viernes, 28 de septiembre de 2007

EL COMUNISMO DEL CHE GUEVARA: UNA BODA MUY ESPECIAL




Un viernes por la noche estábamos charlando en la casa de un amigo en La Habana, él, su mujer y otras personas. En las casas habaneras nunca faltan las visitas. La costumbre de visitar a los amigos no se ha perdido allá, como sucede en muchas otras grandes ciudades. El que llega siempre es bienvenido y se une sin problemas a la charla con los demás, si lo desea. Yo como extranjero muchas veces no tengo un tema en común con ellos, pero cordialidad, siempre la encuentro.


Llegó de pronto un muchacho jóven. Entró de manera muy casual, y dijo: -Mira Edgardo, ahí te dejo las fotos de la boda. Salieron super chéveres y gracias por todo. Mi amigo Edgardo había sido el padrino del novio. Las damas presentes comenzaron a decirle lo bien que se veía ese día, con traje y corbata, que son prendas que el casi nunca utiliza. Sonreía con satisfacción. Las fotos comenzaron a circular entre todos los presentes, una por una, de izquierda a derecha. Había sido una gran fiesta, por lo que vi. Fue en un jardín precioso con el toque idílico que dan las palmeras del Trópico. Los novios hacían buena pareja. Ella era rubia, con una sonrisa muy agradable. El vestido de novia bien ajustado permitía ver la frondosidad de un cuerpo hermoso. Se tomaron muchas fotos juntos, conforme transcurrió la tarde. Se me hicieron curiosas las que se tomaron por la noche, unas todavía en el jardín, besándose con pasión y con locura, y sobre todo las de la habitación, mostrando escenas ya casi íntimas...-Y esas fotos quien las tomó? pregunté algo intrigado. -Un mariconcito que se dedica a eso...De todos modos no me pareció muy normal que los novios estuvieran mas preocupados por la cámara que por vivir la escena. -Países distintos, costumbres distintas, pensé.


Vi en algunas fotos a algunos amigos de la familia de Edgardo que yo conocí, a su hija con sus amigas, algunas de ellas muy lindas...Ver las fotos de una boda siempre tiene un encanto. En eso tocó el turno de mirar la foto del carro de los novios, que era un Lada gris, ya un poco viejo y un tanto maltratado. El Lada es un automóvil compacto de fabricación rusa, y ya está descontinuado, al menos ese modelo que fue tan popular en Cuba. -Oye, Caballo, le dije a mi amigo, les hubieras prestado el Yaris que te acabas de comprar! Me lo había mostrado el día anterior. Es un carro mediano pero mucho mejor que el Lada. Lo pudo adquirir gracias a que su mujer es extranjera, y ella, a diferencia de la mayoría de los cubanos comunes y corrientes, si tenía autorización del Estado para comprar uno.

La respuesta me dejó confundido: -Sucede que supuestamente, la boda se realizó hace tres años, y el Yaris lo acabo de comprar. Se podrían dar cuenta! -Darse cuenta de qué? No entiendo...


Sucede que la novia es española y el novio es cubano. Ya casados, irían a la Embajada de España para tramitar el pasaporte de él...Los funcionarios consulares harían grandes interrogatorios a la pareja, juntos y separados, preguntándole a ella los gustos de él, a él los de ella, y después harían un análisis de congruencia de todo ello junto con la evidencia documental. Las fotos de la boda eran una prueba muy importante que habrían de llevar.


-Pues que serán tan morbosos los españoles para someter a la pareja a esas diligencias? les pregunté.
-No, de morbosos nada. Solo es que son desconfiados. Hay muchas bodas así, arregladas nomás.


Si todo sale conforme a lo que estaba planeado, al llegar la pareja a territorio español se separarían de inmediato, toda vez que se conocieron pocos días antes de la boda. Ella no hizo toda esta simulación nada más por altruismo: El negocio le dejará a ella 10 mil euros que tendrá que pagarle su flamante marido antes de abordar el avión!

jueves, 20 de septiembre de 2007

EL COMUNISMO DEL CHE GUEVARA ¿Para qué Sirve una Escalera?




El apartamento donde me hospedé en La Habana no tiene nada de peculiar. Debajo habita la dueña que se llama Marta. Arriba no hay nada pues es azotea. El día que llegué, quise acomodar los muebles de una de las habitaciones de otra manera. El ropero de al lado de mi cama me incomodaba y me pareció que quedaría mejor el buró. Quité un tapete para facilitar mis movimientos, y vi que debajo estaba una tabla. Moví la tabla y apareció un hueco en el piso. Me asomé y descubrí una escalera tipo marino que partía de la habitación de abajo…


Yo generalmente me hospedaba abajo. La habitación del frente era la mía, y en la de atrás se quedaba Marta. Siempre tuve la sensación de que en esa habitación había un misterio, pues nunca la pude mirar a pesar de que me llevaba con Marta bastante bien. En aquellos tiempos en el apartamento de arriba vivía Julio, el hijo de Marta, con su mujer y sus niñas.En esta ocasión ya no estaban ni Julio, ni Kenia, ni las niñas. Habían emigrado para el Perú.


Por esa razón me alojé arriba.La noticia no me tomó por sorpresa. Ya me habían comentado tanto Marta como ellos ese plan de irse de Cuba. Inclusive Marta me ofreció venderme el apartamento de arriba. Yo no quise porque aun cuando era barato, no vi mucha seguridad para mi inversión. Las leyes cubanas sencillamente no permiten la compra-venta de inmuebles. Las permutas de vivienda si son usuales y legales, o sea que para participar en este mercado, para comenzar hay que tener una. Marta insistió tanto en vendérmelo, que decidí preguntarle el motivo de su insistencia: Julio necesitaba dinero para iniciar su nueva vida en el Perú, y vendió el apartamento a un conocido de él. Es decir, que Julio recibió el dinero, y cuando él partiese al Perú, Marta le entregaría las llaves al nuevo propietario, y después ya se vería como se legalizaría la situación.


Pero Marta se negó a entregar las llaves porque Julio nunca la consultó, y además, no iría a vivir ahí la madre de Osiel como le habían dicho, sino otras personas a quienes Marta no conocía. Osiel, el comprador, la amenazó con denunciarla ante el Ministerio de Vivienda por tener dos viviendas, siendo que ella tiene derecho a tener solo una. Dado que una persona solo puede habitar una vivienda al mismo tiempo, tener dos implicaría que la otra se tiene en renta y que habría gente viviendo de sus rentas lo cual contrariaría gravemente el carácter socialista de la Revolución Cubana. No se trataba pues de un asunto menor.


Marta le dijo que a Osiel que si el insistía en tomar posesión del apartamento por la fuerza, sería ella quien lo denunciaría a él ante Vivienda. Osiel caería en el mismo supuesto legal con el que amenazaba a Marta, pues entonces sería él quien tuviera dos viviendas. Y mas aún: Se le podría acusar de otros delitos. –Entiendo Marta, pero que sucederá si yo le compro y usted también se niega a darme las llaves? A mi no solamente me podrá denunciar ante Vivienda, sino también ante el Ministerio de Inmigración y Extranjería…–Le doy mi palabra que no será así. Y además vea, aquí están todos los papeles que acreditan que yo soy la legítima propietaria. Habría que hacer los trámites del desglose de la propiedad, para que en lugar de ser una propiedad, sean dos, la mía y la que le voy a vender. Y vea, esos trámites ya van avanzados…


Cuando Julio construyó el apartamento sobre la casa de su madre, ni pidió permiso ni informó a la autoridad. Legalmente su apartamento no existía, y en caso de haber existido, hubiese tenido que sujetarse a un proceso de asignación. Era probable, pero no seguro, que a Julio le fueran a asignar la vivienda que el construyó, pues hay familias con mayores carencias, con mayor tiempo solicitando vivienda o con mayores méritos en el Partido. Julio nunca hizo los trámites y estando en el Perú la cuestión se complicó más.Un día, un inspector detectó la existencia de la escalera exterior que construyó Julio para subir a su apartamento y que violaba, según el criterio del inspector, el reglamento establecido para la alineación de las construcciones urbanas.


La sanción que correspondía era la demolición de la escalera. El parecer del inspector era que la longitud de la escalera debía considerarse de la fachada de la casa hacia fuera; el de Marta, era la separación entre el pie de la escalera y la calle. El reglamento era omiso y Marta logró evitar la demolición de la escalera.Obtuvo un triunfo colateral: Se generaron documentos oficiales que hablaban de la existencia de la escalera. Si la escalera existía, ya sería menos difícil alegar la existencia de la vivienda. Y que siempre habían existido tanto la escalera como la vivienda desde antes del triunfo de la Revolución.


Con esa legitimidad de origen, ya no habría ningún problema en torno a las cuestiones cruciales de la asignación de esa vivienda y de los medios que fueron utilizados para construirla. La vivienda sería de quien estuviese viviendo ahí. Sin embargo, en el caso mío, seguía vigente el problema de que un extranjero no puede tener vivienda en Cuba. El enredo legal en torno a la venta que me proponía Marta era tan grande, que decidió hacerme la propuesta en términos más sencillos: Cuando yo fuera a Cuba, yo me podría alojar ahí cuando quisiera y por el tiempo que quisiera. La operación sería en efectivo y de buena fé. Sin papeles ni documentos.


Marta quería el dinero mío para pagarle a Osiel, porque es una mujer de honor. Si no entregaba el apartamento, lo correcto era devolver el dinero. Era la prueba más contundente de que ella sí tenía honor y que si honraba la deuda con Osiel, también honraría la operación conmigo.


Cuando volví y me hospedé en el departamento de arriba, la situación había evolucionado. Marta decidió que no le vendería a nadie el departamento, pues tenía algunas noticias de que a Julio, en Perú, no le estaba yendo bien. Más bien la sospecha era que la estaban pasando bastante mal, trabajando mucho, haciendo grandes sacrificios y aun así, el capital que habían logrado juntar vendiendo todas sus pertenencias en Cuba iba mermándose.

Así que Marta decidió salvaguardar el apartamento por si Julio volvía a Cuba. A Osiel le fue haciendo algunos pagos parciales con el dinero que conseguía por alquilar el apartamento a otros turistas como yo. Aceptaba esos pagos parciales pero de vez en cuando, por su carácter irascible e intempestivo, amenazaba a Marta con la denuncia ante el Ministerio de Vivienda.


Ahora el problema se volteó al revés: Había que demostrar que era una sola vivienda en vez de dos. Nunca supe cuando fue que mandó perforar la loza entre la habitación del piso inferior con la del piso superior e instalar la escalera marinera que descubrí casualmente el día que intenté mover un ropero para poner un buró. El dato crucial para mí es si la escalera interior se hizo antes o después de todo el lío con Osiel, para saber que tan precavida es Marta. En lo que no hay duda es que si dos apartamentos están conectados por el interior por una escalera, no son dos departamentos sino que se trata de uno solo, pues si no ¿para qué que existe la escalera?


La Habana, Cuba, verano de 2007

domingo, 9 de septiembre de 2007

NO TE ATORMENTES HERMANO

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sábado, 1 de septiembre de 2007

LA EXTRAÑA DESAPARICIÓN DE JULIANA BASILIO

Al despertar, encendí el computador y vi un recordatorio: Ese día cumplía 28 años Juliana Basilio. La contacté de inmediato para felicitarla: No hubo respuesta, lo cual era muy inusual e inexplicable…

La primera noticia que tuve de Juliana Basilio llegó de Santa Marta. Las últimas evidencias solo la ubicaban en Colombia, sin especificar ciudad. Ella me había dicho un día en dónde pasaba la mayor parte del tiempo, pero no puedo cometer la indiscreción de escribirlo aquí.

En el trayecto hacia mi oficina, encendí la radio para escuchar las noticias: Las nacionales se referían en su mayoría a la reforma fiscal, y en las internacionales daban un poco de todo. Como es usual, primero daban el acontecer en los Estados Unidos, y después lo que sucede en Cuba y Venezuela, porque esa radiodifusora tiene un sesgo en contra de Hugo y de Fidel. Ya para terminar, dieron algunos flashs informativos sobre el resto de América Latina. Cuando mencionaron las explosiones en Cali, atribuidas a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, volví a pensar en Juliana Basilio…

En la oficina, revisé otra vez el correo electrónico. No me había llegado el mensaje que venía esperando desde días atrás. Esperaba uno de Bolivia. Había uno fechado en Ciego de Ávila, en Cuba, y otro proveniente de Kampala, Uganda. La información de esos contactos sencillamente no me interesó. Por precaución, como siempre, borré todos los mensajes nuevos.

Tengo un trabajo que en realidad no me interesa mucho pero me sirve como una base de operación. Mientras haga lo que me encargan no tengo problemas, y no soy de los que se los buscan sin necesidad. Aquí tengo un teléfono fijo, distinto al de mi casa, lo cual es una gran ventaja. Puedo dar ese número, contesta un conmutador, y si preguntan por mí, la operadora dice que sí, que si trabajo aquí. Cumplo con un horario de trabajo, pero no me importa, es un pequeño costo que tengo que pagar, y que me permite dedicarme con toda tranquilidad a un proyecto que para mí es de vida ó muerte y por lo mismo no lo puedo comentar con nadie aquí. Para concluir con éxito este proyecto, tengo que ser extraordinariamente cauteloso, fijarme muy bien en todos los detalles del material que me llega, sobre todo textos y fotografías. El aspecto clave es identificar muy bien los motivos y las razones de las personas que necesariamente tengo que invitar a participar en el proyecto. Deben creer ciegamente en él. Es totalmente inaceptable que manifiesten titubeos ó dudas. De hecho prefiero gente con una fé ciega e irracional en el proyecto. Es más, gente que ni ella misma pueda comprender su entrega incondicional y absoluta al mismo. Algunas están en México, y la mayoría en otros lugares. Un requisito muy importante es que cada persona tenga sus propios medios para financiarse. No es conveniente por ningún motivo hacer envíos de dinero por Western Union y mucho menos a través del sistema bancario. También, es de gran importancia que no tengan cónyuge y mucho menos hijos, por razones obvias. Si tienen novio, no importa, inclusive es un punto a su favor, pues tendrán más experiencia en manejar sus relaciones inter-personales, que para este proyecto, son de suma y gran importancia.

Estaba inmerso en estas actividades cuando de pronto se encendió un foco en la pantalla. Decía: Usted tiene un nuevo mensaje de Caribean.Cupid. Lo abrí por pura inercia. Esa página me dejó de interesar, ni siquiera para entretenerme. Apareció la foto de una mujer, que habría sido hermosa en su juventud, es decir, en tiempos ya lejanos…que me quería conocer. Casi al mismo tiempo, se abrió una ventana del Messenger:

-Holaaa
-Hola Luisa…Felicidades por tu cumpleaños
-Cuál cumpleaños
-Me dijo la computadora…
-Ah sí, le puse esa fecha a Juliana Basilio
-Jaja
-Jaja

Deben saber que así se ríe uno en Internet. Que Juliana es el "nick" de Luisa. Que mi proyecto ulta-secreto es buscar novia. Que a Juliana Basilio la conocí en SKYPE, y que el mensaje que espero tendrá que venir de otra página y no de Caribbean.Cupid.