domingo, 6 de julio de 2008

GOOGLE EARTH: LOS OJOS DE DIOS





GOOGLE EARTH: “LOS OJOS DE DIOS”, O LA PARÁBOLA DEL BRINCOLÍN DEL HIJO DEL DOCTOR ELÍAS




No fue sino hasta esta semana que recordé al doctor Elías. Entré a google.earth y vi la imagen del pueblo dónde están las cabañas que tengo para alquilar. Identifiqué la calle, los techos y el jardín. Me llamó la atención una figura circular dentro del césped que no debería estar ahí puesto que no tengo jacuzzi ni piscina. Entonces se me vino a la memoria que el Día de los Santos Reyes el doctor Elías compró un brincolín para sus hijos.

Espero que pronto manden al satélite para actualizar las fotos. En un año cambian muchas cosas. No aparece el SuperChe, el primer supermercado en este pueblo, y en cambio, sí aparece el brincolín que se llevó el doctor Elías junto con el resto de los artículos de su propiedad cuando dejó la casa.

No pasarán muchos años antes de que pueda ver imágenes satelitales en tiempo real.

Llegará el día en el cual no solo veré los brincolines sino también los balones de futbol, que son mucho más pequeñitos.

Inventarán un software que grabará toda la sucesión de imágenes que se generen en un solo punto y algún día me llegará un correo electrónico invitándome a bajar el google.earth.video.

Inventarán un método para que los satélites puedan ver lo que sucede por debajo de los techos de las casas. Esta misma semana se dio a conocer que el ejército colombiano le daba seguimiento a los secuestrados por las FARC mientras éstos se movían por debajo de las copas de los árboles de las selvas del Guaviare.

Alguna empresa generará una macro-base de datos con todas las escenas que sucedan en el mundo. Las aplicaciones abarcan desde asuntos de celos, rescates de secuestrados, triángulos amorosos, movimientos de narcotraficantes y fraudes en las elecciones constitucionales y en las internas del PRD.

La Humanidad camina por un sendero que ya imaginó Isaac Asimov: Un hombre descubre una pintura que vuelve invisible a quien se la aplique. La difusión de esa noticia acaba al instante con la familia y la sociedad tal y como las conocemos hoy. Nadie supo a partir de esa noche si sería espiado por un hombre o una mujer invisible, y si el espía contaría a alguien más todo lo que viera. Fulanita podría saber con quien se acostó su mejor amiga, sin tener que esperar a que ella se lo platique hasta el día siguiente.

Sin vida privada todos nos convertiríamos en cínicos por el módico precio de terminar con los mentirosos. Hacia allá nos lleva la supercarretera de la información.

El día en que aparezca el google.earth.video, “Como los ojos de Dios”, será el slogan, habrá un clamor general para que el Estado regule el mercado de las imágenes. Tendría que crearse el “Código General de los Usos Debidos e Indebidos de las Imágenes Satelitales”.

Caso 1: (Volviendo al ejemplo anterior)
-Quiero saber que hizo anoche mi mejor amiga.
-Petición rechazada. Numeral 014: “Morbo”.

Caso 2:
-Mi hijo está enfermo. ¿Fue el quien se comió los tamales que estaban en la nevera?
- Petición aprobada. Numeral 062: “Uso altruista de imagen para el cuidado de la salud”.

Habría fugas de información provocadas por los “hackers” y por los empleados poco escrupulosos. Todos tendríamos el temor de que alguien utilizara nuestro pasado para destruir nuestro presente y futuro. En mi caso, las imágenes habrían mostrado que utilicé un “acordeón” para aprobar los exámenes de maestría, con la consecuencia de que el que fue mi jefe no se habría dejado impresionar por mi título académico y yo no habría conseguido empleo.

Numeral 5040 del Código General: “Información estratégica para no errar en la selección de empleados al servicio del Estado Mexicano”.

“La parábola del brincolín del hijo del doctor Elías”, se leerá en las Iglesias del Cuarto Milenio, para explicar por qué Dios envió a los hombres un virus mortífero que se transmite a través del contacto físico o visual con los teclados y las pantallas de las computadoras que contengan en sus CPU´s imágenes satelitales de alta resolución.


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