lunes, 16 de julio de 2012
Angel Roberto Arriaga Alvarez
lunes, 9 de julio de 2012
Convenio en lo Oscurito
martes, 15 de noviembre de 2011
Pachemú...Patamú
¿Почему? Потому...
Detuvo su marcha para analizar con detenimiento la artesanía que había visto solo de reojo. Era una iglesia, de eso no había duda, pero el estilo y los materiales utilizados lo pusieron a reflexionar. La estructura era de bambú, las cúpulas eran jícaras partidas a la mitad y doradas con spray, y las cruces eran de metal, del tipo de las que utilizan los niños en las primeras comuniones. Los vitrales, pintados con esmalte de uñas, tenían estampas de vírgenes y cristos. Correspondían al culto ortodoxo. Algunas de ellas eran ucranianas o rusas, y otras definitivamente griegas, como el inconfundible Cristo Pantocrátor con su biblia bajo el brazo. La concepción arquitectónica le recordaba alguna catedral famosa pero no podía recordar cual, hasta que se le vino a la mente la Catedral de Cristo el Salvador, en Moscú, ciudad a la que había ido como turista años atrás. Sacó del chaleco su teléfono inteligente y buscó imágenes en internet. En Cristo el Salvador predomina el color blanco en las fachadas, mientras que en la artesanía, dominaba un tono entre marrón y amarillo, característico del bambú. Los arcos dorados en la parte alta de los vitrales coincidían con algunos elementos que había visto en las catedrales del Kremlin. Era probable que el artesano hubiese hecho un viaje similar al suyo y que hubiese plasmado en esa pieza los distintos elementos arquitectónicos que le llamaron la atención. Pero aún quedaba la incógnita de por qué la pieza estaba hecha con bambú de una pulgada y media de diámetro, un material que si bien no era desconocido en México, tampoco era usual. El tipo de uniones entre losdistintos tramos de bambú requerían de una destreza que solo había visto en Sudamérica, pero en estructuras monumentales de bambú guadua, y jamás en maquetas o artesanías como la que tenía a la vista. Los ensambles en ángulos de 90 grados eran del tipo "bocas de pescado" y los ángulos de 45 grados eran del tipo "picos de flauta", bastante bien ejecutados. Lo más curioso de todo era que pareciera que el artesano se hubiese esmerado en presentar su pieza con defectos premeditados.
No podía ser fruto de la casualidad que hubiese cortes de bambú tan bien hechos y al mismo tiempo, defectos evidentes en el corte y colocación de los vitrales. Había vidrios de 2 milímetros, una elección acertadísima, pero también vidrios de 4 milímetros muy mal cortados. Su confusión fue en aumento al percatarse de que para decorar las fachadas posteriores se habían utilizado técnicas clásicas que solo conocían los artistas y restauradores italianos. Las imágenes parecían frescos, y no estampas pegadas con resistol. Las paredes lucían un recubrimiento deslavado por los años, y era difícil imaginar que en algún momento fueron tablas de triplay y que se les recubrió con una mezcla de yeso y blanco de España.
Ahí atrás, por ejemplo, estaba representada la sesión final del Séptimo Concilio Ecuménico, presidida por la Emperatriz Irene, en el cual se marcó la distinción entre la adoración de los ídolos y la veneración de los íconos, no por lo que eran unos y otros, sino por lo que representaban. La Asunción de María en la pared de al lado no habría visto nunca la luz de no haber sido por aquellas históricas sesiones en Nicea y Constantinopla que marcaron la derrota final de los iconoclastas.
Preguntó por el precio. Le pareció elevado pero no fue eso lo que lo detuvo. Pensó en qué lugar dentro de su casa podría colocar semejante pieza y no se le ocurrió ninguno. Fue entonces que pidió permiso para retratar la iglesia y al concedérsele, procedió con la cámara de su smart phone.
Ese día ya había atendido todos sus asuntos y había realizado todos sus quehaceres. Por la noche descargó las fotos del iphone y las analizó con distintos programas de edición de fotografía. Agrandó algunas, en otras subió el contraste, en otras más ajustó los semi-tonos, y en otras quitó ó subió el brillo. Experto penalista como era, vio con nitidez que en las doradas cúpulas había por lo menos cuatro juegos diferentes de huellas dactilares, tal vez hasta cinco. De pronto aclaró muchas de sus dudas al darse cuenta de que la maqueta fue una obra colectiva. Dedujo que en el equipo hubo un carpintero bastante bueno y una dama de gran cultura y refinado gusto, quien habría diseñado y dirigido todos los acabados. Era claro que había participado al menos otra persona más, -las huellas mostraban empeño y buena voluntad- y se advertía la presencia de un niño, pero no era posible determinar qué tanto habría ayudado.
Una serie de pequeñas imperfecciones, como vidrios mal cortados, columnas canteadas, rebabas de yeso, manchas de pintura y remanentes de pegamento, mostraban más entusiasmo que oficio, más ganas que conocimientos, más voluntad que sabiduría, más ímpetu que destreza, más deseos que posibilidades. Estaba inmerso en esta reflexión cuando vio, mas bien imaginó, que Cristo Pantocrátor le guiñaba un ojo y María Ortodoxa, siempre severa, hacía lo mismo. Recordó una frase de su padre: "Lo mejor es enemigo de lo bueno".
Antes de apagar la computadora, le dio un zoom casi instintivo a uno de los extremos del bambú. Le habían colocado unas tapas para que no se vieran las oquedades interiores. Los tramos de bambú tienen mucho volumen y poca materia, mientras que sucede lo contrario con el triplay y los conglomerados. ¿Habría un mensaje oculto? ¿Una especie de representación dialéctica de la unión de los contrarios? O bien, ¿no serían las fastuosas catedrales ortodoxas expresiones de un formalismo desprovisto de sustancia? O por el contrario, ¿no simbolizaría el bambú el poder de la ligereza? ¿No sucedía que los elementos más pesados eran en ocasiones los más vulnerables? ¿No es común que las personas más afortunadas son aquellas que caminan con más ligereza?
Concluyó que la esencia del arte, de la religión y de la vida es el misterio. Desde el lado poniente de la cúpula más alta de la iglesia, Dimitri de Uglich asintió con la cabeza. Fue hijo de Iván el Terrible y de su décima esposa, María Nagaya. Murió en 1591 a los siete años de edad. Algunos creen que se clavó accidentalmente un cuchillo en el vientre durante una crisis epiléptica, pero es más aceptada la tesis del asesinato. Con su muerte acabó la dinastía Rûrika e inició el llamado "Período Tumultuoso" el cual concluye con el ascenso de la familia Románov al trono de los zares, después de muchas intrigas y encarnizadas luchas. La nueva dinastía promovió ante la Iglesia Ortodoxa Rusa la beatificación de Dimitri para ganar legitimidad, prerrogativa que solo tienen quienes ya han ganado la guerra.
Dejó de reflexionar sobre la artesanía y cerró los ojos. Como siempre había mas preguntas que respuestas, situación que se puede clasificar como misterio. En una mente inquieta siempre habrá una sucesión interminable de porqués. ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? Rebasado cierto límite de cansancio, conocimiento o capacidad mental, y todos tenemos uno, la mejor respuesta es un único, definitivo, autocrático e irreflexivo: ¡Porque sí! Lo invadió un sentimiento de serenidad y se quedó dormido.
lunes, 10 de octubre de 2011
Для меня
Vienen a mi mente los estantes de la biblioteca de mi padre en los que colocó gran cantidad de libros de la Academia de Ciencias y Artes de la URSS, muchos de ellos, con la cara de Lenin en los lomos. Nunca leí ninguno, por aburridos ellos o inculto yo. Muchos años después, tal vez treinta, durante un nuevo intento de encontrar sentido a mi existencia, adquirí el hobby de carpintero y surgió por casualidad el proyecto de hacer una réplica en miniatura de la catedral de San Basilio. Mi sub-especialidad son los trabajos en bambú guadua y un día, al alzar el taller, puse juntos todos los cilindros sobrantes de otros cortes, cada uno de distinta altura. Ahí estaba. San Basilio en obra negra. Coincidió con que por esas fechas conocí a una девущка en un club nocturno que me sorprendió por su agilidad para el baile y por su belleza. A esa chica me referí en " Caracola Marina".
Tomada la decisión de ir a Rusia, dominar el alfabeto cirílico se volvió una necesidad práctica, para poder movilizarme en el metro y ubicarme en los mapas de Moscú. Puse algunas aplicaciones para aprender ruso en el ipad y en el iphone, y busqué en el internet imágenes de las catedrales ortodoxas que me proponía visitar. El viaje sería largo así que compré un libro para llevarlo en el equipaje de mano. El elegido: un Imperio Fallido, de Vladislav Zubok. Incorporado el elemento intelectual, rehice mi agenda de paseos para visitar edificios y monumentos de la Rusia de los Zares, la ex Unión Soviética, y la capital ultramoderna que suponía yo que era la Moscú de hoy.
La dificultad en replicar San Basilio a escala hizo que me fijara en la Catedral de Cristo el Salvador como segunda opción. Las cúpulas son doradas y tienen formas menos caprichosas, por lo cual sería más fácil replicarlas con jícaras cortadas por mitades y rociadas con spray de ese color. Hice la visita un lunes pero estuvo cerrada. Por la noche me comentó un amigo que estaba por allá, trabajando según él, que Stalin había mandado a demoler la catedral para hacer unos baños y que la habían reconstruido los nuevos millonarios rusos. Al día siguiente volví con una mezcla de curiosidad y morbo. Interesante Moscú. Primer plano: Cristo el Salvador y sus cúpulas doradas. Segundo plano: Uno de los siete edificios con forma de aguja que hizo Stalin para mostrar el poderío soviético. Tercer plano: Un skyline ultramoderno. Edificios emblemáticos, íconos de su ciudad y de su tiempo.
Mentiría si prosiguiera mi relato con una supuesta reflexión mía en torno a la similitud entre los los íconos ortodoxos y la sobreposición de estructuras arquitectónicas en el tiempo. En Rusia no me enteré de casi nada por la barrera del idioma y la escasez casi absoluta de letreros explicativos en inglés en catedrales, monumentos y museos. Moscú es un gran ícono. Lo aprendí de un pequeño libro sobreviviente de lo que fuera la biblioteca de mi padre. Russian Icons. A Mentor UNESCO Art Book. 1962. Escribió el autor, traducción mía con libertad literaria: A principios del siglo (veinte) comenzaron a restaurarse los íconos ortodoxos. Al limpiarlos de las capas de humo de velas e inciensarios, comenzaron a surgir imágenes en colores muy vivos, y limpiando más, se percataron que debajo de la imágen a la vista, estaba otra subyacente, y luego otra, y luego otra más. A un ritmo normal de exposición al humo dentro de un recinto ortodoxo abierto al culto, un ícono no puede durar más de cien años sin que sea necesario retocarlo y a veces, volverlo a pintar. Así, la limpieza de un ícono permitió a los restauradores realizar un apasionante viaje a través del tiempo. De imagen en imagen llegaron hasta el siglo once, que corresponde a la conversión de Rusia al cristianismo orquestada por el entonces gobernante Dimitri, hoy santo.
La Catedral de Cristo el Salvador (Храм Христа Спасителя) se abrió al culto en 1883 y fué demolida con explosivos colocados en sus cimientos en 1931, para construir ahí el Palacio de los Soviets, un edificio que albergaría museos, oficinas, y salas de reuniones para la jerarquía del Partido Comunista, y en todo lo alto estaría una estatua colosal de Lenin. Vi la maqueta del edificio unos días después y resulta grotesco,como escribió alguien en Wikipedia, versión on line de la biblioteca de Alejandría. El diseño de Boris Iofan, que ganó el concurso internacional convocado por Stalin, contemplaba una altura de 415 metros para el edificio con lo que superaría al Empire State de Nueva York, y una estatua en su cima de Lenin de 100 metros de altura, frente a la cual la estatua de La Libertad se vería pequeña. Una alucinación de Stalin que solo el estallido de la II Guerra Mundial impidió concretar. En la posguerra el camarada Jrushchov decidió construir una alberca para tapar la cimentación de la gran obra no realizada, y en en los años noventa, durante la etapa de caos económico que siguió a la desintegración de la Unión Soviética, en un país de miles de nuevos ricos y millones de nuevos pobres, las oligarquías de la nueva Rusia vuelven a erigir la catedral de Cristo el Salvador, una obra vistosa, hermosa, costosa e inútil, si se considera la disminución de fieles resultante de las décadas de gobierno por el comunismo ateo.
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El Palacio de los Soviets no vio la luz, pero hay otros diseños estalinistas que pude visitar y me sorprendí, nuevamente, de la extraña sobreposición de tiempos y estructuras que hay en Moscú. Caminé por la Avenida de la Paz, Prospekt Mira, hasta el Monumento del Trabajador y la Mujer Agricola (ú y Obrero y Mujer de Kolkhoz). Hay un edificio de 34.5 metros de altura que sirve de pedestal para la escultura de Vera Mukhina, de 24.5 metros de altura, que se llevó a la Exposición Internacional de París de 1937 y regresó a Moscú dos años después. Hay un museo subterráneo, con salones amplísimos, pisos de mármil reluciente y puertas de maderas finísimas, dedicado a la obra de los escultores y arquitectos de la época estalinista, como Mukhina y Stefan. En el museo pude observar también un video con tomas en vivo de la demolición de Cristo el Salvador. Lo verdaderamente extraño es que el museo y el edificio que sirve de pedestal se inauguraron en 2009, veinte años después del fin de la era soviética. Cuando la estatua volvió a Moscú en 1939 se la colocó en un pedestal de tan solo 10 metros, y fue durante la época de Yeltsin que el pedestal adquirió su dimensión monumental. ¿La Rusia capitalista rindiéndole homenaje a la Rusia soviética? Yo era el único visitante en el museo. De algún lugar salió una señora ya mayor que algo hablaba de alemán, lengua que yo medio domino, y me explicó que ella era decididamente comunista y su hijo seguía mirando una y otra vez las películas de la era soviética con verdadera nostalgia por los tiempos idos. Un costoso proyecto de coptación del voto de los simpatizantes comunistas por parte del alcalde de Moscú, me explicó alguien de la Embajada de México. La explicación de Wikipedia refiere que la escultura está en el corazón y la mente de todos los rusos, no por la hoz y mucho menos por el martillo, sino porque era la imagen de inicio de todas las películas del Mosfilm soviético, ya fuesen dramas o comedias, como se puede constatar en youtube buscando "mosfilm worker and kolkhoz woman". La escultura soviética enraizó dentro del nacionalismo ruso. Los símbolos del marxismo leninismo secuestrados por un creativo del cine al mas puro estilo holliwoodense.
En esta zona del Prospekt Mira hay otros parques y monumentos. Domina la escena el Monumento a los Conquistadores del Espacio, una estructura de 100 metros recubierta con placas de titanio, las mismas que se utilizan para evitar que se desintegren las naves que reingresan a la atmósfera terrestre. En todo lo alto, un cohete de metal de 11 metros, con lo cual se alcanza una altura total de 111 metros. Mexicanos: Sabed, que la Columna con el Ángel de la Independencia mide 45 metros de altura, con todo y ángel. En la base del cosmo- monumento hay alto y bajo relieves en metal con escenas y figuras relacionadas con el programa espacial. Destaca la perra Leika, cuyos detractores dicen que nunca llegó al espacio, y Yuri Gagarin, el primer ser humano puesto en órbita terrestre en 1957. Un caso de heroísmo bastante extraño el de Gagarin: su gran mérito fue no explotar en el despegue, cuestión totalmente ajena a su tramo de control. El cohete representado en Prospekt Mira, Avenida de la Paz, puso en órbita al Sputnik pero también puso a temblar de miedo a los Estados Unidos y a todo todo el mundo porque en lugar de dirigirse al espacio exterior podría llegar a cualquier lugar intraterrestre con una ojiva nuclear en la cabeza. Otro ícono: Conquista del Cosmos y Paridad Nuclear. Una reflexión tercermundista: En Moscú hay hotel Kosmos. En Bogotá hay hotel Cosmos. La diferencia no es el hotel.
Detrás del Monumento a los cosmonautas está un arco con un gran parecido a la Puerta de Brandenburgo. Es la entrada al Centro de Exposiciones de Toda Rusia, proyecto interesantísimo del compañero Stalin. Surge en 1935 como un parque para realizar exposiciones agrícolas, con un pabellón para cada una de las repúblicas de la Unión Soviética, esparcidos entre calzadas, jardines, fuentes, plazas y plazuelas. El arquitecto Oltarzhevsky, quien presentó el proyecto a Stalin en los años 30, fue arrestado por cometer el error de diseñar los pabellones con madera. Stalin fue del parecer de que ese material no era digno para una obra tan importante. El Centro abrió por primera vez en 1939, cerró durante los años de la guerra, reabrió en 1954, y en 1959 se renombró вднх, para servir de escaparate a los logros industriales y tecnológicos de la Unión Soviética. Antes de Chernobyl, claro está. En 1991 desaparece la Unión Soviética pero no la mentalidad imperial. En 1997, tiempos post soviéticos, se coloca la rueda de la fortuna mas grande de Europa de ese entonces, con un diametro de 70 metros y 40 carritos de pasajeros. Estéticamente la "Fuente de la Amistad de los Pueblos" me pareció hermosa, con la estatua de una bella jóven representando a cada una de las repúblicas soviéticas. Setenta años después, la fuente ya no representa nada aunque sean las mismas estatuas, sirve ahora como escenario para el facebook de las personas, y durante los días calurosos de verano la gente se refresca ahí.
Fuente de la Amistad de los Pueblos
Homenaje a los Caídos. II Guerra Mundial
Visité también el Museo de la II Guerra Mundial, comenzado a construir por los soviéticos en 1986 y terminado por los rusos en 1995. El obelisco en la explanada central representa un día de guerra por cada 10 centímetros con lo que alcanza la asombrosa altura de 141.8 metros, una extravaganza para un obelisco. No se alteraría la simbología oculta de los monumentos con una relación de un centímetro por día de guerra, pero quedaría una columna más bien bajita. Todavía se le ocurre a Putin, el Vladimir moderno, añadir a la explanada otras 15 columnas de bronce con motivo del 60 aniversario de la toma de Berlin con la simbología siguiente: Diez simbolizan cada uno de los frentes de la guerra, tres más a cada una de las flotas navales (Norte, Báltico y Mar Negro), una columna está dedicada a los partisanos y otra otra más a las tropas de la retaguardia. Si mal no recuerdo de mi lectura de "The "Soviet Tragedy" a la retaguardia del Ejército Rojo marchaba la KGB de la que Putin fue director, para obligar a los soldados a marchar al frente. Ícono del despilfarro de los ingresos extraordinarios de la Federación Rusa por exportación de gas natural.
Este relato lleva el título de bitácora, pero no es eso lo que escribí. Decidí que ya no quiero repetir anécdotas de viaje similares a las de otras ocasiones. Serían variaciones sobre el mismo tema. Mejor escribo algo para mi. Для меня. Dlaya menya. Para mi. Con pocas palabras recuerdo mis recuerdos. Иконы. Девочек. Метро. Космос. Марриот Аброра. Красное вино. He de regresar algún día, pensé, a medida en que avanzaba en la versión estilizada de Cristo el Salvador. Me traje un amuleto, un reloj de bolsillo de cuerda marca Orión, que compré en el tianguis dominical de Izmailovo. Sirve para recordar que la vida sin cuerda deja de girar.
domingo, 10 de julio de 2011
Caracola Marina

Caracola marina
Hola Caracola, hoy repetí mil veces tu nombre, caracola, caracola... cola cara. Nombre de bailarina rusa de club nocturno. Karakola Kourtisanova. Hace tiempo que tu caparazón se quedó vacío. Me lo regalaron y hasta hoy lo lijé con un roto motor. Salió un polvito blanco, como si fuera arena caliza, y aparecía su auténtico color rosa de nácar y blanco perla en tonos salmón. Caracola marina. Nadie hace poemas a las caracolas terrestres. Pobres. La diferencia no es ni agua dulce ni agua salada sino el caparazón. Igual, debe ser más divertido vivir en el mar que en un estanque. Ahí solo hay sapos, ajolotes y lombrices. Ni modo. Cada quien dónde le toca. Caracola marina: Leí que desde pequeña comienzas a hacer tu caparazón. Lo haces cada vez más grande, hasta que mueres. En vida te hace lenta. Te aísla del mundo. Solo te sirve para la posteridad. Las madrigueras de los animales y los nidos de los pájaros se hacen sin tanta inversión. Piénsalo. Ya sé que tu vida nunca fue fácil y que te la pasaste sumergida en el fondo del mar. Ya sé que siempre fuiste esquizoide y que tenías delirios de persecución. ¿Qué se siente que todos te hayan olvidado y que solo te recuerden por tu caparazón? Te pregunto porque necesito saber, si dejo que me liquide una bailarina de un solo bocado, o me compro otro caparazón.
Alguien en el futuro estará lijando.
domingo, 26 de junio de 2011
domingo, 29 de mayo de 2011
Tiempos de Recesión
Me quedaban tan solo veinte pesos en el bolsillo y medio tanque de gasolina así que tomé la carretera libre. Me ahorré los 200 pesos de los peajes y pasé por lugares que hacía tiempo no recorría. El paisaje es el mismo pero se notan cambios, algunos carriles de rebase en ciertos tramos, muros de contención para prevenir deslaves en otros, más casas y más caseríos. No es mi idea de progreso; lo que veía empalma mejor con mi concepto de sobrepoblación. Al salir de una curva vi un restaurante rústico en cuyo frente había un montón de cocos. Compré dos con mis veinte pesos. Al llegar a la carpintería los taladré y les saqué el jugo. Darles un machetazo como hacen en la costa me pareció innecesario para el caso de personas que cuentan con herramienta. Saqué el cerrote y partí mi coco. Con la navaja le saqué la pulpa, salí al huerto y corté los últimos naranjos de la temporada, bastante raquíticos, y le eché el jugo a la pulpa. Abrí mi botellita de vino chileno puesto que las cervezas se habían acabado y ya no había capital para reposición. El coco apenas dio para espantar el hambre, y el vino para imaginar las cosas desde una perspectiva diferente. Me quedé observando los restos del almuerzo. Pulí por un buen rato el hueso del coco. Listo. Ahí estaba mi bodegón de tiempos de crisis, sin pierna de jamón serrano, sin quesos, sin hogaza de pan, sin cuenco de arroz, sin nada. El olote de maíz lo coloqué nada más para reforzar el tema de mentarle la madre al partido PAN.

