanzar los 500 metros para llegar a la salida de Periférico y Reforma, y dos horas más, sí, dos horas más, para llegar a mi casa. Hice casi cuatro horas en un trayecto en el que, tu lo sabes bien, no debí haber demorado más de media hora a una velocidad promedio de 40 km/hr.

Recuerda también que por poco me conviertes en un delincuente, cuando me bajé fúrico de mi auto en medio de la lluvia para reclamarle a una señora que me había dado un recargón con su campera por segunda vez consecutiva. –Deje de darle de golpes a mi carro, le grité. –Avanza y mueve tu carro, me gritó a su vez. Fuera de mí, le volví a gritar, qué como quería que lo moviera, que por esa maldita calle no se podía avanzar, y que llevaba tres horas tratando de avanzar y nada más no avanzaba nada. –Apaga tu cigarro que te va a dar cáncer, me dijo burlonamente. En ese instante sentí el impulso de aventarle el cigarro en su cara, ó sacar mi llave de cruz para aporrearle el cofre a garrotazos. Por fortuna los carros adelante del mío se movieron unos metros, serían tres o cuatro, pero suficientes para que todo el río de carros que venían detrás de mi y de la señora hiciera sonar sus bocinas. Yo solo, desafiando un río de luz que provenía de miles de vehículos que en la oscuridad no percibía, entré en razón, me subí a mi carro, y avancé dócilmente los cuatro metros que tenía libres…Ya después medité sobre cómo había sido posible que yo, siendo una persona tan tranquila, hubiese estado a punto de romperle la cara a una señora a varillazos. Cuando llegué al Puente de Tecamachalco, me di cuenta que ahí estaba la causa del atorón: El Puente estaba inundado.

Si, leíste bien, mi querida Ciudad de México. El Puente estaba inundado. Tu sabes bien que no tienes ningún río que te atraviese y mucho menos uno que aumente tanto su caudal como para llegar a inundar un puente. Tu sabes que los ríos que dicen los historiadores que tuviste alguna vez cuando eras Valle de México, están todos entubados. Tu sabes que ese puente que se inundó es nada más para cruzar una barranca, bastante profunda, por cierto. Tu sabes que ese Puente se inunda porque tiene las coladeras tapadas con la basura que tiramos todos tus habitantes…Yo a veces tiro mis colillas a la calle, pero sigo sin asimilar como es posible que se te inunden los Puentes: Debería bastar con hacerle más hoyitos en el piso para que drenaran, pero no, nadie se los hace, porque en el caso de ese Puente, la mitad queda en el Distrito Federal y la otra mitad en el Estado de México, o sea que una mitad es gobernada por el PRD y la otra mitad por el PRI, y evidentemente la barranca que está abajo es gobernada por el Gobierno Federal, porque se trata de un cauce de agua que por definición constitucional es propiedad de la Nación.

Yo sé que no es tu culpa, mi querida Ciudad de México, que tengas divisiones administrativas tan absurdas, que la democracia te haya generado problemas adicionales de coordinación entre lo que se dice que eres, la Ciudad de México, y lo que supuestamente no eres pero también eres: La Zona Conurbada del Estado de México. Yo sé que somos 20 millones de habitantes en total y que tu nos das abrigo a todos, que todos queremos manejar un auto, que a nadie nos gusta pagar impuestos, que por lo mismo no hay dinero para limpiarte los drenajes y que por eso una lluvia más fuerte de lo normal te desquicia a ti la circulación y a mi me crispa los nervios.


viernes, 18 de julio de 2008

HOTEL EN PANAMÁ: UN TIPO CON UNA PISTOLA JUNTO A UN CADÁVER NO ES UNA PRUEBA DE NADA

Ciudad de Panamá vista desde el Causeway


HOTEL EN PANAMÁ: UN TIPO CON UNA PISTOLA JUNTO A UN CADÁVER NO ES UNA PRUEBA DE NADA

“El Hotel Graná aplicará una multa de 150 dólares a quien fume dentro de sus instalaciones”. Así decía una hoja que me entregaron al llegar al hotel en la Ciudad de Panamá.

Si hubiera sabido lo que decía la hubiera leído, pero como no sabía, no la leí.

La habitación no tenía caja de seguridad así que hablé a recepción y me ofrecieron cambiarme a otra. Encendí un cigarrillo mientras esperaba al botones y cuando llegó, me recordó que el hotel era de no fumadores.

A los diez minutos, el teléfono:

-Para informarle que le hemos hecho un cargo de 150 dólares por fumar en la habitación. Tiró la colilla en el basurero, y además el botones está de testigo. Tenemos las pruebas.

-Gracias, señorita. Qué amable es Usted.

Eso dije. Pero por dentro le proferí el más grave de todos los insultos.

Salí a la calle a fumar y a pensar en lo que procedería hacer. La multa me pareció desproporcionada. Nunca antes me habían multado en ningún lugar del mundo. Recordé el día en que un gigante de dos metros me sacó a empellones de una cafetería en Seattle, Washington, EUA, tan solo por haberme llevado a la boca un cigarrillo que ni siquiera me dio tiempo de encender. Procuré olvidarme del incidente y hacer mi día de turismo y compras con toda tranquilidad.

-Ya me tocaba, pensé.

Disfruté mi día. Retraté chicas hermosas. También otras que no tanto, pero a esas les di “delete”. O sea que las borré.

-Hay dos tipos de clientes, me había dicho el vendedor de cámaras digitales. Los fanáticos del zoom y todos los demás.

En el “Causeway” tuve la oportunidad de estrenar mi nuevo portento tecnológico. Esa cámara habría sido el sueño de todo papparazzi o espía profesional hace tan solo unos pocos años. El rifle que compré iba empacado, así que no llamó la atención ahí, pero en el aeropuerto, me obligaron a dispararlo al aire después de una cuidadosa inspección por parte de las autoridades civiles y militares.

Un grupo de chicas posó para sus familiares o amigos -quien sabe que serían- a una distancia de no más de cinco metros. Yo pude haber captado la misma escena a una distancia de cincuenta metros con un zoom óptico de diez. Las olas del mar, las gaviotas revoloteando sobre los veleros, y el “skyline” de ciudad de Panamá al fondo, se apreciarían mejor con una linda turista latina como objeto de primer plano.

Dejo deliberadamente ambigua la cuestión. No diré si tomé esa foto, porque en la vida no hay que comprometerse a nada a menos que sea estrictamente necesario.

Volví al hotel por la noche y no hubo agua, lo cual me contrarió. Contuve el impulso de encender un cigarrillo por la posibilidad de sufrir una nueva multa. En eso mi humor cambió. Me imaginé la escena. Frente a la contundencia de mis argumentos el gerente accedería a quitarme la multa. Tenía la convicción de triunfo que requiere todo negociador, ya sea de bienes raíces, aranceles al comercio exterior, o de multas en hoteles para no fumadores.

Salí de nuevo a disfrutar la exquisitez de la vida nocturna en la ciudad de Panamá. No pienso escribir que hice ni a dónde fui. Ya dije cuál es mi principio rector.

El taxista fue el que dijo:

-No hay como las mujeres colombianas.

Yo venía muy, muy relajado, pensando en ellas, y por lo mismo no le presté mucha atención.

Antes del check-out, la chica del mostrador me permitió pasar a hablar con el gerente.

¿Así de fácil? No, pero ni por equivocación. Ningún hotel del mundo funcionaría si le permitiesen a todos los huéspedes hablar con los gerentes. No faltarían las señoras quejándose de la calidad del papel higiénico ni los jóvenes audaces buscando empleo con brillantes ideas para elevar el servicio a categoría de clase mundial.

El día anterior había bajado a recepción a armar escándalo. No bajé el rifle, aunque ganas no me faltaban. Hablé fuerte para que me oyeran todos los huéspedes que estuvieran o pasaran por ahí, que cómo era posible que me cobraran 250 dólares por el hospedaje en un hotel carente de agua, que por lo mismo debería estar cerrado por motivos de insalubridad.

-Un hotel sin agua es como un buque en un naufragio, dije, inspirado en los hermosos paisajes marinos que había visto durante esos días.

-El servicio de agua ya se restableció. Y a Usted se le cobran 100 dólares nada más.

-Mas 150 adicionales por una acusación sin fundamento.

-Usted fumó.

-Eso que lo diga un juez. Y por cierto, llame a un policía y dígale que hay un señor aquí que dice que no se retirará hasta que no hable con el gerente de este hotel.

Dicho eso, me retiré. Me quedé un rato en la habitación leyendo el manual de operación del rifle.

Al entrar a la oficina del gerente un día después, no había más alternativa que apelar a su buena voluntad. Podía haber negado que había fumado, pero el podía seguir firme en su postura de multarme.

-Mire, si fumé, pero es una multa excesiva, y si fuese más alta aún, de mil dólares por decir algo, me obligaría Usted a decirle que no fumé, y que las colillas no eran mías. Pienso que si debe multarme. Me gusta hablar con franqueza. Pero también pienso que debe compensarme por el hecho de que no haya habido agua el sábado por la noche.

El mismo fue quien me dijo:

-Tiene razón. Un tipo con una pistola junto a un cadáver no prueba nada. Pero vea, mi decisión de perdonarlo la verían mal mis empleados y si se enteran, también mis superiores. La única salida que veo es que suba la supervisora a oler la habitación, y si no huele a cigarrillo, no habrá multa.

-Le agradezco. Siempre y cuando ella huela la habitación y no huela la ropa que dejé ahí.

Le ganó la carcajada y a mi también.

Jamás, jamás, volveré a fumar en un lugar prohibido. Es más fuerte la presión social que el peso de la ley, al menos en esta materia. Pero si vuelve a surgir la oportunidad de negociar algo, créanme que la tomaré. Es algo que uno trae en la sangre. El vendedor del rifle de municiones había dicho:- Qué buena compra hizo. El tiro al blanco es una terapia excelente para combatir a la ansiedad, y es posible que le ayude a dejar de fumar.