El Polyforum SiqueirosCARTA A LA CIUDAD DE MÉXICO
Nunca te había escrito una carta. Tu sabes que diario reniego de ti por el tráfico aborrecible que me haces padecer. Acuérdate de lo que me hiciste hace seis meses: Llovió un poco más de lo normal, es cierto, y se inundaron algunas de tus principales arterias. Yo no lo sabía, aunque debí intuirlo. Ingenuamente tomé mi carro por la noche después de cumplir con mi jornada laboral, crucé con toda normalidad la Colonia del Valle, recorrí unas callecitas de Mixcoac que desembocan a Patriotismo, más adelante di vuelta en San Antonio y tomé Periférico, dirección norte. Ahí comenzó mi sufrimiento. Tardé casi media hora en avanzar los dos kilómetros que hay para llegar a la altura del Viaducto, otra media hora en avanzar los 500 metros para llegar a la salida de Periférico y Reforma, y dos horas más, sí, dos horas más, para llegar a mi casa. Hice casi cuatro horas en un trayecto en el que, tu lo sabes bien, no debí haber demorado más de media hora a una velocidad promedio de 40 km/hr.
Recuerda también que por poco me conviertes en un delincuente, cuando me bajé fúrico de mi auto en medio de la lluvia para reclamarle a una señora que me había dado un recargón con su campera por segunda vez consecutiva. –Deje de darle de golpes a mi carro, le grité. –Avanza y mueve tu carro, me gritó a su vez. Fuera de mí, le volví a gritar, qué como quería que lo moviera, que por esa maldita calle no se podía avanzar, y que llevaba tres horas tratando de avanzar y nada más no avanzaba nada. –Apaga tu cigarro que te va a dar cáncer, me dijo burlonamente. En ese instante sentí el impulso de aventarle el cigarro en su cara, ó sacar mi llave de cruz para aporrearle el cofre a garrotazos. Por fortuna los carros adelante del mío se movieron unos metros, serían tres o cuatro, pero suficientes para que todo el río de carros que venían detrás de mi y de la señora hiciera sonar sus bocinas. Yo solo, desafiando un río de luz que provenía de miles de vehículos que en la oscuridad no percibía, entré en razón, me subí a mi carro, y avancé dócilmente los cuatro metros que tenía libres…Ya después medité sobre cómo había sido posible que yo, siendo una persona tan tranquila, hubiese estado a punto de romperle la cara a una señora a varillazos. Cuando llegué al Puente de Tecamachalco, me di cuenta que ahí estaba la causa del atorón: El Puente estaba inundado.
Si, leíste bien, mi querida Ciudad de México. El Puente estaba inundado. Tu sabes bien que no tienes ningún río que te atraviese y mucho menos uno que aumente tanto su caudal como para llegar a inundar un puente. Tu sabes que los ríos que dicen los historiadores que tuviste alguna vez cuando eras Valle de México, están todos entubados. Tu sabes que ese puente que se inundó es nada más para cruzar una barranca, bastante profunda, por cierto. Tu sabes que ese Puente se inunda porque tiene las coladeras tapadas con la basura que tiramos todos tus habitantes…Yo a veces tiro mis colillas a la calle, pero sigo sin asimilar como es posible que se te inunden los Puentes: Debería bastar con hacerle más hoyitos en el piso para que drenaran, pero no, nadie se los hace, porque en el caso de ese Puente, la mitad queda en el Distrito Federal y la otra mitad en el Estado de México, o sea que una mitad es gobernada por el PRD y la otra mitad por el PRI, y evidentemente la barranca que está abajo es gobernada por el Gobierno Federal, porque se trata de un cauce de agua que por definición constitucional es propiedad de la Nación.
Yo sé que no es tu culpa, mi querida Ciudad de México, que tengas divisiones administrativas tan absurdas, que la democracia te haya generado problemas adicionales de coordinación entre lo que se dice que eres, la Ciudad de México, y lo que supuestamente no eres pero también eres: La Zona Conurbada del Estado de México. Yo sé que somos 20 millones de habitantes en total y que tu nos das abrigo a todos, que todos queremos manejar un auto, que a nadie nos gusta pagar impuestos, que por lo mismo no hay dinero para limpiarte los drenajes y que por eso una lluvia más fuerte de lo normal te desquicia a ti la circulación y a mi me crispa los nervios.
1 comentario:
Ya no reccuerdo al ultima vez que pasepot tu blogs, revisando coment lo encontre de nuevo, esta muy bueno, esta semana que viene estoy de aniversario blogger..te citare. 40 y 1
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