martes, 26 de mayo de 2009

SOFÍA, NO ME DIGAS TU APELLIDO

Yomaira Hernández. Una morenaza ardiente.

Hola Sofía:

Tengo frente a mí un valle poblado de casas y bosques iluminado por la luz del sol. Dentro de unas horas comenzará el atardecer. Los colores irán perdiendo intensidad hasta que se pierdan y solo quede el gris, antes del negro. Mis recuerdos de ti se diluyen, todo menos tu sonrisa, que se me aparece blanca como una luna en cuarto creciente.

Necesito verte, abrazarte y hacerte el amor. Decirte, así, Sofía, así, que rico, y después descansar y reír a carcajadas. Ya estaría allá contigo, pero… no me sé tus apellidos. Galeana Rendón, que rico, Escobar Gaviria, dale, así, rico…

Ni que fuera yo sargento. Los apellidos los necesito para otra cosa.

Si voy a Maracaibo y me secuestran solo habrá un rastro de mi paradero. Se fue a ver a Sofía y desapareció. Necesito saber tus apellidos. No me interesa cuales sean siempre y cuando vengan apoyados con evidencia documental. Pasaporte, cédula de ciudadanía ó licencia para conducir. El día que te conocí eras Lisbeth y después de unos tragos tu verdadero nombre se te chispoteó. Eres Sofía. Comprendo que ocultes tu identidad para mantenerte alejada de chismes y chantajes.

–Le cuento, señora, a qué se dedica su hija ahora, podrían decirle a tu madre y matarla de un coraje. Espero convencerte de que no soy un soplón. Me sé chismes de estado y todavía no se los cuento a nadie, ni se los contaré.

Sabiendo tus apellidos podría gestionarte la visa para que vengas a México. A ti te hace ilusión según me has dicho, los hoteles de lujo están de barata, y Felipe Calderón pide a gritos que vuelva el turismo extranjero. Serías una venezolana más en apoyo de la estadística oficial.

Pero te da miedo venir.

Te arreglas, te maquillas, te pones esas sandalias que te quedan tan bien, le cuentas a tus amigos que vienes para México, te hacen encargos, te recomiendan lugares para conocer, te subes al avión, te relajas en el aire, llegas acá, y que crees…

que te quito el pasaporte y te dan una golpiza unos tipos con cara de malos. No yo, que tengo cara de buena persona y por lo mismo soy yo quien se encarga de engañar a las muchachas para que caigan en las garras de los traficantes y las pongan a trabajar en un burdel.

¿Falta de confianza? Si, eso parece. Entonces para qué tanto enredo, Sofía, si cada uno de los dos puede buscarse pareja en su respectivo país. No es un amor platónico, si desde el primer día nos dimos un recostón. Tú buscas un hombre perfecto y yo una mujer perfecta. Eso nos pareció aquel día al calor de las copas, el ajetreo sexual, el derroche de dinero por parte mía y las ganancias que obtuviste bajo el formato de un regalo. Si nos viéramos de nuevo…Ni yo soy Romeo ni tu eres Julieta. Yo tengo mil defectos y tu tienes mil virtudes, menos una. Novecientas noventa y nueve virtudes. El hechizo se puede romper.

Te propongo algo. Matrimonio no. Nos llamamos por teléfono, nos decimos lo mucho que nos queremos, juramos superar todos los obstáculos que se interponen entre nuestras vidas y así nos seguimos, jurándonos amor eterno y nunca nos vemos.

Pienso, queridísima Sofía, que ya no seguirás leyendo la carta. Puse demasiadas tonterías y muy pocas frases de amor. “Tu sonrisa se me aparece blanca como una luna…” Es lo mejor que puse, me doy cuenta ahora que releo, pero terminaré la carta aunque ya no tenga ningún sentido. Si tantas vidas terminan así, no pasa nada si a una carta le sucede lo mismo, que termine sin sentido. Pobre carta.

Me falta audacia. Si fuera más audaz tendría mucho dinero ý te tendría a ti. Me falta cinismo para decir, te tendría a ti, ó a tu equivalente en nalgas, tetas y cara bonita. Me estorban mis valores para decir esto sin que no me importe. Además de pobre soy avaro, imagínate que combinación. Suena mejor humilde. Suena mejor precavido. ¿Precavido o temeroso? Ni idea, pero ciertamente no soy un optimista. Avaro o precavido. Pesimista o realista. Cínico o sincero. ¿Te fijas con qué facilidad se pasa de la exaltación a la denostación, y viceversa?

Todo es relativo, dijo Albert.

Acaparas tierras urbanas, me dicen. No es verdad, contesto. Son tierras periféricas, y tenerle amor a la tierra no es delito. Qué si es delito, que en lugar de mantener mi finca podría estar gastando el dinero a manos llenas. Les digo que lo pensaré para quitármelos de encima.

Arrasaré los campos de trigo, tiraré los árboles, arrancaré los bambúes, sobornaré funcionarios, nivelaré las colinas y rellenaré las cañadas, las barrancas y los canales de riego. Colocaré un letrero que diga, acepto cascajo, para que se me reduzcan los costos de la urbanización. Le diré al arquitecto que haga muchos lotes, tantos como sea posible, tan pequeños como sea razonable para que vivan ahí muchas familias, previo pago al fideicomiso que crearé para evadir impuestos.

Venderé un terreno y te compraré un collar; venderé otro y te compraré un vehículo todo terreno, venderé otro más y me pedirás que te lo regale en efectivo, para disfrutarlo con alguien que te hable bonito, que diga cosas que lleguen al corazón, que te lleve a comer helados y a pasear al parque y juntos le den de comer a las palomas.

No, Sofía no. Recapacitemos. Todo esto es una locura. No me digas tu apellido. Que sea otro el que se hunda en tu hermosura. Que sea yo el que vaya contigo a darle de comer a las palomas. Me entiendes Sofía, ¿verdad que sí?

sábado, 16 de mayo de 2009

SIN NOMBRE

Los Protagonistas: Paulina Gaitan, Edgar Flores

Tristmente, la Escena Corresponde a México

SIN NOMBRE

No. La escena no corresponde a la India. Corresponde a México, reflejado en la película “Sin Nombre” de Cary Fukunaga. La cinta narra las desventuras de una muchacha hondureña que quiere llegar a los Estados Unidos. Pequeño problema: Debe atravesar México, desde el Río Suchiate hasta el Río Bravo. El primero lo cruza en balsa; el segundo en la cámara de una llanta. Las dificultades del viaje no son precisamente esas, sino el trayecto terrestre a bordo del ferrocarril. Los migrantes viajan en los techos de los vagones, arriesgando la vida. En la película el peligro mayor es la “Mara Salvatrucha”, la banda que extorsiona a los migrantes en su tránsito hacia los Estados Unidos. La película se centra en los ajustes de cuentas dentro de la banda: La chica hondureña, Sayra, en realidad la mexicana Paulina Gaitan, hace amistad en el trayecto con un “marero” desertor, Casper en la película, sentenciado a muerte por la banda.

Buena trama, aún cuando omite el aspecto crucial: Las autoridades mexicanas no se dan cuenta de lo que pasa en el tren, ni en las estaciones, ni en las fronteras, ni en ningún lado. Cómo si no supieran del flujo de indocumentados. Cómo si no supieran del uso que se da al tren. Cómo si no supieran de las extorsiones que comete la delincuencia organizada en contra de esos migrantes. Es algo que cualquiera nota. Las autoridades mexicanas lo saben. Están en contubernio con los mareros. Los cónsules sacan tajada, los funcionarios de migración sacan tajada, los ferrocarriles sacan tajada. No es algo que invente yo. Una excelente novela, “Las Maras” (Alfaguara, 2004) de Rafael Ramírez Heredia ilustra la vergonzosa realidad de nuestra frontera sur. ¿Así exigimos respeto los mexicanos a la comunidad internacional? ¿Con qué cara pide el gobierno mexicano respeto a los derechos humanos de nuestros migrantes en los Estados Unidos? La película se llama “Sin Nombre”; el título más adecuado sería “Sin Madre”.

jueves, 14 de mayo de 2009

LA ÉPOCA DEL OSCURANTISMO

Karen Carreno. El Oscurantismo No está tan Mal.

LA ÉPOCA DEL OSCURANTISMO

-Señor Editor, el blog perdió rumbo. Si nunca tuvo línea editorial, ahora menos.

-¿En serio? Fíjese que quiero postear algo, lo que sea, para olvidar los males que cayeron sobre México y en esa medida sobre mi persona.

-Los grandes acontecimientos, trágicos o bienaventurados, son maná caído del cielo para los narradores y los escritores. Aproveche Usted…

-Para eso están los locutores de radio y televisión, la Revista Proceso, y los autores oportunistas que hacen libros en una semana para cumplir con los tiempos de Editorial Diana. Puedo imaginarme los nuevos títulos: “El Complot de la Influenza Porcina”. Versión uno, la inventaron los gringos. Versión dos, la inventaron los científicos bolivarianos para poner en evidencia las debilidades de la globalización.

-Entonces…

-Entonces nada. Yo tuve una dicha muy grande. Viajé por el mundo, sin que nadie supiera ni a qué ciudad, ni a qué país, ni nada. Ahora al llegar a un aeropuerto, tendría que ver a los paramédicos, decirles si tengo tos, flemas, catarros o mocos, y además decirles mi paradero exacto para que me puedan cuarentenar con rapidez, llegado el caso. Mejor cierro los ojos, recuerdo mis viajes y me quedo aquí.

-Ya sé. Haga un post. “Muros Invisibles Dividen a la Humanidad”, ó “El Pequeño Pasajero que Detuvo un Jumbo Jet”.

-Seré estoico, como Cuauhtémoc. No me quejaré aunque me quemen los pies. Usaré el tapabocas, o mejor dicho, el bozal. Haré el firme propósito de dejar de leer las noticias, tanto nacionales como internacionales. Así mitigaré mis impulsos de ponerme a criticar. Por cierto, ¿Usted sabe que el Papa Benedicto fue a Palestina?

-Si…

-¿Y que más le da? Igual podría haber ido a China, Indochina ó Chinchiná. Espero que ubique esos lugares, no es ningún juego de palabras. Las cuestiones importantes no salen en yahoo news. ¿No le parece más interesante que un pariente mío salió de candidato a Presidente Municipal, allá en mi pueblo? No me refiero al candidato. Me refiero al parentesco.

-Será importante para Usted. Para nadie más.

-A eso voy. Que cada quien se ocupe de lo suyo. La influenza es una entelequia, siempre y cuando no le toque a Usted.

-Me desconcierta.

-Por muchos años me dediqué a pensar en las políticas públicas, y ahora me doy cuenta que todo es un gran fraude, o un mito genial, como quiera Usted decir. A los pobres se le da un subsidio y el seguro popular. Y zas. Llega la influenza y adiós salud. Se van los turistas y adiós empleos. Todo mundo sabe que van más de 70 muertos en México por influenza, pero nadie sabe cómo se llaman, ni a qué se dedicaban, ni si dejaron niños huérfanos, o una ó mas mujeres desamparadas. “Señora, el gobierno de México lamenta mucho la muerte de su marido, pero por favor, lávese las manos con agua y jabón”.

Todos hablan de que estamos en recesión, que el PIB caerá en 5 por ciento en 2009, y yo le pregunto a Usted, ¿qué más le da? Usted fíjese en su salario, en las rentas que cobra, o en las que paga, en los precios de los alimentos que compra, ó en los que venda, pero por favor, no me venga con el cuento de la recesión. Piénsele a la inversa: Cuando alcancemos el crecimiento sostenido en el 2011, según dice la autoridad, lo más probable es que Usted y yo sigamos igual de jodidos. Por eso digo, que cada quien se ocupe de lo suyo. ¿Que hay desabasto de bozales? Fabríquese Usted el suyo. Es lo más sensato que le he escuchado al Secretario de Salud. Hasta me gusta para Secretario de Economía.

-Desvaría Usted.

-Disculpe. Deje y me coloco nuevamente mi bozal. Necesito callarme la boca y ponerme a meditar. México cambió. El mundo cambió. Los gobiernos ya no sirven para nada, al menos el de nosotros. Los historiadores del futuro dirán lo que pasó. Por lo pronto, en lo que nacen los alumnos del futuro, que cada quien se ocupe de lo suyo. De los baches de su colonia y no del Papa Benedicto. De lavarse las manos y no de las declaraciones de Felipe Calderón. De ayudarle a los niños a aprenderse la tabla del ocho y no de las Hummers de Elba Esther Gordillo. De ponerse a estudiar, o a trabajar, y dejar de criticar los spots del IFE. De captar las aguas pluviales en las azoteas y no del Arco del Bicentenario. Todos podríamos hacer algo por nosotros mismos.

-Es el Nuevo Oscurantismo. “Sálvese el que pueda”. Con los hoteles vacíos, las fábricas en paros técnicos, el comercio que no vende, los restaurantes que no se llenan, y un gobierno al que nadie le cree, estamos cerca del estallido social.

-Usted lo dijo. No yo. Y conste, no le voy a contestar.

miércoles, 29 de abril de 2009

EL DIOS DE LA LLUVIA LLORA SOBRE MÉXICO


EL DIOS DE LA LLUVIA LLORA SOBRE MÉXICO

Habló por fin el Sr. Calderón sobre la influenza porcina. Un mensaje extemporáneo, superfluo, tan vacío que resulta siniestro ante la desgracia que se cierne sobre México. ¿Cómo comenzó la epidemia? No dijo. Que empezó al mismo tiempo que en Estados Unidos, según él, por generación espontánea. ¿No se habrá enterado que ante los ojos del mundo es la influenza mexicana? Dijo que su gobierno anticipó la epidemia; que antes de que surgiera el virus su gobierno mandó comprar la medicina suficiente para todos los enfermos. ¿Cómo le harían para comprar la medicina de una enfermedad que no existía? ¿Ó ya sabrían y ocultaron la información? ¿Y en cantidades suficientes para todos los pacientes, si no se sabía cuántos se iban a contagiar?

El Sr. Calderón repasó las medidas que tomó su gobierno, la suspensión de clases entre ellas, pero ni una palabra, ni una sola, para las medidas que adoptaron los gobiernos del Distrito Federal y del Estado de México. Peor aún: Ni él, ni antes el Secretario de Salud, pudieron explicar las medidas que anunciaron hoy. ¿Qué actividades se suspenden y cuáles no? Los supermercados y bancos sí; las gasolinerías también. Los cines no. Los restaurantes “que generen aglomeraciones” tampoco. ¿Los repartidores de gas? ¿Las empresas que producen tapabocas? ¿Las lavanderías? La medida es tan ambigua que cada quien podrá hacer lo que le venga en gana.

La Raza Cósmica, la Raza de Bronce, hoy está apestada en todo el mundo. Ya no hay vuelos a Argentina, ni a Ecuador, ni a Cuba. Todavía hay vuelos a otros países, como Chile, pero ¿a qué vamos? ¿A qué nos traten como pestilencias andantes como a las Chivas del Guadalajara en Santiago de Chile? ¿A que nos midan la temperatura corporal al llegar a Tokio? Mejor acá nos quedamos, hasta que pongamos en orden la casa, hasta que podamos volver a salir con la frente en alto. Mucho es lo que tenemos que hacer. Una tragedia como esta era de esperarse en una metrópoli tan caótica como la Zona Metropolitana de la Ciudad de México. Pudo haber sido la falta de agua, el desbordamiento de los drenajes, un ataque terrorista a los tanques de distribución de agua potable…

Debemos poner en orden la casa pero el Sr. Calderón no puede permitir que se pisotee la dignidad nacional de esta manera. Bien se le pudo haber dicho a la señora Cristina Kirchner que hay argentinos en México, que se les tratará con la hospitalidad de siempre, que si se llegaran a enfermar se les dará tratamiento médico, pero doña Cristina, ¿pensó Usted que sus compatriotas tal vez tengan ganas de volverse a Buenos Aires? Al señor Correa, del Ecuador, a los hermanos Castro de Cuba ¿no les pudimos haber dicho algo? Comandante Fidel, está bien, tampoco nos hace falta que aterrice aquí Cubana de Aviación, pero por qué no nos paga la deuda que tiene con México? ¿Y al señor Evo Morales, que decidió detener todas las importaciones provenientes mexicanas?

Kirchner, Correa, Castro, Evo… la lista tiene un fétido olor a política bolivariana que el olfato del Sr. Calderón no alcanza a percibir. Ni los Estados Unidos, ni Gran Bretaña, ni Alemania, ni España, han bloqueado los vuelos de y hacia México. Pero si sigue la ineptitud del gobierno federal pronto lo harán. Estaremos aislados del mundo. Adiós, globalización.

Sr. Calderón, se aprecia su sentido pésame que ofreció a los familiares de las víctimas de la epidemia; pero hoy los mexicanos también estamos preocupados por el derrumbe del turismo internacional. ¿Hará algo para que Cancún, Los Cabos, Huatulco no se vuelvan ciudades fantasma? ¿No puede crear cinturones sanitarios alrededor de esos centros turísticos? Los mexicanos estamos preocupados por el derrumbe de la economía, y el Secretario de Hacienda sale a decirnos que si tiene dinero para comprar las medicinas y el Presidente de la República no dice absolutamente nada.

Derrumbe sanitario. Derrumbe económico. El Dios de la Lluvia Llora Sobre México. Como los aztecas después de la Conquista: Para VIVIR MEJOR.

lunes, 27 de abril de 2009

INFLUENZA PORCINA: MANIFIESTO A LA NACIÓN


INFLUENZA PORCINA. MANIFIESTO A LA NACIÓN

El viernes ya estaba la epidemia: “Influenza”. Suspendieron las clases hasta nuevo aviso. Brotes en el D.F., San Luis Potosí, Toluca, Oaxaca, Veracruz…Hoy lunes, estoy a la espera del recuento de casos y decesos, en la voz de López Dóriga, cuyo rating sube como espuma cuando hay tragedias. No lucra. Informa.

Mil doscientos, mil trescientos, mil quinientos casos…comienza a darme lo mismo. Si fueran cinco mil, seguramente que no lo anunciarían.

-Señor Secretario, esa cifra es inadmisible.

-Pues es la que tengo, Señor Presidente.

-La que tenía… dé instrucciones para salga en actas y estadísticas que los difuntos fallecieron de otra cosa. Pulmonía típica, SIDA, lo que quiera, pero queda prohibido poner que fue por influenza porcina. Tampoco baje la cifra demasiado, quiero que la gente siga utilizando su bozal.

No, no tengo intervenidos los teléfonos presidenciales, pero tampoco es tan difícil de imaginar la situación. El pánico podría ser peor que la triste realidad. Dicen que la enfermedad no es mortal, que solo se mueren algunos, los que tengan las defensas bajas, preferentemente mexicanos. Por alguna razón incomprensible los americanos se enferman, pero no se mueren. Los canadienses igual.

Mañana tengo un desayuno. Asuntos de trabajo. Espero no toser, ni estornudar. Ese simple hecho haría que mis colegas me miraran como al asesino potencial. ¿Y si tosen ellos? Cuatro días de encierro y de utilizar mi bozalito no habrán servido para nada. Si me tosen en el desayuno y me voy a la oficina, me sentiré víctima y asesino potencial, las dos cosas al mismo tiempo. Y lo mismo de regreso a casa. O sea que la influenza porcina está peor que el temido SIDA: No hay condón que sirva para nariz y garganta.

Como dicen en la tele, me lavaré las manos diez veces al día; usaré mi bozal o cubre bocas; no iré a lugares concurridos; pero no hay tal cosa como riesgo cero. No es la situación ideal para despreocuparse y vivir la vida como si cada día fuese el último día. Ni gimnasios, ni conferencias, ni conciertos, ni bares, mucho menos el spa.

¿Será el momento de ponerme místico? Agradezco este virus mutante para que recuperemos el temor a Dios… No, definitivamente no va con mi forma de pensar.

Recuerdo un reportaje del “Time” de hace algunos años, cuando estaba la Guerra de los Balcanes. “La mentalidad de la gente de Sarajevo”, o algo así. ¿Cómo vivir cuando la muerte acecha a la vuelta de la esquina? Sólo había una manera: Actuar con toda normalidad, como si nada fuese a pasar, porque si pasa, pasó, y en esas condiciones uno no tiene ni el chance de recriminarse nada. Está bien si me toca a mí, pero, ¿si le toca a los familiares más cercanos, a los amigos, a los seres queridos? Entonces, tal vez, uno sea el que pida a gritos ser el siguiente y acabar así con la pesadilla. No importará si el dólar se va a veinte pesos, si la economía se colapsa, si nos corren del empleo, si nos divorcian, ó nos expropian al amparo de la nueva Ley.

Los señores del gobierno saben que habrá, ¿que habremos? sobrevivientes. Por eso es bastante absurda la teoría de que se trata de un complot: “Entrarán a vuestras casas ladrones disfrazados de inspectores de la salud”. Me parece mejor reflexionar al amparo del siguiente

MANIFIESTO A LA NACIÓN

Mexicanas y Mexicanos:

Sobrevivientes:

Pensad en la aglomeración tan absurda de gente que tenemos en nuestras ciudades y que nos hace vulnerables a un mugroso y mugriento virus.

Pensad en el despoblamiento y desaprovechamiento de muchas de nuestras zonas rurales.

Pensad que traer el agua al Distrito Federal del Río Temascaltepec para suplir el agua que se desperdicia a través del averiado Sistema Cutzamala solo agravará los desequilibrios existentes, que habrá cien nuevas torres en Santa Fé e Interlomas y 10 mil hectáreas más de tierras cuarteadas y echadas a perder por la falta de agua.

Pensad en nuestros absurdos hábitos alimenticios “Made in U.S.A”, altos en calorías y bajos en vitaminas.

Pensad en la contaminación ambiental, el tráfico y los congestionamientos provocados por las nuevas obras viales, que nos bajan las defensas, aumentan nuestros niveles de “stress” y llenan los bolsillos de los magnates de la industria automotriz, de las empresas constructoras y de los gobernantes que las contratan.

Pensad en los laboratorios transnacionales que se están haciendo millonarios a costa nuestra.

Pensad que los virus de Internet los inventan, y los destruyen, módica suma de por medio, los ingenieros de Microsoft.

Pensad que los virus que atacan a los humanos no los inventan los puercos, ni las aves, como mañosamente se pretende dar a entender, con los términos “influenza aviar” e “influenza porcina”.

Pensad, que el Seguro Popular, que merma las arcas públicas, no sirve para nada, porque no hay vacunas y los virus mutan, en caso de que las hubiere, y que solo la fortaleza y la debilidad de cada uno de nuestros organismos determina quien vivirá y quien morirá.

Pensad, que la influenza porcina no es ningún complot, sino el resultado de una larga cadena de estupideces cometida por los todos los actores de los sectores público, privado y social, los abajo firmantes incluidos.

Pensad y actuad en consecuencia.

Dado en algún lugar de la Sierra Madre Occidental, el día 27 de abril de 2009. Rúbricas. (Ilegibles)

viernes, 17 de abril de 2009

Zacazonapan y el Cañón del Chicamocha

El Cañón del Chicamocha

Mega Proyectos Turísticos: Zacazonapan, Destino de Clase Mundial

No, Zacazonapan no es un destino de clase mundial, ni nacional, pero podría serlo. Las copias siempre serán inferiores a los originales. El Parque Nacional del Cañón de Chicamocha sirve de ejemplo, no de molde.

El Sueño del Hombre

Antes de que el hombre aprendiese a volar soñaba con ver los paisajes desde las alturas. Se construyeron templos, torres, miradores y pirámides, y siempre estuvo la opción de subir a un cerro ó una montaña. Se siente uno pequeño al contemplar los paisajes majestuosos desde las alturas; se siente uno grande al poderlo hacer. ¡Me trepé hasta arriba!, dicen los turistas, ya sea en Chichen Itzá, la Torre Eiffel, o el Empire State. Cuenta tanto lo mucho que uno haya subido, como lo que pueda mirar desde arriba: Bahías, lagos, ciudades o montañas. ¿Qué se mira desde lo alto del Parque del Cañon del Chicamocha? La montaña de enfrente y el río, serpenteando al fondo del desfiladero.

La Mano de Dios

¿Qué tiene ello de peculiar? Paisajes como esos se observan en las sierras de Guerrero, Oaxaca y en muchos otros lugares. Sin ir más lejos, desde la carretera de Valle de Bravo hacia Colorines. ¿Para qué viajar hasta Bucaramanga, Santander, Colombia, y de ahí hacer un recorrido por una sinuosa carretera de más de una hora para llegar al Parque Nacional del Chicamocha? El Cañon es uno de los más profundos del mundo, con más de mil metros de desnivel, razón de peso para los científicos pero no para los turistas. Voladeros como ese hay muchos, a diferencia de otros prodigios de la Naturaleza, como las Cataratas de Iguazú o las del Niágara, que son únicas.

Monumento a la Santanderaneidad

La Mano del Hombre

Chicamocha no puede comprenderse como destino turístico de no ser por la mano del hombre. En la cima de un paraje ciertamente hermoso, se erige el Monumento a la Santanderaneidad, que es una representación escultórica de una gesta histórica contra el opresor español, obra del maestro manizalita Luis Guillermo Vallejo, integrada por 35 figuras, entre las que se destacan Manuela Beltrán como protagonista. Las esculturas, de tamaño monumental, están colocadas al ras de una plataforma metálica con forma de hoja de tabaco, por lo cual pueden pasearse los turistas entre las estatuas. Culturas milenarias, como China, tienen sus Guerrreros de Terracota.

El mérito santanderiano es comprender que el futuro se construye hoy, que si no hubo pirámides ni Guerreros de Terracota en esas tierras, se puede fabricar un nuevo monumento que transforme el paisaje, como lo hizo en su momento la Torre Eiffel en París. Chicamocha no es solo el paisaje, es también un relato histórico, y un lugar donde los niños y adultos pueden divertirse rodeados de gigantes. El Monumento es más que lo que indica su nombre. Es una plaza escultórica con unos precipicios como telón de fondo.

¿Sí, y que más? dirán los escépticos. Un teleférico que baja más de mil metros hasta el lecho del río, y sube otro tanto para llegar a la punta del cerro de enfrente. Regresa uno de nuevo al Parque y encuentra restaurantes y cafeterías en amplias explanadas. Con nuevos alientos se suben unas escaleras que llegan al punto más elevado de aquel cerro, donde hay una cafetería con vista panorámica de 360 grados. Durante el ascenso hay deportes extremos para todos los gustos. Cabalgatas por senderos que van a un lado de los desfiladeros. Pista para buggies. Tirolesas, o cable vuelo, que atraviesan cañadas y barrancas. Una pista de hielo a una temperatura ambiente de casi 30 grados, para que patinen los chiquillos y las chiquillas, y por si todavía quieren más, pueden ir a la granja de los avestruces. Regaderas de fina brisa para refrescar al visitante en su ascenso hasta la cima. Al caer la tarde hay espectáculos de luz y sonido. Pronto, según informan, habrá un hotel de clase mundial a un lado del Parque Nacional de Chicamocha.

Tirolesa ó Cable-Vuelo
México a la Vanguardia

-¿México, tan adelantado, no tiene teleféricos? Dije que no, con todo respeto para el teleférico de Zacatecas que sube al Cerro de la Bufa. Dije que no, deliberadamente, para halagar a la hospitalidad colombiana pero también, como un reproche a nosotros los mexicanos, que nos sobran montañas y cañadas, y las tenemos ahí desperdiciadas, sin ofrecer nuevas opciones de turismo interno. Invertimos en los destinos de playa, y ahora resulta, horror de horrores, que tal vez los turistas opten por irse a Cuba, gracias a las concesiones que hizo Obama, a asolearse de día y a gozar de la compañía de las mulatas por las noches. Tenemos una historia digna de ser contada, leída y releída. La Conquista de Tenochtitlán, por ejemplo, o las epopeyas de los ejércitos zapatistas, o las de los Dorados de Villa. Genial, poner una pista de hielo en el Zócalo en lugar de crear nuevos polos de desarrollo. Genial, seguir operando el mismo trenecito en el Bosque de Chapultepec que hace cincuenta años, sin olvidar a la Montaña Rusa que tiene al Periférico como telón de fondo. Podríamos hacer un Parque Monumental en los cerros de Zacazonapan, viendo la Peña Preñada y los Tres Reyes. Podríamos hacer muchas cosas pero parece que no nos da la gana.

Para que Cuba no sea una Amenaza

Para completar mi propuesta y nivelar la competitividad con Cuba solo pediría que me nombraran Cónsul General de México en Venezuela, Brasil, Argentina o Colombia, con facultades plenipotenciarias para expedir las visas…



martes, 14 de abril de 2009

EL BIÓGRAFO DE CARLA PAOLA

Parque "El Gallineral", San Gil, Santaner. El favorito de Carla Paola.


¿Carla? ¿Paola? No importa, ella se puede cambiar de nombre conforme le venga en gana. Diariamente si quisiera, o por horas.

Carla, Paola, mejor decir Carla Paola, se presentó muy cortés, amable, desenvuelta, como una ejecutiva muy segura de sí misma. El aplomo lo da el poder, la inteligencia, y algunas veces también el dinero. En el caso de las mujeres les ayuda el hecho de saberse hermosas. ¿Cómo no habría de saberlo, si a los 13 años el director de su escuela le pidió salir con ella? ¿Si a los 14 años ella era la señora de la casa? ¿Si a los 17 años los hijos de él, mayores que ella, se enfrentaron al padre a causa de ella, por celos o por lujuria o por interés? Sea como haya sido, porque ella no contó a su biógrafo sino retazos de su vida, abandonó a su director-maestro-amante. ¿A qué edad trabajó de empleada doméstica y por cuánto tiempo? ¿Cuándo regenteó un burdelito en Pereira, y quién era el dueño? Es mucho curriculum para una chica de 19 años.

Lo cierto, si es que puede haber certeza alguna en este relato, es que Carla Paola hizo amistad con unos artesanos de Bogotá que pasaron un tiempo en la ciudad de ella, pudo haber sido Cúcuta. Diario iba a vacilar con ellos, tomar cerveza, contar anécdotas y pasarla bien, hasta que un día le dijeron, volvemos a Bogotá, te vienes con nosotros, y ella dijo lo pensaré, tengo mi perra que no puedo dejar, y lo pensó y acabó en Bogotá con ellos vendiéndoles pulseras y collares a los turistas, y aprendió a fabricarlos por lo cual pasó a ser artesana por derecho propio.

Llegó la época de lluvias que moja las aceras dónde se colocan los artesanos y se desplomaron las ventas y en eso estaba, tal vez envolviendo unos collares con el diario del día anterior, cuando leyó que se solicitaban edecanes, excelente presentación, y fue, y cómo es bonita la contrataron de inmediato, y como no es tonta leyó las cláusulas, el horario, la sede, los porcentajes de ganancias por servicio a clientes y el sueldo base, y modificó una, para no quedar obligada a que le tomaran las fotos y videos promocionales de la casa, así fuera con el rostro pixeleado ó cubierto por una estrella.

Si alguien no conoce a una persona no le reconoce el rostro, lo ve pero no lo reconoce, pero si alguien la conoce bien, no importa que no le vea el rostro, puede saber que se trata de ella, seguro que es ella, tan solo con mirar el lunar en el bajo vientre, el color de la piel, la complexión y el conjunto de todo ello, y entonces podrían decir con gran opresión en el pecho que fulanita se metió de puta, ya que si ese alguien la puede reconocer de esa manera es porque tenían una amistad ya larga, o una amistad íntima, o un parentesco cercano.

Carla Paola hizo un excelente trabajo esa noche, y pidió a su cliente que escribiera su biografía, no se sabe si antes o después de hacer el amor, detalle que no es importante pero que sirve para situar las cosas en su debido contexto. Se acabó la cerveza Club Colombia de diez mil pesos, o la escondieron, y apareció la cerveza Corona de veinte mil pesos, o la aparecieron. Así se fue consumiendo la noche, intentando tanto Carla Paola como el biógrafo designado por ella entender sus motivos para estar en esa casa ejerciendo ese oficio, hasta que ella sollozó y dijo, es por el dinero, pero no sé para que lo quiero ni tampoco en qué me gustaría gastarlo, ya tengo casa, mi ex amante me compró una, hijos no tengo, él quiso embarazarme pero yo no quise, los carros me gustan pero me dan pereza, no tengo a dónde ir ni con quien ir, pero igual, quiero tener mucho dinero como para no tener que volver a trabajar jamás.

El biógrafo se identificó con Carla Paola. Algo similar me pasa a mí, dijo, pero tu tienes diecinueve y yo tengo cincuenta, necesitas una ilusión para vivir, o un gran amor, o trabajar en algo aunque tengas dinero, y entonces la biografía de la muchacha quedó con grandes zonas oscuras porque no quedaron claros sus motivos para meterse de puta, y una posibilidad es considerarla una víctima de la sociedad de consumo, que endiosa al dinero, y otra es considerarla una mujer ambiciosa y frívola, y otra más una combinación de todo lo anterior, pero en este relato no se emitirá un juicio final porque todo se remonta a cinco o seis años atrás, cuando ella tenía trece años y se escapó de la escuela con sus amiguitas.

Se fueron al parque y de ahí a tomar unos tragos y a fumar unos cigarrillos, de los normales, a esa edad también eso era una aventura. Las vio el director de la escuela y amenazó con expulsarlas. Llamó a Carla Paola a su oficina al día siguiente, y cuando ella esperaba escuchar las temidas palabras, quedas expulsada, escuchó otras, te invito a almorzar, si aceptas, quedas perdonada. Usted cómo se atreve, dijo ella, si me expulsa contaré todo a mis padres, lo expulsarán a Usted por pederasta y pervertidor de menores. Transcurrieron algunos días en que ambos se buscaban y se esquivaban, y la mejor amiga de ella, a quien apoda La Gorda, le preguntó qué te pasa, y ella le contó, y La Gorda quedó igual de ofendida que ella pero unos días después volvieron al tema, que bruta eres, dijo La Gorda, puedes ser la novia del Director, además el tiene negocios y mucho dinero, yo te acompaño a tu primera cita.

Fueron, y el tipo resultó amable, cortés, respetuoso, todo un caballero, y Carla Paola, en aquel entonces ni Carla ni Paola, se enamoró de él, y así fue que abandonó a sus padres, dejó los estudios y se convirtió en la Señora de la Casa, con empleada doméstica y demás lujos, hasta que algún día, tal vez tallando piedras para un collar cayó en la cuenta de que su infancia terminó sin que ella lo hubiese notado, y todo por culpa de haber sido “acuerpadita” a los trece años, palabras de ella.

Tal vez habría que culpar a la Naturaleza de que ella haya terminado de puta por haberle dado un cuerpazo antes de tiempo, y también sería culpable la Naturaleza de los bajos instintos de su profesor, y también sería culpable La Gorda por mal aconsejarla, o mejor el biógrafo se calla la boca porque ella tiene tan solo 19 años y su vida ya pudo haber dado otro giro, pero si quisiera salirse de puta bien podría, aunque lloviera torrencialmente sobre Bogotá y Colombia entera, no es cuestión de culpar a la Naturaleza sin ir al fondo de las cosas.

Mientras tanto el biógrafo, satisfecho con la biografía prometida, no deja de preguntarse que es más difícil, que él se salga de cliente o que ella se salga de puta. Tienen la opción, ambos, tanto así que la discutieron, de fundirse en una promesa, te doy lo que tu quieras, me das lo que yo quiero, unimos nuestras vidas, ni yo seré cliente ni tu serás puta, y asunto arreglado. Solo que faltaría saber, añadió el biógrafo, qué haríamos entre una noche de placer y otra noche de placer, si tu departirías con mis amigos de cincuenta y yo con tus amigos de veinte, en caso de que ellos quisieran departir con nosotros, que no es asunto trivial, puesto que uno de cincuenta con una de veinte se ven mal, ó dan lugar a equívocos y malos pensamientos.

En el Gran Palacio de las Acusaciones alguien gritó desde las galeras, el cliente es el culpable. El biógrafo gritó a su vez, yo lo defiendo.









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