LA NARCO ECONOMÍA: LECCIONES DE ECONOMÍA PARA MI SOBRINITA
Sobrinita, hoy no habrá clases, pero no se ponga contenta antes de tiempo, porque le voy a dejar tarea. Mañana me deberá traer una composición en su cuaderno con su opinión sobre la narco residencia del Desierto de los Leones. Ponga lo que quiera. El ejercicio es para que aprenda a redactar rápido. De algo le podrá servir en la vida. Espero que no me salga con una banalidad como las que platica con sus compañeritas, como la Tatiana: “Descubren los Primeros Leones en El Desierto de los Leones”. Escriba sobre el daño que causan los narcos a la economía, que es la materia que yo le estoy impartiendo.
Le voy a ayudar con un ejemplo. Llega un narco y compra una restaurante para lavar sus dólares, y ya se fregó el dueño del restaurante de enfrente, porque con tal de lavar su dinero los narcos pueden perder dinero y regalarle a los clientes la copa del estribo para que su restaurante se vea siempre lleno. Puede inspirarse en el cuento “El Narco Apocalipsis”, disponible en Internet para que no gaste.
Tenga en cuenta que esos narcos colombianos trabajaban para unos narcos mexicanos así que nada más imagínese como serán las casas de esos otros narcos. Estaban en la discoteca de su casa cuando los agarraron, mientras les amenizaba la tarde el hermano de Alejandra Guzmán. Aparentemente fueron los socios del narco-submarino los que le pasaron el pitazo a la PFP, y fueron los de la DEA los que le pasaron el pitazo a la Secretaría de Marina para que interceptaran esa nave hace unos meses.
Tengo la sospecha, sobrinita, que la policía mexicana no investiga nada, porque si no le pasaran los “tips” no encontraría ni siquiera un carrujito de marihuana. Narco mansiones como esa hay muchas en todo México, claro que no tan lujosas ni diseñadas por arquitectos de tan buen gusto. En los pueblos del Estado de México cualquiera sabe qué casa es de narcos. Se reconocen muy fácil por las bardas de piedra de dos metros de altura que les ponen, mientras que los vecinos apenas y colocan una cerca de alambre de púas. Además les encantan las camionetas Lobo y otras monstruosidades por el estilo pero nadie los puede detener. Se necesitaría una orden judicial y para obtenerla se necesitan pruebas, porque vivimos en un estado de derecho.
Entonces hacen unos operativos en las carreteras donde abren la cajuela de los carros que les parecen sospechosos. Los narcos son avorazados para el dinero pero no tontos, y cuando ven que hay operativo se toman el día y le dan descanso a sus empleados. Tal vez hasta organicen una fiesta para no aburrirse.
No sé que piense, sobrinita. Sería más efectivo que pusieran a sobrevolar los litorales unos aviones con radar, sobre todo en el Pacífico, para detectar a los narcosubmarinos, en lugar de andar curioseando en las cajuelas de los carros, y ver las vergüenzas que movilizamos los mexicanos porque la crisis ya se nos puso canija. Acuérdese que el otro día yo llevaba la podadora que se descompuso para ver si todavía encuentro una cuchilla de repuesto. La que tiene ya está como navaja de afeitar de tantas veces que la han afilado. También llevaba unos elotitos de maíz que me regalaron para que la Eufrosina nos prepare unos tamales, y dos bolsas de la Comer con la ropa sucia. Aunque pensándolo bien voy a guardar esas bolsas y tirar la ropa que está toda desteñida, porque es posible que cuando Usted sea mayor y yo falte las bolsitas de la Comer se conviertan en un souvenir muy apreciado por los coleccionistas extravagantes, y Usted pueda tener un patrimonio para pagarse sus estudios.
Le advierto que debe tener mucho cuidado, no vaya a ser que la enamore un narco. Según he leído ellos las prefieren con las bubis grandes. Usted las tiene de buen tamaño pero igual la obligan a que se las opere. Eso lo leí en el libro “Sin Tetas no Hay Paraíso”. Pero lo mas grave es que Usted entra fácil a su círculo pero ya después no podrá salir. Les conocerá las caras y espero que nada más, porque he procurado inculcarle buenos principios. Si entra con ellos y después quiere salir será mujer muerta porque pensarán que podrá pasarle los pitazos a la PFP y no se van a arriesgar a que Usted abra la boquita. Eso lo leí en el libro “La Reina del Pacífico” de Arturo Pérez Reverte. Lo venden en Sanborns pero así como está la crisis mejor lo consigue en La Lagunilla. Ya no digo más, Usted sabrá con quién salir y con quién no. Cuando una mujer se encapricha no hay forma de hacerla entrar en razón.
Más fotos y comentarios en: cgnauta


