Al despertar, encendí el computador y vi un recordatorio: Ese día cumplía 28 años Juliana Basilio. La contacté de inmediato para felicitarla: No hubo respuesta, lo cual era muy inusual e inexplicable…
La primera noticia que tuve de Juliana Basilio llegó de Santa Marta. Las últimas evidencias solo la ubicaban en Colombia, sin especificar ciudad. Ella me había dicho un día en dónde pasaba la mayor parte del tiempo, pero no puedo cometer la indiscreción de escribirlo aquí.
En el trayecto hacia mi oficina, encendí la radio para escuchar las noticias: Las nacionales se referían en su mayoría a la reforma fiscal, y en las internacionales daban un poco de todo. Como es usual, primero daban el acontecer en los Estados Unidos, y después lo que sucede en Cuba y Venezuela, porque esa radiodifusora tiene un sesgo en contra de Hugo y de Fidel. Ya para terminar, dieron algunos flashs informativos sobre el resto de América Latina. Cuando mencionaron las explosiones en Cali, atribuidas a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, volví a pensar en Juliana Basilio…
En la oficina, revisé otra vez el correo electrónico. No me había llegado el mensaje que venía esperando desde días atrás. Esperaba uno de Bolivia. Había uno fechado en Ciego de Ávila, en Cuba, y otro proveniente de Kampala, Uganda. La información de esos contactos sencillamente no me interesó. Por precaución, como siempre, borré todos los mensajes nuevos.
Tengo un trabajo que en realidad no me interesa mucho pero me sirve como una base de operación. Mientras haga lo que me encargan no tengo problemas, y no soy de los que se los buscan sin necesidad. Aquí tengo un teléfono fijo, distinto al de mi casa, lo cual es una gran ventaja. Puedo dar ese número, contesta un conmutador, y si preguntan por mí, la operadora dice que sí, que si trabajo aquí. Cumplo con un horario de trabajo, pero no me importa, es un pequeño costo que tengo que pagar, y que me permite dedicarme con toda tranquilidad a un proyecto que para mí es de vida ó muerte y por lo mismo no lo puedo comentar con nadie aquí. Para concluir con éxito este proyecto, tengo que ser extraordinariamente cauteloso, fijarme muy bien en todos los detalles del material que me llega, sobre todo textos y fotografías. El aspecto clave es identificar muy bien los motivos y las razones de las personas que necesariamente tengo que invitar a participar en el proyecto. Deben creer ciegamente en él. Es totalmente inaceptable que manifiesten titubeos ó dudas. De hecho prefiero gente con una fé ciega e irracional en el proyecto. Es más, gente que ni ella misma pueda comprender su entrega incondicional y absoluta al mismo. Algunas están en México, y la mayoría en otros lugares. Un requisito muy importante es que cada persona tenga sus propios medios para financiarse. No es conveniente por ningún motivo hacer envíos de dinero por Western Union y mucho menos a través del sistema bancario. También, es de gran importancia que no tengan cónyuge y mucho menos hijos, por razones obvias. Si tienen novio, no importa, inclusive es un punto a su favor, pues tendrán más experiencia en manejar sus relaciones inter-personales, que para este proyecto, son de suma y gran importancia.
Estaba inmerso en estas actividades cuando de pronto se encendió un foco en la pantalla. Decía: Usted tiene un nuevo mensaje de Caribean.Cupid. Lo abrí por pura inercia. Esa página me dejó de interesar, ni siquiera para entretenerme. Apareció la foto de una mujer, que habría sido hermosa en su juventud, es decir, en tiempos ya lejanos…que me quería conocer. Casi al mismo tiempo, se abrió una ventana del Messenger:
-Holaaa
-Hola Luisa…Felicidades por tu cumpleaños
-Cuál cumpleaños
-Me dijo la computadora…
-Ah sí, le puse esa fecha a Juliana Basilio
-Jaja
-Jaja
Deben saber que así se ríe uno en Internet. Que Juliana es el "nick" de Luisa. Que mi proyecto ulta-secreto es buscar novia. Que a Juliana Basilio la conocí en SKYPE, y que el mensaje que espero tendrá que venir de otra página y no de Caribbean.Cupid.
La primera noticia que tuve de Juliana Basilio llegó de Santa Marta. Las últimas evidencias solo la ubicaban en Colombia, sin especificar ciudad. Ella me había dicho un día en dónde pasaba la mayor parte del tiempo, pero no puedo cometer la indiscreción de escribirlo aquí.
En el trayecto hacia mi oficina, encendí la radio para escuchar las noticias: Las nacionales se referían en su mayoría a la reforma fiscal, y en las internacionales daban un poco de todo. Como es usual, primero daban el acontecer en los Estados Unidos, y después lo que sucede en Cuba y Venezuela, porque esa radiodifusora tiene un sesgo en contra de Hugo y de Fidel. Ya para terminar, dieron algunos flashs informativos sobre el resto de América Latina. Cuando mencionaron las explosiones en Cali, atribuidas a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, volví a pensar en Juliana Basilio…
En la oficina, revisé otra vez el correo electrónico. No me había llegado el mensaje que venía esperando desde días atrás. Esperaba uno de Bolivia. Había uno fechado en Ciego de Ávila, en Cuba, y otro proveniente de Kampala, Uganda. La información de esos contactos sencillamente no me interesó. Por precaución, como siempre, borré todos los mensajes nuevos.
Tengo un trabajo que en realidad no me interesa mucho pero me sirve como una base de operación. Mientras haga lo que me encargan no tengo problemas, y no soy de los que se los buscan sin necesidad. Aquí tengo un teléfono fijo, distinto al de mi casa, lo cual es una gran ventaja. Puedo dar ese número, contesta un conmutador, y si preguntan por mí, la operadora dice que sí, que si trabajo aquí. Cumplo con un horario de trabajo, pero no me importa, es un pequeño costo que tengo que pagar, y que me permite dedicarme con toda tranquilidad a un proyecto que para mí es de vida ó muerte y por lo mismo no lo puedo comentar con nadie aquí. Para concluir con éxito este proyecto, tengo que ser extraordinariamente cauteloso, fijarme muy bien en todos los detalles del material que me llega, sobre todo textos y fotografías. El aspecto clave es identificar muy bien los motivos y las razones de las personas que necesariamente tengo que invitar a participar en el proyecto. Deben creer ciegamente en él. Es totalmente inaceptable que manifiesten titubeos ó dudas. De hecho prefiero gente con una fé ciega e irracional en el proyecto. Es más, gente que ni ella misma pueda comprender su entrega incondicional y absoluta al mismo. Algunas están en México, y la mayoría en otros lugares. Un requisito muy importante es que cada persona tenga sus propios medios para financiarse. No es conveniente por ningún motivo hacer envíos de dinero por Western Union y mucho menos a través del sistema bancario. También, es de gran importancia que no tengan cónyuge y mucho menos hijos, por razones obvias. Si tienen novio, no importa, inclusive es un punto a su favor, pues tendrán más experiencia en manejar sus relaciones inter-personales, que para este proyecto, son de suma y gran importancia.
Estaba inmerso en estas actividades cuando de pronto se encendió un foco en la pantalla. Decía: Usted tiene un nuevo mensaje de Caribean.Cupid. Lo abrí por pura inercia. Esa página me dejó de interesar, ni siquiera para entretenerme. Apareció la foto de una mujer, que habría sido hermosa en su juventud, es decir, en tiempos ya lejanos…que me quería conocer. Casi al mismo tiempo, se abrió una ventana del Messenger:
-Holaaa
-Hola Luisa…Felicidades por tu cumpleaños
-Cuál cumpleaños
-Me dijo la computadora…
-Ah sí, le puse esa fecha a Juliana Basilio
-Jaja
-Jaja
Deben saber que así se ríe uno en Internet. Que Juliana es el "nick" de Luisa. Que mi proyecto ulta-secreto es buscar novia. Que a Juliana Basilio la conocí en SKYPE, y que el mensaje que espero tendrá que venir de otra página y no de Caribbean.Cupid.