VUELO 480: DESTINO BAJA CALIFORNIA SUR, REINO DE EXTREMISTÁN.
Siempre hay una primera vez, así tenga uno 92 años. Yo nunca había despegado desde el aeropuerto de Toluca. La espera en la sala de abordaje fue fascinante, porque me puse a leer “El Cisne Negro. El Impacto de lo Altamente Improbable”, de Nassim Taleb. Trata sobre el conocimiento, la verdad y la falacia; la predicción y las probabilidades. Hay varias crónicas rigurosas en Internet. Acá ilustraré con unos ejemplos lo que yo entendí, tomados de un viaje reciente que hice a las ciudades de Los Cabos y San José del Cabo, Baja California Sur. Si el lector prefiere hacer caso omiso de mi relato, la Entrevista con Nassim Nicholas Taleb aquí.
Son dos centros turísticos que dependen del turismo proveniente de los EUA, y lo que casi nunca se menciona, dependen por igual de los miles de empleados y profesionistas que trabajan allá. Las veleidades del turismo, los flujos migratorios entre dos naciones con una altísima disparidad en sus niveles de ingreso, y la convivencia de dos comunidades muy distintas en el mismo lugar -los que buscan disfrutar y los que buscan ganarse la vida- hacen que estos destinos sean propicios para la reflexionar en torno a las “probabilidades de lo improbable” y los “Cisnes Negros”. Me queda la duda de haber visto durante mi viaje los Cisnes Negros o haber sufrido tan solo una alucinación en el desierto.
El Magnate y el Ingeniero
El ingeniero me señala el campo de golf y el fraccionamiento en el que presta sus servicios, en San José del Cabo, Estado de Baja California Sur, México.
-La casa más barata vale un millón de dólares y la más cara diez millones, me dijo con cierto orgullo.
-Y un apartamento como el tuyo? pregunté. Por teléfono me había dicho que allá se podían hacer excelentes negocios inmobiliarios.
-Un millón de pesos, según me han dicho.
Diez millones de dólares son equivalentes a 110 millones de pesos. La casa de descanso de un magnate vale lo que 110 casas de los ingenieros que se las construyen. Es la varianza estilo Extremistán, porque ni siquiera contabilizo lo que pueda haber adentro. En la casa del magnate, puede haber un óleo original de Vincent van Gogh. En la del ingeniero, hay un póster sin enmarcar con una escultura de Fernando Botero.
Ninguna otra característica del magnate y de su ingeniero como lo son el peso corporal, la edad cronológica o la estatura de cada uno pueden discrepar tanto en términos porcentuales como sus fortunas.
Rocío, Una Chica Muy Agradable
En el balcón del apartamento con vista al Mar de Cortés, el ingeniero repartió las cervezas “Indio”. Rocío, a regañadientes, tomó una. Como el chorrito de Cri-Cri, estaba de mal humor.
-Tu por cuantos días vienes, Rocío, le pregunté.
-No tengo la menor idea, me dijo sin añadir nada más.
-Que agradable eres, Rocío, pensé.
Si pienso que Rocío no es una persona agradable, entonces a mí me gusta que me traten como a un bobo. Porque Rocío, en realidad, no tenía la más remota idea de cuánto tiempo se pensaba quedar.
La Ignorancia y la Cortesía
El ingeniero me llevó al Hotel Finisterre, de 500 habitaciones y cinco piscinas, con un costo por dos noches equivalente a la renta que él paga por un mes.
–Y para qué tantas piscinas, señorita?
–Para que Usted elija.
Contestó con amabilidad y una sonrisa, sin darse cuenta de su gran mentira. Lo correcto hubiese sido que dijera:
-El hotel tiene 500 habitaciones y cinco piscinas, y es equivalente a un hotel con 250 habitaciones, dos piscinas y un chapoteadero.
De las siguientes respuestas a la pregunta del por qué de las cinco piscinas, ¿cuál es la más acertada?
a) Para que Usted elija.
b) Para que todos los huéspedes quepan en alguna. (Imagine Usted: 500 habitaciones dobles arrojan 1,000 personas potenciales en una piscina. Por algo es que existen los balnearios populares).
c) No tengo la más remota idea.
La respuesta más acertada es la tercera. El hotel está para hacer negocios, pero cabe la posibilidad de que el dueño sea un altruista. Si la respuesta c) le parece grosera, pídale a la señorita de la recepción que le platique sus fantasías sexuales, a menos que le guste deliberadamente que le mientan. En cualquier otro tema de conversación entrarían las falacias narrativas.
La Falacia Narrativa y el Embarazo de Rocío
Rocío y el ingeniero se fueron a una comida campestre con sus amigos, que son casi todos los residentes medianamente permanentes en el área de Los Cabos-San José del Cabo.
Faltó alguien: El papá del bebé que Rocío lleva en el vientre. O el tipo que embarazó a Rocío. O el tipo de quien Rocío se hizo embarazar.
Las tres frases anteriores contienen falacias narrativas, según el autor del Cisne Negro. ¿El feto de cuatro meses ya es un bebé? ¿El tipo tenía la intención de embarazar a Rocío? ¿Rocío tenía la intención de dejarse embarazar? Lo único que se sabe con exactitud es que el tipo y Rocío vivieron juntos por un periodo de más de seis meses en San José del Cabo, que hicieron el amor por lo menos una vez hace aproximadamente cuatro meses y que ahora ella tiene cuatro meses de embarazo.
Observen como, a pesar de todos mis esfuerzos por evitar la falacia narrativa, caí en ella: “Hicieron el amor”. La educación y los eufemismos están reñidos con la verdad. Debí haber utilizado el término vulgar, pero más preciso: “Cogieron”. O el término científico pero menos gráfico: “Coito”. Si persiste la falacia narrativa, me rindo.
Los Pronósticos Gaussianos y Paretianos sobre el Futuro de Rocío
El tipo dice que no se casará con Rocío; Rocío dice que no se irá hasta que el tipo se case con ella. No haré un pronóstico: De poco nos sirve el pasado para pronosticar el futuro. El hecho de que hayamos visto un millón de cisnes blancos no descarta la posibilidad de que mañana veamos un cisne negro. El tipo puede enternecerse al ver la resonancia magnética o le puede venir un arranque súbito de amor por Rocío. El hecho de que en seis meses no se haya enamorado de Rocío no quiere decir que nunca sucederá. Pero también puede suceder que Rocío entre en razón, se de cuenta de que el tipo jugó con ella, que ella puede salir adelante sin necesidad de casarse y ser feliz como madre soltera y amante anónima. El tipo se puede morir. Rocío se puede enamorar perdidamente del abogado del tipo, o mi amigo el ingeniero puede enamorarse de ella.
Lo más probable es que el tipo siga ignorando a Rocío como lo ha venido haciendo. Cualquiera se sabe una historia como esta, pero recuérdese que la historia se desarrolla en San José del Cabo, Estado de Baja California Sur, México, reino de Extremistán.
Rocío debería estar feliz con su embarazo porque será madre primeriza a los 33 años y después, como se sabe, los embarazos tienden a ser de alto riesgo para las madres y para los bebés. Edad y embarazo pertenecen a Mediocristán (la teoría clásica de las probabilidades) a menos que nos topemos con una nonagenaria que siguió un nuevo método para la fertilidad, y dé a luz a unos trillizos, robustos y fuertes. Ese acontecimiento nos desplazaría en automático al mundo de Extremistán, pues se sale claramente de la media. Y traería consecuencias para Mediocristán: La edad promedio para el matrimonio pasaría de los veintitantos a los cincuenta y tantos años. Pero mientras ello no suceda, Rocío debería estar contenta, porque uno nunca sabe cuando se presentará un Cisne Negro que cambie al mundo.
Los Cisnes Negros no son Buenos ni Malos: Sólo son Inesperados
-A un colega, dijo el ingeniero, lo agarraron a navajazos a la entrada de su casa.
-¿Para robarle?
-No, fue un gringo que venía pasadísimo. Cuando llegó la policía, estaba tirado en el suelo, convulsionado. Sobredosis de cocaína, dijeron los paramédicos.
-Lo peor, dijo Rocío, es que no se murió por la droga, sino por la golpiza que le pusieron los agentes del Ministerio Público.
-El gringo se la merecía, dije.
-No seas pre-moderno, me reclamó Rocío. Para eso hay leyes, castigos y derechos humanos.
Un Cisne Negro malévolo le dio de navajazos al tipo; un Cisne Negro benévolo permitió que los policías atraparan al otro tipo (también se trata de un evento altamente improbable). La golpiza que le propinaron no es algo que salga fuera de lo común. El gringo solo fue el instrumento de los Cisnes y yo, alguien quien tenía ganas de hacer rabiar a Rocío.
Los Personajes de este Cuento
El ingeniero llegó a San José del Cabo en busca de oportunidades, porque en Zitácuaro no se le había presentado ninguna. Lo más que había logrado era remodelar el apartamento de 50 metros cuadrados de un amigo suyo. Lo contrató la compañía que hace las casas para los americanos. Gana el triple que lo que podría ganar en Zitácuaro al costo de haberse alejado de su familia y de su círculo social. Con la novia terminó antes de irse para San José del Cabo, o sea que ella no debe figurar dentro de los sacrificios en los que incurrió por su cambio de vida y de entorno social. O tal vez sí: Ella ya estaba un poco fastidiada de que el novio la llevara de paseo en el carro de la mamá. ¿De la mamá de quién? No sé, en cualquier caso el resultado es el mismo.
Al cumplir quince años, Rocío, originara de México, Distrito Federal, cayó en la cuenta que desde niña no podía vivir sin las pastillas. Unas para dormir, otras para estar despierta. Desde pequeñita su madre le suministraba tranquilizantes para que no la molestara y la dejara leer sus novelas en paz. Huyó de su casa cuando la madre, aburrida de tanta cultura, se enredó con un muchacho veinte años menor que ella y por alguna razón fortuita, llegó a vivir a San José del Cabo. Cuando está en México, suspira por estar acá; cuando está acá, suspira por estar allá.
El tipo con el que Rocío hizo el amor –ya no quiero repetir vulgaridades- es un americano dueño de un bar, casado, con cuatro hijos. ¿Cómo es que su mujer no se da cuenta del “affaire” con Rocío? Porque a ella la tiene viviendo en Tepic, Nayarit, con todos los gastos pagados. Le gusta emborracharse, vacilar con las muchachas, y lo que resulte.
Cisne Negro a la Vista: Lo que no dijo Taleb
El ingeniero se quejó:
-No puedo volver a Zitácuaro con un automóvil Jetta 2003 como todo patrimonio. Aquí gano bien pero gasto mucho.
-No. Así no puedes volver. Estábamos frente al muelle, en un bar muy agradable, degustando las “Damianas on the Rocks”. Rocío no estaba. Había logrado que el tipo la alojara en su casa, por lo menos esa noche.
-Observa todos los yates que están al frente. Cuantos millones de dólares crees que tengamos a la vista? 100, 200, 500 millones?
-¿A qué quieres llegar?
-Detrás de cada yate hay un magnate. Detrás de cada magnate hay una familia y hay una empresa. La empresa puede quebrar por la recesión americana. La pareja se puede divorciar. La señora no querrá saber nada de su mansión en San José del Cabo y el señor querrá vender todo cuanto antes, incluyendo el yate. Aquí se mueve tanto dinero, que una casa de 10 millones la pueden rematar en 7, y un yate de 800 mil, en 500 mil. O sea que por allá anda flotando un cheque de tres millones de dólares, y por acá en el muelle otros cheques de trescientos mil. Solo es cuestión de atraparlos.
-Lo mismo dice Rocío. Anda con el rollo de vender una plaza comercial. Cómo puede suceder, puede que no. Se puede pasar la vida vendiéndola y no llegar a nada, o puede ser que mañana nos amanezca millonaria.
-De acuerdo. Es posible que Rocío, que parece tan boba, haya leído el Cisne Negro. Sigue con tu empleo pero no pierdas de vista que por acá andan volando los cheques millonarios. Cobra tu sueldo de Mediocristán pero recuerda que vives en Extremistán.
El Español que Atrapó un Cisne Negro y un Camello
Nos detuvimos a comer en un lugar fuera de serie. Por una vereda que atraviesa los nutridos bosques de cactus llegamos al emporio de un español que alquila caballos y cuatrimotos para los turistas que gustan de estos deportes. Con tan solo cincuenta turistas de un crucero que contraten su paquete, el español obtiene ingresos por 50 mil dólares, porque proporciona la logística, los servicios de guía dentro del desierto, y los “lunchs”. Trajo dos camellos de Egipto. Murió el macho. Queda la hembra. Hoy sirve para que los turistas se tomen la foto. Mañana los camellos suplantarán a los caballos, porque caminan más y se cansan menos, y está seguro de que el será el primero en aclimatar camellos en Baja California Sur. Sigue la lógica del Cisne Negro: El hecho de que hasta ahora nadie haya logrado aclimatar los camellos en México no significa que él no podrá.
En este ejemplo, aparece el camello, pero ¿y el Cisne Negro? ¿Cuál es el evento improbable aquí? Que a alguien se le haya ocurrido que los turistas del crucero, después de varios días rodeados por el mar, se exciten dando vueltas en el desierto. El español también acertó al suponer que no todos los turistas pagan su crucero en mensualidades a través de su tarjeta de crédito.
Caminando por el Boulevard de Extremistán al Caer la Tarde
En Baja California Sur, los extremos morales y los extremos económicos se cruzan, se tocan, se entrelazan. Cualquier cosa puede suceder en estas tierras pertenecientes al reino de Extremistán. Cruzan sus caminos millonarios, aventureros, meseros, taxistas, profesionistas y hombres de negocios. Llegan los adictos a la cocaína y los adictos al deporte, ó también quien llegó libre de adicciones y las pescó acá, al mismo tiempo que su atún gigante. Llegan familias a pasar los momentos más memorables de sus vidas, como bodas, cumpleaños y fiestas de aniversarios, divisando ballenas ó jugando golf. Llegan hombres y mujeres provenientes de todo México a hacer o rehacer sus vidas y sus fortunas, solos o con sus familias funcionales o disfuncionales. También están los retirados que llegan a hacer todo lo contrario: A terminar sus vidas y gastarse sus fortunas. Chicas y chicos que vienen a encontrar una pareja estable o una aventura sexual. Parejas de enamorados que vienen a estas playas a disfrutar de un amor que piensan puede ser eterno. Y como en todo centro turístico: Prostitutas, proxenetas y personajes conexos.
Una sociedad así es una excelente incubadora para los Cisnes Negros, o “fenómenos altamente improbables” en términos de las relaciones humanas, claro está. El mesero se hace amigo del guardián del campo de golf; aprende a jugar y el magnate le solicita una partida. Terminan y se van a tomar sus margaritas a la Casa Club. El mesero se encuentra de pronto dentro del primer círculo de la riqueza mundial. La prostituta refinada se arregla, y muy seriecita ella, se va a tomar una copa al Barómetro Bar. En eso llegan el magnate y el mesero a seguir la parranda con las “latin girls”. Etcétera.
Para Adoptar el Esperanto solo Hace Falta Dinero
Todos podrían entenderse con los demás, si lo desearan. En Los Cabos todos son bilingües en la medida de sus necesidades. Al lanchero y a la prostituta les basta con saber decir “one hundred dollars, one hour”; otros deberán tener más vocabulario y una plática bien articulada en el idioma inglés para poder sobrevivir. Imaginen al ingeniero: “Ten million dollars, one house”.
Casi el Paraíso
Las costas de la Baja Sur se asemejan al Paraíso. Claro que para un árabe suicida no, puesto que no hay 50 mil chicas y las que hay, no son vírgenes en su mayoría. El punto medular es que todos piensan salir, días, semanas o años después de haber llegado; unos con un buen bronceado y otros con una buena cuenta bancaria. Lo del bronceado está sencillo siempre y cuando no pase por ahí algún huracán. Lo de la cuenta bancaria no tanto, a pesar de que como hemos visto, el dinero corre por ahí en una gran cantidad. ¿Por qué no hay más mexicanos millonarios?
Mediocristán, o los Suburbios del Gran Extremistán
Volvamos al principio del viaje: En el aeropuerto me estaba esperando el ingeniero. También a Rocío, quien llegó a la misma hora pero en otro vuelo. Por la tarde, nos quedamos los tres a tomar cerveza, antes de que ellos dos se fueran a la comida campestre, organizada por otro ingeniero que trabaja en la misma constructora, y a la que asistieron todos los demás empleados, más algunos de sus conocidos. Funcionó el principio de la auto-selección: Dios los hace y ellos se juntan. Si cien gentes llegan a una ciudad a buscar nuevos horizontes, no tiene lógica que busquen esos horizontes juntándose con las mismas cien gentes que buscan horizontes, o lo que es lo mismo, ninguna de esas cien gentes tiene ningún horizonte que ofrecer a los demás.
–Sí, acá hay muchas posibilidades, se dan ánimos los unos a los otros. Y ya borrachos, comenzarán a decirse lo mucho que se quieren entre sí.
Yo también he vivido en tierras extrañas y entiendo la necesidad que tiene uno de contar con un “círculo de confort”. Pero no hay que abusar: Si uno se queda dentro de ese círculo, entonces ni siquiera tiene sentido haberse alejado del lugar de origen. Del que salga huyendo de sí mismo, mejor ni hablar.
Al caer la tarde uno debe salir de los suburbios de Mediocristán, y darse un paseo por el Boulevard del Gran Extremistán. Por ahí se pasean también en raras ocasiones los Cisnes Negros, sin horario fijo ni rumbo definido. Son aves caprichosas y extrañas. Es curioso. Se les ha visto en todos los continentes, a distintas latitudes y altitudes, en aldeas y en grandes ciudades, pero tienen una repelencia genética a sobrevolar los barrios y suburbios de Mediocristán.
Si el Cisne Negro no aparece y cae la noche, tendremos la grata recompensa de haber aspirado la brisa marina y escuchado el silbido del viento y de las olas del mar.
La Entrevista con Nassim Taleb Otra Vez Aquí


1 comentario:
Planeo ir a este estado con mi familia en mis próximas vacaciones, ojala la pasemos de maravilla en la zona y disfrutemos de sus encantos. Saludos
Matías - Viajes a Los Cabos
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